Un hombre en el espacio: compitiendo por la Luna

 

Por Zan Jifang

China pone hoy su considerable y creciente poderío económico al servicio de su prometedor programa espacial. La Shenzhou V, la primera nave espacial con tripulación de China, se lanzó con éxito el 15 de octubre de 2003. Además, China promueve su programa de exploración lunar.

Después de la antigua URSS y Estados Unidos, China se convertirá en el tercer país en el mundo en contar con su propia tecnología para vuelos tripulados. Aunque China desarrolló su tecnología propia 40 años después de los dos precursores, su investigación espacial partió de un punto mucho más alto, al decir de Yuan Jiajun, comandante en jefe de los vuelos espaciales Shenzhou.

“La cabina orbital de las naves espaciales Shenzhou puede actuar como observador de la Tierra y vehículo para el futuro acoplamiento espacial. Por otra parte, es un vehículo excelente para el recorrido entre la Tierra y el espacio”, apuntó Yuan.

Las naves espaciales Shenzhou son líderes en términos de seguridad, en comparación con naves espaciales similares desarrolladas por otros países. Bai Mingsheng, diseñador de la nave espacial en el Instituto Chino de Tecnología Aeroespacial subordinado a la Corporación de Ciencia y Tecnología Aerospaciales de China (CCTACh), estimó que las naves espaciales Shenzhou garantizan la seguridad del astronauta por un mayor tiempo. Si la misma cae al agua, quedará en un estado flotante estable y los astronautas podrán vivir por lo menos 24 horas en la cabina de regreso con la puerta cerrada.

Las naves Shenzhou también tienen un sistema de autosalvamento. Si ocurre alguna emergencia, los astronautas pueden manejarlo según los planes para desperfectos.

Conforme a Su, China ha elaborado más de 20 clases de alimentos para el espacio. Los trajes espaciales que usan los astronautas, y que pesan cerca de 10 kilogramos, cuestan cada uno tanto como un coche de lujo.

China ha obrado milagros en el campo de la investigación aeroespacial. Desde que el proyecto de vuelo tripulado fue lanzado en 1992, sólo han sido necesarios siete años para perfeccionar esta tecnología extremadamente avanzada. En el mundo de la historia aeroespacial, es también un logro realizar un vuelo tripulado después de sólo cuatro ensayos sin tripulación, de acuerdo con un experto de la CCTACh. A guisa de ejemplo, Su rememora que Estados Unidos realizó 25 ensayos antes del lanzamiento formal de la aeronave tripulada Friendship 7, incluida en el programa de vuelos Mercury, el 20 de febrero de 1962. Un año antes, el 12 de abril de 1961, la URSS efectuó la circunvalación de la Tierra, al lanzar la nave Vostok 1, con el primer cosmonauta de la historia, el piloto Yuri Gagarin.

Pero el gerente general de la CCTACh, Zhang Qingwei, precisó que China todavía precisa alcanzar nuevos logros tecnológicos en la investigación del vuelo tripulado, tales como las conexiones en órbita de naves espaciales, la adquisición de más materiales para los astronautas en el espacio, el establecimiento de laboratorios espaciales y el desarrollo de vehículos y polígonos de lanzamiento más económicos y seguros.

Muchas personas podrían asociar el vuelo espacial tripuladode China al reciente proyecto del país sobre la exploración de la Luna. Ouyang Ziyuan, científico jefe del programa chino de exploración de la Luna y miembro de la Academia de Ciencias de China (ACCh) percibe tal visión como un malentendido.

“Antes de poner a un ser humano sobre la Luna, China probará con un robot. No habrá chinos en la Luna en por lo menos una década”, afirmó el científico. Ouyang observó que el desafío para China es explorar lo que hay en la Luna, cómo utilizarlo, y cómo se puede transferir a la Tierra, más que competir por colocar un ser humano en su superficie.

China inició en fecha reciente el proyecto de exploración lunar --conocido como proyecto Chang'e, en honor a la leyenda china sobre una joven hada que vuela a la Luna-- concebido en tres etapas.

La primera etapa comenzó el 1 de marzo de 2003. En los próximos dos a tres años, se lanzará un satélite de investigaciones a la Luna, para explorar formaciones geológicas y la distribución de recursos en la Luna, así como el espacio entre la Luna y la Tierra.

Durante la segunda etapa, China lanzará su vehículo lunar, intentará un aterrizaje, patrullará y explorará la Luna y colocará las bases para nuevas investigaciones sobre el satélite natural.

Para la tercera etapa, China lanzará un módulo pequeño y un robot lunar que recoja muestras necesarias, regrese con seguridad, investigue las muestras, proporcione datos para un alunizaje tripulado y elija una localización para la base lunar de China. Para tales efectos existe un amplio equipo de investigación científico. Subordinado a la Administración Nacional de Industrial Espacial de China (ANIECh), el equipo incluye muchas organizaciones, la ACCh entre ellas, así como departamentos relacionados con varios institutos de investigación.

