La agonía agrícola
 

¿Lograrán las negociaciones agrícolas de la Conferencia Ministerial de la OMC, programadas para el próximo otoño en Cancún, evitar un estancamiento?

Por Cheng Guoqiang

(El autor es investigador principal del Centro de Investigaciones sobre el Desarrollo, subordinado al Consejo de Estado de China.)

El mundo se mantiene atento a la V Conferencia Ministerial de la OMC de este año, que tendrá lugar del 10 al 14 de septiembre en Cancún, México, con interés particular en los resultados de las negociaciones agrícolas – un importante capítulo de la ronda Doha de la OMC, ya que no se han alcanzado muchos progresos en este tema. En dicho encuentros los países miembros de la OMC efectuarán una revisión a mediano plazo de la nueva ronda de negociaciones comerciales multilaterales de la organización.

Las discusiones referentes a la agricultura, que fueron incluidas por primera vez en las negociaciones multilaterales de la ronda Uruguay, han generado preocupaciones especiales y desafíos durante las negociaciones de la OMC. Debido a la disparidad de posiciones sobre los subsidios agrícolas entre Estados Unidos y Europa, las negociaciones agrícolas se han estancado a menudo, prolongando la ronda Uruguay por cuatro años. No fue hasta 1994 que finalmente se alcanzó el acuerdo en el sector agrícola. La nueva ronda de negociaciones agrícolas no serán menos intensas que las ocurridas en la ronda Uruguay, y podrían prolongar el actual capítulo de las negociaciones comerciales.

Los complicados conflictos de intereses dificultan aún más las coordinaciones entre las partes sobre el tema agrícola que en otras negociaciones de la OMC. Los países importadores y los exportadores adoptan posturas con frecuencia opuestas en muchos temas, algo similar a lo que acontece entre los países desarrollados y los en vías de desarrollo, al igual que entre los nuevos y viejos miembros de la entidad comercial.

Por ejemplo, en su calidad de principales países exportadores de productos agrícolas, Estados Unidos y del grupo de Cairns -- una coalición de 17 países exportadores de productos agrícolas que abarcan la mitad de las exportaciones mundiales de este rubro--, consideran que acelerar el proceso de negociaciones responde a sus intereses. Al hacerlo, afirman, tienen una mejor posibilidad de ampliar el acceso al mercado y disminuir en gran medida, o incluso cancelar, los subsidios agrícolas. Al mismo tiempo, los países de la Unión Europea (UE), Japón, la República de Corea (RC), Suiza, Noruega y otros miembros importadores se pronuncian a favor de las preocupaciones de orden no comercial e intentan retrasar las negociaciones.

Alrededor del 80 por ciento de los miembros de la OMC son países en vías de desarrollo, pero debido a sus intereses dispares, sus voces en la mesa de negociaciones son relativamente débiles. Muchos países miembros en vías de desarrollo -- incluidos Brasil, Argentina, Tailandia, Indonesia, Malasia y Filipinas --, integran el grupo de Cairns y repiten las mismas posiciones de Estados Unidos. Pero las propuestas de Estados Unidos reflejan solamente su deseo de ampliar la cuota de mercado para sí en todo el mundo, con poca consideración para los miembros en vías de desarrollo. Otros países en vías de desarrollo, como la India y Pakistán, insisten en que los países desarrollados recorten los subsidios agrícolas y proporcionen un mayor acceso al mercado. Estos países a menudo se muestran renuentes a hacer concesiones, esgrimiendo las necesidades típicas del mundo en desarrollo.

Si los miembros en vías de desarrollo no consolidan su coordinación, las negociaciones agrícolas continuarán dominadas por los países desarrollados, que dejarán al margen los intereses de los miembros menos privilegiados.

Nueva política, nueva esperanza

La UE aprobó el 26 de junio un proyecto de reforma para la política agrícola común, el cual apunta a reducir el subsidio a los precios de los productos agrícolas, ajustar los medios de subsidios agrícolas y aumentar los subsidios directos desvinculados a los granjeros. La comunidad internacional dio la bienvenida al nuevo plan, lo que se tradujo en un discreto optimismo sobre las nuevas negociaciones entre muchos miembros de la OMC. Si no se consigue un consenso entre todos los miembros sobre los asuntos relacionados con el sector agrícola y se reducen los subsidios substancialmente, la nueva ronda se daría de bruces con ingentes dificultades. Esto también afectaría las negociaciones en los servicios y el acceso al mercado no agrícola. Si sucediera así, muchas discusiones de la ronda Doha serían inútiles.

