El G8 hace un guiño a China
 

La presencia del Presidente chino, Hu Jintao, en la reunión de diálogo de los líderes de Norte-Sur, celebrada los días primero y 2 de junio en la localidad turística francesa de Evian supone una ruptura con años de extrañamiento entre China, y el G8 y marca un momento crucial e histórico en las relaciones de China con occidente.

Por Zan Jifang

La primera gira de Hu Jintao como presidente chino ha sido calificada de “histórica.” Los día 1 y 2, el mandatario asistió a una reunión informal de diálogo de los líderes de Sur-Norte en la ciudad francesa Evian, en lo que constituyó un debut político del país en un diálogo patrocinado por el Grupo de los Ocho (G8), percibido en amplios sectores como un momento crucial en la diplomacia de China hacia el mundo occidental.

En la reunión, Hu, junto a jefes de Estado o gobierno de otros 10 países en vías de desarrollo y Suiza, discutió la cooperación, el desarrollo, el medio ambiente, la salud pública y otros temas de interés común con los líderes del G-8, también conocido como Club de los Ricos.

Hu presentó paquete de propuestas a la reunión. Sus ofertas incluyen la adopción de pasos resueltos para impulsar el crecimiento económico global, que a su vez conduzcan a la coexistencia pacífica y la diversidad del mundo, una cooperación multilateral más estrecha que promueva el establecimiento de un nuevo orden económico mundial, y un mayor apoyo que enriquezca la cooperación entre Sur y Norte.

La reunión informal también contó con la presencia del Secretario General de la ONU, Kofi Annan, y directivos del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional y de la Organización Mundial del Comercio (OMC). El Presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, y el Primer Ministro griego, Costas Simitis, cuyo país ostenta la presidencia rotativa de la Unión Europea (UE), también estuvieron presentes.

La cita tuvo lugar con el telón de fondo de una economía mundial deprimida, que ha afectado sensiblemente a la mayor parte de los países occidentales. Para restablecer la economía mundial se requiere cooperación entre todos los países. Y queda como asignatura pendiente disminuir la brecha entre el norte y el sur e impulsar el desarrollo de los países subdesarrollados, como tarea urgente, para asegurar el desarrollo sostenible del mundo y suprimir las raíces de los conflictos regionales y el terrorismo internacional.

EE.UU. desconociendo la autoridad de la ONU, lanzó acciones militares contra Irak, sin haber reunido suficientes pruebas de que dicho país poseía armas de destrucción masiva, lo que generó una fractura dentro del G8 y en la comunidad internacional. Urge dar con vías que permitan evitar una profundización de dicha fractura, evitando que se llegue al enfrentamiento y disminuya su efecto sobre la economía. El diálogo entre el sur y el norte en Evian para reanimar la economía fue un oportuno paso en esa dirección.

Zhao Junjie, investigador asociado del Instituto de Estudios de Europa, de la Academia de Ciencias Sociales de China, dijo a Beijing Informa que la reunión de diálogo de Evian fue una oportunidad importante para que China impulsara un nuevo modelo de cooperación entre Sur y Norte.

"El G8 es un mecanismo multinacional eficaz para coordinar las relaciones internacionales, y es importante que China participe en este mecanismo, expresando sus conceptos y opiniones diplomáticos sobre temas internacionales importantes y desempeñando su debido papel como gran país responsable con los temas mundiales," dijo Zhao.

Los miembros del G8 incluyen a EE.UU., Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón -- siete países industrializados altamente desarrollados -- y Rusia, otra fuerza con la cual hay que contar. El grupo tiene una creciente influencia internacional en los campos de la economía, la política, la seguridad, la protección del medio ambiente, al alivio de la pobreza y otros. Para cualquier gran potencia, resulta fundamental tener voz en el grupo.