En opinión de Ouyang, el proyecto Chang’e tiene lugar en respuesta a la necesidad de encontrar recursos energéticos que suplan las fuentes agotadas en la Tierra. “Necesitamos encontrar una nueva fuente de energía para solucionar la crisis en este campo”, acotó, para agregar que “los recursos energéticos naturales en la Luna pueden satisfacer las necesidades de la humanidad por miles de años”. “Por ejemplo, dijo Ouyang, en la Tierra no hay helio 3, que es un combustible mucho más limpio, seguro, barato y más eficiente para un reactor de fusión nuclear y el mismo podría cambiar la estructura energética de la humanidad”.

El coste de la misión no es “tan alto como se puede suponer”, aseveró Ouyang, quien recalcó la posibilidad de que la misión hará que toda la nación coincida en un espíritu de entusiasmo y nacionalismo. “La humanidad, afirmó, ha ganado mayor comprensión y conocimiento sobre la Luna como fuente de recursos naturales y energía, así como por su medio ambiente especial". Según Ouyang, el astro podría suministrar suficientes recursos para la continuación de la existencia humana. “Quizás en la Luna esté la clave de la subsistencia futura de la humanidad y su desarrollo”, dijo.

Con el desarrollo científico y tecnológico, Ouyang predijo, el recorrido entre la Tierra y la Luna se hará más fácil y conveniente. Sin embargo, en su opinión, si la humanidad tuviera que elegir otro planeta para vivir, la mejor opción es Marte, debido a su ambiente natural, que es similar al de la Tierra. “Pero incluso en tal caso, se requerirían unos 200 años para adaptarlo a la vida humana”, explicó el científico.

China no está sola en sus planes espaciales. Estados Unidos, Rusia, Japón, la India, y la Agencia Espacial Europea compiten por descifrar los secretos de la última frontera. Todos estos programas tienen en común su búsqueda de recursos naturales renovables.

"China no debe quedarse a la zaga en la exploración de la Luna", dijo Ouyang, “los primeros en explotar dichos recursos llevarán la ventaja, y eso es importante”. La competencia existirá por siempre, y como país grande China no puede quedarse de brazos cruzados”.

La Agencia de Noticias Xinhua de China dijo que la exploración lunar será “inconmensurablemente importante para levantar el prestigio nacional e insuflar al pueblo el espíritu de nacionalismo”.

Los logros del programa espacial de China

El programa espacial de China parte del desarrollo de la tecnología balística. En los años 50, la República Popular China decidió comenzar a desarrollar la ciencia y tecnología de los misiles y cohetes, y establecer una industria científica y tecnológica del espacio.

Hasta la fecha, China ha lanzado siete satélites experimentales científicos y efectuado algunas pruebas espaciales, pero los mismos se limitaron a la detección de campos electromagnéticos, iones y rayos en el espacio cercano a la Tierra. El país también ha experimentado con el cultivo de cristales, al igual que experimentos con animales y plantas en un ambiente del microgravedad, pero no ha avanzado mucho en la tecnología del espacio profundo.

En 1992, China incluyó el desarrollo de la tecnología de vuelos espaciales en su programa de desarrollo científico y tecnológico a mediano y largo plazo. Ahora China puede y explorará la Luna, lo que marca un avance tecnológico importante.

El vehículo de lanzamiento Gran Marcha (GM) 2E de China puede poner en órbita una carga útil de 9,2 toneladas, mientras que la primera nave espacial de la ex Unión Soviética pesaba 4,7 ton y la Friendship de Estados Unidos pasaba solamente 1,8 toneladas. La tecnología de recuperación de satélites de China sentó las bases para el desarrollo de la tecnología de vuelos espaciales tripulados.

Los vehículos del lanzamiento de la serie LM se han utilizado para nueve propósitos diversos, y pueden colocar varios satélites en órbitas bajas, medias y altas, órbita sincrónica con el sol y órbita geoestacionaria. China ha lanzado 44 satélites domésticos y extranjeros, y ha firmado varios contratos de servicio comerciales internacionales para lanzar más de 30 satélites.

Ahora, China dispone de satélites de comunicaciones, satélites científicos experimentales y satélites de observación de la Tierra. Cierta tecnología --incluyendo la recuperación de satélites, los cohetes de propulsión criogénica, el lanzamiento de satélites geoestacionarios, multisatélites en un solo lanzamiento y otras tecnologías-- ha alcanzado los niveles más avanzados del mundo en algunas partes importantes de la tecnología espacial.

La industria espacial de China es altamente competente en cuanto a tecnología, y capaz de asumir labores de investigación, diseño, desarrollo, producción y prueba. Ha construido bases e instalaciones para la investigación, diseño, desarrollo, prueba y producción de satélites, vehículos de lanzamiento, equipo de lanzamiento, sistemas de medidas y de control. China ha construido polígonos de lanzamiento que pueden lanzar satélites de órbita baja y geoestacionaria, y ha instalado una red compuesta por un centro de control, estaciones terrenas de observación y naves de instrumentación. China tiene la capacidad para continuar abriendo nuevas puertas a la tecnología espacial.