Por Li Zi
Cuando la primera nave espacial tripulada de China, la Shenzhou
5, aterrizó en los prados de la región autónoma
de Mongolia Interior, el 16 de octubre, su regreso exitoso a la
Tierra marcó la culminación de un vuelo de 21 horas
y más de 600.000 kilómetros, para regocijo de la nación
en pleno. En otras latitudes, empero, el acontecimiento ha despertado
amplia preocupación, y algunos medios informativos en Estados
Unidos y Japón cambiaron sus cintillos dedicados al debate
sobre la necesidad de revaluar la moneda china y los temas del déficit
comercial, para dedicarlos al Shenzhou 5. La sensación de
inquietud quedó expuesta en un título en negrillas
que proclamaba: “Teoría de la amenaza espacial china”.
La
vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores de China Zhang Qiyue,
afirmó: “los enormes esfuerzos de China para explorar,
desarrollar y utilizar de forma pacífica el espacio exterior
no están en contradicción con su condición
de país en vías de desarrollo. Todos los países
en desarrollo necesitan mejorar su nivel científico y tecnológico.
Los esfuerzos de China para mejorar su tecnología espacial
no sólo benefician al país, sino que también
resultan importantes para la causa de la utilización pacífica
del espacio exterior”.
China, como muchos otros países, explora y desarrolla la
tecnología espacial solamente con fines pacíficos.
China ha abogado por un espacio exterior libre de armas y sostiene
que evitar la carrera armamentista en el espacio exterior responde
a los intereses de todos los países, dijo Zhang, para agregar
que China está dispuesta a cooperar con otros países
en la utilización pacífica del espacio.
“China nunca ha participado de manera alguna en carreras
armamentistas en el espacio y se compromete a no hacerlo nunca”,
ratificó la portavoz.
La teoría de la amenaza espacial
Estados Unidos demostró su mayor preocupación con
respecto al Shenzhou 5 antes del lanzamiento de la nave. El 9 de
octubre, el diario estadounidense Washington Post publicó
un artículo, según el cual China está desarrollando
capacidades militares en el espacio. El artículo citó
a un funcionario de Defensa de EE.UU., en el sentido de que los
planes espaciales chinos involucran al Ejército Popular de
Liberación (EPL) y por tanto implican propósitos militares
importantes, especialmente en lo referente a Taiwán, en caso
de que se produzca un conflicto con la isla.
El
12 de septiembre, el rotativo Strait Times, de Singapur,
incluyó un artículo en el cual se afirmaba que algunos
expertos consideran la misión tripulada de China como parte
del desafío directo del país al Pentágono estadounidense,
porque la capacidad de China de enviar su astronauta al espacio
demostraría su poderío tecnológico y probaría
que China tiene una avanzada base de tecnología de misiles,
que puede usarse tanto para fines estratégicos como para
la exploración espacial. Hubo incluso quienes adujeron que
China está fabricando un portador de armas por satélite,
con el objetivo de atacar naves espaciales, y que está desarrollando
un dispositivo de láser terreno “para cegar”
a los satélites enemigos.
El 28 de septiembre, el periódico estadounidense Los
Ángeles Times dio a conocer un artículo titulado
“Primer astronauta’ de China se prepara para el despegue”.
El título es muy objetivo, pero el contenido propone una
interrogante más aviesa: ¿Hará el progreso
de China que se desate una “carrera espacial” entre
ambos países en el área militar? Estados Unidos aparenta
percibir cada vez más a China como una amenaza.
El 12 de octubre, por su parte, el órgano periodístico
japonés Yomiuri Shimbun afirmó que “China
se prepara para lanzar su primera nave espacial tripulada”,
en un escrito en el cual indicó que China se propone romper
el monopolio estadounidense en el campo de la tecnología
militar espacial, si bien EE. UU. sigue detentando una ventaja absoluta.
Algunos medios informativos nipones incluso creen que China puede
establecer su propio sistema de defensa de misiles con tecnologías
espaciales avanzadas.
Aunque la portavoz china enfatizó antes del lanzamiento
que China no participaría en ninguna forma de carrera armamentista
en el espacio exterior, expertos japoneses y norteamericanos dijeron
que la Shenzhou 5 tiene capacidades de reconocimiento por satélite,
pues estaba equipada con cámaras de alta resolución.
Estrategas en la administración de George Bush consideran
a China como ejemplo de amenaza a los recursos espaciales estadounidenses,
y para la seguridad del país.
Un funcionario espacial de Estados Unidos señaló
que el país se debe mostrar más agresivo en el campo
espacial, y desarrollar incluso naves espaciales de energía
nuclear, para asegurar su posición dominante en la segunda
carrera espacial del mundo.
