| --La construcción del Proyecto de las
Tres Gargantas, que será completado en 2009, requiere el reasentamiento
de 1,13 millones de residentes locales. Hasta la fecha, se han reasentado
724.000 personas, la mayoría en las zonas adyacentes, y otras
140.000 se han trasladado a 11 provincias y municipios, incluyendo
Shanghai y la provincia de Jiangsu. Se trata del mayor programa de
reasentamiento que haya tenido lugar en la historia del país.
Sus detractores, dentro y fuera del país, cuestionan la pertinencia
de hacer que las familias renuncien a su hábitat y modo de
vida tradicionales en beneficio de un proyecto hidráulico.
Sin embargo, muchos residentes admiten que nunca antes habían
contado con tan buenas condiciones de vida como en la actualidad —La
Red.
por Li Xiaorou
Liu
Anxing, inmigrante de 46 años del área de la reserva
de las Tres Gargantas, se ha mudado a su nuevo hogar. El y su familia
vivían originalmente en la aldea Taiping, provincia de Hebei,
situada cerca de la represa de las Tres Gargantas. Su hogar quedó
sumergido al represarse el agua el 1.° de junio.
La familia se mantuvo en un área cercana a su antigua residencia.
Su nuevo hogar está situado en Boshuwan, a 180 metros sobre
el nivel del mar. Hoy día, la familia de cuatro miembros
vive en un edificio de dos pisos de 240 metros cuadrados y rodeado
por un huerto. “Recibí 29.000 yuanes en subsidio gubernamental
para el reasentamiento en agosto de 1995. Mi antigua, construida
unos 50 años atrás, era de madera y arcilla, mientras
que mi nuevo hogar dispone de agua corriente, teléfono y
televisor,” expresó Liu.
En marzo de 1995, los funcionarios locales convocaron una reunión
para movilizar el reasentamiento de los residentes que vivían
cerca de la represa. Liu fue el primero en responder a la llamada
para que todos que quedaban en zonas inferiores a los 90 metros
por debajo del nivel del agua salieran de allí antes de diciembre
de 1996. Tras de él siguieron más de 30 familias de
la aldea. El trabajo de reasentamiento se completó antes
de lo programado.
El día que la reserva de las Tres Gargantas empezó
a almacenar agua, Liu regresó a ver su vieja casa, ahora
sumergida 30 metros bajo el agua.
El reasentamiento ha representado un salto de 10 años en
cuanto al nivel de vida de los residentes locales, según
los funcionarios del gobierno. En Wanzhou, Wushan y Yunnan, municipio
de Chongqing, el nivel de vida ha mejorado en gran medida.
Muchos inmigrantes rurales han construido sus nuevas casas aprovechando
los subsidios del gobierno y sus propios ahorros, y muchas familias
gozan de mejores condiciones de transporte, agua, electricidad y
comunicaciones. La encuesta de la segunda etapa de reasentamiento,
realizada por el Consejo de Estado, mostró que en la zona
de reserva, 163 nuevas zonas residenciales han quedado conectadas
por autopistas, un 70% de las familias tienen agua corriente, y
algunas incluso usan gas natural en vez de leña, en lo que
ha constituido una práctica milenaria.
En comparación con las familias que se mudaron a las zonas
rurales, las reasentadas en las ciudades han podido gozar de una
mejor vida. Las familias se trasladaron a las zonas residenciales
donde predomina la limpieza medioambiental, y existe televisión
por cable y teléfono, además del mencionado gas natural.
Huang Dejin, de 70 años de edad, vive en un apartamento
de tres cuartos con un total de 95 metros cuadrados de superficie,
equipado con una nevera, un televisor y radio. La anciana dice sentirse
muy feliz con su actual hogar y desea que el proyecto de las Tres
Gargantas se complete lo más pronto posible, de forma que
otros residentes reasentados puedan tener los mismos beneficios
que ella.
Con la culminación del gigantesco proyecto, 632 kilómetros
de tierra, dos ciudades, 11 distritos y 116 poblados quedarán
sumergidos. Se construirán nuevos poblados cerca y por encima
de la nueva línea de agua.
El proyecto, que requiere un reasentamiento de 1,13 millones de
residentes locales, es la mayor operación de su tipo en el
mundo.
Nueva fisonomía del área de las Tres
Gargantas
El proyecto de reasentamiento de gran escala de la zona de las
Tres Gargantas empezó en 1993. Considerando la prosperidad
y la estabilidad social a largo plazo, el Gobierno chino compensó
a los inmigrantes por la pérdida de sus casas y subsidió
los gastos de agua y electricidad de sus nuevos hogares.
