| Las tropas de Estados Unidos liberaron hoy a unos
200 prisioneros de guerra iraquíes que permanecían detenidos
en un campo de EEUU en el sur de Irak.
En el Campo Bucca en la parte del desierto de Umm Qasr, los prisioneros
de guerra iraquíes liberados cantaron canciones y ondearon
las manos a los reporteros antes de tomar autobuses que los llevarán
a Basra, la segunda mayor ciudad de Irak.
La especialista del ejército de EEUU, Stacy Garrity, encargada
de la administración de personal, dijo a los reporteros que
más de 5, 800 prisioneros de guerra iraquíes han sido
detenidos aquí desde que inició la guerra encabezada
por EEUU contra Irak el 20 de marzo.
El proceso de liberación inició el jueves pasado,
dijo Garrity, añadiendo que hasta ahora más de 500
prisioneros de guerra han sido liberados.
La unidad está dejando en libertad a unos 300 prisioneros
de guerra al día, añadió.
"Estamos procesando y protegiendo estrictamente a esos prisioneros
de guerra de acuerdo con la Convención de Ginebra",
señaló.
Cuando es detenido un prisioneros de guerra, se abre un expediente
de captura y se envía a Ginebra y al Comité Internacional
de la Cruz Roja para notificar a la familia del prisionero sobre
su captura, dijo.
Añadió que los prisioneros de guerra permanecen en
instalaciones del Campo Bucca, llamado así en honor de Ronald
Bucca, un jefe de bomberos de la ciudad de Nueva York que murió
en los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001.
"Antes de ser liberados, se toman las huellas digitales de
los prisioneros de guerra así como una muestra de ADN y se
les toman gotografías", indicó.
Los prisioneros de guerra pueden elegir entre cuatro sitios a donde
los puede llevar el autobús, explicó.
Mohammad Zahar, un ex ingeniero mecánico de la marina de
Irak de 35años de edad, dijo a Xinhua que se quitó
el uniforme y se entregó a las tropas de EEUU el primer día
de la guerra.
"No odio a (el presidente de EEUU George W.) Bush o a (al
derrocado presidente iraquí) Saddam (Hussein)", declaró,
añadiendo que "sólo odio la guerra".
Zahar, padre de cinco niños, dijo que espera reunirse con
su familia de nuevo después de permanecer en el campo durante
45 días.
"Pienso que lloraré cuando vea a mi familia de nuevo",
señaló.
Además expresó preocupación acerca de su futuro.
"No sé cómo alimentaré a mis hijos ya
que perdí mi empleo", comentó. Fin
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