En
fecha reciente, el Ministerio de Salud Pública de China concluyó
un proyecto de criterio para diagnosticar la muerte cerebral de acuerdo
con las condiciones nacionales chinas. En la actualidad, se están
analizando las opiniones de todos los sectores sociales al respecto,
señal de que el país ha entrado en la fase preliminar
para emitir la legislación sobre el polémico tema.
Las condiciones para determinar tal estado son las siguientes:
inconsciencia, pupila dilatada y fija, falta de reacción
cerebral, electroencefalograma (EEG) plano y ausencia de respiración
espontánea. Todos estos síntomas deben perdurar por
seis horas sucesivas.
Desde mediados de los años ochenta, ha habido tres encendidos
debates sobre la legislación de muerte cerebral en los círculos
médicos de China. Debido a conceptos tradicionales, la legislación
quedó suspendida en cada ocasión. El proyecto de criterio
desató nuevamente una amplia controversia. Desde el punto
de vista médico, es amplio consenso que el cese de la respiración
y de los latidos del corazón son la evidencia de la muerte.
Pero alrededor del 5 % de los pacientes sufren de trauma cerebral,
de tumor cerebral o de complicaciones de los vasos sanguíneos
en el cerebro, y dan muestras de la muerte cerebral. Una vez que
ocurre la muerte del cerebro, la función no vuelve a recuperarse.
Los pacientes quedan sin respiración espontánea,
sin reacción cerebral y sus EEG son planos. Según
el criterio de muerte cerebral, aunque los pacientes mantienen los
latidos del corazón o pueden respirar con la ayuda del equipo
médico, se les considera clínicamente muertos. El
criterio de muerte cerebral difiere de la definición tradicional
de muerte, que se basa en el cese de la respiración y de
los latidos del corazón. Debido a este concepto profundamente
arraigado sobre el fallecimiento, la puesta en práctica del
criterio de la muerte cerebral encontró dificultades tanto
en la aplicación como en la legislación.
Muchos expertos médicos observaron que la aplicación
de la ley de la muerte cerebral permitiría poner fin a los
tratamientos inútiles, que reducirán el consumo de
recursos médicos, promoviendo el avance de los trasplantes
de órganos y otorgando un sentido de dignidad a la muerte.
Sin embargo, los expertos en leyes expresaron que en atención
a la extraordinaria influencia que tienen la vida y la muerte sobre
la ética social y el sistema legislativo, debemos asumir
una actitud cautelosa en este sentido.
La legislación es necesaria
Huang Jiefu (viceministro de Salud Pública): El concepto
de muerte cerebral representa un avance de la biomedicina. China
debe acelerar sus esfuerzos para alcanzar la legislación
sobre muerte cerebral. La legislación será un punto
de viraje luego de miles de años aplicando el viejo concepto
de muerte, y planteará nuevos desafíos a la rama judicial.
Hará falta tiempo antes de que los chinos acepten esta nueva
idea de la muerte. Por lo tanto, la opinión tradicional y
la nueva deberán coexistir por algunos años.
Como médico, debo enfatizar la diferencia entre el paciente
vegetativo y el que ha muerto cerebralmente. El primero es un paciente
cuyo cerebro, aunque ya irrecuperable por causa de un grave trauma,
continúa funcionando. Tales pacientes tienen reacciones espontáneas
en la respiración, los latidos del corazón y el cerebro.
Unos cuantos han llegado a recuperar el sentido. Pero una persona
con muerte cerebral ha sufrido la total destrucción del cerebro,
y su sistema nervioso no reacciona, por lo que sus EEG son planos.
Una prueba de Doppler B puede demostrar que el cerebro ha muerto.
Por supuesto, el establecimiento del concepto de muerte cerebral
y la puesta en práctica de leyes relacionadas no significa
simplemente dejar de aplicar tratamientos médicos inútiles,
reducir el consumo en vano de recursos médicos, sino también
proporcionar al paciente la posibilidad de una muerte digna.
Algunas personas pueden concluir equivocadamente que la legislación
de muerte cerebral sólo apunta a garantizar el trasplante
de órganos. Debe quedar claro que la disponibilidad de dichos
órganos no es el propósito de la legislación
mencionada; se trata más bien de proporcionar una mejor perspectiva
al trasplante de órganos.
Una ley sobre la muerte cerebral ayudará a facilitar la
operación de trasplante de órganos en términos
de tecnología, principios, ética y moralidad.
Shen Zhongyang (experto en trasplantes de órganos): Abogo
por una adopción urgente de la legislación sobre la
muerte cerebral. Los círculos médicos internacionales
consideran la pérdida irreversible y permanente de las funciones
del sistema nervioso, el cerebelo y el cerebro como criterio para
dictaminar la muerte. Esos son criterios científicos. En
el trabajo clínico de China, sin embargo, el cese de la respiración
y de los latidos del corazón todavía se asumen como
único criterio para certificar la muerte.
