Dad paso al dragón
 

El creciente poderío de China, al que no hay razón para temer, está estimulando el desarrollo de la economía global

Por WU ZONGZHI

Si la enorme presencia de productos hechos en China en el mercado internacional, y los masivos contratos ordenados a China en épocas recientes, no bastasen para convencer a los observadores de que el país está alcanzando un lugar privilegiado en la escala económica global, las estadísticas positivas deberían servir para ganar a los más escépticos.

Según Yuan Zhengqing, investigador del Instituto de Economía y Política Mundiales, subordinado a la Academia China de Ciencias Sociales, China ha aportado un 14 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) global de 1980 a 2000, luego de aplicarse la paridad de poder adquisitivo, quedando en segundo detrás de EE.UU., que acumuló en igual período un 20,7 por ciento. Y mientras esto ocurría, China alcanzaba un crecimiento anual promedio superior al 9 por ciento en los últimos 25 años. En términos del comercio mundial, el 4,7 por ciento registrado por China se situó en tercer lugar mundial, en tanto EE.UU. y Japón alcanzaban el primero y segundo lugares respectivos, con 14,4 y 6,9 por ciento, respectivamente.

Un papel positivo en el desarrollo global

Las importaciones y exportaciones de China llegaron a $850.000 millones en 2003, con lo cual el país se convirtió en el mayor comerciante del globo. Pero hay algo más importante aún: los beneficios que muchas economías, en especial de los países y regiones vecinos, han obtenido del sólido comercio exterior de China desde que ésta accediera a la Organización Mundial del Comercio (OMC) y ampliara un tanto más su mercado.

MOTOR DE CRECIMIENTO: El robusto comercio exterior de China no sólo beneficia el propio crecimiento del país, sino que ayuda a la recuperación de muchas economías vecinas ZHANG MING

Como resultado de la pujante demanda doméstica, las importaciones se elevaron el año pasado, a una tasa de crecimiento que alcanzó la cifra récord de 63,4% en el primer mes de 2003. Sus importaciones desde Japón, Estados Unidos y la UE excedieron los $100.000 millones en cada caso el año pasado, mientras que las exportaciones hacia China de las economías vecinas, incluyendo a Japón, la República de Corea (RC), los países asiáticos surorientales, así como Hong Kong y Taiwán, atestiguaron un crecimiento conjunto interanual superior al 30 por ciento. Al mantener déficits comerciales enormes con los países y regiones vecinos en 2003, año en que $14.700 millones fueron a Japón, $16.400 a los países asiáticos surorientales y $23.000 millones a la RC, China ha desempeñado un papel significativo en la recuperación económica de estos países y regiones.

En un artículo publicado en el semanario estadounidense The Washington Observer el 7 de enero, el economista independiente Donald Straszheim, de Wall Street, precisó que China está acelerando su paso hacia la economía de mercado y su rápido crecimiento está produciendo ventajas directas para otros países y regiones en la región de Asia y el Pacífico, al desempeñar un papel importante de importador y exportador en todo el planeta. Al dejar constancia de su profunda impresión sobre la pujante economía y comercio internacional de Asia, Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, también expresó la certeza de que se fortalece el poderío de China, país que con sus aportes al crecimiento global está atrayendo sobre sí el interés de la comunidad internacional.

En 2003, los precios de envíos de cargas internacionales por mar generaron un amplio margen de ganancias, a tenor de un notable incremento en el transporte marítimo de este tipo hacia China. Al respecto, la compañía naviera con sede en Hong Kong Ta Kung Pao comentó: “Toda naviera que desee obtener ganancias en la actualidad debe tener muy en cuenta las transacciones que incluyan a China”.

Al referirse a la creciente influencia de China en los asuntos internacionales, Yuan Zhengqing acentuó que esto se debe en primer lugar a la actitud de China como gran país responsable. Cuando estalló la crisis financiera asiática en 1997, rememoró Yuan, China se adhirió a su compromiso de no devaluar su moneda y ofreció ayuda a las economías afectadas, lo cual no sólo sirvió de aliciente a los esfuerzos regionales para superar la crisis, sino que también le granjeó las simpatías de la comunidad internacional.

CULTURA AUTOMOVILISTICA Una nueva forma de vida se va imponiendo en China en medio del aumento de coches privados Xinhua

Como resultado del impulso a su reforma y apertura, China también está intensificando la integración con el mundo exterior, continuó Yuan. Además del haber accedido a la OMC, entre otras organizaciones internacionales, China también ha puesto en pleno juego su propia superioridad y creciente prestigio internacional, iniciando y participando en el establecimiento de muchos mecanismos regionales de cooperación. En este campo, la fundación de la Organización para la Cooperación de Shanghai, que incluye a China, Rusia, Kazajstán, Kirguizstán, Tayikistán y Uzbekistán, se constituyó en un concepto totalmente innovador, que partiendo del espíritu de cooperación crea un nuevo modo de cooperación regional. Este cometido incluye la labor de los países grandes y pequeños, que ponen el acento en el tema de la seguridad y la cooperación recíproca, y representa un nuevo concepto de la seguridad basado en la confianza mutua, la igualdad y la búsqueda del desarrollo conjunto.

