| A pesar de la guerra contra Irak y la epidemia
del Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (SRAG) en 2003, la
economía de la región de Asia y el Pacífico
mantiene altas cotas de confianza, a la vez que recibe con optimismo
el nuevo año.
por JIANG YUECHUN
(El autor es director de la División de Economía
Mundial, del Instituto Chino de Estudios Internacionales)
Lo acontecido en el mundo en 2003 dejó abundantes cintillos
noticiosos, incluidos dos hechos que ejercieron un especial efecto
debilitante sobre la economía internacional, regional y local.
Los altos precios del petróleo, como consecuencia de la guerra
liderada por EE.UU. contra Irak, ejercieron un impacto negativo
en el desarrollo económico de varios países, mientras
que la epidemia del SRAG se convirtió en azote devastador
para buena parte del mundo, asestando un duro golpe a las industrias
de la aviación y el turismo. La región de Asia y el
Pacífico, en general, ostenta la recuperación económica
más rápida del planeta. Si se tiene en cuenta la actual
tendencia de desarrollo regional, es razonable ver con optimismo
las perspectivas de dicha área geográfica para 2004.
Lo más destacado
Al darse por concluidas oficialmente las secuelas inmediatas del
SRAG y el conflicto con Irak, las principales economías asiáticas
recuperaron rápidamente su tradicional ímpetu. Además
de China, con su economía en constante alza, Japón
arrojó resultados económicos positivos durante varios
trimestres consecutivos. Se esperaba que la economía india,
que abarca el 75 por ciento de Asia meridional, creciera en 7 por
ciento en 2003, después de 10 años de apertura y reforma,
para situarse entre las economías líderes del área.
Países como Tailandia y Malasia también mantuvieron
una tendencia sólida de desarrollo.
En
años recientes, se pronosticó que la economía
de China mantendría una tasa de crecimiento en espiral y
alcanzaría un crecimiento de 8,5 por ciento en 2003. Esto
no solamente estimulará la exportación, sino también
la importación de mercancías y servicios. China es
cada vez más destino para los productos de muchas naciones
y regiones asiáticas, especialmente en el este, sureste y
sur de la región. Cuarto mercado principal para las exportaciones
de Australia, China es también el segundo mayor mercado de
Japón y la República de Corea, así como el
mayor receptor para las exportaciones de Hong Kong y Taiwan. Crece
por días la percepción internacional de que el desarrollo
de la economía china no plantea amenaza alguna a Asia, pues
el desarrollo económico de dicho país proviene principalmente
de la riqueza de su capital doméstico -- los descomunales
depósitos de ahorro, así como su abundante mano de
obra especializada. China, donde la inversión extranjera
directa ayuda a ampliar las exportaciones, también proporciona
un potencial de mercado ilimitado para los países asiáticos
vecinos.
La cooperación económica entre los países
asiáticos, aunque retrasada en comparación con las
naciones europeas y americanas, ha ganado en ímpetu en años
recientes, atrayendo de forma creciente la atención mundial.
Desde octubre de 2003, ha tenido lugar una serie de reuniones internacionales,
tales como la IX Cumbre de la Asociación de Naciones del
Sudeste Asiático (ANSEA) y la cumbre de la ANSEA con China,
como señal de una nueva etapa en la cooperación en
Asia oriental. En la IX Cumbre de la ANSEA, en octubre, se concluyó
la II Concordia de Bali, un ambicioso acuerdo que prevé la
formación para 2020 de una comunidad económica al
estilo de la Unión Europea (UE). El pliego fija además
objetivos más definidos y concretos para la cooperación
futura entre los países de la ANSEA. En la reunión
de Bali, China se sumó al Tratado de Amistad y Cooperación
(TAC), adoptado por la ANSEA en 1976 como pacto fundacional.
Optimismo para 2004
Aunque la recuperación económica del exterior crea
un ambiente favorable, el impulso al desarrollo económico
de Asia depende más de su consumo interno. Las fuerzas que
lideraron el desarrollo económico asiático en 2003
continuarán ejerciendo su impacto en el nuevo año.
Es posible pronosticar que Asia mantendrá su posición
como región en desarrollo con el ritmo de crecimiento más
acelerado del mundo.
Tadao Chino, presidente del Banco de Desarrollo de Asia (BDA),
dijo que la sostenibilidad de la economía asiática
demuestra que la misma alcanzará un crecimiento más
rápido en los dos años próximos. Según
la valoración del BDA, la economía asiática
registrará una tasa de crecimiento del 6,2 por ciento en
2004, elevándose de modo marginal a 6,3 por ciento en 2005.
