Por FENG ZHONGPING
El autor es director de la división para los estudios
europeos del Instituto Chino de Relaciones Internacionales Contemporáneas.
El 13 de octubre, el gobierno chino publicó su primer Libro
Blanco sobre Políticas hacia la Unión Europea (UE),
el cual constituye a la vez el primer documento público que
Beijing emite en relación con la política exterior
del país.
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| El 2 de octubre, una residente de París
pasa junto a una valla con la edición especial de Le
Figaro en el centro de la ciudad. China y los miembros
de la UE han incrementado notablemente sus lazos en las últimas
dos décadas. CHEN LIQUN |
El pliego contiene el nuevo pensamiento diplomático de China
sobre la llamada “participación activa” y reviste
una especial trascendencia para las relaciones exteriores de China.
En contraste con el bajo perfil mantenido en la arena internacional
en el pasado, la nueva dirección de China, encabezada por
el Presidente Hu Jintao, ha dado un vuelco al estilo diplomático
del país. China se está involucrando de manera más
activa cada día en asuntos regionales y globales, y ha desempeñado
un papel positivo en el manejo del tema nuclear en la península
coreana, el combate al terrorismo internacional en cooperación
con otros países, la consolidación de la organización
de cooperación de Shanghai y el impulso a sus relaciones
con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático
(ANSEA).
El documento ha sido una respuesta activa a la política
de la UE hacia China. En 1975, China estableció relaciones
diplomáticas formales con la Comunidad Económica Europea
(CEE), precursora de la UE. Poco después, la relación
bilateral atravesó por algunos altibajos, pero en general,
los lazos bilaterales se han desarrollado constante y expeditamente.
A partir de 1995, la UE ha comenzado a prestar creciente atención
a sus relaciones con China y ha publicado una serie de documentos
relacionados con el país asiático, entre los cuales
los más importantes fueron una Política a
Largo Plazo para las Relaciones de China con Europa, publicado
en 1995, y la Construcción de una Sociedad Integral con
China, de 1998. Los dos documentos antedichos sentaron el tono
básico de la política de la UE hacia China.
En diciembre de 1995, el Consejo Ministerial de la UE precisó
que el desarrollo sin precedentes de China había demostrado
que la misma se convertiría en una potencia política,
económica y militar en el futuro cercano, y que establecer
relaciones con el país, en conformidad con su actual y potencial
influencia en la región y el mundo, debería convertirse
en prioridad de Europa. A partir de 2000, la Comisión de
Comunidades Europeas ha evaluado de nuevo el documento de 1998 cada
uno o dos años, a la vez que somete nuevos planes al respecto.
Por tradición, empero, China ha otorgado mayor importancia
a las relaciones bilaterales con Francia, Alemania, Gran Bretaña
y otros miembros de la UE, que con la entidad como colectivo regional.
La emisión del Libro Blanco indica que China ha comenzado
a elevar su atención a las relaciones con la comunidad.
El documento fija objetivos claros en el desarrollo de relaciones
de China y la UE, en los campos político, económico
y cultural:
- Promover un desarrollo sano y constante de las relaciones políticas
chino-europeas bajo los principios del respeto mutuo, la confianza
mutua y la búsqueda de terreno común, a la par que
se ponen a un lado las diferencias, y se contribuye a la paz y
a la estabilidad del mundo;
- Profundizar la cooperación y el comercio económicos
entre las partes bajo los principios de las ventajas, la reciprocidad
y la consulta mutuas, sobre bases de igualdad, y promover el desarrollo
conjunto;
- Ampliar los intercambios culturales y de pueblo a pueblo, bajo
los principios de la emulación mutua y la prosperidad común,
y promover la armonía cultural y el progreso entre el este
y el oeste.
El libro enumera los aspectos políticos, económicos,
sociales, científicos y educativos y militares, en los cuales
China espera cooperar con la UE. Los mismos ocupan tres cuartas
partes del contenido del pliego, lo que evidencia la naturaleza
pragmática de la nueva política de China hacia la
UE.
El libro no saca el cuerpo a los temas sensibles. En el mismo,
China exhorta a la UE a ser prudente al manejar el tema de Taiwán.
