¿Es factible el flujo de cuentas de ahorro hacia la Bolsa?
 

Recientes estadísticas del Banco Popular de China muestran que el equilibrio de depósitos de ahorro de los residentes urbanos y rurales de China alcanzó una cifra récord de 9,81 billones de yuanes a finales de enero de 2003, superando los 8,7 billones de yuanes en el final de 2002.

El más acelerado crecimiento de los depósitos de ahorro en China desde 1998 tuvo lugar el año pasado. En 2002, los crecientes ahorros de residentes urbanos y rurales de China aumentaron en 17,8% con respecto al año anterior, mientras que los ingresos disponibles per cápita de los habitantes urbanos excedió los 7.500 yuanes en 2002, para un aumento de apenas 10%. El hecho de que el índice de crecimiento de los ahorros de los residentes haya superado el de sus ingresos disponibles indica que el incremento en sus cuentas de depósitos no solamente obedece a los aumentos de la renta de los residentes o el rédito de las empresas, sino también a un incremento en las cuentas de ahorros, lo que a su vez se atribuye a una disminución en el consumo. Los mercados de consumo, bursátiles, de bonos e inmobiliarios compiten todos por hacerse de una parte de los depósitos de ahorro de los chinos.

Algunos creen que los billones de yuanes en depósitos de ahorro se están llenando de polvo en los bancos, y que por lo tanto los recursos sociales no se están utilizando con eficacia. Se impone entonces dirigir el dienro hacia las bolsas.

Los tipos de interés bancarios han sufrido varios recortes en China, mientras que los depósitos de ahorro han evidenciado un aumento. ¿Debe entonces encaminarse parte del capital hacia la bolsa, y además, ¿es razonable, o posible dirigir el flujo monetario?

Más capital en las bolsas

Xiao Zhuoji (Economista): El saldo de los depósitos de ahorros se elevó en 17,8% en 2002, 7,8 puntos porcentuales más que en los seis primeros meses de 2001. La tasa de crecimiento es algo alta, mucho más rápida que la del Producto Interno Bruto (PIB) y los ingresos de la población. El fenómeno demuestra que algunos ahorros se están transfiriendo desde otros campos de inversión, lo cual resulta anormal.

El mercado de capital de China ha acumulado aproximadamente 800.000 millones de yuanes, menos del 10% de los depósitos de ahorro. En regiones y países más abiertos y desarrollados, los cocientes están en menos del 30%. La razón principal que justifica un alza de los ahorros es el atraso que sufre el mercado de capital en China. Las bolsas chinas son comparativamente más pequeñas que las de los países desarrollados, y también más pequeñas que las bolsas en algunos países en vías de desarrollo, a saber, Singapur, Malasia y la República de Corea. Por lo tanto, es lícito afirmar que la bolsa de China todavía goza de gran potencial de desarrollo.

Una encuesta que el Banco Popular de China realizó entre ahorristas urbanos y rurales en el segundo trimestre de 2001 arrojó que está disminuyendo la cifra de familias que acuden a los ahorros bancarios como su principal instrumento de inversión, mientras aumentan las que acuden a las inversiones bursátiles y bonos estatales con similar propósito, hasta alcanzar 12,1% del total, 0,1 y 2,9 puntos porcentuales por encima del semestre anterior y el año previo, respectivamente. El ímpetu puede disminuir, pues la bolsa ha sufrido reajustes desde finales de 2002. El desarrollo es una prioridad en momentos en que la estandarización y el desarrollo asumen especial trascendencia en el mercado de capitales. China debe resolver los problemas de su mercado de capitales mediante el desarrollo y colocar más capital en la bolsa para equilibrar su mercado de valores.

No es probable que los ahorros fluyan a la bolsa

Bu Deying (administrador económico): Debemos ante todo descubrir porqué los chinos ahorran dinero. Cierta cantidad de estos ahorros son depósitos reales, que requieren de seguridad y liquidez. La inversión en la bolsa al parecer no garantiza estos requisitos. La parte del león de los ahorros son las cuentas a largo plazo. Según un estudio del Banco Popular en el segundo trimestre de 2002, 19,8% de los depositantes consideran la educación como el destino principal de sus ahorros, 13,6% ahorra para su retiro, 11,9% lo hace para comprar, construir o decorar sus apartamentos, 11,1% para atender problemas de salud, desempleo o accidentes, 10% para adquirir bienes de consumo duraderos, y menos del 5% ahorra para ganar intereses. La mayoría de los depositantes exige altos índices de seguridad para su dinero, por lo tanto hay pocas posibilidades de encaminar los ahorros hacia las bolsas.