Las nuevas discusiones sobre agricultura deben centrarse en dos posturas básicas. Primero, las nuevas regulaciones globales de la agricultura deben tomar en particular consideración a los sectores agrícolas de los miembros en vías de desarrollo; y cualquier regulación en el nuevo acuerdo sobre agricultura debe conceder tratamiento especial y diferenciado a los miembros en vías de desarrollo. En segundo lugar, el nuevo acuerdo debe exigir que los países desarrollados cumplan sus compromisos de reducir subsidios, eliminando varias barreras comerciales y abriendo mercados a los países en vías de desarrollo.

Para evitar un revés en los mercados interiores de los países en vías de desarrollo, a causa de las altas subvenciones que imponen las naciones desarrolladas, se precisa crear un mecanismo compensatorio especial que permita a los miembros en vías de desarrollo tomar medidas de esa naturaleza.

Para asegurar que los países en vías de desarrollo mantengan la seguridad alimentaria y puedan cumplir sus objetivos de desarrollo, es preciso diseñar "las cláusulas de la Caja de Desarrollo" (instrumento que aspira a resolver los vacíos críticos de la agenda de la OMC en relación con el tratamiento especial y diferencial al diseñar el sistema de excepciones, de tal forma que permita a los gobiernos de los países en desarrollo proteger a sus campesinos más pobres y lograr así los objetivos de seguridad alimentaria planteados en las Cumbres mundiales). Al proceder de esa manera, se espera garantizar que los productos relacionados con la seguridad alimentaria, o los productos estratégicos, no queden sujetos a la reducción de aranceles, y que los miembros en vías de desarrollo tengan derecho a renegociar los aranceles limitados para tales productos.

Además, el artículo 13 del Acuerdo sobre Agricultura, o "la cláusula de la paz," que expira a finales de 2003, no debe ser renovada. El artículo protege a los países que utilizan subsidios y cumplen con el acuerdo, de modo que no sean perjudicados por los términos de otros acuerdos de la OMC, limitando la posibilidad de que los países adopten medidas contra los subsidios de cada cual. Algunos países desean que el mismo se amplíe, con lo cual buscan librarse de cualquier desafío, siempre y cuando cumplan con sus compromisos según los términos del acuerdo agrícola de la OMC, pero otros piden su eliminación y someter la agricultura a las reglas generales de la OMC. Se espera que las nuevas reglas sean terminantes en cuanto a los subsidios y establezcan regulaciones que eviten que los países desarrollados cuenten con subsidios agrícolas.

Después de Doha

Las nuevas negociaciones agrícolas de la OMC en 2000 ganaron amplio apoyo de los miembros de la organización. Durante la IV Conferencia Ministerial llevada a cabo en Doha, Qatar, en noviembre de 2001, se emitió una declaración que aclaró aún más las obligaciones y dirección de las negociaciones agrícolas. El orden del día establecido en la reunión de Doha requirió que las modalidades para las negociaciones agrícolas fueran acordadas antes del 31 de marzo de 2003, y que todos los miembros entregaran sus proyectos de reducción antes de la reunión ministerial de Cancún. Se prevé que las negociaciones sobre agricultura concluyan antes del 1 de enero de 2005.

A tenor de la nueva agenda, Stuart Harbinson, Presidente de la Sesión Especial del Comité Agrícola de la OMC, sometió la primera oferta de Propuesta Agrícola de la OMC (la propuesta del presidente) el 12 de febrero de 2003. En un intento por establecer modalidades aceptables a todas las partes, el documento cubre el acceso al mercado, la competencia en la exportación y la ayuda doméstica, proponiendo una reducción media de aranceles de 40 a 60 por ciento, en un período de cinco años, con una reducción mínima de 25 a 45 por ciento. También propone un subsidio de exportación del 50 por ciento dividido entre seis años y una elevación total de todos los subsidios de exportación en el plazo de 10 años, así como un recorte del 60 por ciento para subsidios domésticos. La propuesta del presidente generó un encendido debate, en el cual algunos afirmaron que el plan quedaba por debajo de las necesidades de las naciones miembros. Harbinson enmendó el proyecto el 18 de marzo por primera vez, pero el proyecto de la primera enmienda siguió generando insatisfacciones. Esto condujo a un estancamiento el 31 de marzo de 2003, cuando se detuvieron las negociaciones. A partir de abril y hasta mediados de julio, Harbinson organizó 11 consultas técnicas informales, intentando avanzar en las negociaciones, pero con poco progreso.