El optimismo con que se asume el desarrollo económico asiático
en 2004 se vincula a las razones siguientes:
· Los ajustes económicos domésticos hechos
por los países asiáticos han obtenido éxito
inicial, sentando bases importantes para una recuperación
económica más rápida. Desde la crisis financiera
en 1997, los países asiáticos orientales han mejorado
sus estructuras económicas, la política industrial
y los medios financieros. Por ejemplo, Japón puso en vigor
la reforma estructural, el plan de reformas de Indonesia resultó
encomiado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), y países
como Tailandia y Malasia también progresaron en la reforma
económica.
· La recuperación económica de EE.UU. y Japón
ayudó al aumento de las exportaciones asiáticas. Bajo
el estímulo de la demanda doméstica, hubo un repunte
para las economías de EE.UU. y Japón, mientras que
la de Europa también alcanzó mejores resultados. El
índice compuesto de las principales potencias industriales
registró un fuerte repunte económico en los meses
siguientes. El FMI pronosticó que el desarrollo económico
global en 2004 alcanzaría 4,1 por ciento, como parte del
cual EE.UU. alcanzaría un crecimiento del 3,9 por ciento,
el área del euro, un 1,9 por ciento y Japón, 1,4 por
ciento. Se espera que la extensión económica global
afecte particularmente la industria de la tecnología de punta.
Luego que esta industria experimentara una prolongada recesión,
las compañías asiáticas orientales encuentran
especial significado en la producción ampliada de la misma.
· La recuperación de los mercados financieros internacionales
restaura la confianza en la recuperación económica
global. En 2003, las principales bolsas globales experimentaron
un fuerte repunte, lo que pareció tener una incidencia crucial
en el tránsito de un mercado en baja a uno alcista. El índice
Dow Jones de EE.UU. subió de 7.800 puntos en febrero a casi
10.000 puntos en noviembre, y el Nasdaq se recuperó de 1.300
puntos en febrero a 1.900 puntos en noviembre, registrando su punto
más alto en los 14 meses pasados. El índice Nikkei
225 saltó de 7.607 puntos en febrero, el más bajo
desde el desplome de las economías de burbujas, a 10.000
puntos en noviembre. en Londres el índice de FTSE 100 se
levantó de 3.500 puntos en febrero a 4.311 puntos en octubre.
En Asia, la bolsa también se recuperó en gran medida
en el tercer trimestre. El índice Seng Hong-Kong subió
acelerada y súbitamente de 8.331 puntos en abril a 11.935.83
puntos en octubre, el más alto de los pasados 17 meses. Se
augura que con la recuperación de los mercados financieros,
habrá un despegue en la confianza de los inversionistas en
el desarrollo económico.
· La creciente cooperación entre los países
asiáticos orientales ayudará a promover el crecimiento
económico regional.
Preocupaciones
La región de Asia y el Pacifico hará frente a algunos
desafíos en 2004. Se espera que éstos sean los siguientes:
· Los países asiáticos no han concluido sus
reformas económicas. Aunque algunos se han anotado éxitos
durante varios años de aplicación de estos procesos,
queda mucho por hacer. Japón en particular enfrentará
una situación compleja, por lo arraigado de ciertos problemas
en su sistema económico.
· La recuperación económica global sigue siendo
vulnerable, dado que EE.UU. sigue sometido a los efectos de déficits
masivos de comercio de finanzas, la UE carece de vitalidad y Japón
no ha suprimido sus males estructurales. Para colmo de males, las
negociaciones comerciales globales han alcanzado pocos progresos
y el proteccionismo está renaciendo.
· La ampliación de exportaciones todavía está
bajo presión, particularmente debido a la fluctuación
de la tasa de cambio del dólar. En cierto sentido, la depreciación
del dólar significa la subida de los costes de exportación
y la declinación de la competitividad de las exportaciones
de los países asiáticos.
· El índice de desempleo todavía es alto.
La economía global se caracteriza hoy por un alto índice
de desempleo en la recuperación económica. Hay un
panorama similar en las potencias industriales principales y los
países emergentes de Asia. Los expertos dicen que el nuevo
año será testigo de un crecimiento en la tasa de desempleo
– el incremento de los puestos de trabajo, a la par que se
mantiene el desarrollo económico se ha convertido en un nuevo
tema de discusión global.
· No se deben ignorar los riesgos geopolíticos. A
pesar del anuncio oficial del término de hostilidades en
Irak, sobreviven factores de incertidumbre en el área, mientras
el espectro del aumento del terrorismo global sigue siendo una posibilidad.
En algunos países asiáticos, el riesgo que entrañan
los ataques terroristas, las guerras domésticas y la inestabilidad
de la arena política siguen siendo Espada de Damocles pendiente
sobre las cabezas de los habitantes de la región.
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