Xinjiang da prioridad a la protección ecológica
 

Las experiencias exitosas en la construcción de una ciudad oasis en el desierto de Gobi permiten al pueblo de la región autónoma uigur de Xinjiang reconocer que la protección del ambiente es prerrequisito para el desarrollo económico.

Por Feng Jianhua

En el primer semestre de este año, la ciudad de Shihezi, región autónoma uigur de Xinjiang, obtuvo premios de la ONU a la “Mejor práctica para mejorar el ambiente de vida,” y al “Mejor ambiente residencial humano” de China, y el título de “Ciudad jardín estatal”. Sin embargo, hace 25 años, este lugar era un desierto azotado por el viento y cubierto de carrizos.

Shihezi ha recibido muchos beneficios económicos de su mejoramiento ecológico. Aunque sufrió un serio desastre natural en 2001, el producto interno bruto (PIB) de la ciudad creció en un 8,6%, y el ingreso anual de los trabajadores llegó a 7.600 yuanes.

Situada en el noroeste de China, Xinjiang limita con Rusia, Kazajstán, Pakistán y otros cinco países. Con una superficie de 1,66 millones de kilómetros cuadrados, o sea, casi una sexta parte de la superficie total del país, es la mayor región administrativa de China a nivel provincial. Debido a la escasez de agua, el 40% de la tierra es estéril, y enfrenta la gran amenaza de la desertización. Su dañado medio ambiente requiere del mejoramiento con vistas a alcanzar el desarrollo económico.

Una ciudad jardín construida en el desierto

Shihezi, uno de los tres municipios directamente subordinados a la región autónoma, se encuentra a 150 kilómetros al este de Urumchi, capital de la misma región. Cubre una superficie de 460 kilómetros cuadrados y tiene una población permanente de 290.000 habitantes.

Según datos históricos, Shihazi era tierra de pastoreo. Hace más de 200 años, la dinastía Qing construyó una estación de posta para los funcionarios y sus camellos y caballos en los viajes. Antes de la fundación de la República Popular China, en 1949, vivían alrededor de allí cerca de 20 familias, en pleno desierto, sufriendo de ataques de viendo, arena y mosquitos. El mismo nombre “Shihezi”, que significa literalmente “ríos de piedras”, viene del lecho del río seco, lleno de piedrecitas.

En la primavera de 1950, el general Wang Zhen dirigió al 22.° Cuerpo del Ejército Popular de Liberación (ahora el Cuerpo de Producción y Construcción de Xinjiang) a establecerse en Shihezi, tras lo cual empezaron la roturación y la guarnición en la frontera.

“Fue realmente difícil plantar un árbol y hacerlo crecer. En aquella época, Shihezi era todavía un desierto. Hacía tanto viento cargado de arena que casi no podías ver a la persona que estaba frente a ti. El terreno, lleno de puras piedras, con conservaba agua”, dijo Wang Xiaoying, ex jefe de horticultura del Comité de Construcción de Shihezi, quien participó en la roturación desde el principio y aún conserva claros los recuerdos de aquel entonces.

Jin Maofang, quien siguió al ejército a Xinjiang a los 18 años, recordó: “En aquel tiempo, los soldados usaban gorras sin visera y chaquetas sin cuello, tomaban agua de estanques naturales y vivían en cuevas. Para regar los árboles recién plantados, tenían que caminar docenas de kilómetros, cruzando montañas y montañas, para traer el agua en hombros.

En la actualidad, el 40% de la ciudad está cubierto de árboles, lo que representa un promedio de 7,6 metros cuadrados de área verde por persona. Al caminar a lo largo de las calles, se puede ver árboles por todas partes. A pesar del calor del sol de agosto, los peatones no necesitan usar sombrillas.

“Ahora, me pongo viejo y me siento feliz cuando practico esgrima o hago otros ejercicios físicos en el verde jardín de la plaza. Era difícil imaginar eso en aquella época cuando estábamos ocupados en la construcción”, expresó Jin, de 70 años, satisfecho con el actual ambiente de vida.

Situación ecológica y problemas

A lo largo de la carretera de 769 kilómetros desde Urumchi hasta la ciudad de Altai, sólo se puede ver el inmenso desierto, la niebla entre las montañas y las nieves acumuladas en los picos de las montañas Tianshan a lo lejos. Ocasionalmente, se encuentran unos riachuelos de agua de nieve de las montañas, y algunas hierbas tenaces, el único signo de vida. En Xinjiang, la vegetación, el símbolo de vigor y vida, sólo aparece cerca del agua.

