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Las experiencias comunes en la lucha por la liberación nacional
han vinculado a China y el continente africano por medio siglo.
Hoy, ambas partes intentan profundizar la cooperación para
fomentar el desarrollo económico y mantener la estabilidad
social en el nuevo siglo
Por ZHANG HONGMING y KUANG JI
(Zhang Hongming es subdirector del Instituto de Estudios de
Asia Occidental y África, subordinado a la Academia de Ciencias
Sociales de China)
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| Togoleses celebran la fundación de la
nueva mansión presidencial, para cuya construcción
China proporciona ayuda. HUANG JIAN |
Nunca olvidaremos a nuestros amigos negros; fueron ellos los que
apoyaron a la República Popular China en Naciones Unidas,
dijo el desaparecido presidente chino Mao Zedong unos 30 años
atrás. Las experiencias comunes en la lucha por la liberación
nacional han vinculado a China y el continente africano por espacio
de medio siglo. En la actualidad, sus empeños comunes por
mantener la estabilidad social y el desarrollo de las economías,
requieren que se profundice la cooperación entre las partes.
La segunda reunión ministerial del foro de cooperación
China-África tendrá lugar los días 15 y 16
de diciembre en Addis Abeba, Etiopía. El foro, que ha recibido
amplio respaldo de ambas partes, apunta a promover la cooperación
pragmática y mutuamente beneficiosa entre ellos. En la primera
reunión, celebrada en Beijing en 2000, China y las naciones
africanas aprobaron la declaración de Beijing y el Programa
de Cooperación Chino-Africano para el Desarrollo Económico
y Social. La reunión de Addis Abeba se propone revisar la
puesta en práctica de los documentos y discutir nuevas formas
de profundizar la cooperación bilateral en múltiples
campos.
Vínculos históricos
La cooperación económica entre China y los países
africanos se remonta al año 1950, momento a partir del cual
la ayuda desinteresada de China a los países africanos sentó
bases sólidas para el desarrollo de las relaciones económicas
entre el país asiático y el continente africano. Durante
medio siglo la cooperación económica ha pasado del
otorgamiento unilateral de ayuda china a África a la cooperación
bilateral en campos como el comercio, la inversión y la ingeniería
contratada. Antes de finalizar 2002, el volumen comercial bilateral
superaba los $12.000 millones, y los proyectos contratados emprendidos
por las compañías chinas en África alcanzaban
$20.000 millones, de los cuales más de $14.000 millones quedaron
comprendidos en pactos empresariales concluidos. China ha proporcionado
ayuda económica y tecnológica a 53 países africanos
y ha concluido más de 700 proyectos de asistencia.
Las relaciones económicas chino-africanas se han desarrollado
positiva y rápidamente, cooperación que en los cinco
últimos años ha avanzado a saltos. Ello obedece en
buena medida a los ajustes constantes de política aplicados
de manera mutua, para adaptarse a las cambiantes condiciones económicas
internacionales. China ha intentado desarrollar la cooperación
mutuamente beneficiosa con los países africanos, de acuerdo
con leyes económicos y prácticas internacionales.
Aunque golpeada por la crisis financiera asiática de 1997,
la cooperación chino-africana en el comercio, la inversión,
los proyectos contratados y el servicio laboral continuó
prosperando, a la par que crecía el comercio bilateral. Se
produjo un notable crecimiento de las exportaciones de China a los
países africanos, de las cuales un buen por ciento fueron
productos de alta tecnología. África ha devenido un
receptor importante de proyectos financiados por préstamos
en condiciones favorables que otorga el Gobierno chino. Las compañías
chinas asumen cada vez más proyectos contratados en África
y han exportado un numeroso contingente de trabajadores, con resultados
eficaces. La inversión de China en África tiene una
base sólida, y el Gobierno chino alienta a las empresas chinas
de diversas modalidades de propiedad para que inviertan en el continente.
Hoy proliferan sin pausa las firmas procesadoras y de montaje chinas
en África.
Nuevas Oportunidades
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El ministro de Defensa de Tanzania (derecha) Philemon Sarungi,
inspecciona un avión de transporte Yun-8F200, de fabricación
china, en Dar es Salaam, capital de Tanzania. SHI PENG
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China y África son complementarias en lo económico.
