Nueva modalidad y nuevas oportunidades para el desarrollo industrial del Este de Asia
 

La tarea de la reestructuración industrial requiere de una amplia cooperación entre los países de la región.

Por Zhang Yuncheng

El autor es investigador del Instituto de Relaciones Internacionales Contemporáneas de China

Una compañía de aviación de Tailandia promueve su servicio en la Feria Comercial de Kunming en agosto. La industria de aviación de ANSEA está entrando en el mercado chino. Wang Changshan

El tercer Seminario Internacional Fukuoka de Asia, celebrada en Japón los días 9 y 10 de septiembre, planteó un problema de preocupación común para la región: cómo encaminar las políticas industriales y la competitividad industrial del Este de Asia. La necesidad de abordar el tema sugiere que los países de la región están sintiendo la presión de ajustar la estructura industrial y fomentar la competitividad industrial.

El seminario atrajo a economistas y expertos de 13 países del Este de Asia, así como de EE.UU. y Europa, quienes discutieron los desafíos y oportunidades que enfrentan las industrias de la región, así como formas de fortalecer la competitividad industrial. La influencia del rápido crecimiento de China en la estructura industrial regional se convirtió en centro de debates de la reunión.

Con el incremento y la subsiguiente reducción del poderío económico de los países de Asia, la estructura regional industrial encara nuevos problemas. Japón fue por mucho tiempo la “locomotora económica” del desarrollo industrial del Este de Asia. Hoy en día, mientras Japón atraviesa una crisis industrial doméstica, China, con su creciente industria manufacturera y la emergente industria de alta tecnología, está cambiando el mapa industrial de la región. Sin embargo, su ascenso se ha sido contenido por pesadas cargas históricas. Las tareas comunes de la reestructuración industrial requieren que los países del Este de Asia incrementen la cooperación industrial regional.

Japón: bajo doble presión

Japón enfrenta actualmente las presiones de la modernización de las tecnologías manufactureras de China y su aspiración de sobrepasar a EE.UU. en el campo de las industrias de alta tecnología. Japón ha experimentado recesión económica por más de 10 años, como parte de la cual se ha producido la reducción de las empresas manufactureras domésticas y el empeoramiento de desempleo. Sin embargo, sus industrias automovilística y electromecánica, su principal motor de crecimiento económico, se han estado trasladando constantemente al exterior. El alza de la industria manufacturera de China, caracterizada por una mano de obra que sólo consume de una vigésima a una trigésima parte del coste en Japón, puso sobre el tapete el denominado “vacío industrial doméstico” de Japón.

Dicho término significa normalmente la transferencia de las bases de producción al exterior. Desde que Japón firmó el Acuerdo Plaza en 1985 para revalorar el yen, su proporción de producción manufacturera se ha desvanecido debido a la transferencia al exterior de las diversas industrias manufactureras, que buscan mantener su competitividad industrial. Según el Ministerio de Comercio Internacional e Industria de Japón, la proporción de la producción manufacturera en el exterior se incrementó del 6 por ciento a principios de la década de los noventa del siglo pasado al 14,5 por ciento en 2000. Las industrias automovilística y electromecánica, cuya producción se podía dividir en procesos diversificados, han sido testigos de un constante incremento de la producción en el exterior y de una disminución paralela de la producción interna.

Por otro lado, las importaciones de Japón desde China se han incrementado constantemente, afectando cada vez más al desarrollo industrial interno de ese país. La reducción continua de bases de producción en Japón ha conducido una caída en los niveles de empleo en el sector manufacturero. Al mismo tiempo, la mano de obra barata de China ha atraído gran cantidad de inversión foránea, incluyendo el capital japonés, a sus industrias manufactureras.

Si se quiere evitar el vacío industrial, la transferencia de bases de producción al exterior no debe afectar al mercado de empleo interno y el equilibrio comercial. En otras palabras, los países deben crear nuevas industrias dotadas de competitividad internacional mientras transfieren las industrias tradicionales al exterior. A principios de los años ochenta, la reducción de puestos de trabajos en EE.UU., causada por el traslado de las industrias manufactureras al exterior, fue absorbida en gran medida por el sector de servicios, mientras aumentaba su productividad manufacturera práctica. El rápido desarrollo de las industrias de alta tecnología y la reposición de su prioridad de desarrollo en el sector de servicios no significaron la pérdida de las industrias manufactureras para EE.UU. Como resultado, en los años noventa EE.UU. mantuvo una tasa de crecimiento anual promedio del 3 por ciento, disminuyeron las tasas de desempleo y de inflación y su comercio tecnológico mantuvo su expansión. A la sombra del vacío industrial, EE.UU. completó su reestructuración industrial, para admiración de Japón, que comenzó a tener mejor apreciación de las proporciones de la crisis.

