La frustración de EE.UU. en Irak
está señalando el camino hacia una nueva era de multilateralismo
en la política mundial.
Por Wang Yusheng
(El autor fue funcionario de alto rango de China
en la APEC.)
El 2003 fue un año preñado de acontecimientos, caracterizado
principalmente por la creciente difusión de terrorismo a
través del planeta. Esto, junto con la escalada del unilateralismo
de EE.UU. en su búsqueda de dominio mundial, la cada vez
más amplia brecha que separa a ambas orillas del Atlántico,
especialmente en orientación de valores, y la escalada en
los enfrentamientos entre EE.UU. y Rusia por el control de Asia
Central, se convirtieron en comidilla diaria de los observadores.
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Derechos de prisioneros: Fuera de una cárcel en
el oeste de Bagdad, un iraquí espera por sus familiares
que serían liberados por las fuerzas de colación.
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Sin embargo, a la par de estas ocurrencias generalmente signadas
por la negatividad, hubo algunos hechos positivos en la arena política
global. Un creciente número de potencias mundiales se han
convertido en elementos de racionalidad en el abordaje de los asuntos
internacionales, buena señal para lo que queda del año.
Casi todas las potencias del mundo, con la excepción de
Gran Bretaña y Japón, han expresado resentimiento
hacia el unilateralismo y la hegemonía de EE.UU. Pero tratando
de cuidar respectivos intereses y requerimientos, también
han tratado de nadar y guardar la ropa evitando una confrontación
con la superpotencia norteamericana. Alemania y Francia se opusieron
a la guerra contra Irak, pero dentro del marco de trabajo del Consejo
de Seguridad de la ONU hicieron concesiones a favor de EE.UU. En
cuanto a Rusia, aunque EE.UU. ha estado intentando despojarle de
su espacio estratégico, especialmente en Asia Central, el
país sigue cooperando con la parte estadounidense en la lucha
contra el terrorismo. China también enfatiza que comparte
más intereses comunes que diferencias con EE.UU. y apoya
de forma dinámica la campaña antiterrorista. Sin embargo,
esto no significa que estos países sigan a la superpotencia
en cualquier circunstancia. Al contrario, han llamado en forma repetida
a Washington a abandonar el unilateralismo y tomar en consideración
los intereses y requerimientos de otros países.
Estas son actitudes racionales que conducen al mantenimiento de
la estabilidad mundial y empujan a EE.UU. fuera del camino unilateral.
Creído de su fuerza incomparable, EE.UU. tomó acciones
unilaterales para lanzar la guerra en Irak en marzo del año
pasado, sin tomar en consideración la oposición de
la comunidad internacional y la ONU. Pero la frustración
de posguerra ha debilitado su creencia y le ha presionado a buscar
ayuda mundial. En Irak, sólo un 5 por ciento del pueblo iraquí
está convencido de que EE.UU. está luchando por los
intereses democráticos de su país. En EE.UU., un 37
por ciento de los estadounidenses creen que EE.UU. es la mayor amenaza
a la paz mundial. Incluso los medios informativos japoneses, que
tradicionalmente se han apegado a la opinión gubernamental
de EE.UU., advierten a sus dirigentes no arriesgar tanto para complacer
a Washington.
El arresto de Saddam Hussein no significó un punto de viraje
en la situación de EE.UU. en Irak. El Gobierno estadounidense,
que antes apoyó a Saddam y se confabuló totalmente
con sus empeños totalitarios de procurar armas de destrucción
masiva, corre la suerte de convertirse en acusado el mismo si Saddam
comparece en un juicio.
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Superpotencia desafiada: ¿Afectará la guerra
contra Irak, la mayor aventura unilateral del Presidente Bush,
su campaña de reelección?
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Algunas personas sensatas en EE.UU. han señalado que el
gobierno debe abandonar el doble rasero en su campaña contra
el terrorismo y los conceptos equivocados que vinculan ciertas religiones
y culturas al terrorismo. Esto se corresponde con la tendencia de
la época de procurar la paz y el desarrollo.
La primera ronda de conversaciones de seis partes sobre el problema
nuclear de la República Popular Democrática de Corea
(RPDC) establece una nueva modalidad de tratamiento de los principales
problemas de la seguridad internacional. Esto es resultado de los
esfuerzos conjuntos de las fuerzas racionales en la región,
incluyendo a China. EE.UU. había venido amenazando a la RPDC
con emplear la fuerza, ante lo cual la RPDC ha mantenido una actitud
dura. Las negociaciones de seis partes consiguieron sentar frente
a frente a dos enemigos mortales para buscar una solución
pacífica al problema nuclear. Las negociaciones enviaron
una señal positiva al mundo, en cuanto a que sólo
mediante el diálogo se pueden resolver adecuadamente los
principales problemas de seguridad internacional. Esta es una negación
a cualquier forma de unilateralismo.
La seguridad internacional no puede mantenerse mediante acciones
unilaterales. La segunda ronda de negociaciones de seis partes deberá
promover la solución pacífica del problema nuclear
en la península coreana, a la vez que estimula en gran medida
un mecanismo de diálogo multilateral en el tratamiento de
problemas de seguridad internacional.
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