Estrategia científica y educacional china para construir una sociedad acomodada
 

Por Chen Zhili

Consejero de Estado

China se ha propuesto como meta para las primeras dos décadas del siglo XXI construir una sociedad acomodada con una economía desarrollada, una democracia mejorada, ciencia y educación avanzadas, una vida cultural más rica, mayor armonía social y una mejor calidad de vida.

La ciencia y la tecnología son la fuerza productiva primaria, y los recursos humanos se les suman como elementos básicos para constituir dos importantes pilares en la construcción de una sociedad acomodada.

La historia ha confirmado la conclusión científica de que la ciencia y la tecnología son la fuerza productiva primaria. La invención y el uso del motor de vapor, patentado en 1769, condujeron a la humanidad a la edad de las maquinarias. Desde finales del siglo XIX a inicios del XX, se inventaron el generador de energía y el motor, lo que marcó la entrada de las fuerzas productivas sociales en la edad de la electricidad. Los impactos más profundos de mediados del siglo XX para la economía y la sociedad llegaron con la tecnología de la energía atómica, la computación y la investigación espacial. Hoy, la ciencia y la tecnología avanzan a pasos agigantados. La innovación científico-tecnológica se ha convertido en una fuerza dominante en el desarrollo económico y social. Para los países en vías de desarrollo, la clave de acceso al desarrollo económico radica en saber aprovechar la oportunidad que representa la nueva revolución científica.

Guiada por la conclusión de que los "recursos humanos son la piedra angular", China se ha propuesto una estrategia para el desarrollo de los recursos humanos, con vistas a garantizar la prosperidad del país. Con 1.300 millones de habitantes, China debe poner especial atención en el nuevo siglo en transformar la pesada carga de tan descomunal población en una ventaja de recursos humanos. Para lograr la meta de construir una sociedad acomodada, tenemos que aumentar el nivel educacional hasta alcanzar a los países moderadamente desarrollados.

En 2002, el Producto Interno Bruto (PIB) de China excedió los 10 billones de yuanes, con un PIB per cápita de $1.000. ¿Cómo podemos promover el desarrollo socioeconómico sobre esta base? Se trata de un tema de especial trascendencia estratégica para el futuro de nuestra nación. El modo de desarrollo económico de China en el pasado reciente respondía al aumento de la inversión, la extensión de las escalas y el consumo de enormes cantidades de recursos, modalidad que hoy hace frente a una serie de restricciones derivadas de varias dificultades.

1. Limitaciones de recursos y medio ambiente. Por ejemplo, los recursos hídricos per cápita en China equivalen a sólo una cuarta parte del promedio mundial; el per cápita de recursos energéticos es de menos de la mitad del promedio mundial, y el petróleo per cápita, una décima parte del promedio mundial.

2. Limitaciones en la tecnología y los equipos. En su conjunto, nuestro parque de equipos industriales tiene un atraso de 20 años con respecto a los países desarrollados. La productividad per cápita en la manufactura es baja. China está atrasada asimismo en la tecnología informática de punta, la biología, la medicina y otros campos industriales.

3. La presión demográfica y el desempleo. Durante el 10mo plan quinquenal, se impone crear otros 23 millones de empleos en las ciudades y los municipios, a la vez que se deben reasentar a 150 millones de campesinos que quedan excedentes cada año; además, el nivel educativo de nuestra mano de obra sigue siendo bajo.

4. Escasez de talentos en áreas de urgencia. Por ejemplo, en áreas tales como la tecnología del software, la biología, la medicina, los nuevos materiales y la industria militar, hay escasez de talentos científicos y tecnológicos, y los talentos directivos de alto nivel están también en falta.

En resumen, en el proceso de industrialización y modernización, China hace frente a ingentes dificultades, más complejas que las situaciones en la mayoría de los países. No debemos seguir con el modo tradicional de industrialización. En su lugar, debemos confiar en el progreso científico y tecnológico y la mejora de la calidad de la mano de obra, además de tomar un camino nuevo para la industrialización.

Aceleración del desarrollo de la ciencia y tecnología y los recursos humanos

En el proceso hacia una sociedad acomodada, la ciencia y la tecnología y los recursos humanos están destinados a desarrollarse a un ritmo acelerado. Se trata asimismo de una etapa crucial en los esfuerzos de China por construir un poderío que descanse en la ciencia y la tecnología y la educación.

