La batalla contra el SRAG en Shanghai
 

Por Ren Xiaofeng

Shanghai, Beijing y Guangzhou son tres de las mayores ciudades de China. Cuando Guangzhou y Beijing enfrentaban su peor brote epidémico a causa del Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (SRAG), que les dejó en aquel momento más de 1.000 pacientes confirmados, Shanghai ponía coto a la pandemia. Para el 6 de mayo, sólo había seis casos de SRAG en Shanghai.

Esta ciudad, con más de 16 millones de habitantes, es el mayor centro industrial y comercial de China. Cada día, cientos de miles de personas llegan y salen de ella por tierra, agua y aire. ¿Cómo se las arregla Shanghai para poner freno al SRAG?

Prioridad del gobierno

Desde mediados de febrero, Shanghai ha sostenido numerosas reuniones para la prevención y tratamiento del SRAG, con especialistas y funcionarios del gobierno. Según la Ley de la República Popular China para la Prevención y el Tratamiento de Enfermedades Contagiosas, así como regulaciones pertinentes, la municipalidad de Shanghai emitió varios documentos ofíciales, a guisa de base legal para el enfrentamiento al SRAG.

Antes de que se reportaran casos de SRAG en el lugar, Shanghai se apresuró a aprender de las experiencias ajenas, como en el caso de Guangdong. Con la activación de su mecanismo de emergencia de salud pública, se alistó para la "detección, información, cuarentena y tratamiento tempranos del mal."

Shanghai compiló e implementó un programa contingente para prevenir y controlar enfermedades respiratorias infecciosas desconocidas, lineamientos para prevenir y tratar el SRAG, y otros documentos. Se diseñaron planes para grupos especiales, incluidos estudiantes en recintos universitarios, visitantes de fuera de la ciudad, y extranjeros residentes en Shanghai. Se creó asimismo un comité asesor integrado por especialistas para el tratamiento e investigación.

Tomando por sede al Centro de Shanghai para el Control y la Prevención de Enfermedades (CSCPE) y la red de tres niveles para la protección médica, la ciudad estableció una red de seguimiento y mecanismo de reacción rápida. Los puntos de seguimiento del SRAG aumentaron de 110 a más de 400 en menos de un mes. Cada vez que se sospechaba que alguien podía estar infectado de SRAG, se le aislaba del resto de la comunidad para ponerle en observación, en cumplimiento de los documentos oficiales pertinentes. Las instituciones de prevención y control llevaron a cabo estudios epidemiológicos de los casos diagnosticados clínicamente y de los casos en observación en los hospitales. Los centros comunitarios de salud mantuvieron bajo observación a quienes habían estado en contacto cercano con pacientes de SRAG por al menos 10 días, para evitar la diseminación de la enfermedad.

La primera barrera protectora

Cerca de las 8:00 a.m. del 21 de abril, se diagnosticó a un niño del Jardín de la Infancia Nuevo Siglo como posible infectado de SRAG. La noticia se propagó de inmediato por todo el centro, el vecindario, la oficina distrital de educación y la estación de policía. Apenas pasados 30 minutos, se presentaron en el lugar funcionarios de los distritos de Xuhui, quienes se dedicaron a procurar los números telefónicos y direcciones de los domicilios de los 126 pequeños del Jardín y los más de 30 trabajadores del lugar. Para entonces, ya se sospechaba de otro niño como posible infectado. El gobierno distrital decidió de inmediato poner a todo el Jardín bajo “vigilancia médica” por espacio de cinco días. Los departamentos pertinentes enviaron a representantes a la escuela diariamente para tomar la temperatura corporal, desinfectar y administrar medicina preventiva.

No fue hasta las 3:00 p.m. del 25 de abril, cuando el hospital anunció que los dos niños quedaban libres de sospechas, que el Jardín reabrió. Yin Bingxing, presidente del centro infantil, pudo entonces relajarse, luego de dormir en un automóvil parqueado en el lugar por varios días.

Al atardecer del 4 de mayo, el Centro de Comando de Estudios Epidemiológicos, subordinado al Centro para el Control de Prevención de Enfermedades de Shanghai recibió una llamada telefónica del Hospital de Shanghai para Enfermedades Infecciosas: un matrimonio del norte, que se encontraba de viaje por Shanghai, había sido confirmado como portador del SRAG.

