Campos y ciudades de China: dos mundos en un país
 

El incremento de los ingresos de los campesinos y la mejora de sus condiciones de vida constituyen el centro de los esfuerzos de la modernización en China

por LI BUYI

Una de las tías de Huang Yukui, secretario del núcleo del Partido de la aldea Jianbalahuang, en ciudad de Fuxin, provincia de Liaoning, vive en una aldea pobre en el oeste de dicha provincia. Tras haber trabajado duro por más de 10 años, ella y su marido siguen habitando la misma vieja casa de adobe. Lo que ganan con el cultivo del campo apenas les basta para sobrevivir. El hijo de ambos, que gana un sueldo mensual de 400 yuanes ($48,31) trabajando en una ciudad cercana, deberá economizar durante tres años para celebrar su boda. "Carente de seguro médico, la familia no sabe a qué atenerse cuando un familiar se enferma de gravedad", advierte Huang Yukui.

Pero la otra tía de Huang, cuyo marido es residente urbano, vive en un piso con aire acondicionado. Tienen televisor a color y una refrigeradora. La alimentación y el vestido para nada quitan el sueño al matrimonio, que cada año puede ahorrar 10.000 yuanes ($1.207,73).

“Ahora la gente rica de las ciudades envía a sus hijos a estudiar en el extranjero”, continúa Huang Yuhui, “mientras que algunos niños en el campo tienen que dejar la escuela en el quinto o sexto grado de primaria debido a la pobreza”.

Las estadísticas muestran que en 2003 el promedio de ingresos de los campesinos en China fue de 2.622 yuanes ($316,67), mientras que el de los residentes urbanos alcanzó los 8.500 yuanes ($1.026,57), más que el triple de los campesinos. Como contraste, la mayoría de los otros países tiene una tasa comparativa entre el ingreso urbano y rural de 1,5 a 1, según estadísticas del Banco Mundial.

Y más aún. De los 2.622 yuanes del ingreso anual de los campesinos, el 40 por ciento, o sea, 1.048,8 yuanes ($126,67), son objetos materiales y otro 20 por ciento se invierte en el cultivo del año siguiente. Resulta así que el ingreso disponible de un campesino es probablemente inferior a 1.000 yuanes ($120,77), en comparación con los residentes urbanos, que no tienen que ahorrar su dinero para la producción, mientras que gozan de la ventaja de toda clase de beneficios sociales, tales como el servicio médico y el seguro de desempleo.

Tres famosos expertos, a saber, Wang Shaoguang, Hu Angang y Ding Yuanzhu, advirtieron en su informe titulado "Inestabilidad social detrás de la prosperidad económica" en 2003, que la prosperidad económica no conduce necesariamente, o automáticamente, a la estabilidad social. En la historia china, las crisis sociales siempre ocurrieron mientras crecía la economía. La experiencia de muchos países en vías de desarrollo también enseña que el desarrollo económico injusto y desequilibrado puede resultar repentinamente en el estancamiento, la recesión o el derrumbamiento debido a la crisis social.

Actualmente, China ha entrado de nuevo en un período de inestabilidad social, según el informe, y el gobierno debe escuchar la voz del pueblo, aplicar una política de benevolencia, y resolver el descontento público.

Siendo un inmenso país agrícola, China tiene una población de 1.300 millones de habitantes, de los cuales 900 millones son campesinos. El problema de la agricultura, del área rural y de los campesinos ha sido un obstáculo principal para el desarrollo económico sostenido. El problema de los campesinos es el núcleo del problema, cuya clave reside en el aumento demasiado lento de los mismos. Si los campesinos no se enriquecen, China nunca se convertirá en un país rico.

Campesinos sin dinero

El primer ministro Wen Jiabao pronunció un discurso sobre la actual situación económica en una reunión de dirigentes de los organismos del Partido y el gobierno pertinentes. Al respecto dijo: "Si me preguntan cuál es el problema más difícil que enfrento, diría que sigue siendo el problema referente a la agricultura, las áreas rurales y los campesinos". Este problema no sólo se relaciona con el aumento de los ingresos de los campesinos y la expansión de la demanda del mercado, sino que también afecta el suministro del mercado y la estabilidad social, agregó Wen Jiabao.

