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El presidente chino, Hu Jintao, inicia su primera gira por el extranjero
con una visita a Rusia, dando así continuidad a una tradición
de cooperación y prometiendo nuevos logros en el futuro.
por Kuang Ji
El
26 de mayo el Presidente Hu Jintao dio inicio a una gira asiático-europea
que lo conducirá a 11 países, comenzando con una escala
oficial en Rusia. El mayor vecino de China resultó opción
propicia para el primer viaje al exterior de Hu desde que asumiera
el liderazgo del país en marzo pasado.
Al día siguiente por la tarde, los mandatarios de ambos
países sostuvieron un encuentro en el Salón Verde
del Kremlin, momento en que ambos se congratularon mutuamente por
el estado de las relaciones bilaterales en los pasados 10 años,
haciendo votos por el advenimiento de una nueva era de intercambios.
A propósito del síndrome respiratorio agudo y grave
(SRAG), Hu expresó confianza en que su gobierno ganará
la batalla contra la epidemia sin que mengüe el impulso al
desarrollo económico.
Finalizada la reunión, las partes firmaron una declaración
conjunta que incluye los siguientes puntos:
--Consolidación de la asociación de cooperación
estratégica bilateral;
--Firme apoyo mutuo en el mantenimiento de la unidad nacional,
la soberanía e integridad territorial de cada parte;
--Mantenimiento de visitas mutuas entre jefes de estado, primeros
ministros y altos funcionarios y la búsqueda de un consenso
sobre mecanismos de consulta bilaterales para la seguridad;
--Apoyo chino a la entrada de Rusia a la Organización Mundial
del Comercio (OMC);
--Desarrollo de cooperación regional y bilateral en los
campos económico, comercial, tecnológico-militar,
energético, de transporte, de energía nuclear, financiero,
espacial, de aviación, de tecnología de la información
y otros;
--Mantenimiento del diálogo regular sobre estabilidad estratégica
internacional;
--Consenso sobre papel de la Organización de Cooperación
de Shanghai (OCS) como propulsora de la estabilidad y seguridad
regionales, como parte del cual la cumbre de Moscú está
llamada a constituirse en un jalón para la construcción
institucional;
--Realización de esfuerzos conjuntos para establecer un
sistema universal en el cual la ONU juegue un papel central en el
enfrentamiento a nuevos desafíos y amenazas;
--Apoyo al papel principal de la ONU en la reconstrucción
del Irak de posguerra, sobre la base del mantenimiento de la soberanía,
la independencia política e la integridad territorial de
ese país, respetando la voluntad y poder de autodeterminación
de los iraquíes, así como sus derechos a utilizar
sus propios recursos naturales; y
--Garantía de la desnuclearización de la península
de Corea y la seguridad de la República Popular Democrática
de Corea (RPDC).
El 28 de mayo, durante un discurso en el Instituto de Relaciones
Internacionales de Moscú, Hu se refirió a medidas
para la consolidación de la cooperación bilateral,
a la vez que llamó a la comunidad internacional a mantener
y respetar la diversidad del planeta, mientras se edifican nuevos
conceptos relativos a la confianza, los beneficios y la coordinación
sobre bases de igualdad, y se respeta y fomenta el papel decisivo
de la ONU y su Consejo de Seguridad.
En opinión del profesor Zheng Yu, investigador asociado
de la Oficina de Estudios de Rusia del Instituto de Europa Oriental
y Asia Central de la Academia de Ciencias Sociales de China, la
opción de Rusia como primera escala en el viaje de Hu Jintao
refleja la trascendencia que la nueva dirigencia china otorga a
sus lazos con dicho país, considerándolo importante
eslabón en la construcción integral de una sociedad
modestamente acomodada en China y en el cumplimiento de su estrategia
externa. Además, China es una fuerza de importancia de la
cual Rusia puede depender al tratar temas internacionales y regionales,
por lo que el reforzamiento de vínculos es igualmente beneficioso
para la opción estratégica de Moscú.
Luego que el ex Presidente chino Jiang Zemin y Putin anunciaran
el establecimiento de la relación de cooperación estratégica
bilateral en 1996, ambos líderes mantuvieron reuniones anuales.
En la última visita de Putin a China, en diciembre pasado,
Hu, entonces vicepresidente, sostuvo con el visitante profundos
intercambios.
Sobre la estancia de Hu en Moscú, Zheng afirma que, además
de establecer relaciones personales con el mandatario ruso, la visita
se encaminó a cimentar las relaciones de cooperación
estratégica y la confianza mutua bajo nuevas circunstancias.
Al preguntarle por el significado de nuevas circunstancias
el investigador se refirió a los cambios operados en la arena
mundial, en especial por la intervención militar de EE.UU.
en Irak, que ha afectado negativamente el orden político
internacional, de ahí la necesidad de defender el papel central
de la ONU, y la importancia que China y Rusia otorgan a este tema.
Zheng recuerda que tras la guerra de Afganistán, las fuerzas
militares de EE.UU. se han mantenido en ese país, lo que
denuncia el propósito de contar con puestos castrenses permanentes
como sostén de la influencia estadounidense en Asia Central,
en desafío del mecanismo de la OCS, que se creó para
mantener el orden y seguridad regionales en la posguerra fría.
Por otra parte, dijo, la crisis nuclear en la RPDC constituye una
amenaza a la seguridad del nordeste de Asia, tema sobre el cual
tanto China como Rusia, vecinos de la RPDC, sostienen posiciones
similares y se pronuncian por una salida negociada.
En otro aspecto, China y Rusia están conscientes de los
beneficios de la cooperación en el campo energético,
en el cual la segunda puede ofrecer mucho a la primera, a la vez
que ambas abordan con urgencia y buena voluntad la regulación
de la inmigración, tras el surgimiento en Rusia de rumores
sobre una amenaza china en este sentido.
Durante la visita de Hu, ambas partes firmaron protocolos relativos
a intercambios en la esfera marina, bancaria y de suministro de
petróleo a largo plazo. Este último compromiso se
concretará por medio de un oleoducto que irá desde
Rusia a China, un proyecto que al concluirse permitirá la
exportación de 20 millones de toneladas del crudo anuales
en los primeros cinco años de operación, para llegar
después a los 30 millones,
Zheng destacó que la cooperación entre China y Rusia
no implica una alianza militar y que la cooperación estratégica
no excluye que cada parte se adhiera a sus propias posiciones en
ciertos temas regionales y mundiales, tónica que deberá
mantenerse como guía de las relaciones bilaterales en el
futuro.
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