Sistema de carné de residencia genera más “shangaineses”
 

--La nueva política de residencia de Shanghai atrae talentos y establece una reserva internacional de cerebros

Por Tang Yuankai

Con el fin de atraer a un mayor número de talentos, el Gobierno del Municipio de Shanghai ha puesto en vigor los Reglamentos del Carné de Residencia a partir del 15 de junio de 2002. Qian Xuefeng, junto con algunos extranjeros y empleados de otras provincias y regiones de China, se convirtieron en los primeros beneficiados por este nuevo sistema de residencia, junto a sus familiares inmediatos. Aunque tienen diferentes registros y nacionalidades, son llamados “nuevos shanghaineses” porque así lo indican sus flamantes documentos de residencia en la urbe.

“Me siento muy bien siendo shangainés, o siéndolo nuevamente”, bromeó Qian, emocionado y todavía contemplando su carné de residencia marcado con una letra “B”, que lo identifica como extranjero. Nació en Shanghai, fue a estudiar a Estados Unidos en 1980, y logró eventualmente la tarjeta verde de residencia. En 2000, a los 38 años de edad, volvió a Shanghai en calidad del vice presidente de Soft Bank China Venture Capital.

Qian también solicitó carnés para su esposa y sus dos hijos. De esta manera, los chicos pueden ir a la misma escuela que otros niños de Shanghai.

Con la implementación de los reglamentos al respecto, las personas consideradas forasteros, como Qian, empiezan a gozar de igual trato que los vecinos de la ciudad del oriente chino.

El carné de residencia de Shanghai es un certificado de residencia y empleo. Se usa para manejar asuntos personales tales como el seguro social. En el mismo se añaden datos básicos del portador y cambios de residencia. Para conseguirlo, tanto los solicitantes domésticos como extranjeros deben tener un documento de identidad legal, haber vivido en Shanghai por más de medio año, tener un título de bachillerato o superior, y mantener su registro o nacionalidad original.

Los portadores de dicho carné pueden disfrutar del siguiente beneficio: Primero, pueden establecer empresas, realizar actividades científicas y tecnológicas, solicitar escuela para su hijo, actualizar propiedad de patente y cumplir trámites de entrada y salida; segundo, pueden trabajar en instituciones y empresas de Shanghai conforme a estipulaciones relacionadas y participar en la valoración de calificación profesional y técnica de Shanghai; tercero, los extranjeros que portan el carné de residencia pueden cambiar sus RMB después de pagar impuesto en moneda extranjera y remitirlo a otro país y región; y cuarto, las personas del país que portan el carné de residencia, o los estudiantes retornados sin nacionalidad extranjera, pueden aspirar a seguros básicos de vejez y médico, y los portadores locales del carné de residencia pueden participar en el fondo de acumulación de vivienda de Shanghai, conforme a estipulaciones concernientes.

El Buró de Personal de Shanghai declaró que más de 4.000 personas han recibido dicha identificación en los últimos tres meses.

Sin embargo, estadísticas relacionadas demuestran que sólo un pequeño número de extranjeros residen oficialmente en Shanghai y menos de 50.000 extranjeros viven en esa ciudad, cifra equivalente al 0.4 por ciento de la población total local de 13 millones de habitantes. Las estadísticas proporcionadas por Sun Luyi, director del Buró de Estadísticas de Shanghai, demuestran la gran diferencia que existe en comparación con el porcentaje promedio de 15 a 20% de otras ciudades en el extranjero. La población permanente de extranjeros en Nueva York es 42 veces la de Shanghai; en Hong Kong, este porcentaje alcanza 7,1%. Aunque la población de Estados Unidos es menos del 5% del total mundial, atrae a la mitad de los posgraduados del mundo, una tercera parte de los graduados universitarios y una cuarta parte de la totalidad de los científicos y técnicos. Estas cifras miden directamente la distancia entre Shanghai y su meta de ser una reserva de personal internacional.

Para lograrlo, Shanghai debe en cierto modo volver a ser una ciudad de inmigrantes.

En 1992, la ciudad contaba con el carné para personal, que era un certificado temporal para el empleo y alojamiento, y los portadores no podían gozar de igual trato que los shanghaineses en cuanto al estudio de sus hijos y seguro social. Hace dos años, el buró de personal, junto con el Buró de Trabajo y Seguridad Social, lanzó el carné para personas residentes. De tal forma se resolvió el problema de la seguridad social, si bien se mantenían otros relativos a temas como la educación de los hijos. Para atraer a hombres competentes y establecer la base de talentos, nació el sistema de carné de residencia.

Gracias a una serie de políticas sobre manejo de personal, se han logrado algunos progresos en la construcción de la susodicha reserva en Shanghai. Según estadísticas del Quinto Censo Nacional, en Shanghai hay menos de 1,8 millones de talentos, para un incremento del 69%, por encima de la cifra de 1994, y la proporción de técnicos y graduados universitarios es la más alta del país. Para fines del año pasado, la población permanente de expertos provenientes del extranjero, Hong Kong, Taiwan y Macao era de alrededor de 48.000, cifra que representa cerca de una cuarta parte del total nacional.

Obviamente, la ciudad se beneficia atrayendo a personal del exterior para establecerse en su territorio. No sólo le trae cambios en los conceptos sociales, sino que también promueve directamente su desarrollo económico y social. Por ejemplo, el año pasado 383 estudiantes retornados del exterior establecieron 382 empresas en Shanghai, con un capital registrado de más de 70 millones de yuanes. Además, la concentración de personal ha elevado el nivel tecnológico de la urbe. Los grupos técnicos del extranjero crearon la Corporación Internacional de Manufactura de Semiconductores (CIMS) y la Corporación de Manufactura de Semiconductores Grace de Shanghai Ltda. Entre los más de 1.000 empleados de la CIMS, sobrepasan el 20% los que tienen títulos de licenciado o doctor, y el personal de alto nivel de Estados Unidos, Italia, Singapur y Taiwan de China ocupa una cuarta parte.

Shanghai espera dar dos pasos básicos en la introducción de personal del exterior: Primero, establecer una reserva de personal de Asia en 2005, para atraer y emplear talentos nacionales de diferente nivel académico, y formar y desarrollar debidamente al personal nacional. En 2015, Shanghai será una base de personal internacional y materializará la internacionalización de la estructura, la calidad y el espacio de personal.

Los departamentos concernientes publicarán, a manera de apoyo de esta nueva política, las normas para la solicitud de 15 categorías de personal especial, incluidos 15 sectores que incluyen deportes, arte y artesanía tradicional, medicina tradicional china, agricultura y silvicultura, ganadería y veterinaria y decoración interna. El sistema considerará la capacidad del solicitante y la recomendación de los departamentos competentes y asociaciones industriales, no así la edad de los talentos.

Además, el 20% los portadores del carné de residencia no son universitarios. Como son los casos de los diseñadores de arte que se graduaron en escuelas medias y los actores de escuelas medias especializadas. Otros portadores son obreros técnicos y personal administrativo con bajo título profesional. El Buró de Estadísticas de Shanghai explicó que atraerá al personal de alta categoría, y pondrá atención al flujo de personal. El nivel educativo y los títulos profesionales requeridos por los antiguos reglamentos no serán limitaciones. Ello significa que no se juzgará a los candidatos por el título profesional, el certificado y nivel educacional.

El director Sun dijo que a partir de 2002, Shanghai publicará el índice de exploración del personal y la lista detallada de personal urgentemente necesitado cada año. De esta manera, el personal doméstico e internacional que quiera trabajar en Shanghai puede lograr un mejor conocimiento de la política de la ciudad.