--Con el rápido progreso de la innovación
tecnológica, los productos electrónicos actuales se
están volviendo obsoletos para muchos consumidores. El Gobierno
chino ha comenzado a resolver el problema de cómo eliminarlos
en beneficio del público.
Por Feng Jianhua
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Funcionarios de la Aduana de Wenzhou inspeccionan
chatarras electrónicas confiscadas. Foto de la
Agencia de Noticias de China
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Zhang Hongjun ha estado muy ocupado en llamar a sus amigos y parientes
para deshacerse de su televisor a color de 21 pulgadas, el cual
“se jubiló” ya hace más de seis meses.
Cada vez, aún antes de que pudiera terminar su oferta, la
persona en el otro lado de la línea se quejaba del mismo
problema.
Éste es el tercer televisor que desea abandonar en diez
años, dijo Zhang. Los primeros dos fueron aceptados con gusto
tan pronto como él dio la palabra, pero ahora es incapaz
de hacer que alguien acepte el tercero, aunque lo compró
menos de tres años atrás.
Zhang se devana los sesos, pero sin encontrar cómo dejárselo
a un amigo o pariente. La práctica común es venderlo
a un recolector de aparatos domésticos usados, pero él
piensa que el precio de unos 40 o 50 yuanes es demasiado bajo, y
que más vale regalárselo a un conocido.
La mayoría de las familias urbanas tiene problemas similares.
En China, según la Administración Estatal de Estadística,
hay 370 millones de televisores, 150 millones de refrigeradores
y 190 millones de lavarropas, de los cuales la mayoría fue
comprada a finales de la década del 1980. Suponiendo que
su vida de servicio es de 10 a 15 años, al menos 5 millones
de televisores, 4 millones de refrigeradores y 6 millones de lavarropas
se tiran a la basura cada año.
China tiene hoy cerca de 20 millones de computadoras personales
y 190 millones de teléfonos celulares. Como estos productos
se actualizan más rápido que los aparatos de uso doméstico,
unos 5 millones de computadoras y más de 10 millones de celulares
se vuelven obsoletos cada año. Lo que es más, mientras
las pantallas LCD (siglas en inglés, que significan monitor
de cristal líquido)vienen tornándose la corriente
principal, los monitores tradicionales están saliendo de
uso a un ritmo aún más rápido. Por otro lado,
una gran cantidad de basuras de productos tecnológicos irrumpe
de contrabando en China desde los países desarrollados.
El problema de los desechos no solamente ha afectado a las personas
como Zhang, sino que también ha acarreado una gran presión
sobre los gobiernos de los diversos niveles.
Medios de remoción primitivos
Actualmente, la mayoría de los métodos de descartar
las chatarras electrónicas en China son rudimentarios, causando
la contaminación medioambiental y el deterioro ecológico,
e incluso poniendo en riesgo la seguridad del pueblo.
La Estación de Servicio de Desechos Industriales Jinghuan
es la única compañía registrada en Beijing,
capaz de tratar desperdicios electrónicos. Ha sido señalada
por la Administración Municipal de Protección Medioambiental
de Beijing para dar tratamiento a los productos usados cuyos fabricantes
son Hewlett-Packard, Lucent e IBM. La estación de servicio
tiene apenas una docena de empleados, pero a quienes les toca eliminar
1,5 millones de toneladas de chatarras al año. Sin embargo,
esta cantidad representa tan sólo una pequeña parte
del total de basuras que se produce en la ciudad. La fuerte tarea
de trabajo y los salarios bajos son problemas también.
En contraste, algunas empresas no registradas van muy bien. Ellas
remontan los aparatos viejos antes de venderlos a altos precios
(lo que a menudo lleva a peligros como la explosión de televisores),
o extraen los metales raros de los aparatos a través de la
disolución o el fuego, procesos que producen grandes cantidades
de gas, agua y desechos residuales, contaminando el medio ambiente
y despilfarrando los recursos.
Un caso típico es el poblado Guiyu en la provincia sureña
de Guangdong. Desde 1995, este poblado pequeño ha reclutado
a más de 100.000 campesinos cada año para destruir
más de un millón de toneladas de desperdicios, la
mayoría de los cuales ha llegado de Estados Unidos, Japón
y otros países. Estas empresas, que son talleres pequeños
en su mayoría, simplemente prenden fuego a los desechos electrónicos,
aunque éstos contienen sustancias químicas nocivas.
Lo cual ha generado serios problemas ecológicos.
Una encuesta por muestreo realizada con el sedimento del río
de la localidad indica que un buen número de metales de efecto
nocivo sobrepasa en muchas veces los estándares internacionales.
Por ejemplo, el estaño es 152 veces superior y el plomo 212
veces superior a los estándares de seguridad internacionales.
Los contaminantes en el agua son miles de veces más altos
que los estándares permitidos para el agua potable. Ahora,
el poblado tiene que comprar agua potable desde una distancia de
más de 30 km.
¿Quién debe asumir la responsabilidad?
¿Por qué la industria de remoción de desperdicios,
considerada universalmente como un sector en alza en otros países,
vive la infancia en China?
