Cincuenta años han pasado desde la
firma del Acuerdo de Armisticio de Corea, sin embargo la paz duradera
no ha llegado a la península coreana. Si la Cumbre entre
norte y sur de 2000 creó un atmósfera más alentadora
después del 50.° aniversario del la Guerra Coreana, el
problema nuclear ha enfriado la celebración del aniversario
del armisticio. Dos expertos chinos hablan sobre el problema nuclear
de la República Popular Democrática de Corea (RPDC)—-La
Red.
Sin
compromiso no hay salida
Por Fu Mengzi
(El autor es director del departamento de estudios sobre EE.UU.
del Instituto de Relaciones Internacionales Contemporáneas
de China.)
La
RPDC ha finalizado el reprocesamiento de 8.000 barras de combustible
nuclear usudas a fines de junio, expresó un diplomático
de la RPDC a funcionarios estadounidenses en una reunión
informal el 8 de julio, según reveló un asistente
de inteligencia de alto nivel del ex Presidente de la República
de Corea (RC) Kim Dae Jung. Al mismo tiempo, el diario Asahi
Shimbun de Japón informó el 26 de julio que la
RPDC expresó si EE.UU. insistiera en llamar a la RPDC un
“país díscolo” productor de armas de destrucción
masiva, la RPDC continuará llevando a cabo sus pruebas nucleares
y se autoproclamará país nuclear en su día
nacional, el 9 de septiembre. Todo ello demuestra que la situación
diplomática sobre el problema nuclear de la RPDC ha llegado
a un punto crítico.
Desde la exposición del “plan nuclear” de la
RPDC el año pasado, EE.UU. y la RPDC han mantenido una intensa
confrontación diplomática. Las reuniones trilaterales
de Beijing entre China, EE.UU. y la RPDC establecieron una plataforma
para la solución de este problema y también simbolizaron
un nuevo punto de viraje de la confrontación a la negociación.
Sin embargo, la indiferencia estadounidense ante las sugerencias
de la RPDC disminuyó la esperanza. Las acciones siguientes
de ambas partes les alejaron aún más de la esperada
hoja de ruta estratégica, especialmente cuando EE.UU. intentó
aprobar una resolución condenatoria a la RPDC en el Consejo
de Seguridad de la ONU. Otras acciones de presión impuestas
a la RPDC condujeron a similares resultados negativos.
La “intrepidez” de la RPDC y la “obstinación”
de EE.UU. en esta pulsada diplomática, han sembrado de incertidumbre
las perspectivas de negociaciones pacíficas, mientras que
el peligro de guerra se mantiene y seguirá manteniéndose
por largo tiempo en la península. Haya guerra o un impasse,
el resultado tendrá grandes consecuencias estratégicas
para la región y el mundo en general; por consiguiente, la
comunidad internacional está concentrándose en el
problema nuclear de la RPDC.
Origen de conflicto
La RPDC considera su plan nuclear un problema bilateral con EE.UU.
y su reconocimiento de ambiciones nucleares apunta a lograr conversaciones
directas con EE.UU. Ambos países alcanzaron un acuerdo marco
nuclear en 1994, pero la RPDC criticó a EE.UU. por no cumplir
una serie de compromisos del acuerdo. Por ejemplo, EE.UU. se ha
desentendido de su promesa de ayudar a la RPDC en la construcción
programada de reactores de agua ligera. Después de la toma
de poder de la Administración Bush, el gobierno estadounidense
incluyó a la RPDC en el “eje del mal”, junto
con Irak e Irán, lo que aumentó las preocupaciones
de la RPDC sobre su seguridad. La reciente guerra contra Irak exacerbó
esta preocupación.
Al mismo tiempo, EE.UU. sostiene que la RPDC ha violado el acuerdo
marco de 1994 y por lo tanto ya no es confiable, insistiendo que
su plan nuclear es nada más que una forma de chantaje. Desde
el punto de vista de los halcones en EE.UU., ayudar a la RPDC, país
que ha abandonado el acuerdo de 1994, es otorgar un premio indirecto
a un “país rufián” que produce armas de
destrucción masiva. Además, EE.UU. siempre ha insistido
en que el problema nuclear de la RPDC no es sólo un problema
entre EE.UU. y la RPDC, y se opone a las conversaciones directas
con la RPDC. Ello demuestra que EE.UU. no está dispuesto
a asumir la parte que le toca del problema.
Posibilidades de solución
Hay cuatro posibles soluciones al problema nuclear de la RPDC:
la diplomacia, la guerra, las sanciones y el aplazamiento.
