|
Por LI ZI
¿Qué
se precisa para hacer de una universidad una institución
de primera clase y otorgar a la educación la relevancia que
merece? Con 105 años de historia, la Universidad de Pekín
está pidiendo justo eso, a tenor de lo cual el primero y
segundo proyectos de plan para Reformar el Empleo y la Promoción
de Profesores fueron sometidos el 12 de mayo y 16 de junio, lo que
generó una verdadera conmoción dentro y fuera del
recinto.
Los que se oponen al plan creen que el mismo destruirá el
espíritu humanista de la investigación y la educación
académicas, y que los conferencistas y profesores asociados
jóvenes deben llevar la parte más dura de la reforma.
Los que lo apoyan creen que la Universidad de Pekín dará
un salto histórico necesario. De cualquier modo, algo queda
claro: cuando se produzcan, las reformas de la Universidad de Pekín
tendrán influencias sobre todo el entramado docente superior
del país.
Según Zhang Weiying, cerebro oculto del plan y asistente
del rector de la Universidad de Pekín, "el sistema educativo
es la única parte de la economía planificada que se
ha mantenido inalterado en esencia." Agregó que la reforma
de la Universidad de Pekín es el último paso en los
25 años de reformas y apertura de China.
¿Por qué la Reforma?
Min Weifang, secretario del Comité del Partido de la Universidad
de Pekín y experto en economía educativa, afirma:
"La Universidad de Pekín desea convertirse en una universidad
de primera clase internacional, y ello depende de la calidad de
la enseñanza. Y la clave de la calidad de la enseñanza
reside en crear un sistema científico y racional de personal.
El sistema de administración de personal en las universidades
chinas se adoptó bajo la economía planificada, y a
pesar de los más de 20 años de reforma en el país,
el mismo se mantiene incólume.
 |
Xu Zhihong, rector de la Universidad de
Pekín. PHOTOCOME |
“Los profesores, una vez empleados, raramente son despedidos,
y su promoción es básicamente interna, sin la presión
de la competencia externa. Sin ésta, la educación
superior de China se ha mantenido en un nivel relativamente bajo”.
Según Min, el plan propuesto de reforma se centra en los
profesores, los cuales no pueden ser reclutados entre los recién
graduados para trabajar en su antiguo centro educacional. El propósito
principal de la reforma es romper "el tazón de arroz
de hierro" que otrora protegió al cuerpo docente por
debajo del nivel de profesor asociado. Ahora los profesores deben
ser promovidos y quedarse o someterse a escrutinio y marcharse.
El diseño se basa en el sistema de seguimiento de trayectoria
popular en las universidades de EE.UU.
La Universidad de Pekín tiene más de 8.000 empleados,
incluyendo un cuerpo docente de 2.235; y más de 1.800 profesores
tienen el título de profesor o profesor asociado. La reforma
afectará directamente a más de 3.000 personas, sobre
todo conferencistas y profesores asociados. Según el plan
de reforma, habrá cuatro títulos de enseñanza
oficiales en la Universidad de Pekín: ayudante, conferencista,
profesor asociado y profesor. Solamente los profesores tendrán
posiciones hasta el retiro, mientras que el resto del cuerpo docente,
incluyendo los profesores asociados serán despedidos si no
ganan una promoción a profesor. Sin embargo, según
entra en vigor el plan, los que han trabajado por 25 años
o más en la Universidad de Pekín, o los que han trabajado
por 10 años continuados o más y se retirarán
en menos de 10 años según las regulaciones estatales,
pueden trabajar en la universidad hasta que alcancen la edad del
retiro legal.
Xu Zhihong, rector de la Universidad de Pekín, dijo que
tomará un tiempo largo construir una universidad de clase
mundial, y que la Universidad de Pekín tiene planes de alcanzar
la condición en unos 17 años. Esto dependerá
de elementos internos y externos; y el actual plan de reforma apunta
a hacer la universidad más competitiva para atraer a profesores
excepcionales así como a los mejores estudiantes del país.
Reacciones de los Profesores
Las discusiones pululan en todo el campus, sobre todo a través
de las salas de charla de Internet, en cuanto al plan de reforma.
Los conferencistas y profesores asociados jóvenes se oponen
fuertemente al plan, que algunos califican de injusto por que les
deja fuera de la universidad. Según el plan, los conferencistas
y profesores asociados recién reclutados pueden tener un
contrato de dos términos y durante este tiempo tienen dos
ocasiones de solicitar la promoción. Si no se concede ninguna
promoción, el profesor conferencista o asociado se irá
en un año sin posibilidad de renovar sus contratos, a excepción
de los profesores que han renovado su categoría.
Jiang Feifei, profesora asociada en el departamento de historia,
ha publicado siete artículos en Internet sobre la reforma.
Indica que los profesores jóvenes como ella, en su mayoría
entre los 25 y 35 años, han hecho investigación académica
de primera clase por seis años, trabajando un promedio de
16 horas al día. Pero ahora estos esfuerzos serán
borrados de un plumazo y sus colegas tendrán que comenzar
de nuevo con nuevas reglas en un nuevo sistema.
"La reforma convertirá a los profesores jóvenes
de la Universidad de Pekín en un grupo perjudicado, sin la
garantía de la seguridad y la dignidad," dijo un joven
profesor asociado que requirió el anonimato.
