
20 de agosto. - Soldados de EE.UU. vigilan la sede de la ONU en
Bagdad, un día después del atentado perpetrado en
el lugar con un camión cargado de explosivos, que dejó
unos 23 muertos y decenas de heridos. Entre los fallecidos estuvo
el enviado del organismo internacional a Irak, el brasileño
Sergio Vieira de Mello.
El Presidente chino, Hu Jintao, condenó enérgicamente
el 20 de agosto el devastador ataque y expresó sus condolencias
por las víctimas.
Hu dijo que el incidente ha demostrado de nuevo lo difícil
y complejo del trabajo de reconstrucción en Irak. Sin embargo,
el proceso conducente hacia la independencia y el desarrollo constante
de Irak no se detendrá y no se suspenderá la misión
de la ONU.
Li Zhaoxing, ministro de Relaciones Exteriores reiteró ese
mismo día la voluntad de China de apoyar firmemente a la
ONU en todos sus esfuerzos. China apoya el esfuerzo de la ONU para
la reconstrucción de Irak y exige con energía que
las autoridades pertinentes tomen medidas para salvaguardar la seguridad
personal de los representantes de la ONU en ese país, dijo
el portavoz de Relaciones Exteriores Kong Quan.
XINHUA/REUTERS
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