ANSEA: En busca de la economía de escala

Ceremonia de firma de acuerdo de cooperación entre empresas china y japonesa. Xinhua

Las empresas japonesas han conseguido una posición principal en la estructura industrial de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ANSEA). Desde los años sesenta del siglo pasado, Japón ha invertido gran cantidad de capital en la ANSEA, para promover en gran medida el desarrollo industrial regional y el llamado “modelo del Este de Asia”. Según el ministro japonés de Comercio Internacional e Industria, entre 1951 y la primera mitad de 2002, el volumen de inversión directa japonés en China sumó 22.900 millones de dólares, y el colocado en los cinco países fundadores de la ANSEA alcanzó los 72.600 millones de dólares. El último triplica al primero, sin embargo, la inversión directa formal de Japón en China sólo empezó en los años noventa.

En vista del creciente flujo de inversiones extranjeras a China, han surgido preocupaciones sobre una posible reducción de la competitividad industrial de la ANSEA y una mayor competencia por la inversión foránea entre las naciones del Sudeste de Asia y China.

Lo cierto es que los países de la ANSEA han encontrado una forma de aumentar su competitividad industrial: la integración económica regional. El grupo ha establecido un área de libre comercio, reduciendo gradualmente los aranceles aduaneros dentro de la región y promoviendo el ambiente de inversión. Este esfuerzo recibió el impacto de la crisis financiera del Sudeste de Asia en 1997, lo que resultó en un debilitamiento de la superioridad competitiva regional. Sin embargo, ello no detuvo los esfuerzos de los países miembros por la integración mediante la unión de los dispersos mercados de la región.

China: Creciendo a pesar de los lastres históricos

China está convirtiéndose en una potencia manufacturera a un ritmo asombroso. Atraídas por su crecimiento económico sostenido, las corporaciones transnacionales entraron al país, convirtiéndolo en una base productiva global y un centro de investigación y desarrollo tecnológico y de compra internacional. No cabe duda que el crecimiento industrial de China está rediseñando el mapa industrial de Asia.

Yu Yongding, director del Instituto de Investigaciones de Estudios sobre Economía y Política Mundiales, expresó que con la mejora del ambiente de inversión de China, la competitividad y los beneficios de las empresas extranjeras en China se han incrementado constantemente. En 2002, los beneficios combinados de las grandes empresas extranjeras en China llegaron a entre 15.000 y 17.000 millones de dólares.

Sin embargo, todavía existen problemas en el proceso industrial chino. El mayor es cómo dotar a sus grandes empresas de propiedad estatal (EE) de superioridad competitiva. En algunos sectores, como la construcción de barcos, China podría desafiar a Japón y la República de Corea (RC), pero en general, el poderío industrial chino no puede igualarse al de las empresas de primer nivel de sus vecinos del Este de Asia.

La estructura industrial china consta de las siguientes partes: empresas de industria pesada que carecen de competitividad internacional por razones históricas; empresas de mano de obra intensiva con cierta competitividad gracias a superioridades comparativas; e industrias establecidas por la inversión extranjera con creciente competitividad.

Obviamente, el problema reside en las grandes EE. El gobierno no entregará a las empresas extranjeras sus industrias siderúrgica, petrolera, petroquímica y automovilística. Está tratando de reestructurar estas empresas y establecer empresas domésticas poderosas. Sin embargo, con la carga que implican sus equipos obsoletos, pesadas deudas y suministro excesivo de mano de obra, la reforma de las empresas estatales no es una tarea fácil. Desde esta perspectiva, es una exageración llamar a China “fábrica del mundo”.

Requerimientos comunes para la cooperación

El crecimiento industrial de los países del Este de Asia requiere de una reforma doméstica cuidadosa. Además del desarrollo de las tecnologías y productos nuevos, así como la mejora de la calidad laboral, los países también deben definir los objetivos y principios de las políticas industriales lo más pronto posible.