El personal del centro llegó al hospital 20 minutos más tarde. La pareja y sus hijos no lograban recordar con exactitud dónde habían estado y con quiénes se habían reunido. En ocasiones hasta se contradecían. El equipo investigador debió interrogarlos por separado y después cotejar sus respuestas, tratando de verificar hasta el menor detalle. Con mucho esfuerzo, el equipo logró finalmente confirmar siete lugares donde la pareja había estado. El personal del centro cooperó de inmediato con las comunidades, desinfectando con cuidado los sitios en cuestión. A la vez, 168 personas que tuvieron contacto físico directo o indirecto con estas personas quedaron incluidas en el radio de vigilancia. Como la pareja había estado en las provincias de Jiangsu y Zhejiang, el centro no perdió tiempo e informó a las respectivas autoridades provinciales para la prevención y control de enfermedades. El centro reunió y clasificó además toda la información a la mayor brevedad.

En sólo ocho horas se pasó de descubrir y confirmar la infección de dos pacientes a acceder completamente a todos los que tuvieron contacto físico directo e indirecto con ellos.

Desde finales de febrero, el CSCPE ha estado a la espera de órdenes las 24 horas del día, y ha establecido la primera barrera protectora contra el SRAG para la urbe.

Seguridad de la salud pública

El 23 de abril, la municipalidad de Shanghai desveló ocho medidas para reforzar el sistema de salud pública. Los esfuerzos para la prevención del SRAG, su prevención y tratamiento, se intensificaron en los hoteles de la ciudad, los sitios de recreación, las escuelas y comunidades residenciales, al igual que en los aeropuertos, las estaciones de trenes y de ómnibus y los puertos.

Todos los hoteles en Shanghai instalaron centros de chequeo en sus vestíbulos, e hicieron que todos los huéspedes llenaran formularios sobre su estado de salud y se midieran la temperatura corporal con aparatos electrónicos. Los visitantes de áreas afectadas por el SRAG fueron confinados a edificios o pisos específicos para garantizar su observación.

También los cines tomaron medidas. El Teatro Yongle medía la temperatura de los asistentes sin cargo alguno y distribuía máscaras desechables. En el cine Shanghai, se incluían proyecciones sobre el SRAG y medidas para evitarlo. El Hengshan repartía a sus clientes folletos respectivos junto a los boletos de entrada. En su mayoría, las salas cinematográficas redujeron las funciones y extendieron los intermedios entre tandas para garantizar que hubiera tiempo suficiente para desinfectar y ventilar los salones. En todos los cines se desinfectaron con frecuencia las tiendas, las taquillas, los baños y las áreas públicas, y los empleados usaron tapabocas y guantes desechables.

El Centro Comercial Internacional, empresa mixta chino-japonesa, es uno de los más antiguos edificios de oficinas shanghaineses, donde más de 300 compañías de más de 10 países y regiones alquilan locales. A partir de finales de abril, se adoptaron medidas para mejorar la ventilación en los edificios.

Cada día más de 200 vuelos y embarcaciones arriban y salen de Shanghai, lo que genera un total de hasta 20.000 pasajeros que salen y entran a la ciudad. En la estación de ferrocarriles de Shanghai, el tráfico diario alcanza los 200.000 pasajeros. Los aeropuertos, estaciones de tren y puestos se erigen así en la primera línea de defensa de Shanghai contra el SARS.

Desde finales de abril, el ayuntamiento de Shanghai exige que todos los pasajeros que lleguen y salgan de la urbe informen su temperatura y llenen formularios de salud.

La estación de ferrocarriles de Shanghai dejó de usar el sistema de aire acondicionado y procedió a abrir todas las ventanas en las salas de espera, que fueron desinfectadas con frecuencia. El piso quedó humedecido permanentemente con desinfectante. Se instalaron tres puestos médicos y cinco centros de diagnóstico en la estación de trenes. El área de consulta sobre el SRAG proporcionó servicios de asesoría y medición de la temperatura a los pasajeros las 24 horas, a la vez que distribuía folletos sobre la patología.

Las autoridades de ferrocarriles distribuyeron máscaras a los empleados y les informaron sobre la enfermedad. Todos los trenes salientes o entrantes fueron desinfectados y se puso especial atención a los procedentes de áreas afectadas. Dos horas antes de cada partida se pedía a los pasajeros rellenar formularios de salud, en los cuales informaban su número de identidad, dirección permanente, destino, número de su vehículo y de asiento, de modo que se pudiera notificar a cada pasajero en caso de detectar casos de SRAG entre los viajeros.

