| -- La aceptación de la resolución
1441 de la ONU por parte de Irak ha detenido, al menos por el momento,
la segunda Guerra del Golfo.
Por
Ding Zhitao
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El parlamento iraquí
dice no a la resolución 1441 del Consejo de Seguridad de la
ONU. XINHUA
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Irak tomó una decisión difícil justo cuando
la guerra parecía tocar a sus puertas. Después de que el Parlamento
iraquí rechazara la resolución 1441 del Consejo de Seguridad de
la ONU, el Presidente Sadam Husein y el Consejo del Comando de la
Revolución iraquí expresaron su aceptación sin condiciones de la
misma. La decisión iraquí ha salvaguardado su dignidad y protegido
al país del peligro de la guerra, al menos por el momento.
La decisión debió suponer un paso crítico para Sadam, enfrentado
a una decisión de especial trascendencia para el destino de su
país y pueblo.
La primera reacción oficial de Irak fue un debate
parlamentario de dos días, seguido por un rechazo por unanimidad
de la resolución, como forma de expresar el disgusto nacional. Sin
embargo, era bien sabido que aquélla no sería la última palabra.
Sadam tiene la autoridad para revocar cualquier decisión aprobada
por el parlamento, al que no le queda otra opción que respaldar
cualquier decisión que adopte el mandatario.
Antes del voto de los diputados, el hijo mayor
de Sadam Husein, Oudai Sadam Husein, quien detenta gran influencia
en los medios legislativos, había pedido al parlamento que aceptara
la resolución bajo el apoyo de la Liga Árabe, con la condición de
que expertos árabes fuesen incluidos en el grupo de inspectores
de la ONU. Al hacerlo, Oudai hablaba por su padre.
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Vista de una calle
en Bagdad. XINHUA
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El 13 de noviembre, Sadam presidió una reunión
conjunta del Consejo del Comando de la Revolución de Irak, máximo
órgano de poder del país que encabeza Sadam, y el gobernante Partido
Socialista Baath Árabe de Irak, y decidió aceptar sin condiciones
la resolución 1441. El mismo día, el Gobierno iraquí escribió una
carta al Secretario General de la ONU, Kofi Annan, aceptando el
desarme según la resolución. La carta decía que Irak había adoptado
la difícil opción de proteger al país de la amenaza de la guerra
por medios pacíficos. La decisión final de Sadam ganó suficiente
tiempo para permitir que China, Francia y Rusia convencieran al
Consejo de Seguridad de la ONU y a otros miembros de la organización,
de que adoptaran medidas pacíficas para resolver el problema de
Irak.
El 18 de noviembre, la avanzada de inspección,
dirigida por Hans Blix, inspector jefe de la ONU, y Mohamed El Baradei,
director de la Agencia Internacional de Energía Atómica, llegó a
Bagdad. Era el primer grupo de inspectores de armas que llegaba
a Irak desde diciembre de 1998. Los primeros inspectores arribaron
a sus lugares de trabajo el 25 de noviembre, reanudando la misión
suspendida durante cuatro años.
Después del término de la Guerra del Golfo en 1991, el Consejo
de Seguridad de la ONU aprobó una resolución demandando que Irak
desmantelara todas sus armas de destrucción masiva bajo la supervisión
internacional. En los siguientes siete años, más de 200 grupos de
inspección realizaron más de 400 revisiones a través de todo el
país. Sin embargo, los frecuentes conflictos con las autoridades
iraquíes llevaron a la interrupción del proceso.
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El grupo de inspectores
de la ONU, encabezado por Hans Blix y Mohamed El Baradei,
llega a Bagdad el 18 de noviembre. XINHUA
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Los medios informativos suelen considerar que
la actual inspección constituye la última oportunidad para la paz.
La cooperación efectiva del grupo con el Gobierno iraquí y la implementación
justa e integral de la resolución 1441 determinarán en última instancia
que Irak se beneficie de esta oportunidad.
Afortunadamente, los 300 expertos de inspección,
reclutados por la ONU desde más de 40 países, incluyen 27 estadounidenses,
25 franceses, 22 rusos y algunos provenientes de los países árabes.
Parece que el grupo de inspección no puede ser manipulado por EE.UU.
Blix reiteró que aunque él no puede prometer que no haya espías
entre los miembros del grupo, puede garantizar que cualquier espía
descubierto será inmediatamente despedido. Se espera que se logre
un informe de inspección justo y objetivo.
