
El 29 de diciembre de 2003, un rescatador chino blande una piqueta
para perforar una pared desplomada y buscar a los sobrevivientes
en la ciudad de Bam desolada por un terremoto en la provincia sureña
de Kerman, Irán.
El equipo chino, la primera misión asiática en llegar
al área azotada por el desastre, se sumó a los rescatadores
locales para salvar a los sobrevivientes a poco de su llegada.
Los hombres de rescate internacional escarbaron desesperadamente
los escombros destrozados para encontrar a los que todavía
estuvieran vivos en la ciudad tras un sismo que mató a más
de 25.000 personas.
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