Revés para la liberalización comercial global
 
La conferencia de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Cancún demostró otra vez que el comercio y la cooperación económica bilaterales resultan más flexibles y fáciles de promover que un complicado sistema comercial multilateral.

Por Lü Bo

(El autor es subdirector e investigador del Centro de Investigaciones de la OMC del Ministerio de Comercio de China.)

La V conferencia ministerial de la OMC, celebrada del 10 al 14 de septiembre en Cancún, México, no pasó de obtener algunos resultados simbólicos, como la admisión de Nepal y Camboya como nuevos miembros de la OMC, y la decisión de celebrar la VI reunión ministerial en Hong Kong, en 2005. Lo ocurrido constituyó otro notable revés para la organización desde la reunión de Seattle en 1999 - III reunión ministerial de la OMC, que estuvo matizada por un intenso forcejeo entre los defensores y objetores de la OMC.

La conferencia de Cancún se proponía evaluar a mediano plazo la agenda de desarrollo de Doha, iniciada en 2001, y decidir las futuras negociaciones en los campos principales y el inicio de la agenda Singapur, incluyendo el comercio y la inversión, la política comercial y la competencia, la transparencia en las compras gubernamentales y las facilidades comerciales. Dadas las profundas divergencias entre los miembros de la OMC sobre los temas agrícola y de acceso al mercado de productos no-agrícolas, la reunión concluyó sin haber resultados ostensibles en este sentido.

El proyecto de la declaración ministerial presentado por el consejo ejecutivo de la OMC a la conferencia, se refiere en un 90 por ciento a los programas europeos y estadounidenses, mientras que el contenido propuesto por 21 países en vías de desarrollo, grupo formado durante la reunión y conocido como el G-21, que incluye China y la India, no fue suficientemente reflejado. Las disputas entre los dos campos sobre el proyecto de declaración impidió la marcha expedita de la conferencia. Las disputas se centraron en la liberalización comercial de productos agrícolas, el apoyo doméstico, las subsidiarias de exportación y el acceso al mercado, etc. Según el programa de liberalización comercial presentado por EE.UU. y los países europeos, después de un gran margen de reducción arancelaria, los países en vías de desarrollo perderán la protección de su agricultura, mientras que los países desarrollados todavía podrán proteger legalmente sus propias industrias agrícolas. En vista de la incapacidad de la mayoría de los países en vías de desarrollo para implementar una gran cantidad de subsidios para su agricultura doméstica, los aranceles para productos agrícolas siguen siendo la única forma efectiva de proteger a sus campesinos.

Aunque la conferencia tuvo sólo el objetivo de discutir un marco principal de las negociaciones agrícolas, excluyendo las substanciales negociaciones y la reducción de formas de subsidiarios, la reunión no logró los resultados previstos. El Grupo 21, encabezado por India, Brasil y China, requirió a los miembros ricos, incluyendo EE.UU. y los países europeos, a hacer un horario para la eliminación de subsidios de exportación de productos agrícolas y la reducción de apoyo doméstico, mientras los países desarrollados demandaron a otros miembros la futura abertura de sus mercados.

EE.UU. y los países de la Unión Europea (UE), que no alcanzaron consenso entre ellos respecto a los subsidios agrícolas, rechazaron hacer concesiones sustanciales a los países en vías de desarrollo. Según estadísticas de la OMC, un 90 por ciento de los subsidios agrícolas están concentrados en los 23 miembros ricos, tales como EE.UU., la UE y Japón, de ello los subsidios agrícolas de EE.UU. y la UE alcanzaron 180.000 y 60.000 millones de dólares, respectivamente. Un mes antes de la reunión, EE.UU. y la UE hicieron una propuesta ecléctica, consistente en reducir los subsidios en vez de cancelarlos. Estuvieron de acuerdo con la rebaja gradual de los aranceles, la flexibilización del control sobre las importaciones agrícolas de los países en vías de desarrollo y la eliminación paulatina de los subsidios agrícolas, sin embargo, todo lo cual queda por debajo de las exigencias de los países en vías de desarrollado.