A la par, el desarrollo económico de China ha inyectado nuevas energías a la integración regional, lo que, por otra parte, pone en lugar destacado su mayor participación en la promoción del proceso. Por ejemplo, la cooperación entre China y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ANSEA) ha dado notables pasos de avance en años recientes, mientras que el desarrollo y el enorme mercado de China son cada vez más cruciales para la prosperidad de los países miembros de la agrupación regional. El comercio entre China y la ANSEA se ha sextuplicado en los últimos 10 años. Desde 1997, su tendencia ascendente anual ha arrojado un promedio superior al 20 por ciento, lo que supuso una cifra total de comercio de $54.770 millones en 2002, y $47.730 millones en los primeros ocho meses de 2003. Con la firma del acuerdo básico de cooperación económica integral entre China y la ANSEA en 2002, el cual define el objetivo de establecer un área de libre comercio entre las partes, y la admisión el pasado octubre de China en el Tratado de Amistad y Cooperación de Asia Suroriental, se ha dado forma inicial al mecanismo regional de cooperación.

Un año prometedor por delante

Al despuntar este año, el Centro Estatal de Información de China (CEI) pronosticó en un libro azul que en 2004 la economía china mantendría los indicadores económicos alcanzados en el año anterior, así como la tendencia de acelerado crecimiento. La economía nacional crecerá en 8,5 por ciento, en momentos en que el ciclo de desarrollo económico transita de la etapa de recuperación a la de prosperidad, afirmó la CEI.

Gao Huiqing, miembro del Comité de Expertos del CEI, explicó que desde que China puso en práctica su política fiscal proactiva en 1998, los activos fijos de la inversión han sido una fuerza impulsora importante para el crecimiento económico de los fondos de inversión. Si bien los fondos presupuestados fueron de poca monta en 2003, dijo Gao, el radio de inversión fue muy alto, y alcanzó una cifra récord del 42 por ciento en los primeros tres trimestres del año.

En cuanto a si es posible mantener un modo de crecimiento tan vinculado a las inversiones, Gao insistió en que el alto radio de inversión es inevitable en el proceso de despegue económico. A la luz de la experiencia extranjera, dijo, una inversión sostenida y rápida de activos fijos, que tenga como telón de fondo un crecimiento relativamente constante del consumo, es imprescindible para asegurar el sano crecimiento económico. Dado que el dinero del gobierno se utiliza principalmente en proyectos de bienestar público como el transporte, la construcción municipal y la protección del medio ambiente, el mismo calificará finalmente en la categoría de consumo. Por tanto, no hay razón para la ansiedad por la inversión excesiva y el gasto contraído del consumidor, concluyó Gao.

En cuanto a los economistas y funcionarios, éstos colocan sus esperanzas en la demanda doméstica para hacer despegar la economía. Zheng Xinli, subdirector de la Oficina de Investigación de Políticas del Comité Central del Partido Comunista de China incluye la vivienda, los automóviles, la educación, la salud y los productos de tecnología informática entre las cinco prioridades para el gasto del consumidor, y considera que los mismos constituirán importantes motores del crecimiento económico futuro.

En un reciente informe investigativo, JP Morgan Chase pronosticó que el consumo substituiría la inversión como factor dominante en la evolución del ciclo de crecimiento de China antes de 2008. Como parte de dicho ciclo, los automóviles se convertirán en los artículos de mayor peso en el consumo. JP Morgan expresó que el consumidor chino gana en confianza después de años de hacer una fijación con la fiebre de cuentas de ahorro. Señaló asimismo que el auge en la inversión y la exportación otorgaría un espaldarazo al consumo, pues ambos se han traducido en un incremento de los ingresos de las familias chinas.

Golden Sachs estimó que las estadísticas oficiales sobre el sector minorista han subestimado el ímpetu de la demanda doméstica de China por obra de una cambiante estructura de consumo, al decir que el mercado del consumo del país ha estado repuntando desde finales de 2002.

