Actores principales en Asia Central

 
--¿Qué significa el crecimiento de China para Asia Central en los frentes político, económico y de seguridad?

Por Xu Tao

(El autor trabaja en el Instituto de Relaciones Internacionales Contemporáneas de China).

Según aumenta de forma gradual el poderío nacional de China, y el país pasa a desempeñar un papel más activo en la arena internacional, aumentan asimismo las suspicacias que las grandes potencias albergan respecto a la influencia china en Asia Central, zona a la que consideran de gran significado estratégico.

Un reciente reportaje del diario estadounidense New York Times dijo que la creciente influencia de China en Asia Central está debilitando poco a poco el liderazgo de EE.UU. allí.

La pregunta de rigor en el momento es ¿cómo orientará China sus relaciones con los países de Asia Central? y ¿Qué efectos traerá su creciente influencia a la situación política de la región?

Unidos en pro de la estabilidad

Asia Central, donde conviven diversas nacionalidades y religiones, se caracteriza por la complejidad de su situación política.

Estrecha relación de socios: Primeros Ministros de los países miembros de la Organización de Cooperación de Shanghai—-China, Rusia, Kazajstán, Kirguizstán, Tayikistán y Uzbekistán--, se encuentran en Beijing el 23 de septiembre de 2003

Con el fin de la Guerra Fría, las confrontaciones políticas y militares entre las grandes potencias dejaron de ser el tema central de la política internacional y la seguridad mundial. A este tenor, los conflictos nacionales y religiosos pasaron a ocupar el centro de atención de Asia Central. Después de la desintegración de la URSS, han aparecido en la región muchos grupos de intereses locales. Aprovechando las complicaciones asociadas a las situaciones nacional y religiosa, estos sectores se han dado a preconizar con todo empeño la “independencia nacional” y el “establecimiento de un estado islámico”, deviniendo seria amenaza a la estabilidad política de las antiguas repúblicas de la URSS.

Vecino cercano de Asia Central, China comparte una larga frontera y muchas tradiciones culturales con los países de la región, con los cuales mantiene estrechos lazos bilaterales en lo político, económico y comercial. Como es de suponer, cualquier amenaza a la seguridad de Asia Central afectará a China, en particular su parte occidental.

En la lucha contra el separatismo, el terrorismo y el extremismo, los dirigentes de los países concernientes se han dado cuenta de que con el fin de tomar medidas enérgicas y efectivas contra estas fuerzas desestabilizadoras, teniendo como telón de fondo el fenómeno de la globalización, todos los países deben aunar esfuerzos y emprender acciones sobre la base de decisiones consensuadas. Las acciones unilaterales o actitudes indiferentes de cualquier país no harán más que hacerle el juego a los extremistas regionales.

Partiendo de esta percepción, China ha participado activamente en la cooperación antiterrorista dentro del marco de trabajo de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), establecida en junio de 2001 con la participación de China, Rusia, Kazajstán, Kirguizstán, Tayikistán y Uzbekistán.

China se empeñó a fondo en el establecimiento del centro antiterrorista regional en Tashkent, capital de Uzbekistán, el mecanismo de inteligencia antiterrorista compartido y la cooperación judicial con los países de Asia Central, proporcionó apoyo material y tecnológico a los países de la región, y realizó con ellos ejercicios militares conjuntos dirigidos contra la actividad terrorista. El 15 de enero de 2004, se estableció el Secretariado de la OCS en Beijing y el ex vice ministro de Relaciones Exteriores de China Zhang Deguang fue nombrado su primer secretario general. De tal manera. Quedan expuestas así las diferencias entre el involucramiento de China en los asuntos de Asia Central con respecto a la pugna entre las grandes potencias por ejercer influencia en la región.

Las necesidades energéticas actúan como un imán

China ha entrado en un período de desarrollo crucial en la primera mitad del siglo XXI. Al pasar revista a los más de 20 años en que han estado vigentes la reforma y apertura del país, el país comprende que el desarrollo económico equilibrado y sostenido no sólo necesita de un ambiente circundante seguro y estable, sino también de mercados más amplios que se adapten a sus necesidades. China y sus vecinos de Asia Central están completamente conscientes de la importancia de la participación dinámica en el proceso de globalización y la conducción de la cooperación regional efectiva.

Operación conjunta: Unidades militares de los países miembros de la Organización de Cooperación de Shanghai en un ejercicio antiterrorista conjunto en agosto de 2003

Aunque los procesos históricos, sistemas sociales y otros campos de China y los países de Asia Central difieren, los mismos enfrentan a similares desafíos en la transición económica, lo que les compulsa a estrechar los vínculos entre ellos.

Existe un gran potencial de cooperación entre China y los países de Asia Central, porque se complementan en la modalidad económica, los productos y los elementos de producción, etc.

Tras la desintegración de la Unión Soviética, apareció un creciente número de defectos en las estructuras industriales desequilibradas de los países de Asia Central, las cuales se manifestaron principalmente en las industrias pesada y energética, situación que se mantuvo sin cambio en la pasada década.