El
Pentágono tiene varios programas de combate contra la RPDC,
y mantiene vigilancia aérea intensa sobre la península.
También ha llevado a cabo maniobras militares que apuntan
a la RPDC con sus aliados del Este de Asia, como Japón y
la RC. Hasta ahora, Washington insiste en que la fuerza es todavía
una solución posible al problema nuclear de la RPDC. Paul
Wolfowitz, subsecretario de Defensa de EE.UU., proclamó que
EE.UU. no excluirá “los medios anormales” para
resolver este problema.
Cabe entonces inferir que EE.UU. desea lanzar una segunda guerra
destinada a derrocar a las autoridades de la RPDC. Algunos políticos
estadounidenses consideran que esta sería la solución
definitiva al problema nuclear de la RPDC. Aunque EE.UU. mantiene
la superioridad militar absoluta sobre la RPDC, una solución
militar no es una elección razonable. La Administración
Bush todavía enfrenta innumerables problemas en el Oriente
Medio después de la Guerra de Irak, así como los obstáculos
que considera se derivan del programa nuclear de Irán y el
conflicto palestino-israelí.
China, la RC y Rusia se oponen en forma resuelta a una guerra
contra la RPDC, partiendo de consideraciones geopolíticas,
humanitarias y de seguridad. Incluso Japón no estaría
preparado para apoyar completamente a EE.UU. si éste lanza
una guerra contra la RPDC.
Con poco apoyo a la acción militar estadounidense en la
Península de Corea, la guerra no parece una elección
sensata. Además, la acción militar arbitraria conduciría
indudablemente a graves pérdidas de efectivos; en cuanto
a las políticas domésticas, la Administración
de Bush no parece dispuesta a lanzar una guerra impopular antes
de las próximas elecciones presidenciales.
Con el fin de contener el contrabando, el tráfico de drogas
y la falsificación de moneda que supuestamente ha cometido
la RPDC, EE.UU. ha llamado a la comunidad internacional a aislar
conjuntamente a la RPDC, curso de acción que propuso durante
las cumbres EE.UU.-Japón, EE.UU.-RC y RC-Japón, la
reunión de Madrid y la de Melbourne. En el presente, EE.UU.
mantiene un bloqueo marítimo parcial y vigilancia aérea
sobre la RPDC, con el fin de cortar la fuente de fondos y de tecnología
de la RPDC, creando así un cerco alrededor de la RPDC en
lo económico, lo que en apariencia otorga a EE.UU. la superioridad
en las negociaciones sobre el programa nuclear.
Sin embargo, la RPDC que se ha mantenido aislada del mundo exterior
por largo tiempo no depende del mismo en lo económico. Los
bloqueos y las sanciones no tendrían mucho impacto. Además,
es imposible para los vecinos de la RPDC, incluyendo China, Rusia
y la RC, seguir a EE.UU. en la votación y la aplicación
de las sanciones en la ONU.
La acción dilatoria sobre el problema nuclear es una opción
muy peligrosa, pues la RPDC podría pasar el umbral y convertirse
en un país realmente nuclear. Ello conducirá a un
dominó nuclear en el Nordeste de Asia, con nuevos desafíos
a la situación de estabilidad de la región.
Es de suprema importancia mantener el problema nuclear de la RPDC
en la órbita diplomática. Una solución diplomática
al problema responde a los deseos universales y los intereses de
seguridad de los países vecinos. En el presente, la comunidad
internacional está haciendo esfuerzos por mantener el asunto
dentro de dicho ámbito.
Partiendo de la perspectiva de la estabilidad en el nordeste de
Asia y la Península de Corea, así como de la salvaguarda
de los intereses nacionales de China, el Gobierno chino ha llevado
a cabo intensivas actividades diplomáticas para promover
las conversaciones pacíficas. Los dirigentes chinos han sostenido
en diferentes ocasiones conversaciones con sus contrapartes de EE.UU.,
Gran Bretaña y la RC sobre este problema. Dai Bingguo, viceministro
de Relaciones Exteriores de China ha visitado la RPDC y EE.UU. para
promover las conversaciones tripartitas en Beijing.
No obstante, las diferencias entre la RPDC y EE.UU. son tan amplias
que entorpecen las perspectivas de una solución diplomática
en un futuro cercano. Si ambas partes rechazaran las concesiones,
si la RPDC rechazara abandonar su programa nuclear y EE.UU. se negara
a ofrecer una garantía sustancial de seguridad a la RPDC,
no hay hoja de ruta ni nada que se le parezca que pueda resolver
este problema. |