por ZHANG
RUOWU y LAN XINZHEN
El Gobierno chino ha puesto ante su máxima dirigencia una
tarea sin precedentes y hasta ahora casi inconcebible: Actualizar
la región del nordeste -- la vieja y casi obsoleta región
industrial que alguna vez se llamó "Unión Soviética"
de China – adaptándola a los niveles de las prósperas
zonas costeras meridionales y orientales, de modo que se desarrolle
y forme parte de una pujante economía de mercado.
El
noreste, en el contexto chino, incluye las tres provincias de Liaoning,
Jilin y Heilongjiang, y a veces algunas áreas próximas
bajo administración de la región autónoma de
Mongolia Interior.
En sus días de gloria, el noreste generaba una considerable
porción de la energía industrial pesada y los recursos
de la nación.
Pero según el país emprendía la reforma económica
y se abría al mundo, comenzó a declinar la importancia
relativa de la región.
Con frecuencia, al preguntárseles cuál puede ser
la solución para su ciudad natal, los norestinos suelen responder
mei banfa (no hay remedio).
Pero el primer ministro Wen Jiabao, que asumió el puesto
al frente del gabinete en marzo pasado, no está de acuerdo.
Para él constituye una prioridad encontrar un banfa
(remedio), o puede que él mismo desee convertirse en banfa
para esta depauperada región. Queda por ver si lo logrará.
La razón por la que el noreste se asemeja a la Unión
Soviética se debe a que fue modelado exactamente a imagen
y semejanza de la economía planificada de la hoy extinta
superpotencia, es decir, una economía artificial que fue
adoptada hace más de medio siglo y que con el tiempo se ha
desacreditado y ha sido abandonada en casi todos los lugares del
planeta.
En la actualidad son paisaje común de la región las
chimeneas desprovistas de las gruesas columnas de humo que solían
ennegrecer los cielos del noreste un par de décadas atrás.
Una tras otras van quedando desiertas las fábricas. Hay muchas
estructuras que se pueden considerar industrias, sólo que
han quedado cubiertas por una pátina de polvo y espeso moho
que el paso de cada día de inactividad coloca sobre ellas.
Pululan en las calles los ventorrillos de verduras y restaurantes
de poca monta. A su vera se concentran los jóvenes desempleados
a rumiar su ocio, a la caza de, un poco de suerte mediante, algún
dinero que les consiga sus cigarrillos de cada día, suministrados
por los buscavidas de turno. Algunas ciudades del noreste han mantenido
los índices de desempleo más altos del país.
En contraste, se ve a funcionarios prestos a acudir a los banquetes
a que les convidan los hombres enfundados en trajes italianos, juntos
a mujeres en abrigos de piel, en exclusivos hoteles extranjeros.
Algunas ciudades del noreste han informado de los más graves
casos de corrupción oficial vinculada a la mafia en la historia
de la República Popular.
Y en la otra cara de la moneda, sobreviven las viejas ciudades
de las minas de carbón que hoy pierden sus reservas. Los
contados y mal pagados mineros que van quedando, trabajan para excavadores
privados, que con frecuencia les fuerzan a laboral en condiciones
infrahumanas, en medio de los mayores riesgos. Para percatarse de
ello en Internet no hace falta navegar en el buscador Google. Basta
rastrear los sitios web domésticos buscando por los nombres
de Jixi o Hegang (viejas ciudades carboníferas del noreste),
y lo único que aparecerá en gráficos e instantáneas
son informaciones de sus accidentes mortales. Sólo así
llegan los nombres de estas ciudades a los cintillos noticiosos
nacionales.
Para
poner fin a la persistente recesión regional que ha afectado
a las tres provincias por más de 20 años, China necesita
una solución norestina. Si Beijing no se decide
ya, la infraestructura industrial de la región entera se
oxidaría hasta el punto de quedar totalmente inservible.
Tal perspectiva ha mantenido ocupados a los asesores de la política
industrial del Gobierno Central. Bajo supervisión personal
del primer ministro, los especialistas están elaborando un
modelo para reconstruir el enmohecido cinturón del nordeste.
Según fuentes oficiales, se están preparando un paquete
de revitalización y medidas políticas para la zona,
los cuales quedarán sometidos a la próxima conferencia
anual del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh),
en octubre venidero, cuando se analizarán temas de la reforma
económica como prioridades de la agenda del Comité
Central del PCCh.
El equipo de expertos que prepara la iniciativa de revitalización
del nordeste cuenta con la dirección del Centro de Investigaciones
sobre Desarrollo del Consejo de Estado, el principal equipo asesor
del gabinete. Se afirma que en la actualidad proyectan un "informe
integral" sobre la reconstrucción económica y
la reorientación del gobierno en la más antigua región
industrial de China.
