| --Debido a la indefinición de las normas
operacionales del mercado y la corrupción en el poder, por
mucho tiempo ha reinado un alto nivel de especulación en los
precios de las transacciones de bienes raíces y tierras. En
los últimos tres años, el Gobierno chino ha intensificado
continuamente la normalización de dicho mercado.
Por Feng Jianhua
Desde
junio del año en curso, el Gobierno chino ha ampliado las
investigaciones relacionadas con “las irregularidades cometidas
por ricos y poderosos” en Shanghai, incluyendo en sus pesquisas
a otros 20 comerciantes en tierras. La investigación apunta
a clarificar los casos de venta y arrendamiento de tierras en los
últimos tres a cuatro años. Partiendo de la brecha
existente, se está aplicando de manera gradual la regulación
y la rectificación del mercado de tierras en el ámbito
nacional.
Desde la década de los 90 del siglo pasado, el mercado
de bienes raíces ha mantenido un recalentamiento sostenido,
situación que ha dado lugar al súbito enriquecimiento
de numerosos sujetos en el país. Según la revista
Forbes de 2002, de los cien chinos más ricos, 40 se dedican
al sector de bienes raíces, mientras que entre los 500 más
ricos del mundo, sólo 30 son comerciantes de bienes raíces.
En el país, invertir en dicho sector es considerado un “juego
exclusivo para ricos”.
Debido al recalentamiento del sector en algunas localidades y
las imperfecciones de las reglas, con frecuencia se viola la ley.
El mercado de transacciones de terrenos, que determina el volumen
de los beneficios, es el eslabón más débil.
Según el Ministerio de Tierras y Recursos Naturales, en 2002
se investigaron más de 80.000 transacciones ilegales de terrenos,
lo que causó una pérdida por valor de más de
1.500 millones de yuanes para el Estado.
La corrupción favorece el crecimiento de las
prácticas malsanas en las transacciones de bienes raíces.
Según la Constitución y otras leyes pertinentes,
los terrenos pertenecen al Estado, y los comerciantes pueden comprar
el derecho de uso de terrenos siempre y cuando obtengan autorización
del Estado. Éste transfiere terrenos mediante tres formas
principales: la subasta, la licitación y la transferencia
negociada.
“Los problemas residen principalmente en la transferencia
negociada, pues ésta es una negociación de carácter
estrictamente bilateral. La transferencia no pública favorece
la producción de la corrupción, haciendo que se generalice
cada vez más el fenómeno de las reventas a precios
exorbitantes en el sector de terrenos”, dijo recientemente
a Beiiing Informa el catedrático Zhang Yaoqing,
director del Instituto de Investigaciones de la Economía
de Bienes Raíces, de la Universidad de Economía y
Comercio Shoudu.
Según Zhang Yaoqing, desde hace largo tiempo los reglamentos
sobre la transferencia negociada han sido siempre muy confusos y
carentes de práctica. Por ejemplo no hay estipulaciones específicas
sobre qué tipo de terrenos se pueden transferir, y cómo
se determina el precio de la transferencia, así como otras
cuestiones claves. Bajo estas circunstancias, la mayoría
de los comerciantes de bienes raíces prefieren entrar en
connivencia con funcionarios del gobierno para poder comprar tierras
a precio mucho más bajo que el del mercado, mediante la transferencia
negociada.
Lo más grave es que algunos comerciantes, al comprar terrenos,
no lo hacen con fines de explotación de bienes raíces,
sino simplemente para revender. Según Zhang, ellos siempre
pueden conseguir el derecho de uso de terrenos a precios bajos apoyándose
en “fuertes relaciones” con poderosos funcionarios del
gobierno, sin tener que pagar de antemano el importe por concesión
de terrenos, y luego los transfieren a precios altos, para compensar
con parte de lo que ganan el “vacío” anterior.
En el campo de las subastas y las licitaciones de terrenos, también
existen maniobras ocultas, que consisten en que el comprador se
entera del precio antes de la subasta o la licitación para
poder manejar el proceso de transacción y conseguir sus objetivos.
La dañina especulación
Además de ser caldo de cultivo para la corrupción,
la especulación causa la elevación desenfrenada del
precio de las tierras. La Estación Ferroviaria Occidental
de Beijing es una de las cuatro terminales principales de la capital.
Antes de su construcción, los terrenos adyacentes costaban
de 750.000 a 900.000 yuanes por hectárea, según Liu
Weixin, investigador del Instituto de Economía Regional de
la Academia de Ciencias Sociales de China. Pero tras la elaboración
del plan de la construcción, el precio subió en un
día a 2,25 millones de yuanes, es decir, casi el triple del
precio original. Cuando se inició la construcción,
el mismo se duplicó otra vez, llegando a 4,5 millones de
yuanes.