De hecho, muchas empresas e individuos aspiran a dedicarse a la
eliminación de aparatos electrónicos gastados, pero
toda empresa de remoción registrada debe colmar los estándares
de protección medioambiental y contar con las tecnologías,
equipos y procesos actualizados. Debido a una considerable inversión
inicial y a los réditos no inmediatos, así como a
las medidas políticas no firmes, muchos inversionistas esperan
mirando y vacilando.
En tales circunstancias, la tarea de zafarse de los desechos electrónicos
recae sobre los fabricantes y distribuidores de aparatos y sobre
el gobierno. Pero durante largo tiempo, el asunto ha sido mirado
como uno de nadie y queda archivado, sin que haya una clara definición
de la responsabilidad.
Los departamentos oficiales piensan que los fabricantes tienen
la responsabilidad de reciclar los aparatos usados, y que las compañías
pueden reciclar los productos que fabrican o venderlos a través
de sus redes de venta. Por otra parte, muchos fabricantes admiten
su obligación de reciclar sus productos usados, pero sostienen
que el costo no debe ser sufragado por ellas solas, sino compartido
por los distribuidores y el gobierno. Los distribuidores insisten
en que ellos no pueden costear las tarifas de reciclaje y no tienen
el deber de compartirlas, porque su operación consiste sólo
en prestar servicios como intermediarios.
En realidad, algunos distribuidores intentaron una vez recuperar
los aparatos usados para promover sus productos, pero dejaron de
hacerlo a causa de los altos costos. A finales de 2002, la sucursal
de Beijing de Gome, una tienda de cadena de aparatos electrónicos,
empezó a recomprar aparatos a un precio 150 yuanes más
elevado que en el mercado, lo cual fue cálidamente aclamado
por los residentes. Compró de regreso más de 100 televisores
usados a diario.
No obstante, la promoción tuvo que suspenderse al cabo de
tres semanas. "Cuanto más pagábamos para recuperar
los televisores viejos, tanto más perdíamos",
dijo Chen Haiyan, gerente del Departamento de Mercado de la sucursal
de Beijing de Gome. "Los aparatos recomprados se guardan en
los almacenes, no sirven para nada, a menos que sean regalados como
donaciones".
Es difícil establecer un sistema estandarizado de reciclaje
de productos electrónicos. Por lo tanto, los almacenes de
muchas empresas están llenos de chatarras electrónicas,
de las cuales la mayoría son computadoras usadas, y algunas
han estado allí muchos años.
Se espera legislación
Dada la situación, la tarea más urgente consiste
en legislar sobre el reciclaje de aparatos electrónicos y
definir las obligaciones y responsabilidades con claridad.
De acuerdo con un reportaje del Diario de Guangzhou, las Medidas
de Administración del Reciclaje de Aparatos Electrónicos
Usados, que son el primer proyecto de ley de su tipo en China, serían
promulgadas y entrarían en vigor en la primera mitad de 2003.
Sus puntos principales incluyen la responsabilidad de los fabricantes,
la obligación de los distribuidores de recuperar los aparatos
usados y devolverlos a los fabricantes, y la obligación de
los consumidores de entregar de regreso los aparatos usados a los
distribuidores. El reglamento proporcionará un marco legal
para la industria de reciclaje nacional.
Al mismo tiempo, se está redactando un documento titulado
“Principios Generales sobre el Uso y el Reciclaje de Electrodomésticos”.
Según los Principios Generales, los fabricantes, los distribuidores,
los consumidores y el gobierno deberán atenerse al principio
básico de compartir el trabajo, pero la división detallada
de las responsabilidades todavía está en el proceso
de consideración.
Conforme a ambos reglamentos legales, serán aprobadas dentro
de poco las Medidas de Administración para la Prevención
de la Contaminación Resultante de los Productos Electrónicos,
que han sido elaboradas por el Ministerio de Industria Informática.
Uno de sus artículos dice: "Los fabricantes de productos
informáticos electrónicos deben garantizar la implementación
de las medidas de producción a partir del 1 de julio de 2003
para reducir los materiales dañinos y venenosos, y a partir
del 1 de julio de 2007 no se podrán usar el plomo, el mercurio,
el PBB o el PBDE en los productos con destino al mercado que caben
en las categorías de supervisión del gobierno".
Esto evitará que las sustancias químicas nocivas entren
en el suministro de agua.
Las nuevas reglas han sido notificadas a las compañías
nacionales y extranjeras. Gao Mingyue, Director del Departamento
de Servicio de Postventa de la Cía. Panasonic Matsushita
Electric (China) Ltda., declaró que Panasonic recuperaría
sus aparatos usados en China una vez que las reglas entraran en
efecto. La manera como diseñar aparatos pequeños que
sean fáciles de recuperar y menos perniciosos para el medio
ambiente se ha convertido en un foco de interés de muchas
compañías, especialmente las transnacionales.
Visto a la larga, la industria de reciclaje y eliminación
de aparatos electrónicos usados será una nueva área
para la inversión. Además, China está mejorando
también el mecanismo de acceso al mercado para asegurar que
las empresas calificadas, entre ellas las de capital extranjero,
puedan dedicarse a las operaciones de reciclaje de aparatos electrónicos.
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