Las terminales aéreas de Hongqiao y Pudong instalaron y pusieron en funcionamiento tres equipos infrarrojos para medir la temperatura, los cuales revisaban con rapidez a los pasajeros que llegaban, asegurando que la temperatura corporal de los mismos no rebasara los 37,8 grados Celsios. La Cía. de Transbordadores desinfectó sus más de 20 salones de espera y todas sus embarcaciones. En los cruces de carreteras de Nanjing y Hangzhou, se situaron en guardia de 24 horas a oficiales de policía, trabajadores de prevención y empleados de la autoridad de transporte terrestre de Shanghai. Los mismos se encargaron de distribuir folletos de publicidad sobre la prevención del SRAG a los vehículos de paso y llevaban un registro para los conductores y viajeros que habían estado en áreas epidémicas. Los vehículos procedentes de zonas muy afectadas fueron blanco de especial escrutinio.

La Cía. del Metro de Shanghai usó acetato de peróxido para limpiar los pasos y raíles dos veces al día. Se limpiaron una por una las tarjetas magnéticas para tomar el metro. Se desinfectaron los 8.000 ómnibus de la ciudad dos veces al día. A los 50.000 taxis, se les cambió las alfombrillas y cubiertas de asientos y se les desinfectó las manijas diariamente.

La salud del pueblo en primer lugar

A Zhu Guoping, del departamento de viajes al exterior de la Agencia de Viajes Internacionales de China (AVICh) le llegó la notificación de cancelar cuanto antes la salida de un grupo turístico que debía viajar de Shanghai a Nagoya en Japón, durante el feriado del Primero de Mayo.

El grupo estaba integrado por varios cientos de personas. La filial en Shanghai de la AVICh comenzó a negociar con una agencia japonesa de viajes a principios de año y obtuvo un precio muy bajo al decidirse a usar un vuelo charter vacío que regresaba a Japón. La AVICh de Shanghai luchó a brazo partido por tales resultados. Pero ahora Zhu y sus colegas debían telefonear a los miembros e informarles de la cancelación, y cuando esa misma tarde terminaron sus labores sólo quedaba un integrante del grupo que no había sido avisado, pues su teléfono móvil estaba desconectado. El propio Zhu le llamó cada 20 minutos hasta tarde en la noche. Al día siguiente, en la oficina, continuó insistiendo hasta poder hablar con la persona cerca de las 9:10 a.m.

A fines de abril, todas las principales agencies de viajes en Shanghai se encontraban volcadas en estos esfuerzos.

En años recientes el feriado de siete días del Primero de Mayo ha devenido una “semana dorada para el turismo”. En tal fecha el año pasado, Shanghai recibió 3,6 millones de visitantes, gracias a lo cual las agencias de viaje hicieron su agosto. Pero este año, la ocasión estuvo marcada por los avisos de la Comisión Municipal de Turismo, que antes del feriado exigió a todas las agencias que dejaran de organizar recorridos por las provincias y la ciudad y pidió a las agencias de otros sitios que no enviaran grupos a la urbe. Además los hoteles de alta categoría y los centros receptores de turistas debieron suspender las reservaciones para banquetes de bodas, y otras celebraciones a gran escala. Sintiéndose responsables ante el Estado, la sociedad y el pueblo, las agencias de viaje de Shanghai sacrificaron sus beneficios, cancelando programas y devolviendo el dinero a los clientes.

El 24 de abril, la X Exposición Internacional Automovilística de Shanghai cerró sus puertas antes de tiempo. Cumpliendo con la solicitud del comité organizador de la muestra, los participantes se apresuraron a desmontar todos los quioscos y partieron cuanto antes. Se devolvió el dinero a quienes habían adquirido boletos y no pudieron visitar la exposición.

El ferrocarril magnético de Shanghai no operó para el turismo en el feriado de mayo de este año.

Al reunirse con expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el alcalde de Shanghai, Han Zheng, dijo que la ciudad aplicaría sin demora las medidas necesarias para la prevención y el tratamiento del SRAG, añadiendo que era tarea de todo gobierno responsable otorgar prioridad a los intereses, salud y seguridad del pueblo en todo momento, lo cual constituía un deber sagrado para Shanghai.

