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Por Lu Pi
Un nuevo capítulo se está abriendo para la industria
editorial minorista de China, como preámbulo a cambios sin
precedentes en el sector. Por primera vez se admite la presencia
del capital extranjero y librerías privadas en la industria,
que tiene ventas netas potenciales de 60 mil millones de yuanes
anuales.
La librería
estatal Xinhua ha dejado de ser la primera, o la única opción
a la hora de comprar libros. Hay muchas librerías nuevas
con sus propias marcas en algunas ciudades grandes y mediana, tales
como Xishu Shuwu (casa del libro) y Wansheng Shuyuan en Beijing
y Sanlian en Hong-Kong. Las librerías en Beijing han abierto
locales en casi todas las cercanías de escuelas y en centros
comerciales. Las ventas de libros al por menor han mantenido un
constante crecimiento en los últimos años.
A tenor de los reglamentos recién promulgados en China sobre
métodos de gerencia empresarial para el comercio detallista
de libros, publicaciones periódicas y revistas con capital
extranjero, el gobierno abrió aún más el mercado
minorista de publicaciones en Chongqing, Ningbo y todas los capitales
provinciales en la parte continental de China, como forma de cumplir
los compromisos adquiridos tras el acceso a la Organización
Mundial del Comercio (OMC). Para el 1 de diciembre de 2004, las
empresas editoriales mayoristas se abrirán a la inversión
extranjera.
La inyección del capital extranjero traerá aparejada
la inevitable arribazón de métodos administrativos
avanzados, así como un incremento de la competencia entre
libreros. Los cambios conceptuales del sistema de la distribución
del libro analizan el monopolio anterior de la librería Xinhua.
La inversión en librerías tendrá formas múltiples,
lo que permitirá el surgimiento de una multiplicidad de librerías
individuales, privadas y de propiedad mixta. De tal forma se afianzará
no sólo un "nuevo concepto" de servicio y la comercialización,
sino que propiciará asimismo la gran renovación del
comercio bajo el sistema de la economía de mercado.
Hasta la fecha, hay 55 principales distribuidores del libro por
toda la nación, 17 de los cuales son sedes principales de
grandes cadenas de almacenes. Hay también 15 grandes librerías,
cada una con un espacio superior a los 10.000 metros cuadrados,
2.111 cadenas de almacenes en varias formas y ocho centros logísticos
y de distribución. La construcción de las cadenas
de almacenes, servicios logísticos y distribución
se hacen cada vez más homogéneos en todo el país.
Según las estadísticas, en 2002, China publicó
un total de 178.880 títulos de libros (incluyendo 99.959
de nuevas ediciones y 78.921 de reediciones), para un aumento del
12% con respecto a 2001. El rédito y los beneficios de ventas
totales alcanzaron los 72.680 millones de yuanes y 4.930 millones
de yuanes respectivamente, un alza del 5,5 y 6,5% con respecto al
año anterior.
Según la Administración Estatal de Prensa y Edición,
31 de los grupos editoriales son altamente competitivos en términos
de ingresos, aunque no pueden compararse con los incluidos en la
lista de 500 principales empresas de China.
En términos de beneficios, activos totales y tasa de ganancias
por ventas, los 31 grupos ocupan posiciones favorables en comparación
con las 500 empresas principales. Si se juzga su tasa de beneficios
por ventas, el Grupo de Publicaciones Periódicas Familiares,
el Grupo de Edición de Beijing, el Grupo de Diarios de Shenyang
y el Grupo de Diarios de Guangzhou puede igualar a las primeras
10 entidades entre las 500 principales. Esto indica un progreso
substancial para la industria editorial y de medios informativos
de China.
Apertura al mundo exterior
La industria editorial y de medios informativos de China "tomará
medidas substanciales para abrirse en 2003", dijo Liu Binjie,
subdirector de la Administración Estatal de Prensa y Edición.
China aceptará y considerará formalmente las solicitudes
de inversionistas extranjeros tras la promulgación de los
reglamentos que permiten que el capital extranjero se incorpore
al mercado de distribución del libro, periódicos y
revistas en la parte continental.