Después de hacer un pronóstico correcto sobre la tendencia del desarrollo económico de la economía china en años recientes, el profesor Song Guoqing, del Centro para las Investigaciones Económicas de China, de la Universidad de Pekín, afirmó recientemente que la tasa de desarrollo económico del país llegaría a un 9 por ciento en 2004, y que en el segundo trimestre alcanzaría probablemente un 10 por ciento. Ambas cifras superan lo registrado en 2003. ‘Aunque el período de oro’ del crecimiento de China se ha mantenido por espacio de 25 años”, indicó Song, “el mismo no se desacelerará en los 20 años próximos, y el crecimiento del PIB en los 10 próximos años nunca será inferior al 8 por ciento”.

Recuadro 1

Los conflictos comerciales pueden superarse

China atrajo $53.500 millones en inversión directa extranjera en 2003, lo que constituye casi una décima parte del total mundial. Bajo estas circunstancias, algunos de sus vecinos regionales comenzaron a preocuparse por la posibilidad de que sus propias perspectivas de desarrollo se vieran eclipsadas por el mejoramiento de la situación en China. Ciertos países desarrollados, tales como Japón y Estados Unidos, también han presionado a China para que ésta revalúe su moneda, una acción que supuestamente disminuiría las ventajas que hoy ostenta el país.

Aunque las disputas son inevitables, Zhang Yansheng, director del Instituto para la Economía Internacional, subordinado a la Comisión de Desarrollo Nacional y Reforma, arguye que la clave radica en qué actitud, estrategia y política adopta China para integrarse a la economía mundial, y si los otros países podrían adaptarse al nivel de desarrollo de China.

Las prácticas actuales de algunos países, tales como el antidumping, el anti -subsidio y las medidas de salvaguarda contra las confecciones y productos textiles de China no harán más que agravar los conflictos, mantuvo Zhang, para agregar que el nuevo tema será facilitar con una manera apropiada la integración de China con la economía mundial.

“Pienso que los políticos, los economistas, los empresarios y los representantes de organizaciones no gubernamentales de todo el mundo deben hacer un uso más activo de plataformas tales como el Foro Económico Mundial, para intrecambiar opiniones sobre temas relevantes y llegar a consensos”, acotó Zhang.

Recuadro 2:

Crecimiento: el ambiente externo y el estímulo interno

La economía china ha entrado en un nuevo período de desarrollo, pues el acumulado total económico del país excedió los 1,1 billones de yuanes ($142.850 millones) en 2003 y su PIB per-cápita se situó en $1.000, según Yao Jingyuan, economista jefe de la Administración Estatal de Estadística.

Para Yao, como parte del proceso se han producido algunos cambios profundos en el ambiente externo y el estímulo interno.

Primero, ha variado el mecanismo institucional que sostenía la economía de China. Con la mejora constante del sistema de economía de mercado también han disminuído los umbrales de acceso al mercado, se ha flexibilizado el control del gobierno, se ha asentado un mejor ambiente de inversión y financiamiento, se han impuesto una garantía legal más sólida y un uso más eficaz de las regulaciones de mercado. El mercado está desempeñando un papel cada vez más importante en la elevación de la vitalidad y la eficacia del desempeño económico.

En segundo lugar, se han transformado asimismo los principales actores del mercado, así como la estructura industrial y la distribución regional. La inversión no pública, especialmente la de los inversionistas de ultramar y privados, se ha sumado a la dinámica de la economía china. La Tecnología de la Información, las propiedades inmobiliarias y las industrias automovilísticas están creciendo. Estas tienen el potencial de devenir importantes impulsores del crecimiento y el mejoramiento de la estructura industrial. El acelerado desarrollo del delta del río de la Perla, el del río de Yangtsé y las áreas de la Cuenca del Mar de Bohai juegan un papel notable en el impulso de la economía nacional en su totalidad, mientras que los esfuerzos por aumentar la prosperidad en las regiones occidentales y del noreste garantizan un crecimiento sostenido y balanceado.

Tercero, después del acceso de China a la OMC y de la extensión de su acumulado económico total, la globalización económica ha ejercido una influencia cada vez mayor en el país. La base de su desarrollo económico ha pasado de apoyarse solamente en el ámbito doméstico a acoger hoy por igual el mercado local y externo.

Yao acentuó que el desarrollo económico chino en 2004 destacaría la coordinación de los diversos sectores, más que impulsar uno sólo.

“Este año, se harán esfuerzos para alcanzar el desarrollo coordinado y sostenido, y mejorar la calidad del crecimiento, con vistas a evitar graves fluctuaciones. La inversión del gobierno será testigo de un recorte en la cantidad invertida y un cambio en el destino del dinero, como parte de lo cual se dan prioridades a temas vinculados a la agricultura, las áreas rurales y los granjeros, consolidación del sistema rural de asistencia médica y un incremento de los productos públicos de bienestar”, afirmó el funcionario, para agregar que se espera que la inversión no pública crezca extraordinariamente.