China es el único miembro permanente del Consejo de seguridad de la ONU que no está en el club G8, pero se le ha invitado a unirse muchas veces. Durante la guerra del Golfo en 1991, el otrora G7 expresó su satisfacción por la cooperación que China expresó sobre el conflicto del Golfo en su comunicado. En 1997, el G7 apreció el comportamiento responsable de China al tratar la crisis asiática. Al parecer, desde entonces cobró fuerza el clamor porque China se sumara al "Club de los Ricos". En 1999, cuando Alemania fue anfitriona de la cumbre G8, el canciller Gerhard Schroeder invitó de buen agrado a China a participar en la reunión y hasta expresó en público la esperanza de que China se sumara al grupo. Antes de la cumbre de 2000 en Okinawa, Japón también invitó a China a participar en una reunión de diálogo del G8. Además, los miembros del G8 han informado a menudo a China sobre el contenido de sus cumbres antes y después de las reuniones y han solicitado opiniones o comentarios de los líderes chinos. Todo apunta a un consenso entre los miembros del G8 sobre la consolidación de la comunicación y la cooperación con China.

Sin embargo, debido a su estatus como país en vías de desarrollo, China ha desestimado la oferta en cada ocasión hasta este momento. Queda entonces la interrogante de si la participación de Hu en la reunión informal significa que China ha cambiado a fin de idea.

La insistencia de que "China sigue siendo un país en vías de desarrollo" al decir de Zhang Qiyue, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China despeja de cierto modo las dudas. Tao Wenzhao, subdirector del Instituto de Estudios sobre EE.UU., de la Academia de Ciencias Sociales de China, también considera que "No es probable que China se convierta en miembro del G8 en el futuro inmediato."

Pero ello tampoco significa que China rechazará cualquier contacto con el grupo de los países más ricos. "El G8 es una oportunidad para que China participe en la toma de decisiones sobre asuntos internacionales," dijo el Profesor Asociado Zhang Haibin, de la Facultad de Estudios Internacionales de la Universidad de Pekín.

Aunque no se trata de la única oportunidad, ni siquiera una ocasión única para que China tenga voz en los asuntos internacionales, los expertos sostienen que el G8 puede proporcionar una plataforma a China para colocar sus opiniones sobre temas mundiales como un gran país responsable.

Sun Zhe, profesor en el Centro de Estudios sobre EE.UU., de la Universidad de Fudan, juzga que China debe cambiar su manera tradicional de pensar y convertirse en miembro respetado de la comunidad internacional. "Es necesario que China establezca puntualmente un mecanismo de diálogo regular con las economías importantes," sugirió.

Chu Shulong, director del Instituto de Estudios Estratégicos, de la Universidad de Qinghua, aplaudió la actitud activa que China ha adoptado hacia la diplomacia multilateral en años recientes, y ha dicho que el acercamiento al G8 es una de las muchas nuevas medidas diplomáticas multilaterales, que incluyen la reunión Asiático-Europea, el mecanismo de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático más China, Japón y la República de Corea (10+3) y la Organización de Cooperación de Shanghai (SCO).

El Presidente Hu llegó en Evian después de realizar una visita de estado a Rusia, asistir a la cumbre de la OCS en Moscú y sumarse a la reunión de líderes del mundo en San Petersburgo, para celebrar el 300 aniversario de la ciudad, una actividad que a ojos de los expertos de muestra la imagen de la nueva dirección china y su política exterior.

Hu hizo su viaje a Evian a invitación del Primer Ministro francés, Jean-Pierre Raffarin, que vino a Beijing y entregó personalmente la carta de invitación a Hu finales de abril, cuando la mortal epidemia del Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (SRAG) golpeaba a la ciudad con mayor fuerza. Chirac también recibió personalmente a Hu cuando éste llegó a Evian. Los otros miembros de G8 también han extendido tales cortesías.

Por muchos años, se ha acusado al G8 de manejar los asuntos del mundo según los intereses de un puñado de países desarrollados ricos. Los manifestantes contra la globalización se reúnen cada año en las cercanías de las reuniones del grupo para expresar su descontento con sus políticas. Para disminuir la avalancha de críticas, el G8 ha cambiado constantemente sus objetivos y ha ajustado su sistema para desempeñar un mayor papel en los problemas internacionales. La cumbre de Evian, por ejemplo, procuró ampliar la gama de asuntos. A los temas tradicionales de coordinación económica y política financiera, se sumaron los nuevos, como la seguridad internacional y el desarrollo.

