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--- Búsqueda urgente de nuevas
asociaciones energéticas
por
CHENG XINGYUAN
(Investigador auxiliar del Instituto de Relaciones
Internacionales Contemporáneas de China)
Los
intensos preparativos de EE.UU. para su guerra contra Irak, no dejan
indiferentes a nadie. Atrincherados en sus intereses estratégicos
con respecto al petróleo de Irak, naciones de Europa occidental
tales como Francia y Alemania se oponen con toda energía a la guerra.
Para mantener una fuente de energía constante en la posguerra, intentan
además sumar nuevos socios proveedores de combustible y formulan
nuevas estrategias al respecto.
Por sus intereses en la zona, algunos países de la
Unión Europea (UE), incluyendo a Francia e Italia, han sido aliados
tradicionales de Irak. Durante los años de la URSS, Francia, Italia
y España seguían siendo socios económicos, políticos, militares
y comerciales importantes de Irak, intercambiando petróleo por
equipo militar. Después de la guerra del Golfo, las sanciones de
la ONU impidieron a Bagdad saldar su deuda de 8.000 millones de
dólares con Francia. Actualmente, la mitad del suministro energético
de la UE es importado, y de éste el 36% viene del Medio Oriente.
Se estima que las importaciones se incrementará en un 70%, sobre
todo del Medio Oriente. Alemania, el tercer mayor importador, adquiere
2,8 millones de barriles por día, y Francia, 1,9 millones de barriles.
Los intereses de Francia y de Alemania en Irak ejercen una influencia
directa en su postura sobre el diferendo. Francia y Alemania insisten
en el retiro de sanciones a Iraq, asustados por la perspectiva de
que se anulen contratos anteriores previos con Irak, y un Gobierno
iraquí favorable a EE.UU. dañe sus compras de crudo. Mientras que
se oponen la acción militar unilateral norteamericana pasando por
alto la ONU, también están buscando nuevos socios suministradores,
a la vez que formulan nuevas estrategias al respecto.
En la actualidad están considerando la región del Medio Oriente
y un incremento de la cooperación energética con Irán. Aunque Irán
ha sido incluido por EE.UU. entre los integrantes del denominado
"eje del mal", la EU continúa impulsando negociaciones
y cooperación con Teherán en campos como la energía, la política,
la economía y los derechos humanos. El diálogo y los contactos,
más que la enajenación y la contención, es la política actual mediante
la cual la EU se prepone obtener su nueva fuente de energía después
de Irak. En noviembre de 2001, el consejo de la UE aprobó una guía
para incrementar las relaciones con Irán. Una reunión de Ministros
de Asuntos Exteriores de la UE, en junio de 2002, convino en aumentar
la cooperación comercial y las negociaciones políticas con Irán.
A
dicho tenor, hubo negociaciones políticas integrales entre la UE
e Irán en septiembre de 2002. Un mes más tarde, una reunión de los
ministros de Relaciones Exteriores de la UE anunció una declaración
para mejorar las relaciones con Irán, y otorgó derecho al Consejo
de la UE a negociar con Irán un acuerdo de cooperación comercial.
Miembros de la UE de alto nivel visitaron con frecuencia a Irán,
y, desde su inauguración, el Presidente iraní Seyed Mohamed Jatamí
ha visitado Francia, Italia, Alemania, Austria, Grecia y España.
Las dos partes sostuvieron recientes pláticas sobre un contrato
redimible para explotación petrolera en la costa, como parte del
cual Irán ofreció a la UE 20 proyectos de inversión en petróleo
y gas.
Los países de Europa occidental se están esforzando por invertir
y explorar los recursos energéticos en países suministradores del
crudo en el Medio Oriente, como Kuwait, Arabia Saudí y Omán. En
años recientes, éstos han adoptado una política de apertura en la
industria petrolera y del gas, como sustituta del otrora monopolio
estatal, procurando atraer más inversión extranjera. A propósito
han propuesto licitaciones para proyectos tales como prospección
y explotación del petróleo y el gas, refinería y oleoductos.
Con la reforma incluida en su plan de desarrollo
para el período de 2000 a 2005, el gabinete saudí ha declarado,
en su ley de inversión extranjera, la apertura de la prospección
petrolera y de gas, así como la explotación de sus yacimientos.
Algunas compañías petroleras europeas, incluyendo a la francesa
TotalFinaElf, han pasado las inspecciones previas de calificación
para la inversión, sosteniendo pláticas sobre tres proyectos de
utilización de gas por valor de 50.000 millones de dólares. La compañía
holandesa Royal/Dutch Shell y el grupo British-Petroleum (BP) firmaron
contratos para explotación costera con Kuwait, una vez que éste
anunció su política de apertura. Kuwait también está formulando
un plan de exploración por valor de 7.000 millones de dólares para
los campos petrolíferos en sus zonas fronterizas con Irak, con lo
cual ha atraído a varias grandes compañías petroleras. También se
han firmado acuerdos para la exploración petrolífera entre Omán
y las compañías multinacionales de Europa.
Mirando la hegemonía posible del aceite en el futuro, los países
de Europa occidental están acelerando el reajuste de su estrategia
energética y edificando relaciones estratégicas con Rusia. Por
consideraciones geopolíticas, la UE adoptó una política energética
favorable a Rusia. En el segundo semestre de 2002, Alemania, Francia,
Italia y Rusia asignaron 2.000 millones de dólares a la construcción
de gasoductos a través de Belarús, Polonia y Eslovaquia hacia Europa
occidental, lo que garantizará un flujo anual de 60.000 millones
de metros cúbicos de gas natural.
La UE ha comenzado a desarrollar relaciones versátiles
con los principales suministradores de petróleo del mundo y está
aprovechando el potencial del mercado internacional para diversificar
sus fuentes de obtención de energía. Sin embargo, a pesar de su
fuerte oposición, Alemania y Francia no pueden detener la acción
militar unilateral de EE.UU., que a la larga podría decidirse a
compartir algunas ventajas de la guerra con ellos. EE.UU. podría
hacer más promesas para ganarse el apoyo de sus aliados occidentales,
tal como hicieron para garantizar los intereses rusos en Irak al
aprobar la resolución 1441 de la ONU.
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