Según datos meteorológicos, el promedio de precipitaciones anuales de Xinjiang ha sido sólo de 145 a 147 milímetros en los últimos años, inferior al promedio nacional, mientras que la tasa de evaporación es muy alta, llegando a más de 3.000 mm en la Cuenca de Turpan, varias docenas de veces el volumen de precipitación local. Xinjiang sufre serios desastres por la acción del viento y la arena, y 80 distritos enfrentan la amenaza de la desertización en diversos grados. Su ambiente ecológico es frágil. La tasa de cobertura vegetal alrededor de los oasis es inferior al 10%.

“La superficie de los oasis crece año tras año de manera estable, y el ambiente ecológico en algunas partes ha mejorado en cierto grado. Pero no hemos podido controlar en lo fundamental la tendencia al deterioro del sistema ecológico. La función de las zonas ecológicas disminuye, lo que amenaza gradualmente el ambiente ecológico de los oasis. Las tormentas de arena y el mal tiempo que causa el polvo flotante en algunas áreas aumentan de año en año”, afirmó Wei Shanfeng, director del Buró de Protección Ambiental de la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, al comentar la actual situación ecológica en dicha región.

“El mayor desafío es el problema ecológico, el cual es resultado de las condiciones naturales, y también de las actividades destructivas humanas”, dijo Wei.

Wei citó cuatro problemas principales en la protección ambiental en Xinjiang. El primero es la falta de fondos. El gobierno regional presta mucha atención a la protección ambiental, asignando cada año gran cantidad de dinero al trabajo en este campo. La inversión del año pasado llegó a 149 millones de yuanes. Sin embargo, debido a la debilidad del poder económico integral, el capital invertido no puede satisfacer las necesidades de la protección ambiental.

El segundo es la deficiencia del tratamiento de agua de deshecho de las empresas. En Xinjiang hay más de 5.000 empresas. De ellas, más del 80% emite aguas sucias, con un volumen total anual de 200 millones de toneladas, y sólo el 60% de ellas han sido tratado preliminarmente.

El tercero es la escasez de fondos para la construcción civil. Debido a la falta de fondos para las obras municipales, incluyendo la calefacción central y las tuberías de gas, muchas familias tienen que consumir carbón u otros materiales que causan contaminación atmosférica.

El último es que el agua es sumamente escasa en algunas localidades. Wei indicó que ello ha causado dificultades para controlar la desertización. Por tanto, resolver el problema de agua es la clave para la solución del problema de la protección ambiental.

Protección ecológica

En el desarrollo económico regional, los dirigentes de diversos niveles han otorgado mucha importancia a la protección ecológica, especificando las responsabilidades de los principales dirigentes en el mejoramiento del medio ambiente.

El desvío de gas del oeste al este es un proyecto clave de la estrategia de desarrollo del oeste del Gobierno chino. Tiene por objetivo conducir a través de una tubería el abundante gas de Xinjiang y otras regiones centrales y occidentales del país a Shanghai y otras ciudades costeras orientales.

Según el esquema general, la tubería de 995 kilómetros atravesará algunas áreas sensibles ambientales incluyendo algunas reservas naturales. El mencionado proyecto no sólo influye sobre la superficie de la tierra y la estructura geológica de algunos árboles raros, sino que también afecta la fauna y la flora en el área.

Frente a la contradicción entre la reducción de los costos y la protección ambiental, el gobierno regional decidió resueltamente elegir una línea que pase lo menos posible por las Reservas Naturales de la Montaña Altun y Lop Nur para proteger los animales raros de esa zona. Wei añadió que ello alargó la tubería del proyecto en 9 kilómetros en comparación con lo planeado, incrementado los costos en 90 millones de yuanes.

Localizada en el extremo norte de Xinjiang, la ciudad de Altai abunda en recursos minerales, y es conocida como la “casa de la montaña de oro (Montaña Altai) y el río de plata (río Ertix)”. La explotación excesiva en los últimos años ha destruido en gran medida el ambiente cerca de algunos ríos tales como el río Ertix. Por tanto, el gobierno municipal de Altai decidió prohibir la explotación aurífera en esos ríos, lo cual redujo la producción minera de aquel año en una tercera parte, afectando gravemente los ingresos fiscales locales.

Con el fin de incrementar la cobertura forestal, el gobierno municipal de Altai devolvió 9.130 hectáreas de tierras cultivables al bosque, y reforestó más de 1.330 hectáreas de montañas estériles. Los habitantes locales también devolvieron 0,07 hectáreas de su tierra cultivada a la reforestación y recibieron por eso un subsidio gubernamental municipal por valor de 210 yuanes en el primer año, y otros 160 yuanes con 100 kilogramos de trigo (1,4 yuanes por kilogramo) a partir del segundo año hasta el octavo. Estimulados por estas políticas preferenciales, cinco campesinos ejemplares han devuelto más de 200 hectáreas de tierras cultivadas a la reforestación este año.