Tras
incorporarse a la OMC, China se comprometió a permitir que
las empresas extranjeras instaladas hagan negocios a riesgo compartido
en las ventas minoristas de libros, periódicos y revistas
en cinco zonas económicas especiales en Shenzhen, Zhuhai,
Shantou, Xiamen y Hainan y ocho ciudades de Beijing, Shanghai, Tianjin,
Guangzhou, Dalian, Qingdao, Zhengzhou y Wuhan, en el plazo de un
año a partir de la entrada. En dos años, China abrirá
todas sus capitales provinciales, el municipio de Chongqing y la
ciudad de Ningbo, y permitirá a los inversionistas extranjeros
controlar acciones en empresas al por menor. En los tres años
después de su entrada a la OMC, China abrirá los mercados
mayoristas y al detalle de libros y publicaciones periódicas
en todas las ciudades, y levantará las restricciones a las
compañías de capital extranjero en la distribución,
en términos de su número, ubicaciones geográficas
y equidad.
En 2002, China cumplió sus compromisos con la OMC, al aprobar
que algunas compañías extranjeras se incorporaran
a los mercados minoristas editorial y de publicaciones periódicas
en Beijing y Shanghai y otras cuatro ciudades y cinco zonas económicas
especiales.
Más de 60 compañías de Estados Unidos, Alemania,
Francia y Japón han instalado oficinas representativas en
la parte continental de China, con la intención de invertir
en el negocio de distribución de publicaciones. Siempre y
cuando cumplan los requisitos y reglamentos del sistema, todos recibirán
el visto bueno para incorporarse al mercado de China.
"Esperamos entrar a Beijing más fácil y rápidamente
y ampliar nuestros negocios a toda China", dijo Ekkehard Rathgeber,
presidente de Bertelsmann para Asia.
En años recientes, China ha incrementado sus esfuerzos para
proteger los derechos de propiedad intelectual y ha puesto en ejecución
la ley de derechos de autor, así como los reglamentos sobre
la administración de edición y otras leyes y decretos.
El país también rectificó y estandarizó
el orden del mercado, creando un ambiente favorable para que los
capitales domésticos y extranjeros se involucren en la competencia
del mercado en pie de igualdad.
Mercado en apogeo
Un muestreo realizado por el Instituto de Investigaciones Científicas
sobre el Sector Editorial arroja que 56,1% de las personas compran
libros principalmente en librerías o ferias del libro. En
2001, cerca de 59,7% de los chinos gastaron más en libros
que en el año anterior, lo que indica la existencia de un
mercado editorial orientado al individuo, con énfasis en
la distribución minorista. Los expertos pronostican que el
crecimiento anual del sector editorial de ventas al por menor de
China sobrepasará el 10% en los próximos años.
El
gasto anual per cápita en libros es de 300 dólares
en los países desarrollados y de 100 dólares en países
medianamente desarrollados, mientras que en China la cantidad media
es de menos de 10 dólares. De hecho, con la renta real per
cápita en Beijing, Shanghai y algunas regiones costeras,
los consumidores pueden permitirse dedicar 100 dólares a
libros anualmente.
China sigue siendo el mercado editorial de más acelerado
crecimiento del mundo, manteniendo una tasa de crecimiento de doble
dígito en años recientes. En 2001, sus ventas netas
de libros sumaron 40.800 millones de yuanes, para un promedio de
32 yuanes por persona. Los datos de la Administración Estatal
de Estadística (AEE) muestran que con el sostenido y acelerado
crecimiento de la renta familiar entre los residentes urbanos de
China, disminuye el coeficiente Engle (proporción de gastos
en alimentos sobre el gasto total de una familia o un individuo).
Esto significa que los consumidores chinos están gastando
más en entretenimiento, lo que incluye a los libros. Los
analistas afirman que el volumen potencial de ventas de libros en
China debe ser de 60.000 millones de yuanes anuales, sin incluir
problemas imprevistos en los canales de distribución e información.
Sin embargo, falta un mercado suministrador eficiente, lo que obedece
principalmente a la complicada naturaleza de la circulación
en el mercado. Según una encuesta realizada entre lectores
de todo el país en los últimos cuatro años,
los lectores que se quejaron por dificultades para adquirir libros
constituyeron el 80%, el 59,5%, el 58,8% y el 43,5%, cada año,
de 1999 a 2002. Esto demuestra que más del 40% de las intenciones
de compra quedan insatisfechas. Por su parte, las casas editoriales
divulgaron más de 10.000 millones de yuanes en sobreabaestecimientos
de libros. Esto evidencia el dilema en compras y ventas de libros".
