Maquinaria de guerra de EE.UU. se extiende por el mundo
 

Por KUANG JI

El 5 de junio, EE.UU. y la República de Corea anunciaron en conjunto el redespliegue de 14.000 soldados estadounidenses en esta última, parte de los 37.000 efectivos que Washington mantiene en dicho territorio, para sacarlos de la zona desmilitarizada que separa al norte y el sur coreanos, y enviarlos más hacia el sur de la tensa zona fronteriza. A la par, EE.UU. planea permutar a la mayoría de sus 20.000 infantes de marina asentados en Okinawa, Japón, y llevarlos a las bases estadounidenses en Australia y el Sudeste de Asia.

Los cambios de posiciones en Corea y Japón son parte de una estrategia más amplia del Pentágono para reagrupar a sus fuerzas castrenses por todo el planeta, incluyendo probables reducciones en Alemania y el establecimiento de nuevas bases en Europa Oriental.

Debido a que muchos de estos soldados quedarán estacionados en el oriente de Asia, y a la inminente presencia militar estadounidense en Singapur y Malasia, los países de la región se mantienen alertas al respecto.

¿A qué consideraciones estratégicas responde el redespliegue norteamericano? ¿Qué señales envía? ¿Qué impacto tendrán estos cambios para la seguridad de Asia? Con estas preguntas en la agenda, la reportera Zhou Xinhua, de Beijing Informa, conversó con Yan Xuetong, director del Instituto de Estudio de Asuntos Internacionales, subordinado a la Universidad Tsinghua, y Luo Yuan, director de la segunda oficina del Departamento de Investigaciones Estratégicas de la Academia de Ciencias Militares de China, en busca de sus experimentados puntos de vista.

Ambos expertos coincidieron en pronosticar turbulencias derivadas de estas acciones. Yan advirtió que la retirada de las tropas de EE.UU. hacia el sur de la península coreana aumenta la posibilidad del uso de la fuerza contra la República Popular Democrática de Corea (RPDC) por parte de EE.UU. Luo dijo que la decisión demuestra que Washington prefiere adoptar medios militares y no diplomáticos, en su afán de interferir en los asuntos regionales.

Luo Yuan: Los redespliegues militares de EE.UU. en la región no son un acontecimiento aislado. Deben estudiarse en el marco de la estrategia militar de ese país desde el fin de la guerra fría, durante la cual EE.UU. apuntaba su poderío militar contra la ex Unión Soviética y se dedicaba a formar enormes alianzas militares. Con el derrumbe de la Unión Soviética, EE.UU. se dio a la tarea de reajustar sus estrategias militares, incluyendo los conceptos de seguridad, acumulación de tropas, teorías de combate y despliegue militar.

La base del ajuste militar es la confianza estadounidense en su superioridad militar absoluta. Para el año fiscal 2004, EE.UU. ha asignado más de $400.000 millones para gastos de defensa, cifra que supera el presupuesto militar combinado de las restantes 10 mayores potencias militares del planeta.

Después del ajuste, EE.UU. podría hacer uso total de su superioridad técnica llevando los límites de seguridad nacionales hasta los territorios de otros países, de modo que pueda lanzar ataques preventivos contra cualquier país al que considere una amenaza a sus intereses de seguridad. Un principio del ajuste reside en reducir el espacio físico de sus bases militares, desplegando para ello tropas capaces de mantener una presencia militar - en contraste con enormes contingentes e instalaciones sencillas para establecer grandes campamentos militares integrales. El Secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld considera que el gran reajuste militar consiste en instalar fuerzas de gran alcance y alta movilidad, capaces de trasladarse de un sitio a otro por todo el mundo.

Después de la guerra fría, EE.UU. ha lanzado guerras en Kosovo, Afganistán e Irak, asegurando sus intereses en los Balcanes, Asia central y el Medio Oriente -- dejando pendiente el factor del nordeste de Asia dentro del denominado “arco de inestabilidad” (el arco incluye al Mar Caribe, África, Asia central, el Medio Oriente, Asia meridional y la península coreana, los que a los ojos de EE.UU. no están destinados a sumarse a la globalización económica y constituyen amenazas principales a la seguridad del mundo). De ahí la necesidad de otorgar mayor importancia estratégica a la región.

El reajuste militar de despliegue en la región debe considerar los factores de la crisis en la RPDC, el tema de Taiwan, el conflicto indo-paquistaní, el mar de China Meridional y el terrorismo nuclear en el Sudeste de Asia. Los factores más importantes a considerar son la RPDC y Taiwan.

