Ejercicio en aras de la defensa regional
 
El primer ensayo antiterrorista multilateral consiste en un ejercicio y prueba de la capacidad del nuevo mecanismo de cooperación para la seguridad de la Organización de Cooperación de Shanghai, dedicado a mantener la paz y la estabilidad en la región

Por XU TAO

(El autor es subdirector de la Oficina de Estudios de Europa y Asia, Instituto Chino de Relaciones Internacionales Contemporáneas)

El 6 de agosto, China, Rusia, Kazajstán, Kirguizistán y Tajikistán, cinco países miembros de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCSh), comenzaron un ejercicio militar antiterrorista conjunto de una semana de duración cerca de la ciudad fronteriza de Ucharal, Kazajstán.

Las maniobras militares se dedicaron a comprobar la capacidad del mecanismo de cooperación para la seguridad de la OCSh, con el fin de mantener la paz y la estabilidad en la región. Esto ha atraído amplia atención e interés de las diversas fuerzas internacionales convergentes en Asia Central, donde han revivido los terroristas y extremistas.

Responsabilidad de China

Las fuerzas de coalición de la OCSh marchan a lo largo de la frontera oriental de Kazajstán WANG JIANMIN

De acuerdo con el Ministerio de Defensa de China, el adiestramiento militar es el primer ejercicio antiterrorista multilateral a gran escala en el que el ejército chino ha participado, y también es la primera vez que el país invitó a ejércitos extranjeros a entrar en su territorio. Es por estos “dos primeros” que la operación se convirtió en un foco de interés para la media mundial.

El ejército chino sentó un precedente en el sentido de tomar misiones en otros países en tiempos de paz al participar en el ejercicio antiterrorista bilateral China-Kirguizistán que tuvo lugar en octubre de 2002. Esto no solamente obedece a la necesidad de salvaguardar la seguridad regional, sino que también muestra los cambios de China en su concepto de la defensa.

En el contexto de la globalización y la informatización aceleradas, la realización de los intereses nacionales de un país, así como la paz y la estabilidad domésticas, dependerán en considerable medida de la situación general en la región y el mundo. Siendo un país grande en rápido desarrollo económico, China necesita con una urgencia cada vez mayor de un entorno internacional favorable.

China asume una posición clara en la lucha contra el terrorismo internacional, no sólo porque ha sufrido mucho de éste, sino también porque el terrorismo erosiona las condiciones de todos los países en busca de la paz y el desarrollo. La idea de enfocarse únicamente en los asuntos internos no es adecuada para China, cuya meta es ser un país grande responsable. En fin, es una obligación de China unirse con sus vecinos miembros de la OCSh para erradicar las fuerzas terroristas en la región de Asia Central.

Voluntad y determinación comunes

El ejercicio conjunto es la implementación de un memorando firmado por las cinco naciones en la Cumbre de la OCSh celebrada en el mes de mayo en Moscú, que constituye uno de los logros de dicha cumbre. La decisión, la preparación y el proceso de la implementación encarnan plenamente la determinación de los miembros de la OCSh a aplastar mediante cooperación a las fuerzas extremistas y terroristas en la región de Asia Central y preservar la paz y la estabilidad en esta parte del mundo.

Militares de Kirguizistán hacen amigos con soldados chinos XU ZHUANGZHI

Desde los ataques terroristas del 11 de septiembre (2001) en Estados Unidos, la importante ubicación estratégica y los activos elementos geopolíticos de Asia Central han hecho de ésta un punto candente del mundo. Con el fin de prevenir que la región, adyacente a la anterior base de las fuerzas terroristas y extremistas en Afganistán continúe siendo un criadero de organizaciones perversas tales como los Talibanes y la red de Al Qaeda, algunas potencias mundiales han tomado medidas sustanciales allí. La OTAN (Organización del Tratado del Atlántico del Norte) ha establecido bases militare en Uzbekistán, Kirguizistán y Tajikistán y proporcionado ayuda financiera y equipos a dichos países. La Organización del Tratado de Seguridad Colectiva de la CEI (Comunidad de Estados Independientes) ha fundado un mando conjunto y se ha dedicado a crear tropas de respuesta pronta en la región. Debido a las diferencias de interés y las metas estratégicas cruzadas de las grandes potencias, sin embargo, las fuerzas extremistas y las actividades terroristas no han sido contenidas efectivamente.

