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La Comisión Estatal para el Desarrollo y la Reforma y el Comité
de Política Monetaria del Banco Popular de China advirtieron
en agosto sobre la gravedad de la construcción repetida de
bajo nivel en las industrias siderometalúrgica, automovilística
y otras. Los analistas precisan que si no se controla la situación,
este pequeño problema puede convertirse en una crisis extensa,
capaz de llevar al colapso de la economía.
Por FENG JIANHUA
En
julio y agosto de este año, una ola de calor se expandió
por toda China meridional. La región, enfrentada ya a la
escasez de corriente eléctrica, quedó sometida a mayores
presiones, y al final las 19 provincias debieron soportar apagones
en algún momento.
Los cortes de energía no son noticia. El año pasado
11 provincias los aplicaron para aliviar las escaseces del fluido
eléctrico. Los expertos, por su parte, culpan de la situación
a la construcción innecesaria en industrias que succionan
la energía a la red de distribución, como son los
casos del sector automovilístico y el del acero.
Sirva de ejemplo en este sentido la industria del aluminio electrolítico,
un gran consumidor de electricidad. Aunque se produjo un exceso
de existencia del producto en China el año pasado, la capacidad
de producción del aluminio electrolítico ha seguido
ampliándose de manera ciega e ineficaz en algunas áreas.
Una planta de aluminio electrolítico, como promedio internacional,
debe producir cerca de 200.000 toneladas de aluminio por año.
En China, la producción media es de menos de 30.000 toneladas,
pero el país cuenta con un mayor número de este tipo
de plantas que el resto del mundo en conjunto.
"Calidad y no Cantidad" es una lección todavía
pendiente para los círculos industriales de China. La construcción
repetida e ineficaz es hoy fenómeno demasiado común.
A mediados de agosto, el ministro Ma Kai, a cargo de la Comisión
Estatal para el Desarrollo y la Reforma (CEDR) dijo que, desde el
año pasado, las industrias del hierro y el acero, de materiales
de construcción, automovilística y de alta tecnología
han pasado a una etapa de alto crecimiento, gracias a la enorme
demanda del mercado. Pero en lugar de competir entre ellas para
producir materiales mejores y más eficientemente, estos fabricantes
han intentado superarse mutuamente en escala.
Raíces en el sistema
Según un artículo del Diario de Información
Económica, la construcción repetida es harto
visible entre las industrias de tecnología de punta. Los
gobiernos locales han colocado entre sus prioridades de desarrollo
para los próximos cinco años a los circuitos integrados,
las redes de computadoras y software y materiales de nanotecnología.
En el Delta del río Yangtsé, 14 ciudades estrechamente
interconectadas tienen sus cuatro industrias pilares en la información
electrónica, los automóviles, los nuevos materiales
y la biomedicina, y un 70 por ciento de su planeamiento industrial
parte de las mismas bases.
¿A
qué obedece que los planes de desarrollo de diversas regiones
del país parezcan hechos al calco? Los analistas consideran
que el problema está relacionado en gran parte con la inversión
del gobierno, en especial, del gobierno a escala local. La estadística
muestra que de enero a mayo de este año, el índice
de crecimiento de los proyectos de inversión locales alcanzó
40,6 por ciento, mientras que el de los proyectos del Gobierno Central
disminuyó en 7 por ciento.
Los analistas estiman que estos nuevos gobiernos locales están
bajo presión de alcanzar "logros" en el menor tiempo
posible, de ahí que elijan a menudo proyectos de inversión
capaces de "mostrar resultados rápidos".
Sin embargo, el crecimiento rápido de la inversión
carece del respaldo de un consumo poderoso. Según los datos
emitidos por la Administración Estatal de Estadística
(AEE), la brecha entre la inversión y el consumo en 2000
fue de solamente 0,5 puntos porcentuales, que se ampliaron a 7,3
puntos en 2002 y continuaron aumentando durante el primer semestre
de este año. Sin demanda, las nuevas inversiones en las mismas
industrias resultan inútiles.
Liu Shijin, director del Departamento de Economía Industrial
del Centro de Investigaciones del Desarrollo subordinado al Estado,
ha bautizado este fenómeno como “reiteración
de la construcción administrativa”. De manera específica,
algunos gobiernos locales, para mostrar logros económicos
acelerados y notables, se han dado a invertir de modo reiterado
e irresponsable, apropiándose de fondos presupuestarios,
o por medio de las empresas de propiedad estatal directamente bajo
control del nivel local.
"La reiteración de la construcción administrativa
continúa a pesar de las repetidas prohibiciones, debido principalmente
a los desequilibrios de poder y de responsabilidad por parte de
los encargados de aplicar la inversión estatal, así
como la carencia de mecanismos restrictivos para la inversión",
afirma a Beijing Informa Wei Houkai, investigador del Instituto
de Economía Industrial de la Academia de Ciencias Sociales
de China.
