Rusia vuelve por sus fueros
 
Por Yang Li

(La autora trabaja en el Instituto de Investigaciones de Asuntos Internacionales de China)

Un acorazado ruso en un ejercicio militar cerca de Vladivostok, el 27 de julio. Xinhua

No hay mejor forma para que una potencia demuestre su presencia. Del 18 al 27 de agosto, las fuerzas navales de Rusia realizaron una maniobra naval a gran escala en el Lejano Oriente que atrajo la atención mundial sobre el Mar de Japón, el Mar de Ojotsk y el Mar de Bering. La maniobra naval, con la participación de más de 30.000 militares en servicio y especialistas civiles, junto con 58 acorazados y buques auxiliares y 69 aviones y helicópteros, fue la mayor desde que Rusia se desprendiera de la Unión Soviética en 1991.

Estos ejercicios, que involucraron a las flotas del Pacífico y del Norte, las unidades estratégicas y las fuerzas aéreas y tropas del distrito militar del Lejano Oriente, no tienen precedentes en la historia de la marina rusa, en términos de escala, participación y área de maniobras, expresó el almirante Víctor Kravchenko, jefe del Estado Mayor Naval de Rusia.

A invitación de Rusia, Japón y la República de Corea (RC) también enviaron acorazados y aviones a la maniobra, en las que estuvieron presentes observadores de China, EE.UU. y Canadá.

La maniobra, de 45 episodios, estuvo destinada a perfilar las medidas militares antiterroristas, defenderse contra la piratería, proteger el ecosistema marítimo y promover la cooperación entre los países de la región en caso de desastres naturales, anunció la parte rusa.

Los analistas militares consideran que la maniobra naval es parte de un plan minuciosamente diseñado por Rusia. La invitación a Japón, la RC y EE.UU. a tomar parte como participantes y observadores demostró que Rusia no está interesada en entrar en conflicto con la única potencia mundial. Al mismo tiempo, la actividad implica que el Oriente Lejano y la región del Pacífico es todavía una preocupación de Rusia, una nación que procura tener una mayor voz en la solución de la crisis nuclear de la Península de Corea.

Por otro lado, las frecuentes maniobras navales pueden interpretarse como una prueba de la estrategia de construcción militar del Presidente Vladimir Putin, así como señal del fortalecimiento del poderío naval ruso, anotaron los analistas.

Desde que asumió el poder, el Presidente Putin ha prestado gran importancia al fortalecimiento de las fuerzas navales de Rusia. Dijo en una reunión con los máximos oficiales militares y funcionarios de seguridad que el fortalecimiento de la marina era la tarea más importante del país para fortalecer sus fuerzas armadas. Una marina poderosa es imperativa para la prosperidad y el poderío nacional, anotó el mandatario.

En su discurso ante el parlamento en mayo, Putin planteó el programa de modernización militar a mediano plazo de Rusia para el año 2010. Como la economía del país es incapaz de apoyar el desarrollo sincronizado de todas las secciones de las fuerzas armadas, Moscú se ha concentrado en sus flotas y el programa nuclear disuasivo.

Después del colapso de la Unión Soviética, Rusia heredó un 80% de las fuerzas navales de la misma, que contaba con la segunda fuerza marina más poderosa del mundo. Sin embargo, la deprimida situación económica interior ha obligado a Rusia a reducir los gastos militares y las tropas en servicio en los pasados 10 años. Como resultado, la plantilla normal de la marina ha disminuido de 450.000 personas a 160.000, y la mitad de las naves de guerra y submarinas ha sido desechada por falta de mantenimiento. El hundimiento del Kursk, un submarino nuclear, en agosto de 2000, no hizo más que empeorar la crisis. La marina rusa, compuesta por las flotas del Báltico, del Mar Negro, del Norte y el Pacífico y la Flotilla del Mar Caspio, tiene un total de 360 buques de guerra y 62 submarinos. Los submarinos nucleares representan las dos terceras partes de su fuerza submarina total.

A la luz de los programas de desarrollo de la marina rusa a mediano y largo plazo, hasta 2010 y 2020, respectivamente, el país renovará por etapas los buques de guerra, las municiones y otros equipos militares actuales. A pesar de la difícil situación por la que atraviesa, Rusia ha asignado dinero para completar la construcción de cuatro submarinos nucleares y 10 grandes buques antisubmarinos, proyectos empezados en los días finales de la Unión Soviética, y ha renovado y modernizado los buques de guerra existentes. Su fuerza naval ocupa un lugar prominente en los servicios armados nacionales en términos de modernización de su munición. Además, el país también planea adquirir más buques, incluyendo la nueva generación de submarinos portadores de misiles estratégicos, submarinos multi-propósito y portaaviones, con el fin de mantener la eficiencia de combate y el predominio marítimo.

Según Vladimir Kuroyedov, comandante en jefe de la marina rusa, después de la construcción en tres etapas, la marina rusa retomará su condición de potencia marítima en 2007, y promoverá el desarrollo económico nacional y garantizará los intereses de los recursos marítimos del país en el mundo.

Ello quiere decir que la creciente disposición combativa y de los niveles de entrenamiento se ha convertido en una prioridad para las fuerzas marinas rusas. Además de recuperar las patrullas de los submarinos de misiles estratégicos a principios de este año, ha incrementado en gran medida las actividades de entrenamiento. En mayo, tres buques de la flota del Mar Negro y la flota Báltica realizaron los mayores ejercicios de combate en aguas del Báltico en los últimos 20 años. Las flotas de Rusia también llevaron a efecto tres maniobras navales junto con las fuerzas marítimas de Ucrania, la India y Francia en abril, junio y julio, respectivamente.

Los analistas militares enfatizaron que estas maniobras, incluyendo la última realizada en el Lejano Oriente en agosto, estuvieron destinadas a elevar la eficiencia de combate general de la marina rusa y comprobar la modernización de su munición, demostrar los efectos de la reforma militar y promover la coordinación entre diferentes ramas de las fuerzas armadas y las organizaciones civiles.

Además, con los intercambios militares con otros países, Rusia espera elevar su papel en la lucha global contra el terrorismo y en otros asuntos internacionales, concluyeron los analistas.