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--Los campesinos tienen más oportunidades de empleo en
las ciudades gracias a la gradual eliminación de las limitaciones
al respecto.
por Feng Jianhua
A
mediados de enero, el Consejo de Estado emitió una circular
en la cual exige que los trabajadores rurales y los habitantes urbanos
sean tratados igualmente en el mercado de mano de obra, y que todos
los reglamentos discriminatorios queden eliminados. Según
la circular, la aprobación administrativa y los procedimientos
de aprobación sobre el uso de obreros procedentes del campo,
así como las limitaciones sectoriales concernientes, son
anulados con el fin de asegurar que no haya interferencias en la
autonomía de las empresas para la contratación de
obreros itinerantes.
La nueva política salvaguarda los derechos de los trabajadores
rurales, quienes pueden, de esta forma, gozar de iguales derechos
de empleo en las ciudades. Dang Guoying, investigador del Instituto
del Desarrollo Rural de la Academia de Ciencias Sociales de China,
sostuvo que la eliminación de los reglamentos originales
se corresponde con los objetivos políticos y los principios
de equidad de nuestra sociedad.
Zhang Shuguang, economista renombrado de China, considera que
el documento demuestra un cambio fundamental de la política
gubernamental, la cual establece una base sólida para la
construcción integral de una sociedad modestamente acomodada.
Sin embargo, la clave reside en cómo pueden los gobiernos
locales llevar a cabo en forma completa esta política del
Gobierno Central, añadió Zhang.
Las limitaciones para obreros rurales itinerantes en muchas ciudades
fueron implementadas partiendo de dos consideraciones: el aseguramiento
del ofrecimiento de puestos de trabajo a los residentes locales
y la salvaguarda de la seguridad social.
Desde principios de los años noventa, un creciente número
de obreros en las ciudades ha sido desplazado. Con el fin de prevenir
la competencia de mano de obra externa con los residentes locales,
muchas ciudades controlaban estrictamente el número de trabajadores
rurales y estipulaban inflexiblemente las limitaciones en cuanto
a los sectores y categorías de trabajo a que los mismos pueden
acceder, así como la proporción de trabajadores locales
y campesinos.
El aumento de la cifra de trabajadores rurales se percibió
como una amenaza a la estabilidad social en muchas ciudades. Como
resultado, se les examinó y registró repetidamente
antes de ser contratados, exigiéndoles que se sometieran
a procedimientos de revisión obligatoria cada año.
Los que no lograron completar las formalidades tuvieron que regresar
generalmente a su tierra natal. Sin embargo, el flujo de mano de
obra rural a las ciudades ha sido una tendencia irreversible. El
proceso no sólo acelera la urbanización de China,
sino que también aumenta el ingreso de los campesinos y contribuye
de esta forma a sentar las bases de una sociedad modestamente acomodada.
Hace
unos años, el gobierno municipal de Nanjing, capital de la
provincia oriental de Jiangsu, promulgó reglamentos que prohibían
el empleo de nuevos trabajadores itinerantes en las empresas locales
en el primer mes después de la Fiesta de la Primavera, con
el fin de mitigar el impacto de la mano de obra rural en el mercado
de empleo local. Sin embargo, a principios de 2003, la prohibición,
junto a las limitantes laborales impuestas a los trabajadores itinerantes,
ha sido eliminada. Este ha sido imperativo para abolir gradualmente
las limitaciones de empleo de los trabajadores rurales en las provincias
de Shanxi, Hunan, etc.
Otro obstáculo que afecte al acceso de la mano de obra
rural excedente a las ciudades es el sistema de registro de familia
de China, que divide a todos los ciudadanos en dos categorías:
rurales y no rurales. Los residentes urbanos pueden gozar de una
serie de beneficios en términos de empleo, educación,
tratamiento médico y seguro. Una vez desplazado, recibe una
pensión de subsistencia mínima. Los residentes rurales,
sin embargo, no gozan de tales garantías. Cuando buscan trabajo
en las ciudades, casi nunca consiguen igual paga por el mismo trabajo,
además de carecer de apoyo gubernamental. Si pierden su trabajo,
su vida no está garantizada en ninguna forma. Se exige que
los empresarios paguen el seguro social de los campesinos, entre
otros gastos de bienestar, razón que lleva a los primeros
a establecer muchas barreras para los buscadores de trabajo. Hay
incluso quienes dicen por lo claro que no reclutan a emigrantes
del campo.
Actualmente, los trabajadores itinerantes pueden sentir la diferencia
con respecto al empleo en las ciudades, pero el actual sistema de
registro de familia todavía constituye un obstáculo
para ellos, y el problema de identificación es difícil
de resolver.
El rígido sistema de registro de familia fue flexibilizado
por primera vez en 1998, cuando los trabajadores itinerantes en
las ciudades pequeñas y medianas, e incluso en las capitales
de algunas provincias, pudieron registrarse como residentes urbanos
y gozar del mismo trato que éstos, siempre y cuando tengan
un trabajo estable y un domicilio permanente.
Con todo, en ciudades cosmopolitas como Beijing y Shanghai, es
difícil que los trabajadores itinerantes gocen del mismo
trato que reciben sus contrapartes urbanas en un futuro cercano.
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