Nada deleita tanto a Zheng como relajarse
después del trabajo gozando de conciertos y viendo películas
en VCD y DVD.
Por TANG YUANKAI
"En 2004, no pienso gastar mucho en lo personal, sino que
trabajaré con dedicación para ganar más, en
parte para el desarrollo de mi compañía, y sobre todo
para mi hija querida", dijo Zheng Xiaomei, gerente general
de una compañía cultural en Beijing, dedicada en primer
lugar a espectáculos de artes escénicas, la producción
de TV y el trabajo de agencia de modelos.
Zheng,
que trabajó con el Conjunto Artístico Oriental de
China, famosa por haber montado una variedad de canciones y danzas
del Tercer Mundo, afirma que allí aprendió mucho,
lo que le ha servido para su posterior desempeño en otros
escenarios.
En su capacidad actual como encargada lleva sobre los hombros una
amplia gama de responsabilidades, incluyendo el personal, el pago
del impuesto y los asuntos legales. Zheng dice que confía
totalmente en su compañía, aunque está consciente
de que el éxito de la compañía no depende solamente
de ella, sino por igual en los miembros que la integran. A su juicio,
resulta vital explorar la capacidad de los empleados, y crear un
ambiente laboral armonioso.
Zheng disfruta su trabajo, convencida de los desafíos y
recompensas que con él le llegan, conociendo todo tipo de
personas y situaciones.
Su hija, Xu Nuo, es una estudiante universitaria de diseño
de software a la que Zheng aspira enviar al extranjero para continuar
estudios. Como la mayoría de las madres chinas, Zheng no
espera que su hija obtenga el dinero para su educación dedicándose
a trabajos a media jornada. Lo cierto es que en muchas familias
chinas, los niños son los mayores consumidores, en quienes
los progenitores emplean grandes sumas de dinero.
Al final de cada mes, Zheng deposita la mayor parte de sus ingresos
en el banco, guardando algo para la inversión en la educación,
el entretenimiento y las actividades sociales.
Al final de cada día de pesada carga laboral, Zheng disfruta
yendo a conciertos y mirando películas en VCD y DVD, en los
cuales gasta buena parte de su presupuesto para entretenimiento.
Otra forma de entretenerse es irse de compras, o al menos a mirar,
pues no suele derrochar en cosméticos y otras vanidades,
sabedora de que el ahorro es una gran virtud.
Como todo integrante de la clase media, los que tienen buenos sueldos
en China ponen sus ojos en conocer el resto del mundo. Zheng sueña
con un romántico lugar llamado Argentina, cuyos paisajes
espera explorar, además de invitar a algún entrenador
de balompié de ese país para que entrene a jóvenes
chinos. Pero su mayor anhelo es emprender un programa de TV con
alto nivel de teleaudiencia.
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