Al mismo tiempo, los mayores progresos en el desarrollo y la reestructuración industrial requieren del apoyo y la participación exterior. Las economías de los diversos países de la región están estrechamente vinculadas hoy día por la internacionalización de la producción, la liberalización de comercio y la inversión e integración de mercados financieros de todo el mundo, así como por el libre y acelerado flujo de capital, tecnología, personal e información. La interdependencia económica entre los países se está profundizando y se fortalece el sentido de cooperación.

La excesiva dependencia de los países desarrollados de Occidente ha conducido a la vulnerabilidad del Este de Asia en el mercado mundial. El fortalecimiento de la cooperación dentro de la región puede ser un camino para superar esta situación.

La cooperación industrial regional es una forma natural de reestructuración industrial de los países del área. El uso del apoyo exterior favorece la reestructuración y la transformación industrial doméstica. Las medidas paralelas de China para expandir la producción manufacturera y el desarrollo de la alta tecnología proporcionan más oportunidades al desarrollo industrial del país.

El incremento de la competencia económica que plantea China no puede ser negativo para la región. La promoción de la cooperación industrial regional es un requisito para que las empresas regionales amplíen el desarrollo y el fomento de la competitividad mercantil. La cooperación industrial es una manera efectiva de desplegar plenamente las ventajas respectivas y alcanzar el desarrollo común.

Partiendo de demandas comunes, la cooperación del Este de Asia ha formado gradualmente tres niveles:

-- Acuerdos regionales como APEC;

--Marcos de trabajo subregionales como el área de libre comercio de la ANSEA, las áreas de libre comercio ANSEA-China, ANSEA-Japón y ANSEA-RC, las cooperaciones ANSEA-China-RC-Japón y China-Japón-RC; y

--Proyectos como la cooperación entre países a lo largo de los ríos Tumenjiang y Mekong.

El establecimiento del Area de Libre Comercio China-ANSEA está en proceso, con el fin de buscar beneficios comunes mediante la integración económica. Con el área de libre comercio, ambas partes no sólo promueven la inversión mutua y atraen más inversión extranjera, sino que también fortalecen la productividad con la expansión de la escala de mercado y la reducción del costo de materiales importados.

Japón ha prestado una atención sin precedentes a la cooperación del Este de Asia. El país ha cambiado el punto de vista tradicional de concentrarse en la cooperación multilateral y menospreciar la cooperación bilateral. Tras la firma del tratado sobre el comercio libre bilateral con Singapur, Japón está negociando con la RC, Tailandia y Filipinas la firma de acuerdos de libre comercio lo antes posible. Y ha empezado el establecimiento del Area del Libre Comercio Japón-ANSEA.

Japón ha ofrecido préstamos a otros países del Este de Asia, destinados a ayudarle a comprar productos japoneses. En el presente, se han reducido la inversión y la ayuda financiera japonesas, y el país está poco dispuesto a transferir las tecnologías industriales a otros países y abrir su mercado agrícola. Todos estos factores dificultan el establecimiento de un área de libre comercio entre la ANSEA y Japón. En cuanto a la RC, la ayuda más práctica que puede proporcionar a ANSEA son las tecnologías industriales, las cuales no son tan atractivas a los dichos países carentes de fondos en divisas. Por lo tanto, existe todavía un largo camino por delante para alcanzar la cooperación multilateral y bilateral en el Este de Asia.

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En años recientes, con el continuo cambio de la estructura económica del Este de Asia y el aumento en las exhortaciones a desarrollar la cooperación económica regional, el Seminario Internacional de Asia en Fukuoka ha devenido gradualmente un foro permanente. El primer Seminario Internacional Asiático de Fukuoka tuvo lugar del 12 al 13 de noviembre de 2001. Al tocar el tema de la adhesión de China a la Organización Mundial de Comercio, los expertos participantes compararon el crecimiento de la economía china y la recesión de Japón.

El segundo seminario fue celebrado el 22 y el 23 de enero este año. En la reunión, los participantes discutieron la integración económica mundial y la cooperación regional del Este de Asia. Llegaron al consenso de que el rápido desarrollo económico trae tanto oportunidades como desafíos a otros países de Asia, y que el fortalecimiento de la cooperación económica asiática con China y Japón como el centro contribuirá a la prosperidad de Asia y del mundo en general. El último seminario de Fukuoka fue celebrado los días 9 y 10 de septiembre, teniendo como tema principal la política industrial del Este de Asia y la competitividad industrial. Los tres seminarios han coincidido en destacar la urgente tarea de desarrollar la región y otorgar mayor atención al crecimiento de China y su influencia en las economías de la región.