El día de apertura de la conferencia de Cancún, grupos de campesinos de la República de Corea (RC), Pakistán y países de América Latina se mantuvieron arrodillados en el centro de prensa de la reunión, protestando con una pancarta que decía: “La OMC asesina a los campesinos”. Uno de los campesino sudcoreanos se suicidó con una puñalada en el pecho. Aunque es común que cada reunión ministerial atraiga a manifestantes antiglobalización económica, la protesta sangrienta de Cancún ha sido la más dramática hasta ahora.

Muchos observadores previeron el estancamiento de las negociaciones, si bien algunos optimistas sostenían que la reunión podía ser exitosa si lograba iniciarse la agenda de Singapur, posibilidad que permanecía latente a pesar de las diferencias sobre temas agrícolas. Antes del inicio de la reunión, 16 miembros, incluyendo a China, la India, algunos países de la ANSEA y África, habían expresado en forma categórica su rechazo a negociar la agenda de Singapur si EE.UU. y la UE se negaban a hacer concesiones sobre temas agrícolas.

La reunión de Cancún fue un fracaso, pero el mismo sirvió para reflejar la mejora de la posición de los países en vías de desarrollo en la OMC, posición que siempre se había mantenido en la marginalidad. Los 21 países en vías de desarrollo se unieron para tratar con el campo de los miembros adinerados, fortaleciendo su influencia en el proceso de las negociaciones. En el presente, el número de países en vías de desarrollo representa el 45 por ciento de los miembros de la OMC, una proporción suficientemente fuerte para desafiar al mundo desarrollado en la mesa de negociaciones. Después de la Ronda Uruguay del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio de 1994, la mayoría de los países en vías de desarrollo alcanzaron una nueva conciencia sobre las injustas reglas económicas internacionales, y se preocupan cada vez más de la importancia del equilibrio que debe existir entre derechos y deberes dentro de la organización. China es un nuevo miembro, pero su influencia en las negociaciones ha quedado bien demostrada.

En los últimos años, algunos países desarrollados han adoptado continuamente medidas de proteccionismo comercial. Originalmente, las reglas de la OMC sobre anti-dumping, anti-subsidios y medidas de garantía, estaban destinadas a salvaguardar el comercio entre los miembros de la OMC, sin embargo, estas reglas se han devenido nuevos métodos de los países desarrollados para proteger su mercado doméstico. Lo más irónico es que como defensores del libre comercio, los países desarrollados critican los sistemas económicos atrasados de los países en vías de desarrollo, pero al mismo tiempo no escatiman esfuerzos para proteger sus mercados domésticos. El doble rasero que aplican constituye un irritante permanente para los países en vías de desarrollo.

El fracaso de la reunión de Cancún no significa un colapso del mecanismo de comercio multilateral, aunque conducirá al estancamiento de las negociaciones concernientes en el futuro próximo, lo que significará una sombra para las perspectivas del sistema comercial multilateral global. La reunión de Doha tuvo lugar hace más de dos años, pero los miembros no han terminado las negociaciones sobre agricultura, aranceles, productos textiles y las tarifas no arancelarias, según lo programado. Será muy difícil terminar la nueva ronda de negociaciones de comercio multilateral antes del 1.° de enero de 2005. Debido al declive general de las economías domésticas de los principales miembros desarrollados, y a la presión que encara el ajuste de la estructura industrial de los miembros en vías de desarrollo, el proceso de liberalización comercial global se tornará más difícil y lento de lo esperado. Al mismo tiempo, el estancamiento de las negociaciones comerciales multilaterales promoverá el comercio regional y la cooperación económica entre los países miembros. La cooperación económica regional afectará los intereses de países fuera de la región a causa de las políticas preferenciales de los países comprendidos en la zona, lo cual probablemente conducirá al establecimiento de barreras comerciales regionales y lesionará los intereses de los países que no pertenecen a las mismas áreas. Sin embargo, en comparación con las complicadas negociaciones del sistema comercial multilateral, el comercio y la cooperación económica bilateral y regional se muestran más flexibles y fáciles de acometer, lo cual resultará mutuamente beneficioso.