Los economistas chinos observan que la iniciativa para el noreste
será asumida como otro foco estratégico del Gobierno
Central, a seguido de su programa de alto perfil para acelerar el
desarrollo de las regiones occidentales, iniciado en 1999.
A principios de agosto, el primer ministro Wen Jiabao presidió
la primera reunión del gobierno sobre la revitalización
del nordeste en Changchun, capital de la provincia de Jilin, donde
reveló su plan de campaña.
El primer ministro se pronunció por un “nuevo pensamiento,
nuevos sistemas, nuevos mecanismos y nuevos métodos,”
recurriendo a las prácticas de la economía de mercado
en un esfuerzo por revitalizar el noreste.
La importancia que el Gobierno Central otorga al noreste ha generado
entusiasmo, incluso un virtual éxtasis entre algunos funcionarios
locales, que han llegado a afirmar que la región pronto se
convertirá en la “cuarta principal fuerza motriz de
la economía nacional,” a semejanza de las zonas orientadas
a la exportación en el Delta del río de la Perla,
el Delta del río Yangtsé, y la región de la
bahía de Bohai, alrededor de Beijing y Tianjin.
Pero en honor a la verdad, hay que decir que a la economía
del noreste nunca le han faltado grandes puntos de venta. A pesar
de su decadente competitividad en una u otra área, todavía
dispone de recursos e infraestructura industrial importantes.
Sirvan de ejemplo en ese sentido los yacimientos de petróleo
de Daqing, el mayor surtidor de crudo del país, ubicados
en la zona. Y también el Complejo Siderometalúrgico
de Anshan , el mayor fabricante de acero de China, que obtienen
beneficios enormes a la sombra de la creciente cifra de proyectos
constructivos que hoy se expanden por todo el territorio nacional.
La
planta automovilística No.1, con su central en Changchun,
es la fabricante de populares modelos de alta terminación
como Audi A6 y Bora, de acuerdo con los términos de su acuerdo
de empresa a riesgo compartido con la firma alemana Volkswagen.
La provincia de Jilin, productora del mejor maíz de China,
es granero de la nación, cuyas necesidades de alimentación
al ganado quedan cubiertas por estas cosechas.
Dalian sigue siendo la ciudad portuaria de mayor trasiego en el
norte de China, en momentos en que la misma pugna por ampliar rápidamente
sus exportaciones de software a Japón y la República
de Corea.
Pero aparte de estos puntos brillantes, el resto del nordeste necesita
reconstruir su estructura económica, pues sus habitantes
sufren de mayores contratiempos que los chinos residentes en las
costas y áreas meridionales.
Debido a la carencia de Inversión Extranjera Directa (IED)
en los últimos años, el noreste dista mucho de ser
una zona manufacturera adaptada a las necesidades del mercado global,
y en términos del comercio exterior la región a duras
penas puede competir con lugares como Shanghai y Guangdong.
Súmese a ello que, incluso si el noreste lograra abrir rápidamente
algunos negocios manufactureros orientados a la exportación,
quedaría aún por conseguir clientes que compraran
sus productos. En estos momentos, es el sur de China el que domina
virtualmente el mercado mundial de mercaderías simples.
Por otra parte, sería poco realista que China intentara
revitalizar una región tan enorme, y tantas viejas ciudades
industriales, sin intentar revitalizar la fabricación regional.
Pero ¿qué puede fabricar y vender la región?
El Gobierno Central no puede tomar la decisión a nombre de
los líderes empresariales privados.
Otra dificultad es que la región carece de suficiente iniciativa
privada. La economía planificada es más que una concepción
económica. Es una forma de pensamiento, especialmente entre
los dirigentes económicos.
Muchas de las nuevas prácticas de la reforma económica
de China fueron probadas en un principio en el nordeste. Pero como
esos experimentos los aprendían los empresarios en otros
lugares, se vieron maniatados por el ambiente local - expresado
en el gran poder de los planificadores y la falta de solidaridad
de otros funcionarios
Los gobiernos locales, como precisó un editorial del semanario
económico Siglo XXI, todavía demuestran una fuerte
tendencia a utilizar métodos de la economía planificada
para competir con el sector privado en procura de ganancias.
El desarrollo del noreste, visto de esta manera, es en última
instancia un tema de reforma política. Llámese reorientación
del gobierno o cualquier otro nombre, los economistas de Beijing
comparten la visión de que ésta será un componente
obligado del documento anunciado para el próximo octubre.
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