Desde que comenzó el nuevo siglo, ambas han experimentado
cambios profundos. En noviembre de 2001, China entró a la
Organización Mundial del Comercio (OMC) y pasó a una
nueva fase de su reforma y apertura al exterior. Hoy, China considera
a África como una de las principales regiones donde poner
en práctica su "diversificación del mercado"
y la estrategia de "búsqueda del exterior""
(alentando a las empresas chinas a invertir en ultramar). Además,
el desarrollo económico sostenible y rápido de China
proporciona un sostén de primer orden desde el cual impulsar
la cooperación bilateral.
A partir de 1994, la mayoría de las economías africanas
han conseguido librarse gradualmente de la sombra del "pesimismo
de África," tan en boga en la comunidad internacional
en cierto momento. África se mostró nuevamente como
zona abundante en recursos naturales y mercados potenciales, y muchas
potencias se disputaron la primacía de cooperar con naciones
africanas en el campo económico.
En julio de 2001, comenzó la Nueva Asociación para
el Programa de Desarrollo de África. Su objetivo es alcanzar
el desarrollo sostenido y resolver los desafíos que plantea
la globalización. Un año más tarde quedó
establecida de manera formal la Unión Africana, marcando
el comienzo de la cooperación integral entre los países
africanos. Desde entonces, el desarrollo social y económico
se ha convertido en la prioridad de la mayoría de las naciones
africanas, que pueden contar con la ayuda de China.
De cara a los desafíos
Hay muchas condiciones favorables para la cooperación entre
China y los países africanos, pues entre ellos no hay conflictos
heredados ni choques de intereses. Pero no todo es coser y cantar.
Desde mediados de la década de los 90, con el inicio de
la recuperación de las economías africanas, algunas
potencias occidentales han adoptado actitudes flexibles y pragmáticas
hacia los países africanos, partiendo de intereses a largo
plazo. Han dejado asimismo de ejercer presiones políticas
y han comenzado a acentuar la cooperación económica.
Este cambio creó condiciones económicas favorables
para la cooperación económica chino-africana, pero
también generó desafíos para la cooperación
bilateral.
Partiendo de consideraciones estratégicas que ganan nuevo
peso en el siglo XXI, el Gobierno chino ha dado gran importancia
a sus relaciones con los países africanos. Por ello, publicó
su convencimiento de que la cooperación económica
y comercial con África es una parte importante de la estrategia
diplomática global de China.
Para adaptarse a los nuevos acontecimientos en las condiciones
externas e internas, el Gobierno chino comenzó a reformar
sus políticas de ayuda exterior en 1995, para hacer un proceso
más eficiente. Desde entonces el Gobierno chino comenzó
a alentar, e incluso apoyar a las empresas domésticas, para
que invirtieran en África e instalaran diversas plantas allí.
China ha adoptado una serie de medidas importantes, con el fin
de promover el comercio y los intercambios económicos con
África. Con tal fin y a partir de 1995, ha establecido los
centros para la inversión, el comercio y el desarrollo en
11 países africanos. En 1997, el Consejo de Estado chino
estableció un equipo para coordinar la cooperación
económica, comercial y tecnológica con África.
El Banco de China creó su primera agencia para operaciones
empresariales en África. En 1998, el Ministerio de Comercio
Exterior y Cooperación Económica de China puso en
vigor dos programas para entrenar a funcionarios africanos en administración
económica.
Pero los vínculos con África rebasan el marco de
cooperación intergubernamental. Los expertos chinos en estudios
africanos también desean promover los intercambios. A este
tenor, han exhortado al Gobierno chino a mejorar aún más
sus servicios a las empresas chinas que invierten en países
africanos, reduciendo los procedimientos de ratificación,
perfeccionando los sistemas de salvaguarda y proporcionando la suficiente
información al respecto. Algunos estiman que China debe estudiar
sistemáticamente los 53 países africanos y sus condiciones
nacionales para proporcionar una guía eficaz a las empresas
chinas que se interesan por el valioso continente.
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