Con una economía más delicada y madura en las manos
 

Puntos de vista de un asesor especializado sobre los logros de China en 2003 y perspectivas para 2004

Por ZHANG LIQUN

(El autor es investigador asociado especializado en macroeconomía, en el Centro de Investigaciones sobre el Desarrollo del Consejo de Estado, uno de los principales grupos asesores del país para políticas económicas.)

En mi opinión, la economía china será testigo de un crecimiento adicional constante en 2004. A juzgar por el actual estado de las empresas domésticas e internacionales, considero que en ese año la economía crecerá a un ritmo similar al de 2003.

Pero las fuerzas impulsoras para el crecimiento serán principalmente las actividades que generen el gasto del consumidor y la inversión en el sector corporativo, en contraste con lo que se estilaba a finales de los años 90, cuando el gasto y la inversión del gobierno en infraestructura pública desempeñaron un papel más preponderante.

Teniendo esto en cuenta, sin embargo, China deberá mantenerse alerta ante ciertas situaciones. Mi preocupación primaria es la posibilidad de que el crecimiento de la economía se vea interrumpido por ciertas fluctuaciones que rebasen el marco aconsejable, especialmente si se da una escasez en el suministro de ciertos bienes.

La reforma del sistema financiero continuará siendo un imperativo para China. Se requieren asimismo más esfuerzos para resolver el desafío de las nuevas realidades de la economía, así como la tarea del gobierno de mejorar el equilibrio entre el desarrollo económico y social.

Nuestra posición actual

Gracias a la reforma de los últimos años, la economía ha experimentado un importante salto de calidad, como parte del cual evidencia las características siguientes:

· El patrón del consumidor nacional ha encontrado nuevos sostenes, principalmente en la vivienda y los automóviles privados.

· La vitalidad en el mercado del consumidor ha estado proporcionando ímpetu al cambio y la extensión de todo el sector manufacturero.

· Como parte del proceso, han surgido nuevas oportunidades para que las empresas mejoren su competitividad, sobre todo con la consolidación de sus propias capacidades para el desarrollo independiente.

· A la vez, el ritmo de urbanización se ha incrementado notablemente, según se cimientan los lazos entre las economías urbana y rural.

· Las fuerzas del mercado han devenido factores cada vez más importantes a la hora en que los diseñadores de políticas corporativas planifican sus operaciones de producción, distribución e inversión.

La tasa de crecimiento de 2003, que según los economistas del grupo asesor debe alcanzar 8,5 por ciento anual, será levemente más alta que la del año precedente, aunque la situación del empleo sigue siendo algo grave.

Aunque el índice de precios ha mostrado ligeros aumentos recientemente, la inflación se mantiene bajo control. Los pagos internacionales también son satisfactorios.

En resumen, el empleo, los precios y los pagos internacionales, como indicadores principales del estado macroeconómico, todavía no han dado señales convincentes de que exista “recalentamiento.” El desempeño económico de China es básicamente sano.

En 2004, China podría gozar de mejores condiciones externas, si el sistema empresarial mundial experimenta una recuperación, según se desprende de las tendencias imperantes a finales de 2003.

Oferta y demanda

En cuanto al mercado interior, vislumbro un potencial para el crecimiento de la oferta. Abunda la fuente de capital, reflejada en el hecho de que los bancos chinos todavía tienen amplio margen entre depósitos y préstamos, y que no se han producido alzas evidentes de los precios de capital. Las considerables reservas de moneda extranjera de la nación proporcionan una rica fuente adicional de capital.

Añádase que ni la oferta de trabajo ni de tecnologías parecen hacer frente a restricciones considerables, gracias al activo desempeño de China en la división del trabajo internacional.

En la medida en que haya un mayor flujo de capital, mano de obra y tecnologías hacia el proceso económico, habrá una mayor oferta en la producción. En 2003, la notable inversión en industrias tales como el suministro de energía, hierro y acero se traducirá en mayores capacidades de producción en el futuro.

Un análisis de la demanda también arroja amplias perspectivas de ampliación. En años recientes, los ingresos de los residentes urbanos y rurales han tenido un aumento constante, al igual que sus ahorros. Con una oferta adecuada de bienes de consumo, junto a precios estables y políticas apropiadas, el patrón del consumidor chino continuará experimentando sus actuales cambios.

La baja en el gasto del consumidor en 2003 fue solamente temporal, debido al factor anormal del impacto de la epidemia de SRAG. Este es el panorama general de China en lo que respecta a la oferta y la demanda, como parte del cual es posible notar grandes potenciales y nuevas oportunidades, suficientes para sostener su crecimiento no sólo en 2004, sino por un período de tiempo más extenso.

Las tendencias de 2004

Es muy probable que la economía china continúe experimentando alzas en 2004. De acuerdo con el modelo econométrico, el crecimiento anualizado del Producto Interno Bruto (PIB) de China puede alcanzar 8,6 por ciento, hasta llegar a cerca de 1,19 billones de yuanes ($144.000 millones).

Desde el segundo semestre de 2003, la recuperación en los Estados Unidos y Japón ha alcanzado cotas superiores a las estimadas. Hay optimismo general, por lo tanto, hacia una recuperación general en 2004. El Banco Mundial precisó en su más reciente pronóstico que el índice de crecimiento anualizado de la economía mundial puede alcanzar 3 por ciento el año próximo, 2,5 por ciento para los países desarrollados – 3,4 por ciento para Estados Unidos, 1,3 por ciento para Japón y 1,7 por ciento para la UE. Para los países en vías de desarrollo, la tasa debe ser de 4,9 por ciento.

Al mismo tiempo, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el crecimiento global será de 4,1 por ciento en 2004 – 3,9 por ciento en Estados Unidos y 1,4 por ciento en Japón.

Estos pronósticos van acompañados por el aligeramiento significativo de la deflación mundial.

En el frente doméstico, el ímpetu del crecimiento ha sido fuerte. Si no reaparece el SRAG en áreas extensas, el crecimiento de la demanda del consumidor podría alcanzar el 10 por ciento anual, cifra superior a la de 2003.

Si existe una política monetaria estable, el crecimiento de la inversión seguirá siendo fuerte, en un nivel similar al de 2003.

Debido al desalentador ambiente del comercio exterior, a la reducción de aranceles de exportación, y a su ya abultada base estadística, China experimentará una marcada ralentización de las exportaciones, por lo que su cifra anualizada de crecimiento caerá hasta cerca del 10 por ciento, índice más bajo que el de 2003. La importación, por otra parte, podría continuar su crecimiento relativamente rápido, como resultado del aumento en la demanda en el mercado interior. El superávit comercial total de China continuará contrayéndose en 2004.