| China pone en vigor un mecanismo legal
dirigido a defender a aquellos que suelen quedar fuera del amparo
de los abogados. De tal forma se procura hacer realidad el enunciado
de que todos somos iguales ante la ley.
Por JIAN FA
Cuando el Centro de Asistencia Legal de Taiyuan le devolvió
a Wang Xiangjun su salario de 800 yuanes ($96.6), retenidos por
su antiguo patrón, este trabajador rural emigrante de la
provincia de Shanxi, quedó mudo y con lágrimas en
los ojos. Necesitado del dinero para pagar el tratamiento médico
de su esposa, Wang pasó junto a los suyos por una difícil
coyuntura financiera. En repetidas ocasiones había exigido
que su ex empleador en otra ciudad le pagara los haberes atrasados,
pero sin resultados. En viajes por este motivo gastó unos
100 yuanes ($12.1), sin otro resultado que la fatiga física
y mental.
Wang,
incapaz de pagar los gastos que genera una querella judicial, quedó
sin más alternativa que acudir al Centro de Abogacía
para Pobres de Tai-Yuan. Para su sorpresa, poco después recuperaba
el dinero debido. Hoy se considera un hombre afortunado, pues lo
cierto es que no confiaba mucho en la acción de este tipo
de entidades judiciales.
Y es cierto que Wang ha sido afortunado. En 2003, al menos 94 millones
de campesinos chinos trabajaban en zonas urbanas. A los mismos se
les adeudaba un total de 100.000 millones de yuanes ($12.100 millones).
Wang era uno de ellos, si bien los demás no han sido tan
afortunados. Esta situación, sin embargo, está comenzando
a cambiar.
El 1 de septiembre de 2003, cuando Wang consiguió su dinero,
entraron en vigor los reglamentos sobre la Asistencia Legal para
sectores carenciados, primeros de su tipo en China. Ello significa
que ha entrado en su etapa de implementación el mecanismo
de ayuda legal a estos sectores.
El artículo 3 de los reglamentos estipula que "La asistencia
legal es responsabilidad del gobierno. Las entidades del gobierno
popular a nivel de distrito y superiores adoptarán medidas
positivas que hagan avanzar el trabajo de asesoría legal,
proporcionen ayuda financiera a dicha asesoría y garanticen
que los servicios de este tipo marchen a la par del desarrollo social
y económico". Esta ha sido la primera vez que en China
una ley coloca sobre los hombros del Estado la asistencia legal
a los pobres, en lugar de dejarlo como mero deber moral del mismo.
"El propósito de los reglamentos es garantizar que
los ciudadanos pobres y las personas en circunstancias especiales
tengan acceso a los servicios jurídicos necesarios, de modo
que se aplique la ley justa y abiertamente," afirmó
Jiang Xiaoyang, doctor en constitución del instituto de abogados
de la Universidad de Pekín .
El servicio de asistencia legal para pobres en China se está
desarrollando de una manera sin precedentes. Desde que se adoptaron
los reglamentos para este tipo de asistencia, muchos gobiernos locales
han formulado sus propios estatutos para asegurarse que la misma
avance sin tropiezos. A finales del año pasado, el Ministerio
de Justicia organizó una actividad pública a nivel
nacional llamada "Abogacía para Pobres en China"
la cual ha ayudado a generar un ambiente de opinión pública
propicio para el desarrollo acelerado de este servicio. Así
las cosas, personas vulnerables como Wang Xiangjun no tendrán
que esperar por la "buena suerte" para sentirse protegidos
por la ley. "Según los reglamentos sobre la asistencia
legal para pobres, ésta es un derecho, no un favor para todo
ciudadano que lo necesite”, expresa Xiao Xianfu, estudioso
de la Academia de Ciencias Sociales de China.
En busca de una legislación integral
Un total de 21 provincias, municipios y regiones autónomas
de China han publicado reglamentos relativos a la abogacía
para pobres.
Para un acceso sobre bases de igualdad a los servicios jurídicos
para los pobres, a principios de 1994 el Ministerio de Justicia
puso en funcionamiento un mecanismo piloto de asistencia en algunas
ciudades grandes y medianas. En 1996, se sumaron estipulaciones
pertinentes al Código de Procedimiento Penal y la Ley de
Abogados. En enero de 2002, se incluyeron las disposiciones sobre
asistencia legal a la agenda de la Oficina de Asuntos Legislativos
del Consejo de Estado. El 16 de julio de 2003, la XV reunión
ejecutiva del Consejo de Estado adoptó formalmente dichos
reglamentos.