Wei agrega que, bajo el actual sistema, los directores de los departamentos
gubernamentales y las empresas de propiedad Estatal no cargan con
la responsabilidad económica final derivada de las inversiones
que hacen, porque es el Estado quien asume las pérdidas económicas.
Por consecuencia, los mismos tienden a invertir de manera ciega
e impulsiva.
Además, bajo el sistema actual, los ingresos fiscales locales
se relacionan directamente con la envergadura de la economía
local. A la vez, la tasa local de desarrollo económico es
también un indicador importante para evaluar la carrera de
los funcionarios del gobierno.
"Por la necesidad de proteger los intereses locales y aumentar
los logros de los funcionarios, algunos gobiernos locales crean
condiciones administrativas para la construcción repetida
de bajo nivel”, estima Wei.
Los
medios administrativos más comunes empleados por los gobiernos
locales por el momento, al decir de Wei, son el bloqueo a la entrada
de productos competitivos al mercado local, o el alza del umbral
para su acceso al mercado, para asegurar de esta manera que las
empresas tengan ganancias locales. Por ejemplo, no hace mucho, Shanghai
procuró proteger su mercado automovilístico imponiendo
una “tarifa de establecimiento” de 80.000 yuanes ($9.662)
a los coches fabricados por la Citroen en Hubei. En respuesta, Hubei
también estipuló que los residentes en la provincia
deben pagar 80.000 yuanes adicionales en tarifas de establecimiento
si compran el Santana (VW) fabricado en Shanghai.
Wei recuerda que los procedimientos de aprobación ya establecidos
son sumamente morosos, y que los inversionistas están dispuestos
a encontrar lagunas legales que les permitan un más rápido
acceso al mercado.
“En algunos lugares, a menudo hacen falta de uno a dos años
desde que se solicita la inversión a su aprobación.
Cuando se concluyen los procedimientos para permitir que el inversionista
se incorpore al mercado, pueden haberse producido grandes cambios.
Muchos inversionistas esquivan los procedimientos de examen y aprobación
usando sus conexiones. Todo esto conduce a la construcción
reiterada de bajo nivel”, dice.
Contramedidas
De modo general, la construcción repetida todavía
se mantiene en un bajo nivel en algunas industrias. Sin embargo,
según el ministro Ma Kai, si el fenómeno no se controla
con eficacia, no sólo se producirá una pérdida
enorme de capital y otros recursos, sino que también se retrasará
el ritmo de la reestructuración económica y del desarrollo
industrial. Si cae la demanda del mercado, incluso en una pequeña
proporción, los fabricantes se verían forzados a cerrar
masivamente sus operaciones, lo que daría por resultado el
desempleo a gran escala.
Ma asevera que China está tomando medidas prácticas
para evitar la inversión ciega y la construcción repetida.
Por un lado, se están haciendo esfuerzos para consolidar
la planificación industrial y el diseño de políticas.
Por otro lado, se están creando y mejorando las normas de
acceso a la industria, de modo que haya un sistema estricto que
rija el acceso al mercado. A la par, se debe restringir el control
de créditos, especialmente en las empresas que consumen energía,
generan grave contaminación y disponen de un bajo contenido
tecnológico, indica el alto funcionario.
En
lo tocante a las industrias electrolítica y siderometalúrgica,
donde la construcción repetida ya resulta grave, la CEDR
ha publicado órdenes para la rectificación, y se esperan
más medidas reguladoras.
Pero en opinión de algunos expertos, la construcción
repetida es un problema natural que ocurre en el desarrollo de una
economía de mercado, así que debe ser el propio mercado
el que se ocupe de esa situación, en lugar de acudir a cortapisas
administrativas como las suspensiones de préstamos y la prohibición
de proyectos.
“Si se adopta un enfoque extremo para todas las empresas,
a la vez que se logra restringir a los inversionistas irresponsables,
como se busca, se pondrán trabas asimismo a los inversionistas
previsores y responsables, lo que impedirá seguramente el
desarrollo de la industria referida,” advierte Wei Houkai.
“En cierto sentido, sin la construcción repetida,
no hay competencia en el mercado, pero esta clase de repetición
debe aplicar nuevas tecnologías y habilidades, de modo que
los productos puedan ser mejores. Por lo tanto, el problema de la
reiteración en la construcción administrativa no es
la repetición en sí, sino las acciones administrativas
irresponsables en la inversión, que sí constituyen
un problema para el sistema actual de funciones e inversión
del gobierno”, afirma Liu Shijin en diálogo con BI.
