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por Wang Yong
¿Adónde irá China en los próximos 20
años? ¿Será su actual sistema político
capaz de adaptarse a la pujante economía de mercado? El Partido
Comunista de China procuró tocar el tema con sumo cuidado
en su muy anunciada tercera sesión plenaria del XVI Congreso,
que tuvo lugar en Beijing, del 11 al 14 de octubre.
El comunicado
de la sesión, emitido por la oficial Agencia de Noticias
Xinhua, abunda en jerga económica, pero el impacto de la
sesión va más allá del ámbito económico.
A primera vista, la sesión se concentró en propiciar
un ambiente justo para el desvalido sector privado. Sin embargo,
agregadas al final del comunicado, aparecen dos oraciones de especial
significado, las cuales reproducimos:
El Partido Comunista de China debe adaptarse conscientemente
a las nuevas situaciones que dimanan del desarrollo del la economía
socialista de mercado y reformar y mejorar su estilo de dirección…
(El Partido) debe dedicarse de manera positiva y adecuada a
la reforma política, ampliar la democracia socialista, mejorar
el imperio de la ley socialista…
¿Qué quieren decir estas palabras? ¿Son simples
clichés? No, afirma Wang Yukai, un destacado profesor de
Ciencias Políticas. Aunque el comunicado evita utilizar términos
tales como democracia del Partido y minimiza la importancia a las
propuestas políticas de la cita partidista, el profesor Wang
insiste en que la más reciente sesión de la entidad
política apunta hacia el comienzo de una reforma cautelosa,
pero inevitable, en el modo de vida y estilo de trabajo del Partido.
En entrevista exclusiva con Beijing Informa, el 22 de octubre,
Wang sugiere que se establezcan ciertas “zonas especiales,”
en las cuales los funcionarios del Partido, como en el caso de los
secretarios en provincias, queden sujetos a una más estricta
supervisión, de modo que no puedan abusar de su poder.
El profesor Wang trabaja en la Escuela Nacional de Administración
y tiene fama de ser el primer experto en sugerir la gaoduan
gaige (reforma de los niveles superiores).
La Agencia Xinhua y varios otros medios informativos nacionales,
como China News Weekly, han publicado sus artículos
en este sentido.
En nuestra entrevista, Wang cita una broma, según la cual
China y Rusia son como dos gigantes que se ríen uno del otro:
la reforma de China no destruye su sistema político, en tanto
la de Rusia sí lo hace. ¿Quién ríe último?
Beijing Informa: ¿Cuál
es la mejor manera de aplicar la reforma?
Wang:
Para un país de las dimensiones de China, la reforma
dentro del actual sistema probablemente sea lo mejor. China y Rusia
comenzaron sus respectivas reformas casi simultáneamente,
pero Gorbachov puso la política en primer lugar, mientras
que Deng Xiaoping lo hizo con la economía. Para China, el
desarrollo económico y la reforma económica son la
clave. Me atrevería a afirmar que en China la reforma ha
sido exitosa, al menos en el sentido del incremento de su poderío
económico. Con todo, esto no significa que China esté
libre de problemas. Si la reforma política se mantiene a
la zaga de la económica, pueden producirse riesgos.
BI: ¿Quiere usted decir que la reforma
política de China no ha sido un éxito?
Wang: No, no quise decir eso. No podemos afirmar
que hemos fracasado en el frente político. De hecho, China
ha mantenido de manera exitosa un sistema socialista y una sociedad
estable. Pero aún así, nuestros éxitos políticos
no significan que no presentemos problemas en nuestro sistema político.
Al crecer la economía y profundizarse la reforma económica,
se hace necesario impulsar la correspondiente reforma política.
La reforma de China debe andar todavía un largo trecho. Pero
algo resulta innegable: que la reforma debe tener lugar dentro del
sistema.
BI: ¿Cómo define usted “dentro
del sistema”?
Wang: Quiero decir una reforma gradual de arriba
hacia abajo. Un elemento importante de este tipo de reforma es que
la misma no procura cambiar el sistema político y social
vigente. Como tampoco procura subvertir el mandato del Partido Comunista.
