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La negativa a admitir personas con gafas oscuras
y gorras de pelotero en los bancos chinos genera polémica
A principios de agosto pasado, policía de Wuhan ordenó
a los bancos locales incrementar el nivel de protección física,
incluida la medida de prohibir la entrada a personas con gafas oscuras
y gorras de béisbol.
Se considera que la desarrollada red de transporte de la urbe,
situada en la central provincia china de Hubei, y con 2.000 puntos
de red bancaria en su territorio, facilitaría la escapatoria
de los probables malhechores, lo que ha implicado una enorme presión
sobre los cuerpos del orden público durante años.
La decisión ha generado gran polémica, pues la ciudadanía
se considera en el derecho de usar la vestimenta que le convenga,
sin que nadie interfiera en ello. También se preocupan los
bancos cuyos servicios ponen en primer lugar la atención
esmerada al cliente, que seguramente perderán la confianza
en las instituciones. Por su parte, los círculos legales
se pronuncian favorables al mencionado derecho de los ciudadanos.
A este tenor, la policía transformó la directiva de
prohibir la entrada a personas con gorras y gafas oscuras
en evitar la entrada de los mencionados. Pero ¿resuelve
la semántica la raíz del asunto? Y, más importante,
¿se evitan así los atracos?
La directiva es irrazonable e ilegal
Xiao Yuhen (Prensa Metropolitana de Nanfang); Las ahora populares
series policíacas de la TV suelen presentar en su mayoría
a los ladrones de bancos camuflageados tras gafas oscuras y gorras
de pelotero. Puede que en la vida real sea así. En los atracos,
los asaltantes se protegieron con gafas. Quizás esto estuvo
en la mente de la policía al emitir la directiva.
Como
quiera que sea, no hay sustento legal para la prohibición.
De guiarnos por el juicio de los agentes del orden, cabría
sospechar asimismo de quien lleve un sobretodo, o una maleta. Lo
mismo con una máscara de gasa. ¿Acaso no se puede
llevar un arma tras una barba profusa? ¿Se les prohibirá
la entada a los barbudos también?
Es común que en nuestra sociedad se incluyan en listas negras
aquellas personas que son peligrosas en potencia. Todo va bien mientras
no se nota, pero una vez conocido por el público resulta
inaceptable que se lesionen los derechos de la población.
Somos una sociedad moderna deseosa de preservar la igualdad y la
democracia. La policía de Wuhan cambió prohibir
por evitar, pero el sentido es el mismo.
Huanh Long (portal electrónico del Diario del Pueblo) Puede
que la decisión se relacione con el atraco ocurrido a las
22:57 horas del 30 de julio pasado, cuando un hombre de unos 20
años con gorra de pelotero y una bolsa de plástico
negro, se bajó de un VW Santana negro y asaltó el
Banco Agrícola de China en Wuhan. La gorra dificultó
la investigación del caso.
Puede que la policía tenga sus razones, pero me parece un
simplismo reaccionar así. Como miembro del círculo
legal, estoy en el deber de examinar y criticar esta acción.
Hay que partir de desechar los simplismos. Por mucho tiempo, incluso
después de la reforma y apertura, se miraba con ojeriza a
quienes llevaban gafas y gorras. Esos es simplismo. Hoy, cuando
el uso de ambos artículos es ampliamente aceptado, la policía
sigue reaccionado en su contra, juzgando a la gente por la apariencia.
Por un lado, no hay manera de que los agentes del orden resuelvan
los atracos bancarios, y entonces imponen una ridícula prohibición.
Si pensamos bien, veremos que casi cualquier cosa puede servir en
un atraco, llegado el momento. Por ello, la policía debe
desechar los convencionalismos de antaño.
En segundo lugar, la policía debe poner en vigor las leyes
correctamente. En su carácter de entidad a cargo de la aplicación
de la ley, no pueden restringir los derechos del ciudadano, incluido
el derecho a usar la vestimenta que le venga en gana. El procedimiento
policial mencionado no se corresponde con un país regido
por la ley. Cualquier imposición ilegal puede ir en detrimento
del espíritu moderno del sistema legal. Y hay más;
esta prohibición afectará los negocios bancarios.