En consideración de las vidas de los chinos, sus depósitos de ahorros no constituyen cifras exorbitantes, sino que más bien resultan insuficientes. Los ahorros per cápita de los chinos suman poco más de 7.500 yuanes. Según la valoración en boga de que el 20% de la población total posee 80% de los ahorros, las cuentas per cápita del 20% más rico llegaría a 25.000 yuanes, y para el restante 80% de la población, los ahorros per cápita quedarían en sólo 1.550 yuanes, es decier, la mayoría de las familias chinas tendría un promedio de menos de 5.000 yuanes en el banco, apenas suficiente para el depósito por coste de una hospitalización.

Hay una brecha notable entre los depósitos per cápita de los residentes urbanos chinos y sus contrapartes en países desarrollados, o aún en países en vías de desarrollo del mismo nivel. Una parte considerable de los 9,81 billones de yuanes en ahorros pertenece a las instituciones y a las empresas subsidiarias, en violación de las regulaciones fiscales, y una parte es capital de producción para los granjeros. Para la mayoría de los chinos, sus ahorros apenas resuelven sus demandas de emergencia, por no hablar ya del incremento del consumo o las inversiones en el inestable mercado bursátil. Por lo tanto, los ahorros de los residentes no pueden depender del rescate de la ineficaz demanda de consumo o la inactividad de la bolsa.

Hay quienes afirman que hay billones de yuanes en ahorros durmiendo en los bancos, razón por la cual los recursos sociales no se pueden utilizar con eficiencia; por lo tanto, el dinero debe dirigirse hacia las bolsas.

Pero realmente, estos billones de yuanes, más que dormir el sueño de los justos, están desempeñando un papel importante en la producción. Se transforman en activos fijos y bienes en circulación en forma de préstamos bancarios a largo o a corto plazo. Si los ahorros salen del banco hacia la bolsa, millones de empresas se quedarían sin apoyo de capital. Cuando prospera la bolsa, sólo algunas compañías públicas pueden satisfacer su necesidad de capital emitiendo más acciones, mientras que la mayoría de las empresas quedaría empatanada en un dilema debido a la carencia de préstamos de ayuda.

¿Es que acaso la tendencia de los chinos a poner su dinero en el banco ha conducido a la ineficacia de la inversión no gubernamental? Para contestar a esta pregunta, debemos revelar qué hay detrás de la ineficaz demanda de inversión de China, si es una contracción anormal del consumo o se trata del bloqueo de los canales de ahorros hacia la inversión. Creo que esto último es la razón principal, especialmente la disminución de canales de inversión en la China rural, a consecuencia de la baja demanda de inversión. El gobierno debe, por todos los medios, desviar parte de los crecientes depósitos de ahorro hacia la inversión, incluida aquí la emisión de deudas del gobierno, las acciones y bonos de las empresas, para mantener el equilibrio de la oferta y la demanda y un normal desarrollo económico. Para la mayor parte de los residentes urbanos y rurales, el canal más seguro y más conveniente de inversión, que puede también garantizar un tipo de interés más alto que el del banco, está en la compra de bonos del Estado. Sin embargo, cuesta más emitir bonos estatales a los granjeros, pues viven muy alejados unos de otros. Para compensar esta situación, vale la pena considerar la eliminación de sus impuestos de interés.

Desde una perspectiva a largo plazo, aunque la suma de los depósitos de ahorro de los residentes urbanos y rurales ha estado creciendo, su ritmo tiende a disminuir. Los depósitos de ahorro crecieron en un 33,9% anual en los años 80, pero la tasa de crecimiento disminuyó a 27,6% en los años 90. El PIB nominal creció en 15,4% y 17,1% en los años 80 y 90 respectivamente. Se supone que los ahorros residenciales aumenten a la par del crecimiento del PIB, pero esto no sucede en la vida real. El fenómeno indica la tendencia en declive de los ahorros de los residentes chinos. El índice de crecimiento de los depósitos de ahorros de los residentes urbanos y rurales disminuyó, incluso si tomamos en cuenta los elementos incomparables de los años 80 y 90, como por ejemplo una mayor cantidad de bonos del Estado, un impulso considerable al desarrollo de la bolsa y los canales de inversión, incluidos fondos y seguros. Por consiguiente, no podemos concluir que la insuficiente demanda en años recientes ha sido causada por un aumento de los depósitos de ahorro. La causa real reside en el bloqueo de los ahorros hacia la inversión.