De acuerdo con estadísticas del centro de asistencia legal
del Ministerio de Justicia, de 1997 a 2003, las instituciones de
asesoría jurídica para sectores vulnerables en todo
el país proporcionaron servicios de consulta a 6,4 millones
de personas y ofrecieron asistencia en 800.000 casos. En conjunto,
970.000 personas vieron sus derechos protegidos por medio de estos
servicios.
Según un despacho de la Agencia de Noticias Xinhua, en 2003,
las instituciones de abogacía para pobres del municipio de
Chongqing, en el sudoeste China, ayudaron a casi 15.000 personas
que no podían pagarse un abogado a recuperar 115 millones
de yuanes ($13,9 millones) en salarios atrasados.
Pero a pesar del acelerado desarrollo de los servicios referidos,
queda mucho aún para cubrir las demandas. Según Yang
Yong, abogado del Centro de Asistencia Legal del Ministerio de Justicia,
cada año se presentan 700.000 casos necesitados de este servicio,
pero solamente 170.000 lo obtienen.
En opinión de Yang, ello obedece principalmente a la escasez
de fondos para prestar la asistencia. En muchas ciudades, los fondos
para este propósito provienen principalmente de las asignaciones
gubernamentales. Actualmente, las asignaciones financieras para
la asesoría jurídica llegan a apenas 6 yuanes ($0.72
centavos) mientras que los subsidios por cada caso promedian 60
yuanes ($7.2).
La asistencia también necesita que la asistan
El mayor obstáculo para el desarrollo de la asesoría
jurídica en China sigue siendo el aspecto financiero. ¿Cómo
superar este atolladero? Según las reglamentos pertinentes,
todos los niveles del gobierno deben proporcionar apoyo financiero
para este fin. Este año, los gobiernos de Shanxi, Chongqing
y otras localidades han comenzado a incluir los gastos de asesoría
en los presupuestos fiscales locales. En Chongqing, se publicará
en forma regular el uso dado a los fondos de asistencia legal, los
cuales quedarán sujetos al escrutinio de los departamentos
financieros o de auditoría.
A pesar de estos logros, el ministro de Justicia, Zhang Fusen,
sostiene que es difícil dejar la asesoría a expensas
solamente de las asignaciones presupuestarias locales, dado el dispar
desarrollo económico de las diversas regiones de China. Como
empresa pública de bienestar, la abogacía de pobres
equitativa requiere la contribución de un número diverso
de fuentes como sea posible suplir áreas más pobres.
Con este fin, el Gobierno chino ha establecido la fundación
de la abogacía de pobres de China para conseguir y administrar
donaciones domésticas y del exterior.
En diciembre de 2003, la firma GM de China donó 175.000
yuanes ($21.135) para establecer un fondo especial en el centro
estudiantil de abogacía para pobres de la Universidad de
Política y Derecho del Este de China, en Shanghai. Ésta
ha sido la primera vez que una compañía transnacional
ha proporcionado “ayuda” a una organización no
gubernamental de abogacía de pobres en China.
Otro obstáculo es la carencia de abogados dispuestos a trabajar
en este frente por los bajos salarios que se reciben. Según
la Agencia de Noticias Xinhua, en septiembre de 2003, había
unas 9.000 personas contratadas para servicios de abogacía
para pobres en China. Solamente la mitad de ellas eran abogados
de profesión.
Los abogados a tiempo completo resultan vitales para el servicio
de asesoría jurídica. Sin embargo, 4.500 abogados
apenas dan abasto ante la demanda de más de 170.000 casos
cada año y el servicio de consulta a 6,4 millones de visitantes
y solicitudes de apoyo legal. Por otra parte, los bajos sueldos
bajos desestimulan a los letrados, que con frecuencia se niegan
a trabajar en las entidades asesoras.
Actualmente, hay cerca de 120.000 abogados en China. Según
la ley que regula su labor, un abogado debe atender de uno a tres
casos de privilegios de pobreza cada año. Pero lo cierto
es que debido a los limitados recursos existentes para tal fin,
los fondos estatales resultan insuficientes para cubrir los gastos
de los letrados. Por lo tanto, es poco realista en las actuales
condiciones esperar que un gran número de abogados privados
se dedique a la asistencia legal.
Algunos expertos se pronuncian por reglamentos de apoyo que generen
incentivos para que los abogados talentosos asuman esta labor, mejoren
la calidad del servicio jurídico y eleven la remuneración
de los profesionales de este rubro.
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