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Desacuerdos sobre propuesta agrícola de la OMC:

Reducciones de aranceles para productos agrícolas

Estados Unidos y el grupo de Cairns mantuvieron que los objetivos con respecto al acceso al mercado incluido en la propuesta agrícola de la OMC no responde a los requisitos de la Declaración Ministerial de Doha para las mejoras substanciales en el acceso al mercado. Por tanto, propusieron adoptar la fórmula suiza, reduciendo los aranceles para los productos agrícolas impuestos por los países desarrollados a 25 por ciento en el plazo de cinco años. Pero otros países desarrollados, tales como Japón y la UE, insistieron en la política de reducción de aranceles fijada durante la Ronda Uruguay -- una reducción de media del 36 por ciento, con una reducción mínima de 15 por ciento para cada artículo de arancel.

Ayuda doméstica

Estados Unidos propuso recortar los subsidios agrícolas domésticos en un gran margen, sugirió que todos los miembros de la OMC limiten su ayuda agregada, o los subsidios de la caja ámbar, a 5 por ciento de su valor de producción agrícola respectivo. El grupo de Cairns propuso que los países desarrollados recorten en 50 por ciento sus subsidios en un año y los cancelen en conjunto en el plazo de cinco años. Japón, la UE, la RC y algunos otros miembros insistieron en las modalidades de Uruguay, que implican un recorte de 55 por ciento de la ayuda doméstica total y la concesión de flexibilidad a los miembros.

Los subsidios de exportación

En lo referente al tiempo asignado para suprimir todos los subsidios de exportación, Estados Unidos sugirió cinco años y el grupo de Cairns insistió en tres. Afirmando que la Declaración Ministerial de Doha no definía claramente un cronograma, la UE, Japón y otros miembros se opusieron a una elevación total de los subsidios de exportación, pero acordaron recortar un promedio de 45 por ciento.

Preocupaciones en el terreno no comercial

Varios miembros, entre ello la UE, Japón, la RC, Noruega y Suiza hicieron de sus preocupaciones no comerciales sus razones para proteger sus sectores de agrícolas y prolongar la liberalización del comercio en la agricultura. Se pronunciaron por discutir los temas no comerciales, tales como seguridad alimentaria, las etiquetas e indicaciones geográficas, como parte del tema del acceso al mercado. La UE y Japón no quedaron satisfechos con la propuesta agrícola de la OMC, argumentando que no trató los problemas no comerciales. Por su parte, Estados Unidos se opuso fuertemente a cualquier decisión que incluyera los problemas no comerciales en las negociaciones agrícolas, y solicitó que los problemas antedichos fueran discutidos bajo otros acápites de la OMC.

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La postura de China en las negociaciones

China sometió su propuesta de negociación agrícola de la OMC en septiembre de 2002, cuando participó en forma completa en las negociaciones comerciales multilaterales de la OMC por primera vez. La postura básica de China es eliminar las barreras comerciales, reducir el proteccionismo agrícola, aumentar las oportunidades de acceso al mercado para los países en vías de desarrollo y promover el comercio justo en la agricultura. El país exhortó a considerar las situaciones agrícolas y las necesidades reales de los países menos desarrollados a la vez que se trata de resolver los intereses de todas las partes. También sugirió que la OMC preste mayor atención a los compromisos adquiridos por los nuevos miembros al incorporarse a la OMC, concediéndoles tratamiento especial y diferenciado y eximiéndolo de nuevos compromisos. La propuesta agrícola de la OMC que está sujeta a discusión no responde a los objetivos de las negociaciones generales de China y ni a los intereses básicos del país.