Cambios en los estilos de vida

Es evidente que en fecha reciente los amigos y conocidos han dejado de darse la mano al encontrarse. El tradicional saludo ha sido sustituido por un movimiento de cabeza, o por el ancestral gesto chino de poner una mano dentro de la otra a la altura del pecho. Ello, empero, no influye en un distanciamiento entre personas en esta peculiar coyuntura, sino todo lo contrario, pues se siente que hay respeto por la salud del otro.

En la actualidad, la mayor parte de los shanghaineses llevan tapabocas cuando viajan en el metro o van de compras. Los empleados en todos los restaurantes, incluidos los Mc Donalds, deben portar máscaras y guantes, y los comensales en los restaurantes chinos comen ahora a la usanza occidental, dividiendo los platos en porciones individuales. En las guarderías y jardines infantiles, las escuelas primarias y secundarias, se mide la temperatura a los niños y estudiantes y se informa de los resultados a las autoridades superiores. A los empleados que regresan de viajes de negocios se les pide quedarse en casa en observación por algunos días.

Son comunes hoy las actividades preventivas en muchos distritos residenciales de la ciudad. En el distrito de Huangpu, en el centro de la ciudad, los líderes comunitarios arrebataron literalmente los 100.000 folletos adicionales sobre prevención del SRAG que acababan de llegar a la Oficina de Salud Pública, para distribuirlos entre los residentes. En un barrio del distrito de Zhabei, donde los emigrantes constituyen más de la mitad de la población, el comité vecinal proporcionó información y asesoría individuales sobre el SRAG. Los dormitorios y comedores de los obreros trashumantes fueron desinfectados regularmente.

A la par que enfrenta la epidemia, la ciudad incrementa la conciencia al respecto. La familia Wang, de Fuxing Zhonglu (calle) recibió en fecha reciente la visita de su nuera y nieta, llegadas de fuera de Shanghai. Los Wang informaron del arribo al comité vecinal, además de tomarse la temperatura corporal cada día. Según los jefes de algunos Jardines de la Infancia, los padres se muestran más responsables ahora, pues hacen quedarse a los chicos en casa si éstos presentan secreción nasal o tos.

Pero tales cambios en la vida diaria no van acompañados de pánico. Xu Genshun, gerente del Hotel Nuevo Jinjiang, dice la creciente presencia de máscaras en la calle no pasa de ser una medida preventiva. Incluso si uno se infecta tiene probabilidades de curarse. La buena salud de la mayoría, junto a los tratamientos mejorados constituyen un valladar de resistencia al virus, afirma Xu.

Trabajadores dedicados

En la estación de desinfección del barrio de Jing'ansi, Yang Baosheng y sus compañeros de trabajo, pertrechados de protectores oculares, guantes emulsionados, batas blancas y máscaras, diluyen el amarillento acetato de peróxido en agua, en proporción de 1:100. Al quitarse los guantes, Yang muestra varias quemaduras en las manos a causa del desinfectante.

Al despuntar el 4 de mayo, Yang y su grupo desinfectaron un viejo edificio fabril, el Plaza Ziguang y otros sitios del vecindario. La fábrica de cinco plantas es espaciosa y, por tanto, relativamente fácil de desinfectar con aspersores eléctricos. Las habitaciones más pequeñas en el edificio comercial resultaron de mayor dificultad para el equipo, pues en ellas se hizo la labor a mano, en especial en sitios como los retretes, los ascensores, los ángulos de las paredes y las plantas en macetas.

La estación de desinfección, con 10 empleados, se encuentra en una callejuela de la avenida Urümqi. Desde abril, la estación ha estado inmersa en la batalla contra el SRAG. Xu Peifang, su jefe, afirma: " Ya no tenemos feriados. Trabajamos 12 horas al día y a veces comenzamos a desinfectar a las 5:30 a.m. hasta las 11:00 p.m. Usamos 500 kg de desinfectante al día."

Según una fuente del Buró Municipal de Trabajo y Seguridad Social, más de 170 barrios de la ciudad han establecido centros de servicios de salud y sanidad, mientras que cada uno de los más de 3.500 comités vecinales dispone de cuatro a seis personas especializadas en desinfección.