Por Tang Yuankai
Puede que Pan Shiyi no sea el más rico promotor inmobiliario
de China, pero no hay quien le ponga un pie delante en olfato cuando
de lograr ganancias se trata. Puede asimismo que su compañía,
la POH, (pequeña oficina en el hogar, SOHO, en inglés)
no sea el actor más destacado en el escenario inmobiliario
nacional, pero la misma no tiene rival a la hora de atraer la atención
del público. Cuando uno pasa en auto hacia la ciudad por
la autopista del aeropuerto de Beijing, no puede menos que reparar
en los techos coloridos de la Nueva Ciudad de POH, tan distintos
de los techos grises y feos de la mayoría de los otros edificios.
Este
hombre pequeño de cara redonda y sonrisa siempre lista ha
sido el pionero del concepto POH en China. Lo propuso a principios
de los 90, intentando demostrar que se podía trabajar y vivir
en la misma habitación. Para muchos chinos, ésta fue
una idea revolucionaria en aquel entonces. Casi todos vivían
convencidos de que el hogar estaba en casa y la oficina no era más
que eso. En 1996, Pan y su esposa, Zhang Xin, graduada de Cambridge,
enfrentaron la decidida oposición de sus amigos y colegas
y se volcaron a construir la Nueva Ciudad de POH en la parte este
de Beijing. En aquella época, la mayoría de los residentes
de la capital china todavía gozaba de vivienda subvencionada
y no podía darse el lujo de comprar una casa o un apartamento
en el mercado. No en balde muchos afirmaron que Nueva Ciudad se
convertiría en un pueblo fantasma.
Con todo, Pan y su esposa permanecieron impávidos. Se aferraban
a la creencia de que, en la era de la informática, la línea
divisoria entre el hogar, la oficina y la fábrica se borraría.
Las más recientes encuestas sobre mercado arrojan que Pan
estaba en lo cierto. El 73 por ciento de los residentes de Beijing
aspira a trabajar en casa.
Para atraer a compradores potenciales, Pan pintó en llamativos
colores sus edificios de POH y utilizó enormes ventanas de
cristal nunca antes vistas en Beijing. Por otra parte, POH fue el
primer complejo de viviendas en la ciudad que ofreció a los
compradores decoraciones interiores delicadas. En el pasado, los
compradores sólo obtenían casas en su forma más
primitiva de manos de los promotores - pisos y paredes de concreto.
La pregunta que se impone a continuación es ¿quién
se atrevería a comprar en POH? Los ciudadanos ordinarios
de seguro no podían adquirir estos espacios de apartamentos/oficinas.
Pan colocó sus esperanzas en el acelerado crecimiento de
las empresas pequeñas y medianas de China, y logró
hacer su agosto. Vendió los 480.000 metros cuadrados de espacio
en breve tiempo, por lo cual obtuvo 4.100 millones de yuanes ($490
millones). Como promedio, un apartamento se vendía a 1,92
millones de yuanes ($240.000).
Pan sabía cómo vender lo imposible. Por lo regular,
los apartamentos en el último piso y en el sótano
de un edificio son los más difíciles de vender, pero
Pan consiguió salir de ellos a un precio 30 por ciento más
alto que el precio de venta promedio de todo el edificio. Para ello,
ofreció a los compradores de apartamentos en los altos y
el sótano un jardín adicional.
Pan es el primer y único promotor inmobiliario que promete
a un comprador que puede devolver el apartamento si no está
satisfecho, a cambio del dinero pagado por el mismo. Hasta ahora,
solamente 10 compradores han devuelto su propiedad. Y uno de ellos
explicó que hacía la devolución no por la calidad
del apartamento, sino porque necesitaba el dinero urgentemente.
“Fue todo tan fácil – sólo firmé
y el personal de Pan se encargó del resto,” dijo el
cliente.
Pan no sólo atiende a los que compran casas y apartamentos
para su propio uso; se concentra en el mercado del alquiler también.
A menudo, él y su equipo de apoyo para la comercialización
hacen cálculos certeros sobre el potencial de un alza de
precios. “El valor verdadero de un proyecto de propiedad inmobiliaria
no está en las ventas, sino en el alquiler de un apartamento,”
afirma Pan. Su compañía fue la primera entre los promotores
de propiedades inmobiliarias en establecer un departamento para
el alquiler. Ahora, la mitad de los compradores de Nueva Ciudad
de POH son inversionistas en el mercado de alquiler. Los precios
promedio del alquiler varían de $10 a $20 por metro cuadrado
al mes. El índice de ganancias para los inversionistas es
del 10 al 20%.
Para
ser objetivo, hay que admitir que el negocio de Pan dista de ser
perfecto. En cierta ocasión, la mayor parte de sus vendedores
le abandonó súbitamente justo cuando más le
necesitaba. Fue un verdadero motín. Pero sobrevivió.
“Una compañía debe ser como el agua, que cabe
en todas partes. Si usted hace de su compañía un monolito
sólido, fracasará,” afirma Pan a Beijing
Informa.
Pan nunca se muestra arrogante, a diferencia de muchos otros personajes
exitosos. Puede que su modestia le venga de la niñez. Nació
en la provincia de Gansu, en China occidental, conocida por su pobreza.
Cuando era un crío, Pan vivía como indigente, y podía
considerarse dichoso cuando recogía cinco jiao ($0.06) de
la tierra. Hong Huang, redactora de la revista Le (en chino “Le”
significa felicidad), dijo que admira a Pan porque proviene de una
región pobre y pasó muchos trabajos en su niñez.
“Sólo quienes son como Pan triunfan” dice, para
agregar que los padres de ella, que eran altos funcionarios, la
mimaron en demasía.
Pan consiguió dinero por primera vez en la isla de Hainan.
En 1992, invirtió en ocho chalets en la isla, tras conseguir
cinco millones de yuanes en préstamo, con un interés
del 20%. La inversión le recompensó con cerca de cinco
millones de yuanes en beneficios. En el mismo año, decidió
salir del mercado de Hainan después de descubrir que el espacio
promedio de vivienda en Beijing era de siete metros cuadrados, comparados
con los 50 metros en Hainan. Dispuso 50.000 yuanes para gastos de
viaje y se vino a Beijing. En aquel entonces contaba con sólo
27 años. Beijing era un mundo extraño para él,
y le resultaba difícil orientarse. Pero su perspicacia empresarial
lo condujo a apostar por un lugar cerca del metro de Fuchengmen.
Allí construyó el complejo arquitectónico Plaza
Nuevo Mundo de Wanton, considerado por la revista Inmobiliaria
de Beijing como proyecto modelo en 1994.
Pero ya Beijing le va quedando pequeño a Pan, que está
poniendo ojos en Shanghai. Hace algunas semanas visitó esa
ciudad y percibió que el mercado secundario de viviendas
en Shanghai es mucho mejor que el de Beijing, puesto que son los
dueños de las casas, no los promotores inmobiliarios, los
que venden los inmuebles a los compradores. La detención
de Zhou Zhengyi, el otrora monarca de las propiedades inmobiliarias
de Shanghai, no parece hacer mella en el entusiasmo de Pan por Shanghai.
Pero sí se queja de que los precios son a menudo demasiado
altos y los funcionarios locales tienen excesivo poder para otorgar
la aprobación. Admite que sus negociaciones en Shanghai no
han sido fructíferas hasta ahora.
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