Las oportunidades y los desafíos
Con la apertura de los mercados editoriales mayorista y minorista,
surgen grandes desafíos para las ventas domésticas
de libros. El volumen de ventas del grupo Bertelsmann de Alemania,
que se estableció en Shanghai en 1999, alcanzó $15.100
millones sólo en 1999, excediendo con creces las ventas totales
de la industria editorial de China.
Desde 1949, las empresas e instituciones de propiedad estatal han
sido el apoyo principal de la prensa e industria editorial. A través
de los años de reforma, desarrollo e inversión, ha
tomado forma una configuración diversificada de operación.
Más de 40.000 de los 50.000 negocios de distribución
pertenecen a compañías privadas, cuatro veces el número
de sus contrapartes estatales, mientras que su volumen de ventas
iguala al de las empresas de propiedad estatal cuando se excluyen
las ventas de libros de textos.
Como paso previo al acceso a la OMC, el sector editorial de China
comenzó su reforma en 1999, formando una hornada de grupos
de distribución, y grandes cadenas de empresas de libros,
periódicos y revistas, así como modernos centros logísticos
y de distribución. Se han hecho esfuerzos para impulsar la
reforma de los sistemas de mecanismos operacionales del sector,
de recursos laborales y humanos, se han otorgado mayores poderes
de decisiones a las instituciones noticiosas y editoriales y han
realzado su competitividad en el mercado.
A principios de 2003, la cadena de librerías de Wangfujing,
afiliada a la librería Xinhua anunció que su volumen
de ventas de 2002 había alcanzado 283 millones de yuanes,
con beneficios netos de 8,05 millones de yuanes, el doble de la
cantidad de 2001. Este año, las cadenas de librerías
se extenderán a las comunidades. La librería Xinhua
de Beijing planea instalar una compañía limitada de
cien cadenas para facilitar las operaciones competitivas y de comercio
entre entidades.
El 9 de abril, El Grupo de Edición de China, integrado por
12 grandes casas editoriales e instituciones, puso en práctica
una reestructuración total del sector editorial. Además,
instaló el grupo de distribución de China, abarcando
las sedes centrales de la librería Xinhua, la China National
Publishing Industry Trading Corp. y la Corporación Nacional
de Importación y Exportación de China (grupo), todas
subordinadas al Grupo de Edición de China.
Sacando lascas al mercado editorial
Desde el 1 de mayo, los inversionistas extranjeros pueden participar
en la venta al por menor de libros y publicaciones periódicas
en el mercado chino. Las estadísticas muestran que más
de 60 empresas extranjeras han instalado oficinas representativas
en la parte continental de China. Queda por ver la reacción
de los editores domésticos ante la afluencia de competidores
extranjeros fuertes ¿Es acaso un desafío o una oportunidad?
En 2002, las casi 70.000 empresas minoristas y mayoristas de China
en el sector de libros y periódicos, rindieron 150 mil millones
de yuanes en ventas al por menor (100 mil millones de yuanes para
libros, y un total de 50 mil millones de yuanes para publicaciones
periódicas), aumentando a una tasa de 12% anual. Sin embargo,
el mercado del sector en China dista mucho de llegar a su potencial,
pues el gasto per cápita de los chinos en libros es de solamente
10% del de los países occidentales.
China está adoptando contramedidas para incrementar el filón
competitivo de las sociedades domésticas, acudiendo para
ello al fomento de grupos de distribución, de grandes empresas
en cadena y centros logísticos modernos.
Actualmente, los principales editores internacionales, como el
moderno grupo Longman de Gran Bretaña y las compañías
de McGraw-Colina de Estados Unidos, están pasando por gestiones
de entrada. Bertelsmann de Alemania y el grupo China Global de Hong
Kong, se han asentado en la parte continental.
De cara a la competencia de los inversionistas extranjeros, la
librería Xinhua, que tiene cinco décadas de historia,
busca el desarrollo mediante la reforma, y las librerías
privadas recién surgidas intentan encontrar ventajas en la
gerencia especial.
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