¿Hasta qué
punto las exportaciones, la inversión y el consumo estimularon
la economía china en 2003?
Por FENG JIANHUA
A pesar de los muchos factores desfavorables que marcaron el año
2003, la economía de China emergió un tanto más
repuesta del marasmo, dejando con un palmo de narices a los agoreros
de toda laya.
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ESTÍMULO AL CRECIMIENTO:
El gasto en vivienda se ha convertido en uno de los
factores principales detrás del notable crecimiento
del PIB de China. Yang Lei
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Li Deshui, Comisionado de la Administración Estatal de Estadísticas
(AEE), anunció en Beijing el 20 de enero, que el PIB de China
alcanzó 11.670 billones de yuanes (más de $1.400 billones)
en 2003, mientras que el PIB per-cápita tuvo un promedio
de $1.090. Esto generó un incremento interanual del 9,1 por
ciento en precios comparables, lo que constituyó la tasa
de crecimiento anual más alta desde 1997.
Antes del mencionado anuncio empero, muchos economistas bien informados
se mostraban apenas "cautelosamente optimistas" respecto
al desempeño de la economía china en un año
tan complicado. Sus argumentos sonaban razonables tomando en cuenta
los varios elementos desfavorables -- el letal brote mundial del
Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (SRAG), la frecuente
ocurrencia de desastres naturales en toda la nación, incluyendo
las inundaciones de verano, y el "calentamiento cada vez más
evidente" en sectores tales como el aluminio electrolítico
y el acero.
No fue extraño por tanto que después que la AEE ofreciera
unas cifras "inesperadamente buenas", el diario británico
Financial Times acogiera los encomiables logros de 2003 como nuevo
jalón en el desarrollo económico de China.
Pero los funcionarios del gobierno no ignoraron por ello las investigaciones
de los medios de ultramar, que ponían en tela de juicio la
autenticidad de las estadísticas de la AEE, defendidas por
Li Qiang, principal funcionario de la entidad encuestadora.
Li explica que tras la reforma del sistema de conteo del PIB de
China a finales de 2003, el país ha establecido un sistema
estadístico relativamente sólido, basado en encuestas
por muestreo, informes directos y control de la autenticidad, lo
que ha arrojado una impresionante mejora en la calidad de las estadísticas.
Las cifras sobre la economía china disponen ahora de dos
fuentes principales – el sistema de información de
la base al nivel superior y el sistema de muestreo, el cual desempeña
un papel predominante, según Justin Lin Yifu, director del
Centro de China para la Investigación Económica, subordinado
a la Universidad de Pekín. Hoy existen más de 6.000
puntos de muestreo en todo el país, cuyo funcionamiento eficiente
ha evitado en buena medida la adopción de informes falsos
de algunas instancias gubernamentales locales al calcular el PIB.
De ahí el grado de confianza que merecen las cifras anunciadas
por la AEE.
Por consiguiente, la preocupación debe enfocarse en definir
hasta qué grado estimularon a la economía nacional
en 2003 la exportación, la inversión y el consumo,
reconocidos como los tres factores de mayor incidencia en este sentido.
Importaciones y exportaciones masivas
Según estadísticas, el volumen total de importaciones
y exportaciones de China alcanzó $851.210 millones en 2003,
para un alza de $230.400 millones, ó 37,1 por ciento, sobre
el año anterior. Tal cifra representó el crecimiento
más rápido desde el año 80. De este total,
las exportaciones se valoraron en $438.370 millones, más
de un 34,6 por ciento, y las importaciones alcanzaron $412.840 millones,
más de un 39,9. El superávit comercial anual fue de
$25.530 millones.
Es significativo que China haya enviado misiones de compra a algunos
países desarrollados el año pasado, dando por resultado
contratos por valor de miles de millones de dólares. Esta
acción, con el fin de honrar sus compromisos en calidad de
miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC), y
de disminuir el desequilibrio comercial con estos países,
ha conducido a una disminución del 16,1 por ciento del superávit
comercial de China respecto a los $30.360 millones del año
previo.
A pesar de la pequeña contribución que significó
la reducción del desbalance comercial para el crecimiento
del PIB, las voluminosas importaciones y exportaciones y las características
de la estructura del comercio exterior de China pueden todavía
promover un alza considerable de la producción y consumo
domésticos y el crecimiento total de la economía.