Desde la adopción de la política de reforma y apertura, la educación en China ha alcanzado un notable desarrollo. En 2000 se alcanzó en lo básico la meta de popularizar la educación obligatoria de nueve años, y antes de fines de 2002, se logró cubrir al 91% de la población en edad escolar. La matrícula universitaria es de 3,2 millones, con una tasa bruta del 15%. Cerca de 16 millones de estudiantes asisten actualmente a las universidades. La escala de la educación superior en China es hoy la más alta del mundo. China es también más abierta en el campo educativo en la actualidad. Antes de fines de 2002, más de 580.000 estudiantes habían estudiado o estudiaban en el exterior; entre ellos 150.000 volvieron al país. El número de estudiantes repatriados aumenta a una tasa del 13% anualmente.

Según aumentan las aplicaciones relacionadas con ellas, la ciencia y la tecnología desempeñan un papel más importante en el desarrollo económico y social. Gracias a la puesta en práctica de programas tales como el China 863 (programa nacional para investigación y desarrollo de la alta tecnología), el 973 (programa de investigación básica nacional), y los proyectos de investigación científicos principales, se ha producido un gran salto en el aumento de la capacidad de innovación científica y tecnológica. En 2002, China se colocó en sexto puesto mundial en cuanto a cifra de publicaciones científicas. En 2001, se procesaron más de 160.000 patentes domésticas y casi 100.000 de ellas fueron aceptadas, para más de un 263% y del 364% respectivamente, en comparación con 1991. Se ha obtenido asimismo una serie de resultados importantes e influyentes en la innovación original, como es el caso del mapa del genoma del arroz, el procesador paralelo de 13 billones de cálculos por segundo, la tecnología TD-SCDMA (Time Division Synchronous Code Division Multiple Access, en inglés) definida como una de las normas internacionales de las comunicaciones móviles G-3, la integración en la red de alta energía del reactor de alta temperatura de 10 megavatios enfriado por gases. Todo esto demuestra que China ha hecho progresos importantes en varias áreas científicas de relieve, y está cerca, o ya alcanzó, el nivel avanzado internacional en algunas áreas claves. La industrialización de nuevos y altos resultados tecnológicos se ha acelerado, y se ha convertido en una fuerza impulsora importante para el desarrollo económico nacional. De 1991 a 2001, la producción de las industrias de alta tecnología de China creció de 300.000 millones de yuanes a 1,8 billones de yuanes, con una tasa de crecimiento promedio anual del 20%, un 10% más alto que el total de sus industrias en el mismo período. La proporción de industrias de alta tecnología en la estructura económica nacional se elevó de 1 % hace diez años al actual 15 %.

Sin embargo, el atraso de nuestras ciencia y educación sigue siendo un factor dominante que genera embotellamientos y afecta el ritmo de la modernización de China. En comparación con muchas naciones, el desarrollo de recursos humanos en China sigue estando rezagado. En primer lugar, el índice de acceso a la educación es absolutamente bajo; mucha de la mano de obra está en el extremo inferior de la estructura del conocimiento. En segundo lugar, deja mucho que desear el dominio público de la ciencia. En tercer lugar, hay una brecha educativa entre el este y el oeste del país, y entre las áreas rurales y urbanas. El período medio de la educación de la mano de obra rural es de 7,33 años, 3 años menos que el de la mano de obra urbana.

Hoy existe una enorme brecha entre China y los países desarrollados en el nivel científico del desarrollo y la competitividad científica. En primer lugar, la proporción del aporte de China a la investigación científica sigue siendo pequeña en comparación con el promedio mundial, sobre todo por la reducida cantidad de aportes originales. En segundo lugar, el desarrollo industrial depende más allá de lo deseado de la tecnología extranjera. Tal problema es aún más prominente en áreas de alta tecnología de importancia estratégica y en la producción de productos de valor añadido, tales como los equipos de aviación, instrumentos sofisticados, equipos médicos y maquinarias de ingeniería. En tercer lugar, los recursos humanos para la Investigación y el Desarrollo son escasos, y los fondos per cápita son inferiores en cantidad a los de los países desarrollados.

Tomando en cuenta la brecha entre China y los países desarrollados, debemos aprovechar cada minuto y trabajar con dedicación para hacer fortalecer nuestro país en la ciencia y la tecnología y desarrollar sus recursos humanos.

Pongamos en práctica ante todo la estrategia de revitalizar la nación con nuestros talentos.

