Desde principios de la década de
los 90, la ocupación arbitraria de tierras ha sido un problema
peliagudo en China. Hoy se estudia la aplicación de controles
más estrictos que deberán dejar sin efecto “la
política de cercas.”
por LAN XINZHEN
Por muchos años y en todos los países, los gobiernos
han tenido como prioridad el tema de la tierra, y aún más
importante, la propiedad de la misma. China no es excepción
-- justo en momentos en que se debate si los promotores inmobiliarios
estarán facultados a decidir el cercado de grandes extensiones
de terreno en 2004, la respuesta parece ser “no.”
Un
funcionario del Ministerio de Tierras y Recursos Naturales (MTRN),
que prefirió el anonimato, dijo a Beijing Informa
que la actual tendencia de apoderarse de forma arbitraria de la
tierra ociosa, para dedicarla a la urbanización -- conocida
como “cercamiento de tierra” – podría ser
agua pasada a partir del año próximo.
El MTRN ha comenzado a revisar la política que rige el manejo
de la tierra, con vistas a poner en vigor nuevas disposiciones para
el año próximo. Todo indica que se producirán
importantes cambios en este sentido.
Según el funcionario, ya hay dos puntos específicos
que regirán la nueva política de la tierra. Primero,
el MTRN adoptará una administración vertical como
forma de garantizar que los departamentos de tierra y recursos regulen
directamente el uso de la tierra y cuenten con el poder para prohibir
la utilización ilegal del suelo. En segundo lugar, los gobiernos
locales en el nivel de condado quedarán desprovistos de la
facultad para aprobar el uso de terrenos.
La ocupación arbitraria de tierras ha sido un problema notable
en China desde inicios de los años 90. Hasta 2003, los terrenos
considerados “zonas de desarrollo” excedían los
30.000 kilómetros cuadrados, equivalente al área total
de las ciudades chinas; de esa cifra, el 80 por ciento se obtuvo
por medios ilegales. Para el primer semestre de 2003, cuando el
MTRN intentó rectificar la utilización del suelo en
todo el país, se encontró con más de 100.000
casos de uso ilegal del suelo en todo el territorio nacional.
“La rectificación por sí sola tiene poca trascendencia,”
dijo el funcionario. “Se precisan ajustes sustanciales a la
actual política de la tierra, como forma de evitar su uso
indebido.”
Planeamiento hasta 2020
“Cinco ministerios y comisiones, incluyendo el MTRN y la
Comisión Estatal de Desarrollo y Reforma, han comenzado el
trabajo del planeamiento de la tierra, como parte de una ronda de
planeamiento nacional de la tierra que continuará hasta 2020,
lo que sentará las bases para formular la nueva política
en este sentido,” dijo Yan Jinming, miembro del equipo de
expertos para el planeamiento nacional del uso de la tierra.
Según
Yan, el actual planeamiento de la tierra se concentrará en
dos temas. Primero, la utilización del suelo debe satisfacer
las necesidades de la economía de mercado. En segundo lugar,
se deberá controlar el desarrollo excesivo. La clave está
en cómo manejar correctamente la relación entre el
desarrollo socioeconómico y la preservación de la
tierra.
Después de la fundación de la República Popular
China en 1949, la tierra pasó de la propiedad privada a la
apropiación estatal. Sólo el Estado decidía
cuáles instituciones o individuos tenían derecho a
utilizar la tierra. Cuando lo consideraba pertinente, el gobierno
podía recuperar la tierra que era utilizada por un individuo
o una institución, rememora Shu Kexin, subdirector del departamento
de uso y administración de la tierra en el MTRN.
En 1983, China introdujo un sistema contractual para el uso de
la tierra rural, el cual permitió que los granjeros contrataran
el uso de la tierra por períodos de hasta 50 años.
Sin embargo, con el desarrollo económico, en 1986, se produjo
un auge en el uso de terrenos, tras lo cual los gobiernos locales
comenzaron a reclamar constantemente la tierra, dando lugar a una
situación de desorden.
