|
La guerra es una extensión de la política y, en
algunos casos, de la economía. No hay forma de predecir totalmente
los efectos de una conflagración bélica sobre la economía.
por Jiang Yuechun
(El autor es director de estudios sobre economía mundial,
en el Instituto de Estudios Internacionales de China)
Las economías de EE.UU., Japón y Europa, tras pasar
por una serie de reajustes un año atrás, habían
evidenciado una lenta y frágil recuperación. Sin embargo,
la guerra contra Irak, que algunos han percibido como un intento
para imponer la primacía del dólar de EE.UU. sobre
el euro, parece haber empañado la recuperación estadounidense,
además de agregar una dosis de incertidumbre a la economía
mundial, con una influencia sobre el flujo de capital internacional.
Desplazando al euro
El
dólar estadounidense, unidad monetaria dominante en el mundo,
ha recibido el desafío del euro, que ha ido ganando en aceptación
en los últimos tiempos en las transacciones internacionales.
El papel del euro como divisa mundial se ha consolidado. El impacto
de la guerra contra Irak sobre el mercado monetario mundial sobrepasará
con creces su efecto sobre la economía mundial. No sólo
ha traído aparejada una baja notable en las tres principales
bolsas mundiales, sino que además ha tenido un impacto sobre
el euro.
La Conferencia de Bretton Woods, celebrada en 1944, estableció
un sistema monetario mundial encabezado por el dólar de EE.UU.,
lo que se tradujo en importantes beneficios para la economía
norteamericana. A partir de 1973, cuando colapsó el sistema
de Bretton Woods, el dólar de EE.UU. perdió el respaldo
del oro, tras lo cual se estableció el sistema de cambio
flotante a escala mundial, si bien el dólar, situado en el
centro del sistema flotante, mantuvo su posición dominante.
En la actualidad, el billete verde sigue acaparando de 60% a 70%
de las transacciones internacionales y reservas monetarias.
EE.UU. es por partes iguales una potencia económica y el
mayor deudor del mundo. Este fenómeno económico resulta
una anomalía, calzado por la posición internacional
única del dólar, con el apoyo del flujo de capital
internacional. Sin embargo, el euro ha atraído la atención
de los inversionistas internacionales, constituyendo un desafío
a los 50 años de predominancia de la divisa estadounidense.
Además, los atentados del 11 de septiembre de 2001 hicieron
disminuir el flujo de capital externo hacia EE.UU.
El establecimiento del anti-terrorismo como política a largo
plazo redundará en fuga de capitales, debido a preocupaciones
relacionadas con la seguridad del país.
Pero si el terrorismo es un peligro real para EE.UU., el euro se
erige en potencial amenaza a su hegemonía monetaria. La guerra
es una extensión de la política y, en algunos casos,
de la economía. Desde la perspectiva de los intereses económicos
de EE.UU., su predominio monetario y la estrategia a largo plazo,
la guerra contra Irak sirve a varios propósitos, incluido
el control del petróleo del país, con lo cual se desplaza
al euro y se mantiene la posición única del dólar.
Obstáculos a la recuperación económica
estadounidense
Este año, varios indicadores económicos en EE.UU.
sufrieron bajas debido al conflicto en Irak, como señal de
estancamiento económico.
Ante
todo, grandes déficits financieros están poniendo
freno al despegue económico. Desde comienzos del nuevo año
fiscal, los déficits financieros de EE.UU. se han acrecentado
notablemente, luego de tres años consecutivos de superávits.
De acuerdo con estadísticas del gobierno norteamericano,
en los primeros tres meses del nuevo año fiscal, los déficits
llegaron hasta $108.700 millones, triplicando la cifra del mismo
período del último año fiscal. El gobierno
estima que los déficits se incrementarán hasta $304.000
millones este año, lo cual, sumado a la cifra empleada en
la guerra, podría superar los $400.000 millones.
Este año fiscal será testigo de más déficits,
aunque los pronósticos congresionales difieren de los estimados
del gobierno. A la par de los crecientes pagos corrientes, el déficit
financiero podría producir el surgimiento de tasas de interés
a largo plazo, lo que va en detrimento de las inversiones y el consumo
y tiene todas las de causar una fluctuación drástica
en la tasa de cambio del dólar.
En segundo lugar, aumenta la tasa de desempleo en EE.UU. El pasado
febrero, los sectores no agrícolas redujeron 308.000 puestos,
la cifra más alta desde el 11 de Septiembre de 2001. Los
economistas estadounidenses anticipan que la tasa de desempleo del
país aumentará hasta 5,9% desde el actual 5,8%, sólo
un 0,1 punto porcentual de la línea crítica. Además,
numerosas empresas estadounidenses podrían demorar la aceptación
de nuevos empleados.