El público está en todo su derecho a poner en duda
la capacidad policial para discernir sobre la legalidad.
En tercer lugar, la policía debe regirse por métodos
científicos para aplicar la ley y la nota emitida evidencia
todo lo contrario. Me pregunto cómo pudo el departamento
del orden público, cuyos miembros deben ser personas de alta
preparación, emitir una orden así. Lo cierto es que
la misma nunca evitará un atraco cuando este se produzca.
La policía debió pensar con cuidado y crear medidas
para garantizar la seguridad bancaria. Se impone que los dirigentes
de dicho cuerpo se deshagan de concepciones erróneas y unilaterales
y se adhieran a la modernidad al elaborar directivas, incrementen
su capacidad de imponer la ley que aplique la ciencia en sus métodos
de trabajo. En fin, se deben prohibir la ilegalidad y el simplismo
en su actuación.
Situ Lei (Nuevo Expreso): La orden socava las sólidas bases
de nuestro sistema legal, o sea, la protección a los derechos
básicos de los ciudadanos.
Entre estos se incluye la libertad de albedrío en las necesidades
básicas de la vida, como en el caso de los alimentos, la
vestimenta, la vivienda y el transporte. Restringir el derecho a
vestirse de algún modo bajo pretexto de garantizar cierta
seguridad va contra los derechos constitucionales del ciudadano.
La orden viola además el principio de una sociedad regida
por la ley. No hay ley que diga que la ropa ayuda o perjudica a
la sociedad. En la sociedad moderna cada directiva deber estar sustentada
por la legalidad y, en este caso, no hay ley que la apoye. Es ilegal.
Y sobra decir que la misma es una ofensa a la lógica: nadie
usará ropas que denuncien sus intenciones.
La orden es aceptable
Jia Baoyu (Diario Tiempos de Jiangnan) La policía wuhanesa
ha creado una gran controversia. La mayoría de la población
se opone a la medida, por lo que los agentes debieron cambiar el
concepto emitido. Pero pienso que debemos asumir la medida con moderación.
Ante todo, hay quienes afirman que los ladrones no tienen porqué
necesariamente usar gafas y gorras al cometer sus delitos. Puede
que sí lo hagan con ropa occidental y zapatos de cuero, ¿Será
entonces necesario que los agentes obliguen a los clientes a desvestirse
antes de entrar al banco? No creo que estas personas se den cuenta
de la esencia de la medida. Cada vez que se publica una nota de
búsqueda se adjunta una foto del individuo en cuestión.
¿Por qué? Pues porque la cara es la mejor forma de
identificar a alguien. Las gafas y la gorra ocultan estos rasgos
ante las cámaras de los bancos. Por tanto, la labor de identificación
policial se complicará.
Segundo. Se dice que la orden viola los derechos individuales.
De hecho, no hay libertad total en ninguna parte del mundo; siempre
es relativa, en especial en ciertos lugares. Cuando uno va a un
sitio de construcción, el administrador está en el
derecho a exigirnos que usemos casco protector. De hecho, aquí
también se lesiona el derecho a usar o dejar de usar algo.
Creo que, enfrentados a la libertad y la seguridad, la mayoría
optará por la segunda restringiendo hasta cierto punto su
libertad.
Tercero, hay quienes argumentan: es obvio que esta medida
nunca impedirá los atracos bancarios, y que la policía
debe estudiar con detenimiento la solución a estos casos.
Soy de la opinión que la seguridad bancaria es un proyecto
sistemático, y no hay medida que la garantice totalmente,
pues sólo se puede lograr de forma gradual. Los cascos de
seguridad en una obra no impiden los accidentes, pero su uso es
una necesidad. De modo similar la medida de la policía de
Wuhan es un método que la misma ha ideado para apoyar la
seguridad bancaria, no para socavarla.
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