En 1987, el Gobierno chino llevó a cabo el primer planeamiento
de la tierra, que se extendió de 1990 a 2000. “Pero
esa ronda de planeamiento fue en realidad inútil, pues Beijing,
Jiangxi y el Tíbet no aplicaron planeamiento alguno,”
afirma Yan Jinming.
De 1992 a 1993, se produjo otra oleada de “cercado de tierras”
en el país, como parte de la cual se ocuparon zonas de tierras
de labrantío.
El Gobierno chino comenzó el segundo planeamiento de la
tierra en 1997, el cual debía cubrir la utilización
de la tierra hasta 2010. También se estipuló que el
planeamiento en las ciudades con una población no agrícola
de más de 500.000 personas, debía quedar sujeto a
la aprobación del Consejo de Estado.
Desafortunadamente, no se ha podido lograr un control eficaz en
el uso de la tierra, por la carencia de uniformidad en el desarrollo
de las diversas regiones y en los criterios que rigen el planeamiento.
Tal desorden condujo a una nueva oleada de cercados en 2000. La
utilización del suelo sobrepasó los cálculos
de las provincias y municipalidades costeras como Zhejiang, Shanghai,
Jiangsu y Shandong. Antes de fines de 2002, Shandong había
utilizado el 80 por ciento de la tierra y Zhejiang, más del
99 por ciento. Algunas áreas agotaron la cuota de 10 años
en sólo cinco. La transferencia de los derechos sobre el
uso de la tierra devino importante fuente de rédito para
los gobiernos locales.
“El actual planeamiento diseñará regulaciones
para mejorar la estructura administrativa de los departamentos provinciales
de la tierra,” opina Yan, para agregar que sólo si
se ofrecen soluciones en el momento del surgimiento mismo de los
problemas se podrá ejercer un control efectivo sobre el uso
de la tierra.
El ajuste de la política dará lugar a la Ley de Planeamiento
de la Tierra, según Yan. Dicha legislación, que incluirá
estipulaciones detalladas para la aprobación, el otorgamiento
de permisos y la revisión del planeamiento de la tierra,
funcionará a la par de la Ley de Administración de
la Tierra, subordinada a la Ley de la Tierra.
Hasta ahora, el planeamiento nacional de la tierra se ha aplicado
a prueba en 14 prefecturas y ciudades y 12 condados del país,
incluyendo los en Shanghai y Zhejiang.
Una regulación más estricta
Aunque el Gobierno Central regula la utilización del suelo
en términos macros, el poder real descansa en los gobiernos
de condado y municipio.
El Consejo de Estado ha estipulado que las tierras de labrantío
no serán arrendadas ni transferidas para el desarrollo de
propiedades inmobiliarias. Sin embargo, el MTRN ha descubierto que
muchos gobiernos locales han revisado el planeamiento de la tierra
y han transformado las tierras de labrantío en parcelas para
la construcción.
Chang Jiaxing, subdirector del Departamento de Aplicación
y Supervisión de la Ley en el MTRN, calcula que para el primer
semestre de 2003, se habían producido más de 100.000
acciones ilegales en la utilización del suelo, con un total
de 39.133 hectáreas implicadas, incluyendo 19.400 hectáreas
de tierras de labrantío.
Tradicionalmente, el MTRN, como autoridad reguladora del uso del
suelo, solamente detenta la potestad de supervisar la utilización
del mismo. Como los gobiernos locales designan a sus propios funcionarios
para dar seguimiento al uso de la tierra, es imposible imponer restricciones
eficaces al uso que hacen dichos gobiernos locales.
“Con este ajuste de la política de la tierra, el MTRN
podrá designar directamente a funcionarios supervisores en
los gobiernos locales, y los gobiernos de nivel de cuidad y condado
quedarán sin la facultad de examinar y aprobar la utilización
del suelo,” según un funcionario del MTRN.
Ésta es apenas una de las medidas con las que el MTRN consolidará
la regulación del uso de la tierra. Después del tercer
planeamiento de la tierra, se pondrá en vigor un sistema
de supervisión dinámico vía satélite
que cubrirá todo el país. Por otra parte, habrá
sanciones enérgicas para el uso de la tierra en construcción
por encima de las cuotas establecidas y será más riguroso
el control.
¿Y qué dicen los campesinos?
