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--La tarea más urgente y ardua para el nuevo Primer Ministro
palestino, Abu Mazen, es dar una solución al conflicto con
Israel, mediante la reanudación de las negociaciones de paz.
Por LI GUOFU
(El autor trabaja en el Instituto de Estudios Internacionales
de China)
El
Presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yaser Arafat,
eligió al secretario general del comité ejecutivo
de la Organización para la Liberación de Palestina
(OLP), Mahmoud Abbas, conocido como Abu Mazen, como primer ministro
palestino el 8 de marzo. Diez días después, el Consejo
Legislativo Palestino aprobó la creación del puesto
del primer ministro, y Arafat firmó una ley que deja establecidos
los procedimientos legales requeridos por el puesto. Según
la enmendada Ley Fundamental palestina, el jefe del gabinete tiene
derecho a formar un gabinete, a celebrar y a presidir sesiones del
mismo y a tratar los asuntos internos. Arafat sigue siendo el líder
de las fuerzas de seguridad, responsable de seguridad nacional y
tiene el voto final en las negociaciones con Israel.
Abu Mazen, de 67 años de edad, obtuvo el título académico
de doctorado en la Universidad Oriental de Moscú. Como uno
de los fundadores de Fatah, el partido político más
grande de la OLP, ha sido siempre la mano derecha de Arafat. Es
miembro del comité ejecutivo y una figura importante de la
OLP en Fatah, y ocupa el segundo lugar después de Arafat.
En calidad de uno de los arquitectos principales del Acuerdo de
Oslo, se granjeó el respecto de la comunidad internacional,
incluyendo Israel y Estados Unidos. Está a favor de la búsqueda
de una solución pacífica al conflicto entre los palestinos
e israelíes, y ha llamado a los palestinos a dejar las acciones
militares contra Israel y adoptar medidas no violentas y no cooperativas.
Ha sido considerado como moderado entre los dirigentes palestinos.
Hasta hace poco Arafat se oponía enérgicamente a
la creación del puesto de primer ministro. ¿Qué
le hizo cambiar de actitud? ¿Puede Abu Mazen poner fin al
prolongado conflicto entre los palestinos e israelíes?
¿Por qué se crea el puesto?
Poco
después de los atentados del 11 de septiembre, el primer
ministro israelí, Ariel Sharon, procuró vincular las
actividades violentas de los palestinos contra Israel al plan antiterrorista
de EE.UU. Criticó a la OLP como entidad promotora del terrorismo,
y colocó en pie de igualdad a Arafat y a Bin Laden, acusando
al primero de carecer de condiciones para negociar la paz con Israel.
Originalmente, EE.UU. no estaba de acuerdo con el punto de vista
israelí. Sin embargo, con la escalada del conflicto palestino-israelí,
la administración de Bush cambió su actitud hacia
Arafat. En la cumbre del Grupo de los 7, el 24 de junio de 2002,
Bush hizo una nueva oferta para la solución del conflicto.
En la misma, el mandatario estadounidense reprochó por primera
vez en público a la dirección palestina por su apoyo
al terrorismo, diciendo que su país respaldaría el
establecimiento de un Estado palestino en 2005, después de
tres años de negociaciones. Ante todo, aclaró, los
palestinos deben experimentar reformas políticas, elegir
a nuevos líderes, reorganizar sus fuerzas de seguridad y
tomar medidas contra el terrorismo. Obviamente, la autoridad palestina
se encontraba en una posición desfavorable, y tenía
la responsabilidad de reanudar las negociaciones de paz con Israel.
Los países europeos consideran imprudente dejar fuera a
Arafat, quien, afirman, ha devenido emblema y líder irreemplazable
de la causa palestina. Creen que si Arafat es retirado del mando,
se producirá una lucha por el poder. Sin embargo, convinieron
en que Arafat deje de ocuparse de los asuntos cotidianos debido
a su avanzada edad. Por tanto, el establecimiento del puesto de
primer ministro es un compromiso que satisface las demandas de Estados
Unidos e Israel, a la vez que mantiene el prestigio de Arafat. Éste
se había negado a designar a un primer ministro antes de
que se procediera a fundar un Estado palestino.
La ONU, Estados Unidos, la UE y Rusia concibieron una hoja
de ruta a finales de 2002 para promover la reanudación
de negociaciones de paz bilaterales cuanto antes. Los palestinos
aceptaron en principio el plan, pues el mismo cumplía con
la mayor parte de sus exigencias básicas. Israel aún
debe anunciar su postura en términos explícitos. Debido
al fracaso de la primera administración de Sharon, a finales
del año pasado, el plan fue dejado de lado temporalmente.
Para aplacar a los países árabes frente a la guerra
contra Irak, Estados Unidos y Gran Bretaña anunciaron su
compromiso a asumir el proceso de paz después que concluya
la guerra contra Irak. Cuando Sharon formó su nuevo gobierno
a principios de este año, Arafat enfrentó una creciente
presión de la comunidad internacional para efectuar reformas
políticas y crear el puesto de primer ministro.
El sangriento atolladero que se ha generado en la zona desde septiembre
de 2000 ha dado lugar a una gran cantidad de muertes y lesionados
de ambas partes, y ha lastimado especialmente a palestinos. Para
tomar la iniciativa en negociaciones, Arafat, sopesó los
pros y contras y designó a Abu Mazen como primer ministro.
¿Un conflicto interminable?
Estados Unidos e Israel dieron la bienvenida a la decisión
a sotto voce. Bush dijo que un primer ministro con verdadero poder
constituye precondición para que los palestinos obtengan
la ayuda de Estados Unidos. Israel se muestra más preocupada
sobre la posibilidad de que Abu Mazen logre terminar con los ataques
terroristas en su contra, y si éste finalmente tendrá
voz en la consecución de la paz en el futuro. Hamas y la
Yijad islámica expresaron dudas sobre la designación
del cargo, argumentando que no pasa de ser una concesión
de Arafat a Estados Unidos y a Israel.
La tarea más urgente y ardua para Abu Mazen será
detener el conflicto con Israel y reanudar las negociaciones de
paz. Dado que Hamas y Yijad islámica han rechazado explícitamente
un alto al fuego, Abu Mazen tiene que convencer al pueblo palestino
de que se puede alcanzar sus objetivos al abandonar la acción
militar y adoptar medios no violentos y no cooperativos.
Bajo presión de Estados Unidos y de la comunidad internacional,
Sharon puede ceder un tanto, pero su postura de derecha no cambiará.
No habrá negociaciones de paz a menos que cese la violencia
de los palestinos.
Un acuerdo de paz aceptable a ambas partes es la única solución
eficaz al conflicto. Sin embargo, ese final puede distar todavía
atendiendo a las condiciones actuales y los problemas que enfrentan
los refugiados palestinos y los territorios palestinos como tales.
Incluso si los palestinos hacen concesiones para reanudar las negociaciones
de paz y se acogen a un cronograma para la fundación de un
estado palestino, sería difícil que acepten la postura
de Sharon. Después de los acuerdos de Oslo de hace siete
años y las negociaciones de Camp David en 2000, el diálogo
de paz entre ambas partes no puede pasar por alto la propuesta del
ex primer ministro israelí Ehud Barak. Abu Mazen puede aliviar
los enfrentamientos en cierta medida, pero si no se logra un acuerdo
final durante las negociaciones, resultará poco probable
que logre adoptar medidas estrictas para refrenar a los extremistas
palestinos. Cualquier alto al fuego que se tome antes de lograr
la paz definitiva quedará condenado al fracaso y continuará
el conflicto.
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