Si procuráramos una reforma desde fuera del sistema en la
actualidad, ello sería peligroso para nuestro país.
China no debe adoptar conceptos políticos ajenos, tales como
la separación de poderes, aunque esto no es óbice
para que China explore un mejor sistema político que responda
a sus situaciones específicas. Esta verdad lo es más
aún cuando se requiere con urgencia de la reforma política
para propiciar el avance de la reforma económica.
Al pronunciarme por la reforma dentro del sistema, no quiero decir
que China deba aislarse de las influencias del mundo exterior. Por
el contrario, tenemos la voluntad de integrarnos al resto del mundo
tanto como no sea posible. Tomemos como ejemplo a la Organización
Mundial del Comercio (OMC). Sus reglas exigen que los diseñadores
de políticas chinos cambien su estilo de toma de decisiones.
En China, es el Partido el que eventualmente decide sobre las políticas
claves. El Partido es el centro de poder. En otras palabras, la
pertenencia de China a la OMC afecta la forma en que opera el centro
de poder de China. Esta situación realmente alcanza a la
cúpula del sistema político chino. Es decir, el Partido
deberá tomar en cuenta las reglas de la OMC antes de decidir
sobre cualquier política. La nueva situación limita
en gran medida el espacio de maniobra del Partido, e incluso del
Buró Político.
BI: Para algunos observadores el Partido es poderoso.
Wang: El Partido Comunista tiene unos 50 millones
de miembros. Es y será la fuerza dominante que no tiene igual
en China. No hay duda en este respecto. El Partido ha absorbido
a todo tipo de personas de la elite. Pero queda claro que el Partido
precisa de la reforma. Tiene que reformar su estilo de dirección,
a la par que se profundiza la reforma económica.
BI: ¿Pero qué significa su gaoduan
gaige (reforma de los niveles superiores)?
Wang: Fui el primer en plantear la idea de gaoduan
gaige. Con ella quise referirme a la reforma del estamento
superior de la estructura política, a saber, constitución,
política del Partido, y democracia e imperio de la ley. En
el extremo opuesto se encuentra el estamento inferior, donde se
concentra la rama ejecutiva del gobierno.
Hay quienes dicen que China no necesita reformar las políticas
de sus estamentos superiores, y a este tenor citan a Estados Unidos
y Gran Bretaña, que han estado ocupados en fecha reciente
reformando sus políticas de altos y bajos niveles. Esto es
como comparar manzanas con naranjas. En esos dos países,
el público vive convencido de que las políticas de
los estamentos superiores, es decir, la separación de poderes,
ya es perfecta. De ahí que sus reformas se concentren en
cómo hacer que la administración cotidiana del gobierno
sea más eficiente. En China, las políticas de los
niveles superiores aún pueden mejorar mucho.
BI: ¿Acaso constituye la tercera sesión
plenaria del XVI Congreso del PCCh una señal favorable a
la gaoduan gaige?
Wang: Así lo creo. La sesión plenaria
quedará como un hito en la historia de la reforma en China.
En la sesión abundaron las discusiones sobre el mejoramiento
de la economía de mercado. Resulta obvio que no se puede
lograr este cometido sin una reforma política paralela en
los niveles superiores. Sin importar cuán gradual sea la
misma, es necesario aplicar la reforma de los niveles superiores
si es que China quiere construir una sociedad acomodada para 2020.
La falta de la reforma de dichos niveles ha obstaculizado dicho
proceso en los estratos inferiores.
BI: ¿Puede poner un ejemplo?
Wang: Ahí están las restricciones
a los poderes del gobierno. Hay una interconexión tal entre
todos los intereses y poderes que la restricción de los poderes
gubernamentales sigue siendo en gran medida una promesa de dientes
para afuera. El Primer Ministro Wen Jiabao dijo en fecha reciente
que el actual sistema administrativo de China se erige en un atolladero
de todas las reformas. Pienso que resulta difícil dejar atrás
el atolladero a menos que se propicie la reforma de los altos niveles.