La reforma económica de China se inició en el campo en 1978 y trajo beneficios materiales a los campesinos. Desde 1997, sin embargo, los labriegos han encontrado grandes dificultades para incrementar el dinero que va a sus bolsillos, lo cual se debe a tres razones fundamentales.

En primer lugar, el ingreso campesino se ha incrementado muy lentamente. De 1997 a 2003, en las áreas rurales, el índice del crecimiento anual del ingreso neto per cápita se mantuvo en menos del 5 por ciento por siete años consecutivos. En dicho lapso la cifra más baja fue de 2,1 por ciento y la más alta de 4,8 por ciento, con un promedio que sólo representa la mitad del de las áreas urbanas.

En segundo lugar, la brecha entre el ingreso urbano y rural ha estado aumentando año tras año. En 1997, el ingreso neto per cápita rural fue de 2.090 yuanes ($252,42), mientras que el ingreso disponible per cápita urbano, 5.160 yuanes ($623,19), lo que representa una relación de 1 a 2,47. En 2003, la misma aumentó a 1 a 3,24, con un ingreso per cápita rural de 2.622 yuanes ($316,67) y urbano de 8.500 yuanes ($1.026,57).

Tercero, los campesinos que sólo dependen de la producción cerealícola enfrentan aún mayores desafíos. En los últimos años, el exceso del suministro ha hecho bajar el precio de los productos agrícolas, lo que dio lugar a la declinación de los ingresos de los agricultores. En 1997, los ingresos medios de la producción agrícola fue de 1.268 yuanes ($153,14). Pero de 1998 a 2003, la cifra se redujo continuamente.

La disminución del ingreso derivado de la producción agrícola afecta directamente a los campesinos, muchos de los cuales tienen que irse a las ciudades para buscar empleo.

Migración a las ciudades

Wang Zailin, campesino del distrito de Lintao, provincia de Gansu, es uno de los que se han visto obligados a buscar trabajo en las ciudades. "Lo que ganamos con el cultivo de la tierra sólo nos alcanza para la alimentación", dijo Wang. "Tengo dos niños que van a la escuela, y tengo que comprar fertilizantes químicos e invertir dinero en los gastos diarios. ¿Qué puedo hacer si no busco un trabajo fuera?"

Wang gana unos 2.000 yuanes ($241,55) al año con su trabajo en la ciudad, además de recibir cierta ayuda financiera de su hermano que trabaja en Ürümqi, capital de la región autónoma uygur de Xinjiang. Gasta más de 1.800 yuanes ($217,39) en la educación de su hijo, que estudia interno en el tercer grado del segundo ciclo secundario, y unos 600 yuanes ($72,46) para la educación de su hija menor, a la vez que destina de 5.000 a 6.000 yuanes ($603,86 a 724,64) anualmente al cuidado médico de los miembros mayores de la familia, la inversión agrícola y los costos de la vida diaria. De tal modo, se le ha acumulado una deuda de más de 8.000 yuanes ($966,18) en los últimos años.

Más de la mitad de los aldeanos masculinos de 18 a 50 años de edad ha salido a buscar trabajo en las ciudades, según Wang. Los ingresos con esos trabajos constituyen la fuente financiera principal de sus familias.

Del año 2000 al 2002, el 47,8 por ciento del aumento del ingreso campesino se debió al empleo fuera de sus aldeas.

Por consiguiente, en los últimos cuatro años desde 2000, la producción cerealícola de China ha disminuido continuamente, al ser cada vez menor la superficie de siembra. En 2002, sólo se sembraron 100 millones de hectáreas de tierras de cereales, lo que representó una reducción de 15 millones de hectáreas en comparación con 1998.

Bajo las circunstancias de la economía de mercado, ahora es imposible forzar a los campesinos a dedicarse a la producción agrícola con órdenes administrativas. Sólo se les puede motivar haciéndoles ver con sus propios ojos los beneficios que se obtienen en el cultivo de la tierra. Por tanto, China tiene que solucionar el problema del ingreso campesino, para elevar la producción del grano y garantizar el suministro seguro del mismo.

