Se fortalece sistema de detección de tormentas de arena
 

--En los últimos años, las tormentas de polvo y de arena han sido frecuentes en el norte de China, causando grandes pérdidas a los habitantes del área y a la economía local. El departamento meteorológico de China, capaz de pronosticar estas tormentas mediante un nuevo sistema de detección, afirmó que aún cuando se espera una disminución en la incidencia de estas tormentas este año, las mismas se mantendrán activas en los años venideros.

por Luo Zhongyun

Cuando en invierno y primavera el norte de China se ve azotado por las tormentas de arena y polvo, el cielo se oscurece y la tierra se torna amarillenta, mientras las personas se cubren el rostro con pañuelos, máscaras de gasa y paraguas.

Alta incidencia de tormentas de arena

Un estudio de la Administración Estatal de Protección Ambiental mostró que desde los años cincuenta del siglo pasado, el número tormentas de arena ha fluctuado, con una tendencia general a disminuir. La cifra se incrementó poco de los años sesenta a los setenta, pero se redujo en los ochenta. Desde 1998, sin embargo, la cantidad de tormentas de arena se ha incrementado dramáticamente, y cada vez se producen con mayor intensidad.

En los pasados tres años, tuvieron lugar en China 45 tormentas de arena y polvo. Las 12 ocurridas en 2002 representaron una pequeña disminución, pero con un aumento en la intensidad. Cuatro de ellas fueron fuertes, marcando un récord. Cada una duró de dos a cuatro días, un poco más larga que las de años anteriores.

Mongolia y las regiones autónomas de Xinjiang, Ningxia y Mongolia Interior de China son los principales lugares de procedencia de estas tormentas en el presente, que afectan no sólo el nordeste y el norte de China sino también algunas provincias y regiones en el sur. En 2002, fuertes tormentas de arena tuvieron lugar en 10 provincias, municipios y regiones autónomas. Se afectaron 18 provincias y municipios, con una población de 490 millones de habitantes.

Estas tormentas causaron grandes perjuicios al ser humano, además de deteriorar el suelo, aumentar la desertización en las regiones secas y dañar la agricultura, la silvicultura, la industria y el transporte, a la vez que provocan problemas de salud e incluso heridos y muertes. Sólo en Xinjiang, la pérdida anual causada por estas tormentas suma ya varios cientos de millones de yuanes.

Sistema de detección

En la actualidad el país cuenta con un sistema de detección y de alarma de tormentas de arena que cubre los lugares de origen de las tormentas, sus rutas, el volumen de arena en el aire y su incidencia en Gansu, Xinjiang, Mongolia Interior, Ningxia, Shaanxi y Beijing. El sistema proporcionará importantes datos científicos sobre estos fenómenos naturales.

Bi Baogui, director encargado del pronóstico del tiempo en la Administración Meteorológica de China (AMCh), dijo: “Ya podemos pronosticar las tormentas de arena con cuatro días de anticipación. El público puede disponer de información sobre la ruta de las tormentas y su intensidad como parte de los pronósticos del tiempo rutinarios, lo que permite tomar medidas”.

El sistema está compuesto por 20 estaciones de detección en todo el país y varias estaciones adicionales en construcción. La estación de detección en Tianjin, que entró en servicio el 1.° de marzo, ofrece un servicio de 24 horas de marzo a mayo y envía datos de las tormentas a la AMCh.

En Xinjiang, hace poco comenzó un proyecto de detección de tormentas de arena con una inversión total de 150 millones de yuanes, el cual proporcionará, una vez completado, datos sobre la trayectoria y el volumen, la densidad y la dirección de las tormentas de arena y el pronóstico sobre tormentas locales.

La AMCh usará el satélite meteorológico Fengyun 1D, lanzado el año pasado, para obtener más recursos de pronóstico y el análisis de las tormentas de arena, así como sus rutas.

Li Huang, subdirector de la AMCh, dijo que estas tormentas no sólo ocurren en China; las dos terceras partes de las tormentas que se abatieron sobre China en los últimos años provinieron del exterior. De esta forma, el trabajo de detección de la AMCh debe ser extendido a toda Asia, expresó.

Disminución de tormentas de arena

Los pronósticos para la primavera de 2003, según afirmaron los departamentos meteorológicos el 27 de febrero, indicaron que el número de estas tormentas se aproxima al nivel promedio.

Yang Yiwen, experto en pronóstico de tiempo de la AMCh, dijo que las tormentas de arena y de polvo disminuirán en cierto grado en este año debido a cuatro causas. Una es el aumento de la precipitación en el norte de China en este invierno y primavera, lo que actúa como inhibidor de tormentas de arena y polvo.

El segundo es la reducción en la intensidad del aire frío a principios de la primavera de este año. Sólo hubo tres movimientos de aire frío en enero y febrero, los cuales redujeron los factores que causan las tormentas de arena.

Tercero, este año es el inicio del ciclo de El Niño, durante el cual disminuyen las tormentas de arena.

Cuarto, China ha implementado una serie de proyectos ecológicos y de vegetación, favoreciendo la resistencia al polvo y la arena.

Algunos expertos de la AMCh consideran que no existen signos de fuertes tormentas de arena este año, pero es todavía necesario prepararse para ellas. Estas tormentas se mantendrán dentro del nivel promedio, o por debajo, en el norte de China, dijo Quan Hao, responsable de la investigación sobre la influencia de las tormentas y la arena en el aire en Beijing. La temperatura de la superficie de la tierra seguirá aumentando en las próximas décadas, lo cual causará mayor evaporación de agua y secará aún más la superficie de la tierra, si bien se mantendrá el actual nivel de precipitaciones en las áreas secas y semisecas del norte, creando un ambiente ideal para la ocurrencia de tormentas de arena. Por otro lado, dadas las dificultades de cambiar rápidamente el uso irracional de los recursos de tierra en el noroeste y el norte de China, no se podrá resolver a corto plazo la degradación y reducción de pastizales. Peor aún, se deterioran los recursos hídricos. Todos estos factores pueden agravar la incidencia y la intensidad de las tormentas de arena y de polvo.