En momentos en que el G8 refuerza sus contactos y coordinación con otros países, en procura de realzar su "representatividad" y "legitimidad," el grupo ha reparado en China. Esta sostiene intensos intercambios comerciales con sus integrantes. Por otra parte, China ocupa el sexto lugar en el mundo en términos de poderío económico, y su influencia en la economía mundial sigue en aumento. Como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, China ha establecido una imagen responsable y ha devenido un elemento dominante imprescindible en el manejo de asuntos mundiales de trascendencia. El estrechamiento de lazos entre China y el G8 sin dudas redundará en mayor efectividad e influencia de la cooperación entre Sur y Norte.

De hecho, China ha otorgado especial importancia a las relaciones con el G8. El vice ministro chino del Relaciones Exteriores, Liu Guchang enfatizó el valor que China otorga al desempeño del G8 en la arena internacional así como su voluntad de mantener vínculos en ese sentido. "Nuestra política hacia el G8 se mantiene inalterable," reiteró Liu.

El vice ministro dijo que la comunidad internacional actualmente enfrenta numerosos desafíos -- la recuperación de una economía en baja, el aumento de los factores de incertidumbre resultantes de la guerra y las enfermedades contagiosas, además de la creciente brecha entre los ricos y los pobres, problemas que empeoran la situación de los países menos desarrollados. A su juicio, la reunión de diálogo de los líderes del Sur y el Norte en Evian dejará un impacto positivo en la resolución de los problemas globales y profundizará la cooperación internacional.

"Incluso si China se suma al G8, ello no significaría que China se desviaría de su orientación de país en vías de desarrollo," dijo Shi Yinhong, profesor de la Facultad de Estudios Internacionales, de la Universidad del Pueblo de China, "la clave está en qué posición se adopte y qué intereses se defiendan."

Dos factores importantes que conducen el desarrollo económico de China son la inversión extranjera directa y el comercio de exportación. Los países desarrollados, representados por el G8, no sólo constituyen las fuentes principales de capital extranjero, sino también los principales mercados exportadores de China. En este sentido, los expertos chinos afirman que la participación de Hu en la reunión del diálogo del mecanismo del G8 sirvió a los intereses fundamentales de China. Desde una perspectiva de desarrollo, la prioridad de la diplomacia de China es cimentar buenas relaciones con los países desarrollados y acelerar los intereses comunes.

Durante su viaje, Hu sostuvo negociaciones bilaterales con el Presidente George W. Bush, el Primer Ministro japonés Junichiro Koizumi, el Presidente francés, Jacques Chirac y el Presidente ruso, Vladimir Putin, estableciendo de paso buenas relaciones personales con todos.

Aunque la significación simbólica sobrepasa el alcance concreto, la participación de Hu en la reunión es un jalón que marca mayores posibilidades de que China acepte entrar al grupo.

China se ha sumado con éxito al sistema económico internacional incorporándose a la OMC. Según estadísticas de la entidad comercial, el valor de las exportaciones de China en 2002 alcanzó los $325.600 millones, para un aumento del 22% sobre el año anterior, gracia a lo cual sobrepasó a Gran Bretaña y convertirse en el quinto mayor país en exportaciones después de EE.UU., Alemania, Japón y Francia.

Pero debido a que el RMB no es una moneda convertible, la influencia de China sobre las divisas mundiales y el mercado financiero es todavía limitada. Su contribución a la estructura y a la calidad del desarrollo económico del mundo deja aún mucho que desear.

Como miembro formal de la OMC, China ha pasado a sentar pautas en el entramado económico internacional, lo que le sirve de punto de partida para entrar a la escena mundial. El contacto de Hu con el G8 es un gran paso hacia un nuevo camino.