| El caso del niño cubano Elián
González, que de 1999 a 2000 sumió a buena parte de
la opinión pública mundial en un dilema de implicaciones
legales, políticas y morales, estará pronto a disposición
de los lectores chinos en su propio idioma, gracias a la editorial
beijinesa Conocimiento del Mundo, que acaba de publicar el libro
“La Experiencia de Elián,” de Jiao Zhenheng.
El
volumen de 211 páginas fue presentando en fecha reciente
ante medios de prensa locales y extranjeros, en la sede del Instituto
de Estudios sobre América Latina - subordinado a la Academia
de Ciencias Sociales de China (ACCCh) -, donde labora como académico
el autor, quien contó con apoyo de entidades cubanas para
reunir información.
Al comentar la edición empresa editorial, Zhu Jinchang,
director de la ACCCh, calificó el regreso de Elián
a Cuba, tras un virtual secuestro de siete meses en EE.UU., de especie
de hito en la salvaguarda de la soberanía de la isla, así
como “hecho estrechamente vinculado a la política agresiva
de EE.UU. con el fin de subvertir el actual orden socio-político
cubano.”
En noviembre de 1999, la madre de Elián González,
sin autorización del padre del niño y junto a otros
cubanos, salió ilegalmente de la isla rumbo a EE.UU. en una
precaria embarcación, que poco después zozobró,
en un incidente al que sólo sobrevivió el pequeño,
entonces con seis años de edad.
Recogido en alta mar por guardacostas estadounidenses, Elián
fue entregado a varios familiares lejanos residentes en EE.UU.,
quienes decidieron retenerlo en Miami pese a la oposición
expresa del padre del menor, que junto a otros miembros de la familia
permanecía en Cuba. El diferendo dio lugar a una batalla
legal entre los allegados, en primer lugar, e inflamó aún
más el fuego político entre La Habana y Washington.
Los sectores más radicales de la comunidad cubanoamericana,
aliados a fuerzas conservadoras de la política estadounidense,
hicieron todo a su alcance para dejar al niño en EE.UU.,
ignorando el clamor generalizado dentro del país que invocaba
la reconocida potestad paterna para decidir el futuro del niño.
En medio de la polémica, la administración de Bill
Clinton –previo fallo judicial favorable al padre- acudió
al Buró Federal de Investigaciones para sacar a Elián
por la fuerza de la casa de sus virtuales secuestradores, y devolverlo
a su progenitor, que a la sazón aguardaba en Washington por
el desenlace de la historia.
Senén Buergo, secretario de la embajada cubana en Beijing,
afirmó que situaciones como la de Elián nacen de la
agresividad de EE.UU. contra Cuba, al amparo de la denominada Ley
de Ajuste Cubano, que desde 1966 otorga a todo cubano llegado a
territorio estadounidense la residencia casi inmediata en el mismo,
sin reparar en antecedentes penales o medios usados para llegar.
Cuba ha reiterado que dicha Ley promueve el flujo de emigración
ilegal, así como el uso de la violencia para alcanzar las
costas norteamericanas, adonde muchos no llegan por perecer en el
peligroso cruce de unos 200 kilómetros entre orillas, que
suele estar infestado de tiburones.
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