“Para expropiar la tierra contratada por los granjeros, primero
se les deberá consultar directamente; también se toman
en consideración sus puntos de vista en los planes referentes
a la expropiación, remuneración y reubicación.
En lo adelante, el Departamento de Tierra y Recursos rechazará
la aprobación de planes de expropiación que no se
hayan adoptado previa consulta con los campesinos,” de acuerdo
con un funcionario del MTRN.
Según este funcionario, se pondrá especial atención
a varias clases de zonas de desarrollo donde han ocurrido “cercamientos
de tierra,” que de común afecta en mayor proporción
a las áreas suburbanas, entre las cuales hay una considerable
cantidad de tierras contratadas por campesinos.
El 28 de noviembre de 2003, el Consejo de Estado publicó
un aviso a los gobiernos locales, requiriendo un manejo apropiado
del desempleo campesino generado por la pérdida de sus tierras.
En años recientes, como resultado del uso ilegal de la tierra,
ha disminuido el por ciento de parcelas agrícolas de China,
a la vez que se incrementa la cifra de campesinos sin tierras.
Según una encuesta del MTRN, el área nacional de
tierra cultivada ha estado disminuyendo desde 1998. Dicha área
se redujo de 113,79 millones de hectáreas en 1998 a 103,89
millones de hectáreas en 2002. De la tierra expropiada, sólo
una porción pequeña se destina a propósitos
de urbanización y reestructuración agrícola.
En muchos lugares, los promotores de bienes raíces firman
acuerdos para la utilización del suelo con los funcionarios
de la aldea sin el conocimiento de los campesinos. Actualmente,
el país tiene más de 30 millones de granjeros que
han perdido su tierra debido a expropiaciones ilegales. La mayoría
de los granjeros sin tierra han regresado a la pobreza.
Por otra parte, es común que la tierra, después de
expropiada por la fuerza, permanezca ociosa, y que el usuario de
la tierra rechace compensar a los campesinos. Incluso si el usuario
de la tierra entrega la remuneración, ésta en muchas
ocasiones no llega a los destinatarios en su totalidad, pues los
funcionarios del gobierno local se la apropian sin el menor empacho.
“Esto es lo que más nos irrita,” dice Shu Kexin.
“Hemos sometido algunas propuestas al Consejo de Estado, como
devolver la tierra ociosa a los labriegos junto con la remuneración
y utilizar medios legales para castigar a los gobiernos locales
que han expropiado ilegalmente la tierra.”
Sin afectaciones para el sector inmobiliario
El ajuste de la política de la tierra en 2004 ayudará
a controlar los “cercamientos de tierra” y a reducir
la oferta en el mercado de tierra, perspectiva que hace a algunos
preguntarse si la medida afectará negativamente al sector
nacional de propiedades inmobiliarias.
Shu Kexin estima que no hay sitio para las preocupaciones. “El
ajuste de la política de la tierra está dirigido principalmente
a controlar la expropiación arbitraria de la tierra y prevenir
así el despilfarro de terrenos, y no a ralentizar el ritmo
de desarrollo del sector inmobiliario,” asevera.
Según el análisis de Liu Youjie, profesor de Arquitectura
de la Universidad Tsinghua, la mayoría abrumadora de los
“cercamientos de tierra” ocurre en los límites
de las ciudades, o en las áreas rurales cercanas a las ciudades,
casi siempre con el pretexto de edificar zonas de desarrollo o ciudades
universitarias
“Pero lo cierto es que las zonas de desarrollo y las ciudades
universitarias no son la parte principal del esquema de desarrollo
inmobiliario de una ciudad,” añade el profesor Liu.
“El desarrollo del sector de propiedades inmobiliarias descansa
principalmente en los edificios comerciales y las residencias de
las áreas urbanas. Dado que por lo pronto nada apunta hacia
una revisión de las regulaciones para el uso de tierras en
la construcción urbana, la nueva política de la tierra
tendrá poco impacto en el sector inmobiliario.”
La opinión de Liu puede quedar calzada por el hecho de que
pocos promotores de bienes raíces han demostrado marcado
interés en la decisión del Gobierno Central de ajustar
la política de la tierra.
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