El Movimiento Islámico de Uzbekistán, que había sido disuelto en la campaña antiterrorista dirigida por EE.UU. en Afganistán, volvió a las andadas y se hizo activo de nuevo a principios de este año. El Movimiento Islámico de Turkestán Oriental, una organización terrorista en la lista de la ONU, también complotó para lanzar ataques nuevos. El Partido de Liberación Islámica, una organización religiosa extremista secreta, se ha expandido con rapidez en la región e incluso ha establecido ramas en Moscú. La grave situación de la seguridad hace ver a los dirigentes de la región que deben concertar los esfuerzos para eliminar la amenaza a la seguridad.

¿Cómo podemos reaccionar con prontitud?

Las complicadas características geográficas y culturales de Asia Central deciden que las acciones antiterroristas allí sean arduas.

Las así llamadas "tres fuerzas perversas" (el terrorismo, el separatismo y el extremismo) escapan a la represión atravesando las fronteras y se entregan al tráfico de drogas, el contrabando de armas, la inmigración ilegal y otros crímenes internacionales a través de las fronteras. En este sentido, con el propósito de detener efectivamente la propagación de las "tres fuerzas" en la región, es imperativo la cooperación de los países regionales y de sus departamentos relacionados.

A partir del establecimiento de los "Cinco de Shanghai", predecesor de la OCSh, en 1996, los países miembros han compartido el servicio de inteligencia e iniciado la asistencia judicial y el intercambio de equipos de tecnología especial. No obstante, la escalada de los ataques terroristas, tales como los ocurridos en 1999 en la región de Batken, Kirguizistán, ha planteado requisitos más altos a la capacidad de estos países en el mando conjunto, la coordinación de armas, la garantía de la comunicación y el suministro logístico.

Lo que es más, las actividades terroristas no rastreables, que son una principal amenaza inconvencional a la seguridad, constituyen una prueba para la capacidad de respuesta del mecanismo de la OCSh contra el terrorismo. Por otro lado, las diferencias entre los miembros de la OCSh en conceptos de la defensa, sistemas de organización del ejército, tácticas de combate y estructuras militares traen dificultades imprevisibles a sus acciones conjuntas contra el terrorismo. Los ejercicios militares ayudan, sin duda, en la organización para descubrir problemas y acumular experiencias.

Una tarea ardua de largo plazo

En la actualidad, el terrorismo se ha convertido en la amenaza número 1 a la comunidad internacional. Todos los miembros de la OCSh son víctimas del terrorismo internacional. Los terroristas de Turkestán Oriental atrincherados en Asia Central han asesinado a diplomáticos chinos, secuestrado a comerciantes locales y llevado a cabo ataques usando bombas con frecuencia. Los coches bomba y personas bomba dinamitados por los rebeldes chechenos han amenazado seriamente las vidas de los rusos corrientes. Los grupos de crimen transnacional también han colado en los países de Asia Central y Rusia drogas de contrabando preparadas en Afganistán. Las fuerzas fronterizas de Rusia y Tajikistán se incautaron de más de 1.700 kilos de drogas tan sólo en la primera mitad de este año.

Golpear a las fuerzas terroristas por medios militares es solamente una de las medidas de cooperación de la OCSh contra el terrorismo. Ahora, todos sus miembros han atribuido más atención a cortar las fuentes financieras de las organizaciones terroristas, eliminar la pobreza y el atraso cultural, resolver los problemas de vida y desarrollo de los habitantes de las zonas menos desarrolladas, promover la armonía entre las diferentes etnias y religiones, y erradicar el suelo que nutre las ideas extremistas. A este efecto urge la creación de un mecanismo de cooperación total para la seguridad dentro del marco de la OCSh, con el fin de arrancar de cuajo las raíces del terrorismo.