En tercer lugar, las bolsas de EE.UU. han pasado por tres años
consecutivos de bajas, lo cual no tiene precedentes en los pasados
60 años. En 2002, el índice industrial de Dow Jones
cayó en 16,8% y bajó luego en un 5,4% en los dos primeros
meses de este año. Como resultado de la continuada caída
en las bolsas, los estadounidenses sufrieron importantes pérdidas
inversionistas, lo que tuvo por resultado un bajo nivel de consumo,
pues los consumidores ven el futuro con desconfianza. Estas son
situaciones adversas que obstaculizan la recuperación de
la economía estadounidense.
Problemas para el crecimiento económico mundial
La Guerra contra Irak tendrá efectos negativos para la economía
mundial en los siguientes aspectos:
--
La estancada economía de EE.UU. afectará el desarrollo
de la economía global. EE.UU. es la locomotora de la economía
mundial y sus tendencias de desarrollo tienen notable influencia
sobre la economía mundial. La guerra contra Irak puso en
peligro la frágil recuperación de la economía
estadounidense, y la posibilidad de una respuesta terrorista afianzará
aún más las tendencias negativas de la economía.
Si se produce una baja en la economía estadounidense, habrá
problemas asimismo para las economías japonesa y europea,
con la consiguiente afectación para el mundo.
-- La drástica fluctuación en los precios del petróleo
está teniendo un impacto sobre la economía mundial.
Los precios del crudo aumentaron hasta $38 por barril antes de la
guerra contra Irak, debido a la especulación ejercida por
las petroleras internacionales. Al desatarse el conflicto cayeron
los precios, debido al optimista enfoque de que la guerra sería
breve, para volver a repuntar ante las inesperadas muestras de resistencia
por parte de los agredidos. La incertidumbre que despierta el Irak
de posguerra y el espectro del terrorismo se unen para compulsar
el aumento en los precios del petróleo, a pesar de un equilibrio
comparativo entre oferta y demanda.
El petróleo, la fuente energética más importante,
es un factor de peso en el desarrollo económico mundial.
En la actualidad, el petróleo sigue acaparando una cuarta
parte del consumo energético mundial. Las economías
más poderosas, a saber, EE.UU., la Unión Europea (UE)
y Japón, importan 20%, 35% y 70% de su consumo de petrolero
respectivo de la región del Golfo Pérsico. Un alza
en los precios del crudo aumentaría los costes para muchas
compañías, con la consecuente influencia sobre sus
inversiones, lo cual traerá aparejados incrementos en los
precios de los productos relacionados y una disminución comparativa
de los ingresos para gastos no básicos, dañando el
poder adquisitivo del consumidor. En la actual escala económica
de EE.UU., un aumento de $10 en los precios del petróleos
se traduciría en una caída de la tasa de crecimiento
económico de 0,5 puntos porcentuales y de 0,2 a 0,3 puntos
en la zona europea.
-- La Guerra contra Irak ha afectado seriamente la actividad turística,
la aviación civil y los seguros. Estos sectores han mostrado
bajas desde los ataques terroristas del 11 de septiembre, a lo cual
se ha sumado el impacto negativo de la guerra. Funcionarios del
Fondo Monetario Internacional afirman que el crecimiento económico
mundial de este año será de sólo la mitad del
año previo a causa de la guerra. La cifra podría disminuir
hasta 1,5%. Aunque la guerra ha terminado, la actitud beligerante
de Washington sigue afectando la confianza de los inversionistas.
Nuevas opciones para el flujo de capital internacional
EE.UU., con fama de paraíso inversionista, fue testigo del
estallido de burbujas en su nueva economía y sufrió
un rudo golpe para la confianza inversionista con los ataques terroristas
del 11 de septiembre. Además, el año pasado se produjeron
una serie de escándalos financieros, que actuaron como factor
disuasivo adicional para la colocación de capitales en el
país. La victoria militar en Irak no basta para eliminar
el sentimiento anti-EE.UU. en el mundo islámico. Estos factores
combinados podrían forzar a los ya vacilantes inversionistas
extranjeros a voltear la mirada hacia el resto del mundo. Dados
los problemas que todavía plagan las economías de
la UE y Japón, la vasta región de Asia y el Pacífico
deviene una opción principal para el capital internacional.
China, con su sostenido crecimiento económico y estable situación
interna, se hace cada vez más atractiva
|