Para Wei, la solución a las inversiones a ciegas de los
gobiernos locales estriba en consolidar la supervisión de
proyectos con capital del gobierno, a la vez que se delimitan las
responsabilidades por los errores. La función principal del
gobierno debe ser crear un ambiente de mercado que ofrezca transparencia
y competencia leal, para permitir a los inversionistas calificados
incorporarse al mercado en pie de igualdad. Sólo así
podrán los gobiernos locales dejar de procurar resultados
rápidos para sus “proyectos de construcción
de imagen”.
No al desperdicio
¿Cuáles son los sectores donde la inversión
repetida e inútil se ha convertido en un problema?
Industria Automotriz
China ha entrado en la era de los coches privados. Tentados por
las atractivas perspectivas del mercado, muchas provincias y municipios
han cambiado su foco de desarrollo hacia la industria del automóvil,
sin tomar en consideración sus propias condiciones.
Según una información del Diario Guangming,
de las 31 provincias, regiones autónomas y municipios de
la parte continental de China, 23 tienen cadenas de producción
de autos. De las 123 empresas dedicadas por entero a la fabricación
de vehículos, sin embargo, solamente 18 tienen una capacidad
anual de la producción superior a las 50.000 unidades, mientras
que más de 70 tienen capacidad anual de producción
inferior a los 10.000 vehículos, y hay algunas que no rebasan
unos pocos cientos. Las inversiones descentralizadas y la capacidad
inadecuada de investigación y desarrollo son los principales
problemas de estas empresas.
Hasta la fecha, la capacidad de producción automovilística
anual en China excede los 5,5 millones de vehículos, cifra
que se aproxima a la saturación del mercado. Otras 20 empresas
privadas están considerando sumarse a la producción
de vehículos.
Hierro y Acero
Datos de la AEE afirman que en el primer semestre de este año,
la producción de hierro y acero aumentó en 21 por
ciento y que la inversión aumentó en 130 por ciento,
en virtud del acelerado crecimiento del año pasado y la gran
cantidad de proyectos de infraestructura que se contemplan para
toda la nación. Sin embargo, también han salido a
la palestra las contradicciones estructurales derivadas de la construcción
repetida.
La producción de acero laminado en China sobrepasó
los 190 millones de toneladas en 2002, lo que permitió al
país situarse de primero en el mundo en el sector por séptimo
año consecutivo. Si se suma el acero laminado importado,
el consumo del rubro en China alcanza los 210 millones de toneladas.
Pero entre las cerca de 280 plantas de acero del país, solamente
ocho tienen una capacidad anual de producción superior a
los cinco millones de toneladas, lo que significa que la escala
media de la producción de las plantas chinas es de menos
de 700.000 toneladas.
Debido a que las acerías chinas son principalmente empresas
pequeñas con tecnología anticuada, los productos resultan
de calidad inferior, y algunos han quedado impedidos de circular
incluso por decisión del Estado, dada su baja calidad. Al
mismo tiempo, los productos de alta calidad, como las hojas de acero
de silicio, necesitan ser importados en grandes cantidades.
Tecnología de punta
Un informe investigativo del Ministerio de Ciencia y Tecnología
reveló que la construcción repetida también
ha afectado al equipo de investigación científica
y que menos del 30 por ciento de dicho equipo se está utilizando
realmente. La estación terrena de Espectro-radiométrico
de Imagen de Resolución Moderada (MODIS, en inglés)
es un sistema que recibe las señales de los satélites
de nueva generación de la Administración Nacional
de Aeronáutica y Espacio de Estados Unidos (NASA). Los expertos
afirman que si se despliegan de manera racional y cooperativa, cuatro
o cinco estaciones terrenas MODIS bastan para China.
Pero debido a la ausencia de un planeamiento unificado del Estado,
los gobiernos locales, así como varios ministerios industriales
han estado intentando construir su propia estación MODIS.
Desde 2001, China ha construido en conjunto 17 estaciones terrenas
de recepción, en comparación con 16 en Estados Unidos,
ocho en Rusia, cuatro en Japón, y una en cada caso en Gran
Bretaña, Francia y Alemania. Sólo en Beijing, hay
ocho estaciones de este tipo, lo que otorga a la ciudad el dudoso
honor de contar con la mayor densidad inútil de estaciones
terrenas MODIS en el mundo.
Los expertos estiman que en los tres años venideros, a
menos que se adopten medidas eficaces para compartir los datos,
China puede llegar a las 80 estaciones terrenas MODIS, lo que significaría
una pérdida enorme de fondos para la investigación.
Establecer cada estación cuesta 8,5 millones de yuanes ($1,03
millones) y alrededor de 500.000 yuanes ($60.386) de mantenimiento
al año.
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