El problema actual no consiste en liberar simplemente los 9,81 billones de yuanes en depósitos de ahorros residenciales del banco, sino en encontrar los instrumentos seguros y confiables de la inversión para los depositantes, y proporcionar una mejor garantía a sus preocupaciones con respcto a la asistencia médica, la jubilación y la educación. Las estrategias de inversión incluyen los bonos estatales, los bonos empresariales, los fondos de inversión comunes, los fondos de inversión empresariales, los seguros y las acciones de empresas públicas y no-públicas. Propongo que la emisión de bonos estatales satisfaga en primer lugar las necesidades de la población, y entonces abrirse a los bancos y los inversionistas institucionales. También recomiendo que los centros bursátiles regionales sean responsables de la aplicación acciones locales y bonos de los gobiernos locales, y que aumenten los bonos empresariales.

Es poco realista intentar atraer ahorros hacia la Bolsa

Wang Guirong y Zhang Xiaochun (Diario de Finanzas Internacionales): Los mecanismos falsos y los retrasos en la supervisión de la bolsa ha dejado desprotegidos los intereses de los inversionistas pequeños y medianos. En momentos en que la bolsa, que carece generalmente de valor de inversión, intenta solicitar el dinero y ampliar su escala, parece poco realista que la misma pueda atraer depósitos de ahorros.

La idea de atraer capital no gubernamental y de ampliar el radio de obtención de fondos es algo deseable. Sin embargo, el quid de la atracción del capital hacia la bolsa reside en que el mercado goce de valor de inversión, las compañías públicas puedan recompensar realmente a sus inversionistas, y la supervisión bursátil pueda proteger el interés de los inversionistas pequeños y medianos. Pero al mirar a las bolsas de China, difícilmente encontraremos algo que resulte atractivo para el público.

La bolsa no se ha traducido en ingresos substanciales para los inversionistas. Los precios de los servicios anuales de compra y venta de acciones superan con creces los dividendos de las compañías públicas. En 2000, los precios de servicios sumaron 90.000 millones de yuanes, mientras que los dividendos de los accionistas quedaron por debajo de 20.000 millones de yuanes, dando lugar a un déficit de 70.000 millones de yuanes. Las compañías públicas acumularon centenares de miles de millones de nuevas emisiones directas de yuanes y derechos de emisión. Los inversionistas institucionales gozan siempre de superioridad con respecto a su adecuada sincronización, la conveniencia geográfica y las relaciones personales armoniosas, dejando a los inversionistas pequeños y medianos en una posición desventajosa. Las depresiones de la bolsa lastiman a todos, pero las mayores víctimas son los inversionistas pequeños y medianos, pues están en una posición pasiva en términos de capital, de canales y de información. De cara a la desinformación, éstos quedaron totalmente a la deriva y a merced de las pérdidas.

Los inversionistas han dejado fondos ampliables a la espera. Desde que estos fondos debutaron en septiembre de 2001, su emisión ha ido de mal en peor, a pesar de la mejora en las redes comerciales, las limitaciones de la suscripción y los cobros.

Los administradores de fondos se comprometen a proporcionar servicios seguros y de calidad de gerencia de dinero para un amplio número de depositantes e inversionistas institucionales, pero los chinos siguen considerando a los bancos como el mejor lugar para colocar sus ahorros.

Y tienen sus propias explicaciones. La actual bolsa mantiene una inversión racional. Los fondos en exceso, especialmente los fondos ampliables, difícilmente podrán generar ganancias ideales por medio de la inversión bursátil. No hay muchas compañías públicas con buen valor de inversión en China. Bajo estas circunstancias, las afirmaciones de los administradores de fondos no pasan de ser meras ilusiones.

Si la bolsa, un lugar donde los riesgos sobrepasan a las ganancias, funciona de manera desenfrenada y está plagada de escándalos de estafas en compañías públicas, ¿cómo puede ganarse la confianza de los inversionistas pequeños y medianos? Las caídas repentinas en los mercados bursátiles conllevan pérdidas y dañan a los inversionistas. La existencia en la actualidad de lagunas legales en la bolsa se traducirá en pérdidas para estos inversionistas. Todos comparten buenos recuerdos de alguna que otra ganancia en la bolsa, pero en su mayoría nunca conseguirán enriquecerse.