Según Andy Xie Guozhong, gerente ejecutivo de Morgan Stanley
para Asia, en Hong Kong, la maquinaria y materias primas y productos
industriales conforman más del 50 y 30 por ciento de las
importaciones de China, respectivamente. Al comparar las importaciones
y las exportaciones, afirma Xie, queda claro que la compra de productos
mecánicos está dirigida a mejorar la capacidad de
producción del país, lo cual, a su vez, se transformará
en ventajas para la exportación.
La ampliación de la inversión en infraestructura
y el próspero sector de las propiedades inmobiliarias, por
ejemplo, han generado en conjunto una gran demanda en el mercado
chino por los productos de hierro y acero, añade Xie.
En los primeros 11 meses de 2003, la producción de acero
de China excedió los 200 millones de toneladas, con lo cual
el país se convirtió en el primero a escala mundial
en sobrepasar dicha cifra. Debido a las grandes limitaciones en
la disponibilidad de mineral en el país, sin embargo, también
se ha acrecentado la demanda en China. La importación de
mineral de hierro se ha triplicado en los últimos años,
estimulando en buena medida el comercio de productos pertinentes
en el mercado mundial. La importación masiva de materiales
industriales ha elevado la capacidad doméstica de producción,
que directa o indirectamente sirve a su exportación.
La inversión es vital
Junto al acelerado proceso de urbanización en China, gana
fuerza la integración económica regional en el país,
como lo demuestra el notable auge en la construcción urbana
y la inversión relacionada con ella. En 2003, China terminó
la construcción de 4.600 kilómetros de carreteras,
aumentando su kilometraje total a 30.000 kilómetros, una
cifra que la sitúa en segundo lugar mundial después
de Estados Unidos. El aumento en el número de suscriptores
de teléfonos llegó a 112 millones, lo que situó
el total nacional en 532 millones antes de fines de 2003, mientras
que la tasa de penetración de teléfonos registró
un 33 por ciento en todo el territorio nacional como promedio. La
capacidad de generación de la energía recién
instalada llegó a 30 millones de kilovatios.
Xie Fuzhan, subdirector del Centro de Investigaciones del Desarrollo,
subordinado al Consejo de Estado, estima que la inversión
en activos fijos llegó a 550.000 millones de yuanes ($66.430
millones) en toda China en 2003, para un aumento interanual del
9,8 por ciento. Del total, la inversión en la construcción
capital creció en 28,7 por ciento, la de equipos y renovación
técnica, en 25,1 por ciento, y la de proyectos de propiedad
en 29,7 por ciento. La inversión industrial fue de 39 por
ciento, más alta que la del año pasado, y constituyó
la fuerza conductora principal en los gastos en activos fijos.
El sector industrial contribuyó con 5,7 puntos al porcentaje
del crecimiento del PIB en 2003, según el subdirector Xie,
quien agrega que la contribución de la industria pesada fue
4 puntos porcentuales más alta que la de la industria ligera.
A propósito, cita la fabricación de equipos electrónicos,
la de equipos de transporte, la fabricación de maquinaria
y equipos eléctricos, la metalurgia y la industria química,
considerándolas como las cinco fuentes principales de crecimiento
de la producción industrial del año.
Además de estimular el mercado, los ajustes de la política
en tres campos han contribuido a acelerar el desarrollo económico,
al decir de los analistas.
Primero, el tipo de interés disminuido indirectamente saca
provecho de las empresas. El profesor Song Guoqing, del Centro Chino
para las Investigaciones Económicas, adscrito a la Universidad
de Pekín, precisa que desde 1998, China ha bajado las tasas
de depósito y de préstamos de manera continuada, lo
que condujo a una reducción de las tasas de préstamos
hasta 5 puntos porcentuales en 2003, en comparación con 1998.
Debido a esta baja, el pago de intereses de las empresas chinas
para sus préstamos bancarios por valor de 10 billones de
yuanes fueron reducidos radicalmente en 500.000 millones de yuanes.
Las condiciones financieras mejoradas de las empresas animan a los
bancos a aumentar el crédito y, a la par, aumentan la demanda
por las inversiones.
En segundo lugar, la política monetaria más proactiva
despierta el entusiasmo inversionista de las empresas. Para finales
del pasado mes de septiembre, los índices de crecimiento
de fuentes de dinero M1 y M2 en China alcanzaron 18,5 y 20,7 por
ciento, respectivamente, sobrepasando ambos la línea roja
previa de 15 por ciento.
La flexibilización de la política monetaria produjo
un inmediato auge de los créditos. Xie Ping, funcionario
del Banco Popular de China, revela que los préstamos totales
de los bancos comerciales chinos se mantuvieron a la delantera de
todo el planeta, y aumentaron a una tasa de entre 18 a 20 por ciento
por dos años sucesivos hasta finales de 2003. El crecimiento
aupado por la inversión no se consolidó.