Aunque Irak ha aceptado el regreso de los inspectores de la ONU,
queda aún por ver si Sadam Husein observará por completo el programa
de inspección ordenado por la resolución del Consejo de Seguridad
de la ONU. Irak ha negado de forma reiterada la producción y posesión
de nuevas armas biológicas, químicas y atómicas. Sin embargo, se
trata sólo de su palabra. De cualquier modo, la comunidad internacional
se ha esforzado por permitir que los inspectores de la ONU entren
primero a Irak y dejar que hablen los hechos, con lo cual ha alcanzado
su objetivo inicial de evitar la conflagración bélica.
Según los términos de la resolución, si Irak
no proporciona una declaración exacta y completa sobre
todos los aspectos de su programa y sistema de desarrollo de armas
de destrucción masiva, o no coopera con los inspectores de la ONU,
enfrentará serias consecuencias. Pero el Consejo de
Seguridad no ha especificado medidas obligatorias aceptables para
Francia, Rusia y China. La única opción en la mesa parece ser una
guerra dirigida por EE.UU. contra Irak, pues el Presidente estadounidense
George W. Bush había declarado que ahora hay una política
de cero tolerancia hacia Irak, y que cualquier engaño acarrearía
serias consecuencias.
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El grupo de inspección
sale a investigar la presencia de armas de destrucción masiva
en Irak. XINHUA/AP
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La actitud del Gobierno iraquí hacia la inspección determinará
su destino. La clave para evitar la guerra es no dejar que EE.UU.
encuentre excusa en la violación de la resolución por parte de Irak.
Éste ya dio la respuesta positiva en un término de siete días, según
la demanda de la resolución. A continuación se impone presentar
un informe detallado sobre sus armas de destrucción masiva, si es
que las tiene, como forma de evitar la guerra. Lo que sí resulta
impredecible son los problemas que pueden surgir durante la inspección.
Según la resolución, Irak debe proporcionar a los inspectores acceso
sin obstáculos, sin condiciones y sin restricciones a todas las
áreas, incluyendo cualesquiera de las instalaciones, construcciones,
equipos, registros y medios de transporte, en los cuales los inspectores
quieran investigar, así como contactos privados sin obstáculos y
sin restricciones con cualesquiera de los funcionarios y personas
con los que los inspectores deseen entrevistarse dentro o fuera
de Irak. Estos rigurosos términos de la resolución pueden
ser fácilmente utilizados por EE.UU. para buscar deliberadamente
errores y convertirlos en evidencia de la violación práctica
de la resolución. Lo único que tiene que hacer Irak es poner a un
lado la dignidad nacional y permitir que el grupo de inspección
investigue el país de punta a cabo. Si se encuentran armas de destrucción
masiva e Irak permite destruirlas, no habrá acusación de violación
práctica. Si lo que ha dicho Irak es verdad, y no se encuentran
armas de destrucción masiva en ningún lugar en el país, el grupo
de inspección puede presentar un informe al Consejo de Seguridad,
demostrando que ese país no posee tal amenaza, o que ha destruido
sus armas de este tipo, de acuerdo con la resolución. Entonces se
puede esperar el levantamiento de las sanciones impuestas al país
durante 12 años.
Sin embargo, algunos analistas árabes
no son tan optimistas. A su entender, no se puede excluir la amenaza
de guerra aunque Irak cumpla por completo con las condiciones de
la resolución 1441 del Consejo de Seguridad de la ONU. Se exige
que Irak no adopte ninguna acción hostil contra los
miembros de la ONU, lo cual significa que ese país debe dejar de
atacar a los aviones de combate estadounidenses y británicos que
sobrevuelan las zonas de exclusión aérea en el norte y el sur de
su territorio. Sin embargo, EE.UU. y Gran Bretaña pueden utilizar
las rigurosas condiciones de la resolución para provocar una crisis,
acusando a Irak de violar la resolución si sus aviones de guerra
son atacados por las fuerzas terrestres iraquíes en las zonas de
exclusión aérea, o incluso si hay un embotellamiento del tráfico
en el camino hacia los sitios de inspección. Si EE.UU. está decidido
a destruir a Sadam, Irak no puede escapar de la guerra, sin importar
cuánto coopere.
La resolución 1441 es el fruto del esfuerzo
de la comunidad internacional por prevenir la guerra, resolver el
problema iraquí de manera pacífica y contener el unilateralismo
estadounidense. La aceptación de dicha resolución por parte de Irak
ha detenido, por lo menos temporalmente, la segunda Guerra del Golfo.
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