El lento aumento del ingreso de los campesinos no sólo restringe de manera directa la adquisición rural, sino que también obstaculiza la expansión del mercado y demanda interiores.

Basándose en tales consideraciones, el Gobierno Central ha llegado a la conclusión de que el mayor desafío que enfrenta actualmente la economía rural es cómo aumentar el ingreso de los granjeros, especialmente los que viven meramente de la producción agrícola. Por tanto, el 8 de febrero de este año publicó su primer documento oficial, en el cual estipula específicamente que el aumento del ingreso campesino es la tarea primordial y urgente.

Futuro prometedor

Con este documento, y la determinación reflejada en él, los campesinos han visto surgir un tenue rayo de esperanza.

Lin Hejie, campesino en la ciudad de Jinjiang, provincia de Fujian, ha contratado 71 hectáreas de tierra cultivada. En 1997, fue el número uno en ventas de cereales al Estado en la provincia. Al hablar sobre el documento del Gobierno Central, afirma que el mismo ha tocado el punto más importante del problema de la agricultura, el área rural y los campesinos. Cuando se enteró de que la nueva política estipula la entrega de subsidios a los campesinos que vendan una gran cantidad de cereales y compren máquinas agrícolas grandes, decidió comprar más máquinas y contratar más tierras cultivadas.

Pei Lianggeng, campesino que siempre fue remiso a contratar tierras de labrantío en su aldea, se puso muy contento cuando oyó hablar de la nueva política para la agricultura y los campesinos. "Las tierras de labrantío en la aldea son muy populares ahora y ya no puedo contratar tantas como antes", expresó Pei.

En opinión de Chen Xiwen, subdirector del Grupo Dirigente Financiero y Económico Central del Partido Comunista de China (PCCh), este documento, que ha atraído la atención de los campesinos, señala la manera básica de aumentar el ingreso campesino, enfatizando el aumento del ingreso de los campesinos en áreas pobres y de producción cerealícola.

El documento también establece políticas para promover el empleo rural y aumentar la renta de los granjeros, así como estrategias para ampliar el mercado agrícola, incrementar la inversión con este fin y profundizar la reforma rural.

Según Chen, el documento muestra un cambio obvio en la estrategia rural de China, al ponerse en primer lugar la búsqueda de medios que garanticen el aumento del ingreso de los campesinos.

En primer lugar, es un enfoque humanitario sobre los problemas relacionados con la agricultura y los campesinos. La función básica de la agricultura es proveer suficiente alimento para la sociedad. Pero para llevar a cabo de manera completa esta función, la sociedad debe primero asegurar los beneficios económicos de los campesinos. Sólo cuando se mejore la vida de los granjeros, se conseguirá el desarrollo agrícola sostenido. El documento no ordena a los campesinos que aumenten la producción, sino que respeta los beneficios y la independencia económicos de los mismos, lo cual refleja la política con un toque humano y las premisas de hacer que funcione debidamente el trabajo agrícola en una economía de mercado.

En segundo lugar, el documento indica una actitud sana por parte del gobierno. Los campesinos constituyen la mayor parte de la población china. Si ellos no mejoran económicamente, el país no prosperará. Los éxitos del trabajo del gobierno no se reflejan simplemente en el índice del crecimiento del PIB, o en algunos proyectos grandes y costosos, sino en aumentar el ingreso de los campesinos y mejorar su vida, como centro de la modernización del país.

Zeng Yesong, secretario general del Centro de Investigaciones del Problema de la Agricultura, las Área Rurales y los Campesinos de la Escuela de Partido del Comité Central de PCCh, asevera que China siempre ha prestado mucha importancia a la agricultura en la vida social y económica por espacio de miles de años, pero colocando le énfasis de su labor en los impuestos y la producción agrícolas, en lugar de promover los beneficios campesinos. El documento difiere de la tradición al poner en primer plano el aumento del ingreso de los campesinos. Por primera vez, el documento precisa que los "trabajadores rurales que trabajan en las ciudades se han convertido en una parte importante de la masa de trabajadores industriales". En ese sentido enfatiza el adiestramiento y el tratamiento justo a los empleados campesinos, lo que demuestra el nuevo pensamiento de la nueva dirección de China.