Sobre estas premisas, los comerciantes calculan el costo incluyendo
el factor del alza del precio de las tierras causado por la especulación.
De modo que también se eleva el precio de los bienes raíces.
En muchas localidades, el costo de terreno representa más
de dos tercios de la inversión total en la explotación
de bienes raíces. En 1998, el precio promedio de las viviendas
fue de 2.700 yuanes por metro cuadrado en Hangzhou. Pero en 2002,
el mismo subió a 5.000 yuanes, casi el doble, lo que representó
un nivel mucho más alto al aumento del ingreso de los ciudadanos
locales. Al quedar las viviendas fuera del alcance de los residentes
de ingresos bajos y medios, se incrementa la cantidad de edificios
de viviendas construidos y desocupados, causando pérdidas
de recursos.
Por otro lado, las prácticas de especulación de
terrenos han causado el “movimiento de compra y venta de grandes
extensiones de terrenos”. En los últimos años,
se ha acelerado continuamente la construcción civil. Algunos
gobiernos locales se fijan en los terrenos de alto valor cuando
les falta el capital para la construcción. Con el pretexto
de “administrar la ciudad”, venden terrenos estatales
a grandes extensiones. Los comerciantes de terrenos lo consideran
provechoso y pugnan entre ellos por comprar. Según informaciones
de prensa, no son pocas las compañías capaces de comprar
de una vez al gobierno de 400 a 500 hectáreas de tierras.
“Este movimiento ha perjudicado los intereses de los campesinos.
Algunos de ellos han perdido sus tierras y no han podido lograr
la recompensa del gobierno. Como han perdido para siempre la tierra
de la que han dependido, ya no tienen con qué sobrevivir”,
anotó preocupado Liu Weixin.
Las especulaciones del precio del terreno también puede
provocar riesgos financieros. El catedrático Zhang informó
que los bancos son la mayor parte de los fondos requeridos para
la explotación de bienes raíces, incluyendo los fondos
disponibles de los comerciantes de explotación, los fondos
de contrato por parte de la empresa encargada de la obra y el adelanto
de los compradores. Si los precios suben más allá
del límite, habrá más edificios desocupados,
lo cual representa una amenaza de riesgo financiero.
Eliminación de maniobras ocultas en las transacciones
de terrenos
El mercado de bienes raíces se asiente en el mercado de
tierras. Sólo con el perfeccionamiento de este último,
podrá funcionar de modo sano el primero. Por tanto, el Gobierno
chino ha fortalecido en los últimos tres años la administración
del mercado de tierras.
Con el fin de intensificar el control gubernamental, el Consejo
de Estado exigió el 30 de abril de 2001 que los diversos
gobiernos locales implementaran de manera experimental el sistema
de compra y reserva de tierras de construcción, lo cual deberá
permitir que los gobiernos locales pueden recuperar los terrenos
que no son explotados dentro del límite de un año,
y aquellos transferidos por las instituciones gubernamentales sin
pedir permiso al Estado, así como otros terrenos de utilización
ilegal. Zhang considera que la implementación del sistema
de compra y reserva permite que el gobierno controle efectivamente
desde el origen la escala de explotación de la tierra, y
restrinja enérgicamente las especulaciones del precio del
terreno.
En julio de 2002, el Ministerio de Tierras y Recursos Naturales
estipuló específicamente que las tierras operacionales
tienen que ser vendidas mediante subasta pública, y no pueden
ser transferidas mediante negociación. Gracias a ello, se
ha conseguido erradicar la raíz de la connivencia gubernamental
y comercial, con lo cual se han eliminado “tierras de gratitud”
y “terrenos de corrupción”.
“Debemos reconocer que estas disposiciones han desempeñado
un papel muy importante en impedir la malsana tendencia en las transacciones
de terrenos. Pero lo más importante reside en cómo
las observan e implementan los departamentos gubernamentales correspondientes”,
reiteró repetidamente Liu a Beijing Informa.
Con el fin de acabar con las prácticas de especulación
del precio en las transacciones de tierras, según Zhang,
es mejor, bajo condiciones posibles, incluir los terrenos en el
proyecto conjunto de bienes raíces antes de subastar los
primeros, porque la subasta conjunta de un proyecto de bienes raíces
tiende a buscar el precio más bajo; de tal manera se evita
la especulación del precio, utilizando el precio más
alto que siempre procura la subasta de terrenos. Además,
la competencia no sólo se concentra en el precio, sino en
las condiciones integrales incluyendo el nivel administrativo, etc.
“Aunque se está llevando a cabo la normalización
en el mercado de tierras, hay que intensificar aún más
el tratamiento de los fenómenos de corrupción, además
de perfeccionar el sistema pertinente, para poner fin a las actividades
ilegales en las transacciones de terrenos”, añadió
Zhang.
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