La calidad de los órganos se reduce a menudo por las largas
horas de escaso flujo sanguíneo que reciben los mismos tras
la muerte cerebral, lo que los inutiliza a menudo para la donación.
Además, mantener con vida a quien tiene el cerebro muerto,
y no tiene posibilidad alguna de sobrevivir, implica una pesada
carga en gastos médicos. Una encuesta mostró que China
tiene 1,5 millones de pacientes que necesitan trasplantes de órganos,
pero solamente 13.000 pacientes pueden someterse a tales operaciones
debido a la escasez de órganos.
Muchos pacientes han muerto debido a la carencia de órganos
viables. Los que mueren por accidentes y enfermedades deben ser
los donantes principales de órganos.
Con la formulación de la ley, los órganos de quienes
han sufrido muerte cerebral se podrán utilizar para salvar
a cientos de miles de pacientes.
Adoptemos una actitud cautelosa
(Shu Guoying, profesor en la Universidad de Ciencias Políticas
y Jurídicas de China): La aplicación de la ley sobre
muerte cerebral tendrá un efecto enorme en la cultura y los
conceptos sociales. Específicamente, generará una
gran controversia sobre la muerte entre quienes apoyan el concepto
tradicional y los que propagan el nuevo criterio. Además,
traerá aparejados cambios del sistema social y legal. En
lo legal, transformará algunos casos de ataque en asesinato,
estimulando así al departamento judicial a renovar la definición
de lesiones y muerte.
En algunos casos, el ataque agravado y el intento de asesinato
se convertirán en asesinato cuando las víctimas tienen
el cerebro muerto. Habrá cambios asimismo en la vida cotidiana.
Por ejemplo, una vez que un doctor anuncie que el cerebro de un
paciente ha muerto, aunque su corazón siga latiendo y esté
respirando, la familia puede heredar sus propiedades y el cónyuge
puede casarse de nuevo sin recurrir a los procedimientos del divorcio.
El caso de asesinato se determinará probablemente sobre el
criterio de la muerte cerebral.
Cuando muere el cerebro de un paciente, cesará todo tratamiento.
Si la familia y el médico llegan a un entendimiento, existe
la posibilidad de declarar asesinato. Las ventajas del criterio
de muerte cerebral son los siguientes: Primero, se reduce la pérdida
de recursos médicos y se alivia la carga a la familia y la
sociedad con respecto al tratamiento; en segundo lugar, se reduce
el sufrimiento de los pacientes y se les proporciona una muerte
con dignidad; y tercero, se promueven las donaciones de órganos
que salvarán a otros.
Pero estas razones no son sólidas. ¿Qué clase
de vida se debe proteger? ¿Podemos salvar una vida al costo
de otra? No debemos salvar o terminar una vida por el valor de la
vida. Por otra parte, el criterio de muerte accionará un
cambio en los valores y en el sistema legislativo. Por lo tanto,
bajo la situación actual, debemos ser cautelosos sobre la
legislación que establece la muerte cerebral.
La dignidad de la vida debe preservarse
Feng Shaohua (comentarista del Diario de la Juventud de China):
Solamente en los círculos médicos hacemos frente a
un hecho tan frío como el de contar con diversos criterios
sobre la muerte. Nadie tiene una opción al hacer frente a
la muerte, pero cuando otros determinan la muerte de una persona,
el hecho es doloroso e irónico.
Es decir, estamos discutiendo de la vida y muerte de una persona
que no está presente. Es un tema relacionado de cerca con
la moralidad y el conocimiento profesional. De acuerdo con los expertos
que han ventilado sus opiniones, podemos concluir que los círculos
médicos favorecen la legislación de muerte cerebral,
pero los abogados persisten en tomar una actitud cautelosa. Esto
indica la existencia de una polémica entre ambos grupos.
La aplicación de la muerte cerebral preocupa a los expertos,
pero los valores de la vida también atañen al público
en general. Es difícil aceptar la idea de asumir los valores
de las personas como si se tratara de operarios, y el trabajo de
los hospitales como "reparador de operarios". Considerar
que los órganos de quienes sufren de muerte cerebral son
un recurso potencial es todavía más insensible. Los
seres humanos existen para algo más que trabajar. Verlos
como simples operarios es adoptar un enfoque material de la vida.
El valor de la vida humana, que incluye su valor ético,
emocional e incluso del disfrute, no lo deben determinar los medios
médicos, ni el departamento de trabajo; tampoco debe ser
afectado por consideraciones monetarias. La discusión sobre
la muerte cerebral no debe implicar el valor de la vida humana.
No se debe dañar la dignidad de la vida. Convengo con la
visión que permite que las personas terminen su vida con
dignidad, pero me opongo a considerar sin valor la vida improductiva
y a ver a los seres vivos como si ya estuvieran muertos.
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