| Cuando la primera nave espacial tripulada
de China, la Shenzhou 5, aterrizó en los prados
de la región autónoma de Mongolia Interior,
el 16 de octubre, su regreso exitoso a la Tierra marcó
la culminación de un vuelo de 21 horas y más
de 600.000 kilómetros, para regocijo de la nación
en pleno. En otras latitudes, empero, el acontecimiento
ha despertado amplia preocupación, y algunos
medios informativos en Estados Unidos y Japón
cambiaron sus cintillos dedicados al debate sobre la
necesidad de revaluar la moneda china y los temas del
déficit comercial, para dedicarlos al Shenzhou
5. La sensación de inquietud quedó expuesta
en un título en negrillas que proclamaba: “Teoría
de la amenaza espacial china”.
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