BI: ¿Y ha llegado la hora de la reforma
política en los altos niveles?
Wang: Diría que sí. Con lo cual
no quiero decir que debamos impulsar dicha reforma a gran escala
en la actualidad. Por ejemplo, el Partido ha propuesto enmendar
la Constitución. Si bien no he visto propuestas específicas
en favor de la enmienda, estoy seguro de que se trata de una señal
de que China está perfeccionado sus políticas en los
estratos superiores. Si pudiéramos asentar la economía
socialista de mercado en la Constitución, ello se revertiría
en bien del futuro de nuestro país. Considero que no hemos
establecido un sistema sólido que implique obligaciones para
nuestros funcionarios del Partido, en especial los secretarios provinciales.
También debe atenderse el mejoramiento de la relación
entre el Partido, la Asamblea Popular Nacional (APN, órgano
supremo legislativo chino), el Consejo de Estado (gabinete de China)
y la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (partidos
democráticos).
BI: ¿Cómo se puede implementar de
manera gradual la reforma de los niveles superiores?
Wang: Yo propondría el establecimiento
de “zonas especiales,” donde se ponga a prueba nuevas
formas de dirigencia del Partido. Déjeme aclarar algo: tenemos
que defender el socialismo y la dirección del Partido Comunista.
Es algo que no admite discusión. Partiendo de esta premisa,
podemos probar, en las “zonas especiales,” que podrían
ser ciudades pequeñas o medianas, cuáles funcionarios
deberían ser elegidos en lugar designados. Podemos probar
asimismo cómo ejercer una supervisión más efectiva
sobre los altos funcionarios del Partido. En la China actual, la
supervisión de los funcionarios provinciales del Partido
constituye un punto flaco. Es cierto que la Comisión Disciplinaria
Central del PCCh dispone de representaciones provinciales. ¡Pero
en lugar de responder al CC de manera vertical, cada representación
es dirigida por el secretario provincial del Partido! ¿Cómo
puede entonces la comisión supervisar de modo efectivo a
los secretarios provinciales? No es menos cierto tampoco que estos
secretarios, mandamases de todas las provincias, pueden ser sancionados
por los resultados al final de su mandato (ex post). Pero por desgracia
carecemos de un sistema de preevaluación (ex ante). Hay casos
incluso en que un secretario provincial del Partido se está
desempeñando como el legislador supremo local.
BI: ¿Qué puede comentar sobre el
informe del Buró político ante el CC del PCCh durante
la tercera sesión plenaria del XVI Congreso partidista?
Wang: Se trata de un tema de gran importancia.
Un vuelco en la práctica previa del Partido, por la cual
el Buró Político es responsable ante el CC.
BI: ¿Por qué hace esto el Presidente
Hu Jintao? ¿No limita acaso su propio poder de esta manera?
Wang: El hecho de que Hu solicitara al Buró
Político informar al CC demuestra que está a favor
del pueblo, de gente como él mismo, porque se preocupa por
ellos.
Esto no es lo único que el Presidente Hu ha hecho por el
pueblo. También canceló las reuniones lujosas que
solían celebrarse cada año en el hermoso balneario
marítimo de Beidaihe.
BI: ¿Es la corrupción inherente
a los altos niveles políticos?
Wang: La corrupción es el mayor problema
en nuestra política. Aleja al pueblo del gobierno. Unos cuantos
funcionarios corruptos han hecho mucho daño a las imágenes
del país y el Partido. Merecen el castigo.
BI: ¿Considera que es suficiente la supervisión
de los medios informativos?
Wang: No. Es casi imposible que medio informativo
alguno tome la iniciativa de investigar y criticar al secretario
provincial del Partido. Pero diría que el público
está adquiriendo conciencia sobre la importancia de los medios
informativos, los que están llamados a desempeñar
un mayor papel siempre y cuando se produzca una reforma política
de los altos estratos.
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