Debido a las condiciones especiales, el área de las Tres
Gargantas es conocida como una de las 18 zonas más pobres
de China, con deficientes instalaciones infraestructurales y un
desarrollo económico lento. Rodeada por altas montañas
y empinadas inclinaciones, los campesinos del área tienen
sólo una pequeña parcela de tierra para cultivar sus
productos. Con la reducción de bosques, el sistema ecológico
se ha hecho más frágil. Las estadísticas muestran
que un 62% de la tierra ha sido erosionada, produciendo 155 millones
de toneladas de arena al año. De este total, 40 millones
de toneladas fluyen al río Yangtsé.
Desde el inicio del proyecto de reasentamiento en 1993, han mejorado
las pobres condiciones de transporte y el nivel de vida de la zona
y se ha reajustado la estructura de la industria y la agricultura
local. El monocultivo ha cedido lugar a nuevos productos de alta
rentabilidad económica y a la cría de animales domésticos
de variedades mejoradas. Muchos distritos han cerrado las empresas
pequeñas que contaminaban el entorno y han desarrollado industrias
de bajo costo de desarrollo, de alta eficiencia y e inocuas al medio
ambiente.
Hasta fines de marzo, un total de 724.000 de residentes se habían
reubicado. En 2002, el producto interno bruto de 21 prefecturas
y distritos casi triplicó el de 1993, y el ingreso per cápita
de los campesinos se duplicó. Se ha mejorado en gran medida
la vida de los residentes urbanos y se ha incrementado el ingreso
de los campesinos.
Al principio, el Estado estimuló a los residentes a desplazarse
a los lugares cercanos y elaboró un plan maestro que incluyó
un camino delantero y un huerto trasero para las nuevas casas.
Sin embargo, algunos distritos empezaron a construir casas para
los inmigrantes en tierras áridas o en cuestas de 25 grados.
Más adelante cortaron los árboles y abrieron parcelas
para el cultivo, resultando en erosiones de tierra y causando una
amenaza al ambiente y al futuro de la vida de los inmigrantes.
Con el fin de resolver este problema, el Gobierno Central empezó
a estimular a los inmigrantes a construir nuevas casas en Shanghai
y la provincia de Guangdong en 1999.
Para muchos, el traslado implica un cambio radical de estilo de
vida, pues salen de zonas montañosas con destino a las llanuras,
cambiando el cultivo de naranjas y maíz por la siembra de
algodón y arroz. Li Anchun, un reasentado que vive en la
ciudad de Dafeng, provincia de Jiangsu, recibió una parcela
de tierra de 0,73 hectáreas. En ella cultivó algodón,
moreras y verduras y construyó un huerto. Otros han establecido
una fábrica de vino, y algunos más han abierto restaurantes
o compañías de transporte.
El reasentamiento también trae otros beneficios personales.
Chen Hu, que reside actualmente en la ciudad de Weifang, provincia
de Shangdong, tenía una vida pobre en el área de las
Tres Gargantas. Aunque se mantenía soltero a sus treinta
y tantos años, acariciaba la esperanza de formar una familia
en el futuro. Cuando llegó a Shangdong, el gobierno local
le proporcionó una casa espaciosa en Weifang, equipada con
muebles y un televisor a color, y también le ayudó
a contraer matrimonio. “Sin la grandiosa política de
reasentamiento, no tendría esta vida feliz”, expresó
Chen.
El Gobierno chino hizo arreglos en 10 provincias económicamente
desarrolladas y en el municipio de Shanghai para recibir a los inmigrantes
y asignó un fondo especial para este fin. Los gobiernos locales
receptores asignaron tierras y construyeron edificios residenciales
para los inmigrantes y aplicaron políticas preferenciales,
incluyendo la asistencia médica y la educación de
sus hijos.
Sin embargo, sin importar el alcance de los nuevos beneficios,
muchos inmigrantes dijeron que nunca podrían olvidar su tierra
natal. Yi Meigui, quien llegó de la aldea Sanyichun, se dejó
llevar por la nostalgia en su nueva casa de cuatro habitaciones
en la ciudad de Jinjiang, provincia de Hubei. La familia tiene una
vida más próspera y él mismo ha abierto una
pequeña tienda y una fábrica de vino. También
mantiene una piara de 10 cerdos. En la cosecha, usan segadoras mecánicas,
en vez de hoces. Pese a ello, sigue extrañando los cantos
melodiosos de los boteros y la vista de las blancas velas de los
barcos que pasaban cerca de su casa.
Yan Wenjun, que llegó desde el distrito de Zhongxian, en
el municipio de Chongqing, para residir en la ciudad de Jingzhou,
provincia de Hebei, dijo: ”La nostalgia es un tipo de placer.
Cuánto más pensamos en nuestra tierra natal, más
alegres nos sentimos de regresar a casa”. Hoy viven con mayor
comodidad, pero la memoria de las Tres gargantas no les abandonará
nunca. |