El documento indica que China espera que la UE continúe respetando
las principales preocupaciones de China respecto a Taiwán
y se mantenga alerta frente a las tentativas de las autoridades
de Taiwán de crear "dos Chinas" o "una China,
un Taiwán".
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| El ministro chino de Comunicaciones Zhang
Chunxian, el ministro de Transporte danés, Bendt Bendtsen,
y la comisionada europea para el Transporte y la Energía,
Loyola de Palacio, firman el acuerdo marítimo de cooperación
entre China y la UE en Bruselas, capital de Bélgica,
el 6 de diciembre de 2002. LU QUANCHENG |
China exhorta a la UE a prohibir las visitas de cualesquiera figuras
políticas de Taiwán a la UE, o a países miembros
de la misma, bajo cualquier nombre o pretexto, a no involucrarse
en contacto o intercambio alguno de naturaleza oficial o gubernamental
con las autoridades de Taiwán, no apoyar el acceso de Taiwán,
o su participación, en cualesquiera organizaciones internacionales
que requieran que un territorio tenga calidad de estado para ser
miembro, y no vender a la isla armas y otros equipos, al igual que
materiales y tecnología, que se pueden utilizar para fines
militares.
En cuanto al Tíbet, China exhorta a la UE a no entrar en
contacto con el denominado “gobierno tibetano en el exilio”
y a no proporcionar instalaciones para las actividades separatistas
de la pandilla de Dalai Lama. El Gobierno chino da la bienvenida
a personajes europeos que quieran visitar el Tíbet, así
como a cualquier forma de asistencia de los miembros de la UE al
desarrollo económico, cultural, educativo y social del Tíbet,
partiendo del respecto a las leyes y regulaciones de China.
El desarrollo sostenido y estable de los lazos chino-europeos descansa
en la premisa de que ambas partes superarán los conflictos
de intereses básicos, y que ninguna de las partes se constituirá
en amenaza para la otra. La profundización de la reforma
en China y el desarrollo de la integración de la UE significan
que ambas partes han entrado en una etapa importante de transformación.
Todos los cambios en China y la UE generan oportunidades enormes
para el desarrollo integral de los lazos bilaterales. Ambos lados
se han percatado de ello.
Según estadísticas de la UE, su comercio con China
alcanzó 115 mil millones de euros en 2002, 40 veces la cifra
de finales de los años 70. China ha sobrepasado a Japón
en ese sentido, para devenir el tercer mayor socio comercial de
la UE en 2002, mientras que la UE es también el tercer mayor
socio comercial de China.
China y la UE también comparten la misma posición
respecto al establecimiento de un nuevo orden mundial. Ambos abogan
por la consolidación del papel clave de las organizaciones
e instituciones multilaterales con la ONU como base, y el manejo
de los conflictos internacionales por medios políticos y
diplomáticos.
Ambos se oponen al terrorismo internacional y se pronuncian por
suprimir la pobreza, proteger el medio ambiente y alcanzar el desarrollo
sostenible. Dado que China y la UE se están convirtiendo
en dos potencias importantes, la colaboración estrecha entre
ambas en asuntos regionales y globales resulta provechosa para mantener
la estabilidad, la prosperidad y el desarrollo del mundo.
Debido a las diferencias culturales, de sistemas políticos
y desarrollo económico, China y la UE todavía mantienen
opiniones distintas sobre algunos temas, tales como los derechos
humanos. Aunque en todos sus documentos de política sobre
China, la UE reconoce la gran mejora en el estado de los derechos
humanos en China, también critica que algunos aspectos de
este apartado todavía no hayan alcanzado estándares
internacionales.
Para lograr una comunicación mejor sobre este tema, los
dos lados llevan a cabo diálogos regulares cada año.
China aprecia la postura de la UE de insistir en el diálogo
y oponerse a la confrontación, y expresa que China está
dispuesta a continuar los diálogos, intercambios y cooperación
con la UE al respecto, a intercambiar información, edificar
la comprensión mutua constructiva y profundizar en la cooperación.
La UE también ha consolidado su ayuda a la reforma china,
prestando asistencia al sistema legislativo de China.
El Libro Blanco sobre Política hacia la UE incluye además
un plan de cooperación bilateral para los cinco años
próximos. Pero lo que urge en el momento es transformar el
concepto de cooperación en todas las áreas en actos
concretos, aprovechando la favorable situación actual.
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