La “teoría de la amenaza espacial de China”
indica que siempre habrá fuerzas empeñadas en poner
bridas al desarrollo de China.
El uso pacífico del espacio
Japón lanzó una versión local a prueba de
transportador espacial en julio, y la India anunció en agosto
sus planes de contar con una misión lunar sin tripulación
cerca de 2008. Sin embargo, pocos prestan atención a estos
hechos. Además, Brasil, Malasia, Pakistán, Tailandia
y Filipinas también han comenzado a mostrar preocupación
por la exploración espacial. Sin embargo, por varias razones
históricas, a los expertos militares y estrategas extranjeros
sólo parece preocuparles la nave espacial tripulada de China.
El
Dr. Marc D. Rayman, de la Administración Aeronáutica
y Espacial de EE. UU. (NASA) dijo al semanario de EE. UU. Washington
Observer Weekly que otros países han tenido sus propios
planes espaciales por muchos años, pero no han merecido hasta
ahora la atención de EE. UU. Por ejemplo, Canadá,
Francia, Australia, Gran Bretaña, China y Japón lograron
desarrollar con éxito sus propios satélites artificiales
antes de 1970, y la mayoría de ellos lanzaron sus satélites
con sus propios cohetes. “La exploración y utilización
del espacio se está convirtiendo en una empresa verdaderamente
global”, indicó Rayman. El “espacio ha dejado
de ser ya dominio de contados países del primer mundo”.
“Cualquier éxito en la exploración del espacio
es una victoria común para toda la humanidad”, dijo
la científica alemana Hanna Tann.
En el décimo octavo congreso de la Asociación de
Exploradores del Espacio, el astronauta japonés Mamora Mohri
dijo que hay un sentimiento generalizado de satisfacción
por el éxito que China acaba de anotarse con la Shenzhou
5. Hay muchos países en la tierra y cada uno tiene una cultura
propia y diversa. Cuando los astronautas vuelan al espacio no solamente
representan a su propio país, sino también la causa
del ser humano. En este sentido, indicó Mohri, el lanzamiento
de la Shenzhou 5 de China alienta a muchos en todo el mundo.
Mohri admitió que el lanzamiento de la Shenzhou 5 ha representado
un notable estímulo para Japón. El gobierno japonés
ha decidido a posponer su plan de enviar tripulaciones al espacio,
por las dificultades que encara lograrlo de forma independiente.
El principio que rige las investigaciones niponas en esta área
en la actualidad se imbrica con la cooperación con otros
países.
Algunos en la India también se preocupan de que una China
poderosa constituya una amenaza a su país. El Secretario
del Exterior indio, Shri Kanwal Sibal, refutó esta visión,
argumentando que China no utilizaría su tecnología
espacial para propósitos militares, pues ello accionaría
la carrera armamentista en Asia. “No es absolutamente necesario
que algunos indios se preocupen. El lanzamiento exitoso de una nave
espacial tripulada en China no tiene por qué llevar a Asia
a una nueva ronda de carrera espacial”, explicó, agregando
que el lanzamiento de la Shenzhou 5 demostró el progreso
del país en todos los campos. “El éxito de China
en este aspecto bien vale una celebración”, observó
Sibal.
También en EE. UU. hubo muchos que se alegraron por el éxito
espacial chino. Buzz Aldrin, el segundo astronauta estadounidense
que tocó la superficie de la Luna, se pronunció por
la cooperación entre la NASA y China.
Para China, constituir o no una amenaza para la paz del mundo no
descansa en su poderío nacional, sino en sus políticas
internas y externas. El Gobierno chino reiteró que la exploración
y el desarrollo de sus tecnologías espaciales están
totalmente encaminados hacia el uso pacífico del espacio.
Por otra parte, China es hoy un país en vías de desarrollo
y sus tecnologías integrales aún marchan a la zaga
de los niveles mundiales avanzados. Liu Zhenxing, miembro de la
Academia de Ciencias de China, advierte que las ventajas de China
en el desarrollo del espacio responden a sus tecnologías
de portadores, pero que su exploración científica
del espacio es relativamente atrasada.
Expertos de EE. UU. estiman que, actualmente, el gasto anual de
China en sus planes espaciales es de $2.200 millones, comparados
con los $15.000 millones de la NASA. China deberá recorrer
un largo trecho todavía para alcanzar su sueño de
convertirse en una de las grandes potencias en la exploración
del espacio. Con todo, el país continuará esforzándose
por hacer avanzar sus planes en este sentido, lo que redundará
en enormes ventajas. Las tecnologías espaciales en general
propulsarán el progreso tecnológico de China. A cambio,
el progreso tecnológico conducirá a la industrialización,
lo que promoverá en última instancia el crecimiento
económico.
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