En cuanto a China, su rápido crecimiento económico ha resultado en una creciente demanda de energía. Sus importaciones de petróleo en 2003 fueron de 80 millones de toneladas, cifra equivalente a casi 30 por ciento de la demanda total de petróleo del país.

En los próximos años, las importaciones de petróleo de China deberán aumentar continuamente, hasta representar un 61 por ciento y un 77 por ciento de las demandas estimadas para 2010 y 2020, respectivamente. De esta forma, el enorme mercado de petróleo en China es sin duda alguna un gran imán para los países de Asia Central, que están poniendo la prioridad al desarrollo de la industria energética.

Ruta comercial segura

Los países de Asia Central son todos mediterráneos, lo que constituye una gran barrera para ellos a tener relaciones económicas con otros. Aunque sus productos pueden ser transportados por el Mar de Arabia a través del Medio Oriente y el Oeste de Asia, les resulta difícil depender de esta ruta comercial debido a la complicada situación geopolítica de esas regiones. Por el contrario, la situación política estable y las facilidades de transporte avanzadas y convenientes en China han despertado el creciente entusiasmo de los países de Asia Central hacia la ruta comercial del Pacífico a través de China, pese a ser la ruta más larga. China es actualmente un importante socio comercial de los países de Asia Central debido a su posición económica en el mundo y las ventajas de su mercado. Además, sus favorables condiciones geográficas favorecerán las relaciones bilaterales, porque los países de Asia Central han depositado altas expectativas las perspectivas que ofrece China como corredor hacia los mercados Asia y el Pacífico.

El desarrollo económico de China y el mundo ha demostrado que la globalización económica ha juntado a países de diferentes sistemas políticos en un mismo escenario. Las interacciones entre los países en la actividad económica son cada vez más notables, lo que trae por consecuencia un mayor grado de interdependencia. Ello quiere decir que el establecimiento de lazos recíprocos y constructivos entre los países de la región será una importante condición previa para el desarrollo económico de China y el rejuvenecimiento de las economías de Asia Central.

Nuevo orden político

Después de la Guerra Fría, ha disminuido el peligro del estallido de una guerra mundial, si bien mantienen su vigencia la mentalidad de la Guerra Fría, la hegemonía y el pensamiento unilateral, que socavan el establecimiento de un nuevo orden internacional. Según se producen cambios tremendos en el equilibrio de poder entre las grandes potencias y aumentan las amenazas a la seguridad no tradicionales, como el terrorismo, los países del Occidente han desarrollado muchas nuevas teorías sobre la política internacional, tales como la interferencia humanitaria, el eje del mal, las acciones preventivas y el neoimperialismo.

Como mayor país en vías de desarrollo del mundo, China se dedica al establecimiento de un nuevo orden político y económico internacional y un nuevo tipo de relaciones internacionales. Mediante la OCS, China y los países de Asia Central han resuelto problemas heredados de la confrontación militar fronteriza entre China y la ex URSS en el período de la Guerra Fría. En 1998, a iniciativa de China, los jefes de Estado de los Cinco de Shanghai, predecesores de la OCS, China, Rusia, Kazajstán, Kirguizstán y Tayikistán, añadieron el objetivo del establecimiento de un nuevo orden político internacional justo y equitativo a la Declaración Conjunta de su cumbre de Alma-Ata.

China ha apoyado los esfuerzos de los países de Asia Central por lograr la desnuclearización de la región. Ha participado de forma dinámica en la Conferencia sobre Medidas de Construcción de la Interacción y Confianza en Asia, iniciada por Kazajstán, y respondió activamente a la propuesta de Kirguizstán de rejuvenecer la diplomacia de la Ruta de Seda en Asia Central.

China siempre ha insistido en que cada país tiene el derecho de elegir su propio comino de desarrollo según su situación particular y aboga por la democracia en las relaciones internacionales. La idea de respeto a las civilizaciones diferentes y la búsqueda de desarrollo común fue incluida en el “Espíritu de Shanghai”, propugnado por los miembros de la OCS en el momento de su establecimiento formal en 2001.

En la cumbre de la OCS, celebrada en mayo de 2003, el Presidente chino Hu Jintao explicó en detalle la posición china en el establecimiento de un nuevo orden internacional, correspondiente a los intereses y deseos de los pueblos del mundo, con el fin de salvaguardar la paz permanente y promover el desarrollo común del mundo. Dijo que un orden político y económico internacional debe tomar como premisa la seguridad mutua, como base los principios legales reconocidos por la comunidad internacional, como metodología el diálogo y la cooperación y la prosperidad común como meta.

Huelga decir que ya sea en el marco de trabajo de la OCS, o mediante la cooperación con los países de Asia Central, los esfuerzos de China para alcanzar la democracia política internacional ejercerá una influencia positiva sobre la paz y la estabilidad de Asia Central y el mundo.