No escatimaremos esfuerzo alguno para llegar al nivel de un país moderadamente desarrollado en el desarrollo de los recursos humanos. Antes de 2010, se habrá extendido la educación obligatoria de nueve años. Alrededor de 25 millones de estudiantes estudiarán en universidades, con una tasa bruta de matrícula del 23%. Antes de 2020, la educación media superior cubrirá en lo básico al 85% de la población. La tasa bruta de matrícula de la educación superior rebasará el 35%. Y el período medio de educación alcanzará los 11 años. Habrá 1.500 científicos e ingenieros por cada millón de personas y 13.500 chinos con niveles superiores a los tres años de universidad por cada 100.000 personas.

Prioridades estratégicas en el desarrollo educativo: En primer lugar, hacer de la educación en las áreas rurales la prioridad principal. En segundo lugar, promover la popularización de la educación superior, desarrollar las universidades de alto nivel y clase mundial, y crear talentos de categoría internacional. En tercer lugar, acelerar la reforma y el desarrollo de la educación vocacional. En cuarto lugar, fomentar el espíritu nacional, consolidar la educación moral en las escuelas, de modo que el estudiantado acceda a un desarrollo integral. Quinto, modernizar la educación con la tecnología informática.

Se promoverá un nuevo concepto. Se impone reconocer los talentos en la base del desarrollo. Un nuevo sistema de personal se instalará primero en las instituciones de educación superior e investigación, donde se adoptarán nuevos métodos de reclutamiento público, de competencia sobre bases de igualdad y de atracción de talentos de varios sectores. Así, se sentarán las bases de un ambiente favorable que permita el aprovechamiento total de las capacidades de la población. A la vez, procuraremos una política que aliente y premie a los científicos excepcionales. Los nuevos resultados de las investigaciones científicas serán incluidos en la distribución como factor que respalde la producción. Además, se adoptarán medidas para incrementar los ingresos de los profesores y los investigadores, especialmente los expertos, así como el otorgamiento de premios nacionales y subsidios gubernamentales a los expertos científicos de base y a los que hagan aportes especiales. En respuesta a los desafíos planteados por la modernización y la competencia internacional, también tomaremos medidas efectivas y extraordinarias para atraer y adiestrar a líderes académicos excepcionales de nivel internacional.

Convirtamos a China en un país fuerte en la ciencia y la tecnología.

Para 2010, planeamos instalar una estructura estatal de innovación que resuelva las necesidades de la economía de mercado socialista y el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Específicamente, planeamos desarrollar un número de universidades de clase mundial, a la par de institutos de investigación científica y centros de investigación y de desarrollo empresarial. Se espera que China pase a primera fila en algunos campos claves de la ciencia y la tecnología de punta, sostenidos por una gran cantidad de científicos prominentes. Cuando ello se logre, tendremos una base sólida para el desarrollo sano y sostenible en los campos científicos y tecnológicos.

Para 2020, China se convertirá en un "país de ciencia y tecnología", momento en que estará a la par de los países moderadamente desarrollados. Consideramos que para entonces existirán bases firmes para la innovación científica y tecnológica – algo crucial para nuestra competitividad. Ello significa que China será verdaderamente capaz de promover la innovación de modo independiente, devenida factor de influencia en la ciencia y tecnología de punta, dotada de ciertas características intelectuales importantes.

Para 2050, China estará entre "las potencias científico-tecnológicas". En un número de partes importantes de la ciencia y de la tecnología, China alcanzará al mundo avanzado, convirtiéndose en un país capaz de hacer aportes importantes a la ciencia y a la tecnología mundiales.

Prioridades en el desarrollo de la ciencia y de la tecnología: En primer lugar, se precisa un esfuerzo para avanzar en las áreas de la ciencia y la tecnología que son de importancia estratégica para la modernización. Nos concentraremos en los temas estratégicos de alta tecnología que influyen sobre el desarrollo económico y social de China y aceleran la industrialización de los resultados científicos y tecnológicos. En segundo lugar, se debe consolidar la infraestructura de la ciencia y la tecnología, promover el dominio público de los recursos científicos y tecnológicos y hacer uso eficiente de las instalaciones avanzadas, a la vez que se incrementa la investigación científica de alto nivel. En tercer lugar, hay que consolidar las fuerzas de la investigación para bien público y establecer un sistema estatal de suministro científico y tecnológico que beneficie a la población y dependa de las instituciones.

Para todo esto habrá que recurrir a la siembra intensiva de talentos, piedra angular sin la cual no será posible el desarrollo científico-tecnológico integral del país.