Tercero, el sector no público evidencia una intención
cada vez mayor de hacer inversiones en medio de cambios en el ambiente
de cambiantes fuentes de inversión. China ha adoptado una
política fiscal proactiva para estimular el desarrollo económico
desde 1998. Pero con el tiempo se ha ido imponiendo una nueva práctica,
que parte de una política monetaria más agresiva desde
principios de 2003, la cual apunta a propiciar el desarrollo económico
mediante un crecimiento acelerado de las fuentes monetarias. Como
consecuencia, la Hacienda del Estado está siendo substituida
por el mercado y las empresas como principales agentes inversionistas.
Según lo revelado por Xie Fuzhan, el sector no público
acaparó cerca del 40 por ciento de la inversión nacional
en activos fijos en 2003, mientras que el cociente de gastos del
gobierno para dicho propósito cayó de 14 por ciento
en 1998 a 5 por ciento para el primer semestre del año. "El
cambio indica una mayor contribución de la inversión
no pública al aumento del PIB nacional”, de acuerdo
con Xie.
El consumo como nueva carta de triunfo
La disminuida demanda doméstica ha sido un peligro para
el crecimiento económico de China por varios años.
En 2003, las ventas totales al por menor del consumidor en todo
el país alcanzaron destacadas cotas de forma rápida
y súbita, para situarse en 4,58 billones de yuanes ($553.650
millones), para un 9,1 por ciento interanual más, manteniéndose
a la altura del avance del crecimiento del PIB. Aunque la demanda
doméstica no es todavía un motor dominante y su efecto
es más indirecto, el cambio en los patrones de consumo, que
se concentra ahora en las viviendas y automóviles, sigue
siendo de gran trascendencia para el crecimiento económico.
Las prósperas industrias de propiedad inmobiliaria y automovilística
han devenido dos factores de peso de la economía nacional,
al decir de Li Shijin, director del Departamento de Economía
Industrial del Centro de Investigaciones del Desarrollo, subordinado
al Consejo de Estado, quien enfatiza que la tendencia ha sido cada
vez más notable desde que el país lanzó la
reforma urbana del sistema de vivienda en 1998, y luego flexibilizó
las restricciones que pesaban sobre la industria automovilística,
después de su entrada a la OMC a finales de 2001.
El director Liu confirma que desde 2003 la industria automotriz
estará contribuyendo con un 15 por ciento anual al valor
agregado del PIB de China por 10 años sucesivos, tanto directa
como indirectamente.
Según Zhang Yuxian, subdirector del Departamento de Investigaciones
sobre el Desarrollo, del Centro Estatal de Información, cada
10.000 millones de yuanes invertidos ($1.210 millones) en proyectos
de propiedad inmobiliaria darán lugar indirectamente a un
aumento de 4.800 millones de yuanes ($579.710 millones) en demanda
doméstica. El crecimiento del PIB de China fue de 8 por ciento
en 2002, del cual 1,85 puntos porcentuales fueron para el sector
inmobiliario. Para Zhang, la cifra de 2003 no será nunca
inferior a esa.
A escala global, cuando el PIB per-cápita de un país
alcanza de $1.000 a $3.000, se produce un auge en el crédito
de consumo. China entró en esta etapa en 2003.
Las estadísticas del Banco Agrícola de China, el
puntero en las operaciones de crédito de consumo entre los
cuatro principales bancos comerciales del país, muestran
que sus préstamos ascendieron a 48.100 millones de yuanes
($5.800 millones) de enero a noviembre de 2003, para un aumento
interanual de 54,6 por ciento, ó 17.400 millones de yuanes
($2.100 millones).
En términos del Banco Industrial y Comercial de China, otro
de los grandes bancos comerciales, sus préstamos individuales
para vivienda ascendían a 332.840 millones de yuanes ($40.200
millones) a finales de 2003, para más de un 68 por ciento
de los préstamos totales de este rubro del banco, calculados
en 490.490 millones de yuanes ($59.230 millones). El radio de préstamos
totales del banco aumentó de 0,2 por ciento a finales de
1997 a 10,2 por ciento en la actualidad.
Expertos de la industria pronosticaron asimismo que en el primer
semestre de 2003, los préstamos para adquirir propiedades
inmobiliarias debían llegar al 17 por ciento del total de
préstamos bancarios del país.
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