Se afirma que las tropas de EE.UU. establecerán una jefatura del noreste separada de la jefatura del Pacífico. El plan de ajuste del nordeste asiático apunta a enfrentar la presencia nuclear en la RPDC en el futuro cercano. La actual base militar delantera de EE.UU. en la península está también demasiado cerca del frente, con sus puestos de mando a solamente 70 kilómetros de la línea de demarcación militar, lo que le sitúa al alcance de las armas convencionales del ejército de la RPDC. El redespliegue de las tropas de EE.UU. en la península no significa reducción alguna en su capacidad combativa. Se trata de una medida para facilitar la superioridad de EE.UU. al asestar golpes de precisión desde lejos y alcanzar el predominio militar en caso de la eventualidad bélica.

El tema de Taiwan es la mayor preocupación de China. La consolidación de la cooperación militar entre EE.UU. y Taiwan y el despliegue militar intensificado en la isla de Guam envían una señal de aliento a "las fuerzas pro-independencia de Taiwan".

La decisión de EE.UU. de reajustar su despliegue militar en la región de Asia y el Pacífico ha generado estado de alerta y suspicacias. Todo apunta a que Washington procura adoptar medios militares en vez de diplomáticos para interferir en asuntos regionales, lo que podría generar conflictos en el área.

Yan Xuetong (director del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad Tsinghua):

El ajuste del despliegue militar estadounidense en Asia y el Pacífico es parte de una estrategia global del Pentágono, como paso necesario, según su versión de los hechos, para satisfacer las demandas de su campaña contra el terrorismo. Esto es cierto, pero no es toda la verdad.

Lo cierto es que el redespliegue militar estadounidense forma parte de su ajuste estratégico global, que debió ocurrir al concluir la guerra fría, pero hoy EE.UU. se siente más confiado para hacer el ajuste y tiene mayor entendimiento de porqué y cómo realizar el cambio.

Políticamente, EE.UU. no está satisfecho con el actual orden internacional. Cree que la ONU no responde ya a los intereses de EE.UU. La ONU encabezada por EE.UU. después de la Segunda Guerra Mundial, con cuatro de sus aliados como miembros permanentes del Consejo de Seguridad, era una organización que EE.UU. apreciaba y por tanto patrocinaba. Incluso a principios de los años 70, cuando la República Popular China se convirtió en uno de los miembros permanentes del Consejo, EE.UU. todavía tenía tres aliados en la importante entidad. Sin embargo, después del final de la guerra fría, Francia, uno de sus dos aliados occidentales, sintió trascendida la necesidad de ser incondicional a la superpotencia, por lo que EE.UU. quedó en minoría en muchos aspectos internacionales tratados en el Consejo de Seguridad. El multilateralismo supuso un obstáculo a la hegemonía estadounidense. Por lo tanto, lo que EE.UU. procura hoy es establecer un sistema internacional liderado por él, en el cual el unilateralismo prime y EE.UU. pueda formar alianzas en cualquier momento, mediante acuerdos bilaterales con varios países. Todas estas medidas se encaminan a realizar su ambición de imponer una Pax americana.

Las consideraciones políticas deciden el ajuste militar del país. El plan de ajuste del Pentágono demuestra que EE.UU. está intentando desplegar sus tropas de manera extensiva a través del mundo, más que engrosando sus cuantiosos contingentes en algunas posiciones delanteras peligrosas. Las fuerzas militares distribuidas adecuadamente podrían responder con rapidez a cualquier contingencia bélica, en cualquier lugar del mundo, lo que haría de las tropas de EE.UU. los "policías mundiales calificados".

La presencia nuclear en la RPDC es el primer factor que EE.UU. tiene en cuenta para el redespliegue militar en la región de Asia y el Pacífico. Aparte de la consideración de no permitir que la RPDC tome a soldados estadounidenses como rehenes, el plan de Washington de retirar un tanto sus tropas dentro de la península coreana intensificaría la dependencia de la República de Corea con respecto a EE.UU. Tal plan aumenta de hecho la posibilidad del uso de la fuerza contra la RPDC.

Además, el ajuste de EE.UU. también implica la consolidación de relaciones militares con Taiwán, lo que redundará en un espaldarazo a "las fuerzas pro-independencia” de la isla.

Aunque el redespliegue militar estadounidense no apunta contra China, ya sea objetiva o indirectamente, el mismo significará una presión sobre la seguridad regional de China. En este sentido, el Gobierno de EE.UU. debe tomar en total consideración las preocupaciones de seguridad de China, de modo que las relaciones bilaterales relaciones no sufran por ello.