No todos los profesores jóvenes critican la reforma. Jiang
Guohua, conferencista en la Facultad de Administración Guanghua,
apoya el plan. “los trabajadores pueden ser despedidos, ¿por
qué no los profesores universitarios?" pregunta. Para
él, enseñar en la Universidad de Pekín es un
privilegio más bien que un derecho: "Usted debe probar
que es competente y que merece la posición de profesor”.
¿Discriminación contra el Putonghua?
"Si fuera profesor asociado, me iría. Creo que mi salida
es una pérdida para la Universidad de Pekín, no para
mí," estima el profesor Qian Liqun que se retiró
del departamento de lengua china el año pasado, pero todavía
es respetado por los estudiantes.
El Profesor Qian se refiere a una cláusula en el primer
proyecto, según la cual, a excepción de algunas disciplinas
especiales, los nuevos profesores deben ser capaces de dar conferencias
en al menos un idioma extranjero. Para Qian esto implica que los
profesores que nunca han estudiado en ultramar no pueden ser profesores
en la Universidad de Pekín.
"Esto es ridículo. Si ponen el esquema en práctica
el resultado será desastroso. Para ellos, una universidad
de primera clase es básicamente una universidad norteamericana,
" se queja el profesor Qian. Muchos otros comparten su indignación
Asuntos Legales
Zhao Xiaoli de la Facultad de Derecho de la Universidad de Pekín
dijo que el sistema de contratación de empleo para profesores
según el plan de reforma no es invención de la Universidad
de Pekín o de sus reformadores. El artículo 17 de
la Ley de Profesores de la República Popular China estipula:
las "escuelas y otras instituciones educativas adoptarán
gradualmente el sistema del empleo de profesor bajo contrato."
Lo que hace diferente al plan de reforma es la propuesta de revisión
de los puestos históricos y cómo el mismo afectará
a los profesores que ya han firmado contratos de trabajo con la
universidad, pues la reforma alterará los contratos unilateralmente.
La renovación de categoría funciona de manera opuesta
a la Ley Laboral de China. La estipulación de que "cualquier
persona que no logre ser promovida dentro del período de
tiempo especificado será despedida," no está
de acuerdo con ninguna de las condiciones estatutarias para el despido,
según los artículos 25 y 26 de la Ley Laboral.
¿Significa la reforma una enseñanza
mejor?
El sociólogo Sun Zhengping, profesor de la Universidad de
Tsinghua, con un título de la Universidad de Pekín,
se siente preocupado. Afirma que casi todos los propugnadores de
la reforma no tienen relación directa alguna con la universidad.
A su juicio, la prioridad se debe dar a dos problemas esenciales
- el establecimiento de un mecanismo académico justo y eficaz
de evaluación, y a una reestructuración de las filas
de funcionarios en las universidades de China.
El profesor Yang Dongping del Instituto de Tecnología de
Beijing considera que las reformas en los títulos profesionales
y en el sistema de promoción en la Universidad de Pekín
son solamente el principio. En su opinión, el sistema universitario
moderno, que valora los estudios académicos libres como su
base, se desprende de un sistema donde la libertad es la premisa
para la búsqueda de la verdad; y la tarea actual de China
es reconstruir el sistema universitario moderno con la reforma.
China no puede construir una universidad de primera clase internacional
si no es capaz de establecer un mecanismo académico eficaz
y los profesores no tienen ningún derecho académico.
Yang cree que la reforma será algo injusta para los profesores
más jóvenes, y que sus intereses se deben tomar en
consideración cuando se aplique la reforma.
Para Gao Yi, si la reforma comienza por el cuerpo docente, ayudará
a que el personal administrativo acepte su propia reforma más
adelante. “Pero me asusta pensar que si los profesores son
los únicos afectados por la reforma, ésta terminará
en fracaso. No soy un graduado de la Universidad de Pekín,
así que no entiendo el denominado ‘espíritu
de Beida’. Pero lo que veo es que la reforma en el nombre
de revitalizar este gran espíritu – operada y controlada
por las autoridades administrativas y académicas - ha violado
los intereses de los profesores, forzándoles a sacrificar
la enseñanza en aras de cierto espíritu o ideal, mientras
quedan sin cambios el poder y los intereses de la burocracia",
confiesa Gao.
Reformas con luz larga
A pesar de las enconadas discusiones, todo indica que la reforma
universitaria continuará.
Min Weifang precisa que la reforma ha generado mucho debate porque
afectará los intereses inmediatos de numerosas personas.
Añade que es comprensible que algunos profesores no puedan
entender, y que pueden incluso discrepar con la reforma. Pero "debemos
pagar un precio por la reforma. Después de todo, el progreso
requiere reforma. Es nuestra responsabilidad construir la Universidad
de Pekín como institución académica de clase
mundial."
En 1994 esta aspiración se planteó por vez primera,
en la novena reunión representativa del Partido de la Universidad
de Pekín. En mayo de 1998, la meta fue retomada por el ex
presidente Jiang Zemin, en un discurso que pronunció por
el centenario de la Universidad de Pekín. Ahora la meta es
ampliamente aceptada y es parte de la estrategia de desarrollo del
estado, recuerda Min.
Si bien varían las opiniones sobre cómo reformar
el sistema de personal, todos parecen coincidiere en la necesidad
de someter el centro a una reforma, como medio ideal de resolver
los problemas que han existido por mucho tiempo en la Universidad
de Pekín y otras instituciones de enseñanza superior.
Queda entonces por decidir la forma concreta que deberá adoptar
dicho proceso.
|